Alucino

Hay cosas que no son opinables. Y punto. Ya lo avisó Umberto Eco: el problema empezó cuando los medios pusieron, pusimos, al mismo nivel a un experto y a cualquiera que pasaba por ahí. Y así hemos llegado a dar voz a los negacionistas de la pandemia con un tratamiento que, sin tapujos, está mal hecho. Un portavoz de estos escépticos no es un “médico” aunque él se presente así, es un “médico negacionista”. Eso es informar. El resto es hacerles el juego. Y para que quede claro: los líderes españoles de esta barbaridad son “profesor de yoga, un entrenador de fitness y un exdirigente de Vox” (InfoLibre).

¿Seguro que no tienen miedo?

No me creo que ninguno de los asistentes a esa manifestación de negacionistas en Madrid, sin mascarilla y gritando bien juntitos, tenga miedo después de saber que acudió un enfermo de Coronavirus que ahora está ingresado con neumonía y, al parecer, grave. Seguramente algunos aseguren que es una casualidad o parte del plan maquiavélico que mueve a la OMS y a todos los gobiernos del mundo, pero todos los locos tienen momentos de lucidez, y algunos se sorprenderán a sí mismos examinando en silencio si eso que notan es carraspera o tos y si perciben el sabor de las comidas. Tarde, amigos.

¿Quieres ser Ussía?

En resumen, es tan sencillo como esto: ¿quieres ser como Alfonso Ussía, un viejo de cualquier edad pasado de vueltas que porque sabe escribir se cree que sus opiniones son válidas aunque sean barbaridades, o quieres ser una persona normal y razonable? Quien elija lo primero, que vaya ensayando el argumentario con sus tuits: “Adelanto. Si quieren confinarme, en la cárcel, no en mi casa. Voy a fumar respetando a los no fumadores cuando me apetezca. Si solo se pueden manifestar grupos de diez personas, seré el undécimo. Harto de prohibiciones estalinistas”. Algunos estamos hartos de los que se tienen por listos.

Sí se puede… Intervenir

El injustificable acoso que están sufriendo Pablo Iglesias, Irene Montero y sus tres hijos pequeños tiene quien lo justifica, mezclando, además, churras con merinas: “Pues imaginen el dolor de unos padres cuyos hijos eran guardias civiles y les segaron la vida con una bomba lapa bajo el coche. O el sufrimiento de esos hijos que se quedaron sin sus padres. ¿A eso sí hay derecho?”. Esto lo tuitea Francisco G. Ruiz, que se presenta en Twitter como el “presidente de la Unión de Oficiales de la Guardia Civil. Asociación profesional de mandos del Cuerpo”. Esto es lo que hay. Pero también hay un gobierno que puede intervenir.

Fue Casado quien la lió

En el entremés veraniego que protagoniza Cayetana Álvarez de Toledo (entrevistada, relevada, protagonista de una rueda de prensa y, a partir de ahora, lo que surja) me sorprende el papel que le asignan los medios españoles a Pablo Casado, al que presentan como un político que tuvo que cargar con ella y ahora ha tomado una decisión difícil hacia el posibilismo. Ni por el forro. Pablo Casado la designó como portavoz sabiendo muy bien dónde posicionaba al partido, y si ahora se ha visto obligado a corregirse a sí mismo es porque eligió a una representante de su partido que le dejaba entre la derecha y la pared.

Absolutamente intolerable

Nada justifica el acoso que están sufriendo Pablo Iglesias, Irene Montero y sus tres hijos pequeños, tanto en su residencia habitual como durante las vacaciones. Su salida de Asturias “por motivos de seguridad” (esto es, porque habían hecho pública su situación y hasta les esperaban al entrar a un bar) es absolutamente intolerable. Los dos políticos tienen derecho a una vida privada y al descanso, como todos. Y los hooligans que participan y alimentan este acoso tienen que ser frenados en seco. Esto no es un escrache, que también me han resultado siempre criticables, esto es intolerable. Y punto.

