Lo que yo tengo en cuenta

Con Vox, imposible. Con este PP, muy difícil. Y con el PSOE, sí, pero con muchas condiciones y muchas garantías. Quien vaya con esto por delante tendrá mi voto en las próximas elecciones generales. Como vasco, sumarme gratis a un bloque de derechas o izquierdas españolas, no lo veo. Especialmente, la derecha, me mojo sin problemas: “Financian gobiernos de PP y Vox a medios de derecha y ultras en España”, informan para Latinoamérica en La Jornada. “Entre los medios que más fondos reciben destacan EDATv, ToroTv, Esdiario.es, Hispanidad, Libertad Digital, Alerta Nacional y Okdiario”.

Esto, también

Después de la rendición de Donald Trump ante Vladímir Putin, desfilan el resto de ultraderechistas que el Kremlin ha cebado en el bloque occidental para desestabilizarlo: “Marine Le Pen anuncia que mantendrá durante seis meses la ayuda a Ucrania y después la detendrá si es elegida presidenta de Francia” (Informat). Lo cierto es que esta noticia es mejor que las anteriores, ya que la líder de Rassemblement National había anunciado que retiraría la ayuda a Ucrania inmediatamente después de ser elegida. ¿Y la izquierda que llamaba “nazi” a Zelenski, qué opina de esto?

El drama

“Un joven de 16 años abrió fuego en una escuela primaria de Bend (Oregón) y mató a tres niños de 5, 8 y 11 años y a una profesora. El sospechoso apareció muerto; otro menor y una maestra están heridos graves”, esto que podemos leer en Euronews es un drama. No un drama estadounidense del que debe responsabilizarse Donald Trump directamente (para sorpresa de nadie, no lo ha hecho), sino un drama global. Sin embargo, ha pasado casi desapercibido, estamos inmunizándonos ante las tragedias, no nos sentimos apelados ante una situación tan terrible. Y no lo entiendo.

Mira, tú, qué bien (para ella)

“Ana Vázquez (PP) se libra de la sanción por llevar un spray de pimienta al Congreso por la convocatoria electoral. La disolución de las Cortes impide a la Mesa poder someter a votación en el pleno la suspensión”, leo en El Diario. Pues mira, tú, qué bien… para ella, claro. Es lo que tienen los adelantos electorales y mirar solo a lo que te viene bien a ti, como hace Pedro Sánchez: la izquierda, a contrapié; los saharauis, desamparados; el estatuto vasco, incumplido; y Ana Vázquez, salvada por la campana después de su inexcusable equivocación con el gas pimienta.

La didáctica es nuestra oportunidad

Como vasco que no se siente representado por la entrega a la izquierda española de EH Bildu, creo que explicar por qué apostamos por una vía que no es la del PSOE ni del PP, y de dónde venimos para no fiarnos, es nuestra única oportunidad. Por eso, toda la didáctica que seamos capaces de hacer, como Josean Beloqui en X, que responde a un indocumentado, es bienvenida: “La primera Constitución de Navarra, o sea los Fueros, data del año 1174. Unos trescientos años antes de que Isabel la Católica, que nunca fue reina de Navarra, subiera al trono de Castilla”.

Cosas de antieuropeos

Mikel I. Sanz ha puesto en X de manifiesto la enésima coincidencia entre EH Bildu y Vox: ambos partidos, por boca de Mikel Otero y Jorge Buxadé, se arrogaban la capacidad de haber parado el acuerdo UE-Mercosur en el Parlamento Europeo. En plata: los antieuropeos han conseguido, junto a algunos votos de un PP Europeo cada vez más radicalizado (ningún eurodiputado del PP español votó en contra del acuerdo, hay que decirlo todo), tumbar las intenciones del bloque europeísta. Esto es lo que hay. Podemos, por cierto, también se sumó a Vox y EH Bildu, pero de boquilla: sus eurodiputadas no acudieron a votar.

