Sí, va de esto

Este bluit de Karmela Ríos es de esos que hay que leer con atención y pensando lo que supone: “No es mal día para recordar estas palabras de Netanyahu el pasado septiembre. TikTok es ‘la compra más importante que se está realizando en este momento’. Su control podría ser ‘trascendental’. La compra se culminó”. En la guerra, la propaganda siempre ha sido importante, pero nunca esa propaganda ha sido tan efectiva gracias a redes sociales digitales como TikTok por su penetración, su crecimiento, su algortimo y una producción de contenidos que se puede sistematizar. La opinión de Netanyahu en este caso también importa.

También YouTube

La importancia de TikTok es innegable por su curva de crecimiento y por cómo se autosegmenta: el público que lo consume compulsivamente es muy concreto y muy interesante para quien quiere colocar un mensaje, entre otros motivos, por que es un público joven. Pero César Calderón señala, en X, el resurgimiento de otra gran red para la comunicación política: “Youtube se abre camino como la gran plataforma de contenidos. Eso sí, aquí no vale un con colocar un ‘sobrinity manager’ en la campaña, esto va de planificar con meses de antelación y equipos profesionales”.

La consecuencia, ¿o la causa?

Esto es como la gallina y el huevo, porque no tengo tan claro que las redes sociales hayan rebajado la calidad de la democracia. Yo creo que la calidad (especialmente, la humana) ya iba a la baja. Antonio Ortiz aporta en X “un gráfico más para discutir sobre el declinar intelectual de nuestro tiempo: en el Parlamento del Reino Unido, los discursos se están volviendo más cortos y menos complejos. El nivel ha caído especialmente de forma acusada en los últimos años y la causa, me atrevo a decir, que para qué quieras hablar tanto cuando el objetivo de comunicación es el vídeo corto en internet con una intervención epatante”.

Para estos tipos

Trump ya estaba ahí antes de las redes sociales, su ascenso económico nada ha tenido que ver con ellas y el ascenso político, al menos inicialmente, tenía más que ver con su dinero e influencia que con las redes. Y voy más allá: su gran proyecto de por vida (porque así lo ha decidido) tendrá poca proyección en esas redes sociales que tanto nos ocupan, aunque tenga una cuenta en X (¿cómo no?). “La Junta de Paz de Trump divulga casi una treintena de países miembros fundadores” (EFE). Países cuyos sistemas democráticos generan ciertas dudas. Bueno, como EE.UU. en la actualidad, sin ir más lejos.

Los países son suyos

Recordemos que esa junta de paz creada por Trump y que él presidirá de forma vitalicia es un club de países en el que la membresía va por niveles y estos se alcanzan en función de la tela que ponen encima de la mesa. Y si no hay tela habrá imaginación: “Milei ofrece a Trump el puerto de Ushuaia a cambio de membresía en junta de paz de Gaza” (La Jornada). Con la cesión del punto más austral de su país “para uso militar y comercial” estadounidense, el de la motosierra quiere compensar los mil millones de dólares que cuesta el paquete premium de esa junta de paz. Sí, esto funciona así, como lo describimos y como parece.

¿De esto iba, no?

La primera aparición pública de Pedro Sánchez después de su entremés del fin de semana pasado ha sido en la campaña catalana para arropar a Salvador Illa y por sorpresa. Su teatrillo iba de esto, ¿no?, de golpes de efecto en período electoral coordinados con el CIS. ¿O era por otra cosa? Por su mujer, a estas alturas, todo el mundo sabe que no: ella le dijo que no lo dejara y él utilizó los ataques para lanzarse en las encuestas. ¿Machismo, feminismo o todo lo contrario? ¿A alguien le importa? Sánchez ha conseguido lo que quería: seguir en la pelea por agotamiento de sus enemigos, los íntimos y los demás.

Puigdemont, el neoconvergente

La política catalana me resulta extraña. Tan cerca y tan lejos. Y no solo es una percepción propia: miente quien diga que la conoce bien desde Bilbao o Madrid. Catalunya es una nación que funciona con sus propias lógicas, que envía al tercer puesto de las encuestas al actual president, que es permeable a las funciones del PSOE y que encuentra en Puigdemont un refugio del independentismo y la convergencia de toda la vida. Después del apoyo de Pujol, el expresident cuenta también con Artur Mas: “Votaré a Junts y votaré president Puigdemont”. “No quiero a un president dependiente ni otro tripartito” (El Nacional).