Increíble

La capacidad de Juan Carlos I de hacer lo que le da la gana me parece increíble. Por supuesto, sé que es fruto de décadas de impunidad, de políticos, fuerzas de seguridad del Estado y de medios de comunicación tapándole los escándalos, pero sigo sin alcanzar a comprenderlo: ¿por qué? Y que no me vengan con que devolvió la democracia a España y luego la salvó durante el golpe de Estado del 81, que visto lo visto y leído lo leído, cada día cuela menos. Dos semanas después sabemos que el Rey Emérito está en Emiratos Árabes Unidos, una dictadura que ya ha sido generosa con él antes. Se ríe de su España.

Insalvable

Cada vez soy más escéptico en política: no creo en grandes giros ni en grandes tácticas a largo plazo. Y menos en la política española, que se caracteriza por el aquí y ahora, y por corregirse continuamente. Así que la decisión de Casado apartar a Cayetana Álvarez de Toledo de la portavocía, en mi opinión, no es más que eso: una corrección. No creo que suponga la apertura del PP para facilitar la vida al PSOE ni de lejos. Y después de esta corrección, vendrá otra, porque Álvarez de Toledo como diputada del PP pero relegada, mal; pero fuera de la bancada y con los brazos de Vox abiertos, puede ser todavía peor para Casado.

Imbéciles

Ayer me sorprendió pasar por delante de la concentración de negacionistas de la pandemia en Bilbao y encontrarme a más de 20 personas. Me sorprendió y me preocupó. También vi a ertzainas identificando a esos ciudadanos que, sin mascarilla, creen que desafían a alguien pero solo exhiben al tonto del pueblo. Espero que las multas lleguen y que no sean recurribles, y más en Madrid, donde convocantes y alborotadores como Miguel Bosé han generado este efecto llamada para escépticos radicalmente equivocados. Está claro que del confinamiento no hemos salido mejores y que algunos han salido muy mal. Sin eufemismos.

Inesperado

El vídeo de la fiesta multitudinaria en una piscina de Wuhan que lleva un par de días corriendo por las redes sociales me sorprendió tanto que, pese a encontrarlo en una fuente fiable como el Twitter de la agencia France-Presse, tuve que confirmar que era real, en Wuhan y actual. Y parece que sí lo es. La ciudad, epicentro de la pandemia mundial, ha recobrado la normalidad casi por completo y, aunque parezca una macrofiesta, algunos corresponsales en China han aclarado que el aforo sí estaba limitado. En cualquier caso, el mensaje es esperanzador: sí, se puede salir de la espiral de contagios… Pero con mano dura y conciencia social.

El hambre con las ganas de comer

Arnaldo Otegi y Cayetana Álvarez de Toledo están encantados de haberse reencontrado. Ambos saben que se están haciendo la campaña y que están logrando la notoriedad que sus propuestas para Euskadi no les dan. Su relación en los medios y en Twitter responde al viejo axioma: “Cuando no tienes nada que decir, entretenles”. Porque su diálogo es un poco de besugos o, como dirían los horteras, es un metadiálogo: solo hablan de que hablan y se responden. Pero lo cierto es que ambos se están ayudando. Y mucho. Igual alguien en Bildu debería de reflexionar si Vox y el PP son sus aliados para la campaña.

Mil “pesebreros”

¡Qué lejos queda aquel Pablo Iglesias contertulio y protagonista de decenas de entrevistas que llamaba “pesebreros” a quienes trabajaban para los partidos políticos o los gobiernos! Hoy es el vicepresidente de un ejecutivo de coalición que tiene mil cargos de confianza. No es una exageración ni una cifra al azar. Esto es lo que leemos en Vozpópuli: “El Gobierno inyecta más crédito en plena pandemia para pagar un ‘batallón’ de mil asesores. El Ejecutivo de coalición de Sánchez e Iglesias se ha gastado 18 millones en los cuatro primeros meses del año en pagar las nóminas del personal de confianza”. ¿Cómo les llamará ahora?

Cuidado

La denuncia que hace Aitor Merino en Twitter es mucho más relevante de lo que parece: no hay contenidos en euskera en unos “encuentros sobre literatura, televisión y cine ante el terrorismo” del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, dependiente del ministerio español de Interior. Pero el problema no es solo el idioma: se está construyendo un relato cultural sobre el terrorismo dominado por una parte, la que tiene el control de las industrias culturales. No hablo de equidistancia o café para todos, ni mucho menos de generar un relato que defienda a ETA. Pero sí que la producción sea plural.