“72 minutos de delirio”

César López en X resume estupendamente la intervención de Donald Trump en Davos: “72 minutos de mentiras comprobables. De cifras inventadas. De amenazas a aliados. De insultos a funcionarios. De meteduras de pata geográficas. De alardes contradichos por los hechos.  Y el mundo, en silencio, observaba.  Vio al presidente de la mayor potencia del mundo confundir a dos naciones, amenazar a Dinamarca, insultar a la Reserva Federal, mentir sobre Venezuela, fabricar cifras de inflación y negar la existencia de la industria eólica de China. 72 minutos. ¡Y pensar que hubo un tiempo en que las carreras políticas terminaban por mucho menos!”

Traidores

La imagen de Nico Ordozgoiti en Bluesky está muy bien: señala a los traidores a Europa. Putin y Trump son evidentes. Entre ellos vemos a Orbán, Salvini (es flipante cómo la derecha europea nos está colando a Meloni), Alice Weidel, Marine Le Pen y Abascal. Otro día hablaremos de cómo un tipo tan limitado puede estar en una foto tan poderosa, pero hoy toca hablar de otra cosa: de que todas ellas, todos ellos son traidores a Europa (ya vemos a Vox votar contra los intereses europeos, junto a EH Bildu y Podemos). Y lo que es más importante: quien les mete en ecuaciones para gobernar, como hace el PP de Feijóo, también lo es.

Los indígenas americanos también son inmigrantes ilegales

Hablo poco del ICE, los grupos de encapuchados, armados y empoderados por Trump para buscar, detener y deportar personas por el color de su piel. Hablo poco, insisto, porque veo tantos vídeos a lo largo del día de gente sufriendo por su culpa, arrancada de sus familias entre gritos, incluso asesinada, que no encuentro un modo de enfocarlo sin que me salgan mis instintos más primarios ante tanta deshumanidad. Sin embargo, esta vez son ellos los que se retratan y yo lo aprovecho: “La tribu Oglala Sioux afirma que tres de sus miembros arrestados en Minneapolis se encuentran bajo custodia de ICE”, según la CNN.

“Insaciable”

No quería terminar la semana laboral sin comentar esta noticia que, por desgracia, ha quedado sepultada entre los trenes descarrilados y el amasijo diario de memeces de Donald Trump. Así que, allá va: “El PNV, insaciable, de nuevo aprieta a Sánchez: ‘Esto no ha finalizado con las competencias’. La formación nacionalista vasca exige ahora a Moncloa el cumplimiento del Estatuto de Gernika: ‘Es una deuda que tiene que saldar’”. La noticia es de El Imparcial, el digital que fundó (y ahora preside honoríficamente) Luis María Anson. En resumen: el nacionalismo español se agita cuando el PNV pide que se cumpla una ley… española.

El honor

Arnaldo Otegi acudió al 45 aniversario del primer pleno del Parlamento Vasco como líder del principal partido de la oposición. Publicó en Facebook una foto amable junto a Aitor Esteban y, según sus propias palabras, fue “un honor” para él compartir el acto con los primeros parlamentarios de Herri Batasuna en la cámara. Por supuesto, no dijo lo que hicieron: ningunear a la institución (no recogían sus actas, lo hacían pero no acudían, lo llamaban “vascongado”, etc.) y presentar a Juan Carlos Yoldi como candidato a Lehendakari, en prisión preventiva, y antes de pasar 16 años en la cárcel por pertenecer a ETA. Menudo “honor”.

No es verdad

“Los sindicatos de Educación aseguran que ‘está claro que si no hay huelgas, no hay voluntad de negociar’”. Ese es el titular en la web de EITB me parece muy representativo de la situación que vivimos en Euskadi. No es cierto, hay que decirlo con claridad. De hecho, la huelga sustituye a la voluntad de negociar porque hablamos de una huelga política (lo saben todas y todos los docentes, quienes están a favor y quienes están en contra). Y de paso, es capcioso hablar de los convenios sin actualizar como si no hubiese incrementos salariales (la primera reivindicación) o inversiones para adaptar los centros a las necesidades.

¡Claro!