Los logros los consigue la riqueza, no la lucha

“Los sindicatos piden mejores salarios, reducción de la jornada laboral y el pleno empleo”, ese es el resumen El Cronista sobre el 1 de Mayo español. En Euskadi, además, de la carta a Olentzero, los sindicatos mayoritarios dejaron claro el cómo: por medio de más confrontación en un país próspero como es el vasco. Que nadie se confunda, se deje engañar o intente despistarnos: lo que consigue las mejoras laborales no es la lucha, sino la riqueza. Sin riqueza no hay reparto. Y si no conseguimos atraer (por culpa de la confrontación, hablémonos como personas adultas) a quien la genera, ¿qué vamos a repartirnos?

¿Bulo o exclusivaza?

No hace ni una semana que Pedro Sánchez anunciaba, después de cinco días de reflexión que dejaron al mundo atónito, que iba a hace frente a las fake-news como el que más, y nos encontramos en El Plural, un medio tan pegado al PSOE que hace falta espátula para separarlos, una serie de supuestas confesiones anónimas de personas que han pertenecido al PP y que “denuncian prostitución, espionaje, maltrato y tráfico de drogas dentro del partido”. No es tema pequeño como para que quede alojado en un digital de parte (y esto es un hecho, no una crítica) y sin otra denuncia que la mediática. ¿Quién embarra?

Esto va de periodismo

Visto lo de Pedro Sánchez, leído lo de El Plural, me veo obligado a poner en valor esto de Carmela Ríos en X: “No es tarea de los políticos. Somos los periodistas y los medios de comunicación quienes debemos liderar la misión de contar la desinformación y combatirla. Nos va en ello nuestra propia supervivencia”. Y empezaría por el aquí y el ahora, por todas esas cuentas impulsadas por el partido que venía a elevar el nivel del debate y que lanzan fake-news, que pueden llevar periodistas, y que no denuncia la prensa vasca como sí hace cuando el contexto es otro. O entre todas y todos lo sostenemos, o el periodismo se va por el sumidero.

No, no hace falta un dibujo

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La portada de Charlie Hebdo esta semana en Francia no puede ser más explícita. El semanario satírico que sufrió un ataque terrorista con 12 muertos en la redacción es bastante contundente: sin caricaturas simplemente pregunta: “¿Es necesario realmente hacer un dibujo?”. Se refiere, claro, a la segunda vuelta de las elecciones francesas en las que será necesario votar a Macron, aunque no guste, para parar a Le Pen. Y quien se abstenga no estará oponiéndose al fascismo.

Cuando buscas en Google sin mucha atención

Eso es lo que le ha pasado a Íñigo Errejón esta semana: ha buscado en Google una imagen para acompañar un tuit, no ha estado muy atento, al parecer, y ha cometido un error de bulto. Un error que le afea con acierto Alfonso Serrano: “Aquí un teórico candidato a la Comunidad de Madrid que confunde el cuadro del “2 de Mayo” con el 23 de Mayo valenciano, ‘El Grito del Pallater’ de Sorolla”. En efecto, Errejón recordaba los fusilamientos con un cuadro de Sorolla en vez de usar el de Goya.

Boicot a los boicots

Por supuesto, el pasado martes vi el primer capítulo de “La casa de papel” en el que aparecía Itziar Ituño. La actriz fue motivo de una campaña de boicot a la serie porque Ituño tiene ideas políticas que algunos no comparten en España. Itxaso Atutxa recordaba en Instagram que tampoco ella comparte las ideas de la actriz, pero que defendía su derecho a expresarlas y, al mismo tiempo, trabajar con dignidad, sin que nadie promueva vetos por la moda (sí, “moda”) de indignarse en Internet.

¿Lo que diga el listo oficial?

Reconozco que cada vez llevo peor las lecciones imperiales que se empeñan en darnos las estrellas de Twitter. Y peor si, además, lo hacen desde el anonimato. El Teleoperador, con sus 17.700 seguidores se atrevía a señalar a un profesional como Julen Bergantiños, del que hablábamos ayer porque explicaba su punto de vista sobre la polémica de los “stagiers”. El tuitstar le calificaba como “un perro bien adiestrado y un obrero sin clase ni conciencia”. Qué fácil es insultar a cara tapada y por Internet.

488 mensajes falsos en 100 días

El Washington Post ha publicado en su web otra de esas virguerías que hacen en Internet los grandes medios estadounidenses: una infografía interactiva en la que se pueden leer los 488 mensajes falsos que ha lanzado Donald Trump solo en sus primeros 100 días como presidente. El que acusó a la prensa de crear “fake news” ha resultado ser un aspersor de mensajes sin base o afirmaciones sin sustento. Casi cinco al día… Y eso que había días que ni siquiera tuiteaba.