Esto huele a rancio

El enfoque, la redacción, la noticia en sí es tan rancia que pienso que Paloma Barrientos está haciendo verdaderos esfuerzos para mantener el nivel. El nivel de rancio, claro. ¿Qué va a decir el Duque de Alba sobre Felipe VI? A Carlos Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo, por supuesto, le gusta: cree que los españoles tienen una “inmensa suerte” al poder contar con él y que el hijo de Juan Carlos I “ha demostrado su valía, su preparación y sobre todo su humanidad”. Vamos, la misma colección de boato innecesaria de toda la vida. Esto se les acaba. Y tiene pinta de que no importa el esfuerzo que hagan.

Necesitamos otras cosas

No necesito que haya un test en la farmacia que, por 30 €, me dice en casa si tengo o no coronavirus. Lo que necesito es no contagiarme, y para eso, lo que todos necesitamos es lo mismo: que todos llevemos mascarilla, mantengamos las distancias y cumplamos las medidas higiénicas. Es decir: prevención. Es más. Ese test “casero” que vamos a poder comprar me da más miedo: los que se lo hagan y vean que lo han pasado no van a hacer caso de las medidas sanitarias, pero si los test de los hospitales fallan, ¿cómo no van a hacerlo los de las farmacias? Esto sí me invita a pensar en consumismo y negocio farmacéutico.

Sí, tenemos memoria

Hace bien, muy bien, Iñaki García Arrizabalaga en cortar por lo sano el debate sobre quién hizo palanca, a tiros, para modificar el trazado de la autovía de Leitzaran, que ha celebrado su aniversario hace unos días: no, no fueron los manifestantes. Igual que no fueron quienes cerraron el proyecto de la central de Lemoiz. Y si no, que se lo pregunten a la familia de José María Ryan. ETA chantajeó, extorsionó y mató, amparada por quienes se manifestaban por los objetivos que iba marcando en su guerra contra todos, los mismo que hoy intentan echar serrín sobre la sangre para que no recordemos. Pero no lograrán que olvidemos.

Y no, no todos son antifascistas

Después de que Donald Trump declarase organización terrorista a los manifestantes antifascistas, Arturo Puente tuiteó: “Me cuento entre los que opinan que ser antifascista es la única manera de ser demócrata”. Pero, ojo. Hay muchos que se declaran antifascistas que no lo son: hablábamos antes de quienes hacían coincidir sus objetivos con los que iba marcando ETA. Esos nunca podrán declararse antifascistas. Porque antifascista se es en todo momento y lugar, y se demuestra, o no se es. Y la mayoría de los que lo han demostrado toda su vida no han salido nunca a quemar un contenedor, por cierto.

Pero, ¿qué dices, Cayetana?

Las y los que no podrán declarase nunca antifascistas son las y los que colaboran con Vox para alcanzar y mantener gobiernos y, al mismo tiempo, le copian el argumentario para competir por los votos. Cayetana Álvarez de Toledo, por ejemplo, no es una antifascista. Será, en todo caso, una colaboracionista. Y si alguien tiene alguna duda que la escuche: “El padre de Iglesias formó parte del antifranquismo antidemocrático” (Huffington Post). ETA aparte, que luchó con más virulencia contra la democracia que contra el franquismo, la mayoría de los que lucharon contra la dictadura lo hicieron por la democracia.

El virus del príncipe

Lo mejor de las monarquías contemporáneas son el espectáculo que ofrecen, el de la lenta descomposición. Pero los shows son tan caros que no compensan la diversión: si se suprimen de golpe, literalmente, mejor para todos. Porque hoy los reyes y sus familias son anacrónicos, y sus privilegios, tan incomprensibles como censurables: el sobrino del rey de Bélgica, el Príncipe Joaquín, se saltó las cuarentenas belga y española, llegó a Córdoba, participó en una fiesta con 30 VIP (algo no permitido) y puede que les haya contagiado de coronavirus. Insisto: un espectáculo divertido pero a un precio carísimo. No compensa.