El máximo responsable del blanqueamiento exprés de la izquierda abertzale (luego Pedro Sánchez ha recogido las nueces, como popularizaron socialistas y populares vascos en la época del pensamiento único en Euskadi), Pablo Iglesias, “da por ‘muerto’ a Sumar y se niega a que Podemos lo salve” (Vozpópuli). ¡Claro! Yolanda Díaz es ya una zombie política, y los que abandonaron Podemos con ínfulas (como entraron, no vamos a engañarnos), ¿cómo van a regresar? ¿A dónde? Iglesias, en RNE (¿el tertuliano VIP nace o se hace?), también vaticina que veremos traspasos de Sumar al PSOE. Pocas dudas tengo yo al respecto.

De Trump a Putin, pasando por Salvini

Hasta Abascal ha mostrado su apoyo a Marine Le Pen, no falta ninguno: desde Trump a Putin, pasando por Salvini u Orban. Toda la extrema derecha del mundo, todos los totalitaristas de moda (solo echamos de menos a Netanyahu) están con ella. Su inhabilitación es una “declaración de guerra” (France 24). Un buen punto de partida para su argumentario de llantina y dignidad impostadas: si algo se le da bien a los populismos de base fascista, lo sabemos en Euskadi, es la victimización. Es la carta que va a jugar Le Pen mientras ceba a Jordan Bardella: mucho más joven y urbano que la hijísima.

Hablando del Risketos

A las horas a las que se están imprimiendo estas líneas (sigo pensando en el periódico en papel, soy así… de viejo), ya sabremos qué aranceles ha impuesto Trump al mundo. Yo lo veo de otra manera: Trump ya nos habrá dado lo que espero que sea un impulso definitivo al nacionalismo europeo. Menos Ford, menos Coca-Cola, menos Google, menos X… Este dato que hemos leído en El Economista es muy interesante: “Wall Street sufre el peor trimestre desde la era Reagan frente al resto de bolsas”. Tenemos las alternativas y ahora tenemos el deseo de buscarlas y usarlas. Hagámoslo, cambiar algunos hábitos es realmente fácil.

«Z» de «zurullo»

La denuncia del director de Migración y Asilo del Gobierno Vasco es, sin duda, el tuit más importante de los que lanzaron ayer políticos y políticas u opinadores y opinadoras en Euskadi: “Así amanece hoy el almacén de Lezama de la asociación Ukrania-Euskadi. Los autodenominados ‘antifaxistak’ enseñan una vez más su verdadera cara fascista”, escribió Xabier Legarreta junto a la foto de unas pintadas con el símbolo comunista y la letra “Z” manchando, incluso, la bandera del país invadido. Nos sobran quienes, spray en mano, hacen de su vida y de la de los demás un mojón.

La misma mierda

Los representantes de Vox que acompañan sonrientes a Marine Le Pen son de la misma calaña que quienes se entretienen en hacer pintadas fascistas para perseguir y señalar a quienes huyen. La líder de la extrema derecha francesa, recordémoslo siempre que sea necesario, se ha mostrado en repetidas ocasiones muy próxima a Vladímir Putin y a sus ideas sobre política internacional. Y si no lo hace últimamente, incluso eliminando fotos que iba a publicar, solo es por las elecciones que perdió, una vez más, el pasado domingo. Que Vox abrace a la extrema derecha europea y proputinista no es nuevo pero sigue siendo significativo.

Que se vayan al guano

Otros que se confunden entre los más confundidos (quienes creen que defender a Putin es hacerlo a los valores comunistas) y quienes más interesados están en confundir (la extrema derecha, de toda la vida) son esos que acertadamente señala Javier Vizcaíno en su tuit: “Las/los de ‘Ni Putin ni OTAN’. Los/las de ‘Ni Macron ni Le Pen’. ¿Se dan cuenta de que ya están optando? Por Putin y por Le Pen, claro”. Esto es muy sencillo: entre un nazi y cualquiera, cualquiera. Luego ya resolveremos lo que surja. Quienes no tengan claro un axioma tan sencillo y no distingan a un facha cuando lo ven, se pueden ir al guano.