Nacionalizar en el siglo XXI

Soy de los que cree que, por desgracia, la nacionalización de la planta de Nissan no resuelve nada. Sí, el dinero público sostendría artificialmente el sueldo de muchos trabajadores (de un modo directo e indirecto), sus familias y toda una comarca. Y eso es bueno, evidentemente. Pero, ¿durante cuánto tiempo? ¿Cuánta inversión añadida haría falta para crear, producir y comercializar un producto atractivo y sostenible hoy? En un momento mucho más estable para el sector, Andalucía nacionalizó una planta de Suzuki, creo el Santana y la cerró 600 millones de euros gastados después, como recuerdan en El Confidencial.

Lunes de teletrabajo

Hay más coches en la carretera y más gente en la calle. Nos estamos incorporando poco a poco a la normalidad, por suerte. Pero todavía hoy habrá mucha gente que teletrabajará y que lo seguirá haciendo durante los próximos meses, por lo menos, como recuerdan en Pymes y Autónomos, hasta julio será la opción preferente después de comprobar que es posible. Pero, ¿es posible? ¿Cuántas horas teletrabajamos? ¿Más que en la oficina o menos? ¿Respetamos los horarios? Ojo, no pregunto si los respetan los jefes o clientes, si no si somos capaces de hacerlo nosotros mismos. La autorregulación laboral es básica.

¡Los que faltaban!

Nos asomamos a otra semana de confinamiento con la obligación de sacar a tus hijos a la calle una hora manteniendo el ritmo de teletrabajo o las difíciles condiciones laborales actuales, y lo que menos necesitamos es que José María Aznar, Cayetana Álvarez de Toledo, Albert Rivera y Mario Vargas Llosa reclamen su cuota de protagonismo con un manifiesto contra el encierro y por las libertades individuales, al más puro estilo de los descerebrados estadounidenses que llevamos viendo un par de semanas. Al parecer, la tontería es contagiosa, y algunos no tienen problema en imitar las prácticas más reprobables. ¿A cambio de qué?

El vicio del protagonismo

No hace falta haber abierto telediarios o la revista Diez Minutos para intentar hoy recuperar el protagonismo: Jesús Candel, el médico más conocido en Internet como Spiriman, está siendo uno de los más mencionados en las últimas semanas por cómo sus recaudaciones de fondos que generan dudas, por sus formas cada vez más histriónicas, por sus contradicciones e incluso por pedir a los pacientes que escupan, literalmente, a sus médicos si no están de acuerdo con un diagnóstico o tratamiento. En Magnet, que siempre están al cabo del tuit, han hecho un repaso a sus barbaridades más recientes. Todo por el retuit.

Vuelve La Falange oculta tras el coronavirus

Quique San Francisco, Arévalo y Pepe Reina, entre otros, han lanzado preguntas muy similares: ¿por apoyar a Vox son fachas? Pues sí. Y si no lo ven que se gradúen la vista. Fíjense hasta qué punto: la parlamentaria andaluza Luz Belinda Rodríguez, que abandonó Vox, se ha hecho ahora de la Falange. Pero como no dejó su acta, ahora la Falange tiene una representante. Todo esto hecho con la nocturnidad a plena luz del día que ofrece el coronavirus, por supuesto. Eso es lo que provoca Vox: transfuguismo a quienes han venido a sustituir, lo que todos sabíamos y sabemos. Así que, que nadie se haga el tonto ni el listo.

La nueva tele es… La tele

Al final, YouTube no ha sustituido a la tele. Y ya no lo hará porque se ha debilitado por culpa de su propio algoritmo, de la cantidad de morralla que genera su efecto llamada, y porque la competencia no se ha quedado quieta y ahora existen alternativas como Twitch. Pero Internet sí ha cambiado nuestros usos y costumbres frente al electrodoméstico: Netflix se ha disparado con hasta 16 millones de nuevos suscriptores durante la pandemia (República.com). Personalmente, he incorporado Amazon Prime a mi consumo diario. La tele bajo demanda se ha instalado por fin en nuestros sofás.