Atufar, atufa

Entre este titular en República.com: “Rusia exige a EEUU el fin de la entrega de armas a Ucrania: ‘Está intentando agravar la situación’”, y quienes van de pacifistas (después de haber apoyado abiertamente a fascistas o negociar con ellos directamente puestos en las listas y escaños en Madrid) pidiendo al mundo que no arme a Ucrania, ¿qué diferencia hay? Ahora Putin, además de pisar al pueblo ucraniano por el morro, les ha pisado el argumento: quien arma a las y los ucranianos solo agrava el conflicto y el pueblo invadido no tiene que oponer resistencia a la voluntad del Kremlin. Y ahora, ¿qué?

La “cagadita”

Piqué lo ha hecho todo mal en su affaire con la RFEF y Arabia Saudí menos una cosa: ganar dinero. En eso ha sido el mejor, como en dejarse arrastrar por Williams en San Mamés: insuperable. Pero, igual que en aquella mítica carrera del delantero del Athletic, ¿cómo ha quedado el central del Barça? Pues simplemente como lo que es: un tipo que se cree muy listo (y guapo) y que gana más dinero porque tiene menos escrúpulos que una persona normal (y ahí está su contrato “creciente” con el Barcelona para demostrarlo). Todo este asunto feo, por cierto, está dejando también muy mal a la prensa servil al Barça.

Gravísimo

Euskadi no es un país normal, empezando por que no es un país porque España entiende la democracia de un modo parcial, y siguiendo por que hemos tenido que vencer a ETA para empezar a andar ese camino de normalidad. Euskadi es un país en el que se han escondido armas en caseríos, cohabitan tres cuerpos policiales que han torturado y unos asesinos han matado a quien pensaba diferente. La mayor barbaridad. En este país ya casi normal, un ex agente de la policía nacional ha cometido un delito gravísimo y condenable sin paliativos: disparar hacia una ventana en la que colgaba una bandera de apoyo a los presos de ETA.

Nada ocurre por casualidad

No es ninguna casualidad que ese disparo de un ex policía nacional contra una vivienda particular haya sucedido en Amurrio, el pueblo natal de Santiago Abascal. Ni es una casualidad que, después de haber vencido hace años a ETA, haya sido ahora cuando ha sucedido este gravísimo hecho. Tampoco lo es que en este contexto resurja un personaje como Federico Jiménez Losantos, una especie de pequeño insecto en el humedal de la derecha, que sobrevive a todos los vaivenes pero vive mejor cuando el discurso y los protagonistas van al extremo: Aznar, Rivera y ahora Abascal le siguen dando alimento.

No nos dejemos engañar

Algunos son lobos con piel de cordero ahora, que acaban de descubrir cómo se conjuga el verbo condenar. Otros son ogros que siempre lo han parecido pero ya salen de sus cuevas a plena luz del día. Y los hay, también, que no han podido engañar a todo el mundo todo el tiempo. Por ejemplo, en LaSexta siempre han ido de progres y por eso hacen hueco a Wyoming, pero también han apostado desde un principio por las series y los programas más fachorras, las presentadoras, guapas, y nunca han dudado en dar voz y votos a Podemos para desgastar al PSOE, Inda y, ahora, a Vox.

La izquierda, sin rumbo

Ya avisamos en esta columna de que veríamos (y lo hemos visto) a parte de la izquierda lamentarse de que en España no tuvieran presencia los chalecos amarillos, un movimiento celebrado por la extrema derecha de Le Pen (y Salvini) desde el principio y en todo momento. Alejo Schapire, corresponsal argentino en París, ha tuiteado un hilo en el que resume varias muestras de la ideología de este grupo: contra el matrimonio homosexual y contra la prensa tradicional (al tiempo que Rusia Today se sitúa como su medio de cabecera). Con los medios de referencia que han tomado, la izquierda carece de rumbo.

O manipula o es manipulado

No podría entender que Alvise Pérez tenga más de 35.000 seguidores si no estuviera en Twitter y conociese demasiado bien la podredumbre de esta red social. Este “liberal de la escuela austriaca” (como él mismo se define) es de esos que, o forma parte de los gravemente manipulados o forma parte de los manipuladores a los que hay que señalar: es uno de los responsables de mover el bulo que agita Vox sobre que el dinero destinado a la violencia de género no llega directamente a las víctimas, como si los pisos de acogida, abogados, psicólogos o campañas de concienciación no tuvieran nada que ver.