Primera

La invención: Isabel Díaz Ayuso es una señora de setenta años que lleva oyendo la COPE, leyendo el Abc y viendo los informativos de Antena 3 toda la vida: “Quiere que las democracias hagan con Hamás lo mismo que con ETA. Tú mata, que yo te daré una comunidad autónoma” (El Independiente), dice sobre Pedro Sánchez. La realidad: no me gusta el presidente español y la utilización que hace del Estado para su propio sostenimiento, y no me gusta una presidenta autonómica imitadora de Trump o Milei. Ni uno, ni la otra, son hoy opciones políticas atractivas ni cuando compiten entre sí, y menos aún en la campaña en la que estamos ahora.

Segunda

La invención: Santiago Abascal es ese amigo de uno de la cuadrilla que aparece de vez en cuando, un sábado por la noche, se cree muy gracioso, hace ruidos a los grupos de chicas como si fueran ganado, y cuando lleva dos gintónics empieza a mezclar su machismo con la política: “Pedro Sánchez es un títere de su mujer. ¿Va a declararle la guerra a la Argentina?” (El Cronista). Ahí queda eso del artista, el máquina, el jefe. La realidad: la consistencia de Abascal (y la de Vox) es tan baja que ha quedado desdibujado siendo el que recibió al presidente argentino y regaló al español el enésimo golpe de catapulta antes de una campaña.

Tercera

La invención: Jesús Albiol, el concejal de Cultura de Vox en Borriana, es ese compañero que trabaja en la delegación del Mediterráneo al que ves en Teams una vez al trimestre y que va a los toros, a misa, come el arroz al horno que le hace su mujer los miércoles y la paella valenciana que le hace su madre los domingos, va perfectamente planchado aunque no plancha y, por supuesto, sabe que la cultura es el intento de la izquierda para acabar con los valores tradicionales. La realidad: el alcalde, Jorge Monferrer Daudí, del PP, le ha corregido y ha adquirido finalmente para la biblioteca del municipio ‘20.000 especies de abejas’.

Cuarta

La invención: Luis Rubiales es ese padre separado cuyo hijo va al mismo equipo de fútbol que el tuyo, y que siempre está hablando de los planes que hay que hacer, que parece que ya ha estado en todos los sitios, que cambia de coche casi cada año, que no tienes muy claro en qué trabaja pero siempre tiene tiempo y dinero, y que conoce a los jugadores del Athletic de montar cosas en sus casas: “Rubiales ofreció a Piqué y Messi ‘30 kilos’ de la UEFA por sus pérdidas salariales en pandemia”. La realidad: a veces podemos resumir personalidades o situaciones que se dan durante años en titulares. Este en The Objective es uno de ellos.

Quinta

La invención: José Bordalás es el compañero de trabajo tóxico, que trata bien a las y jefas y los jefes, y mal a sus iguales, ese que algún día se equivocará de persona a la que fastidia y se llevará un merecido empujón. En la cuenta en X de Dazn muestran “el enganchón de Bordalás y un miembro del cuerpo técnico del Alavés al final del partido”. La realidad: el entrenador del Getafe no ha mejorado a casi ningún jugador que ha pasado por sus manos, ha hecho que los fuertes se tiren por los suelos en cada roce, provoca al público y a los rivales, y cuando le haces frente se victimiza cobardemente. Es lo que no queremos en el deporte.

Vuelve «la Convergència»

Solo hay que ver la foto en El Nacional para darse cuenta de que “la Convergència” es una corriente política “mayor”, pero me parece muy buena noticia que por fin un partido se haya declarado heredero de ese espacio porque solo sabiendo de dónde vienes vislumbrarás hasta dónde puedes llegar. También es importante haber aprendido a no confundir el peso de una historia y de un modo de pensar con un lastre. Gracias a estas enseñanzas y por lo que parece en las últimas encuestas andorranas, Junts va lanzado a por el PSE y, sobre todo, parece que deja muy atrás a ERC. Lo comprobaremos en unas horas.

El fogonazo de ERC

Esta noche sabremos cómo vota Catalunya y empezaremos a leer los porqués. Pero antes de que conozcamos los resultados sí me gustaría destacar lo mal que ERC ha rentabilizado su liderazgo. Alcanzó su mejor momento con mucho esfuerzo y rápidamente empezó a descender en cada elección, convirtiendo a sus principales cabezas de cartel en marcas quemadas nada más exponerse a la luz del sol: tengo la impresión de que Pere Aragonès o Gabriel Rufián son hoy más atractivos en Euskadi, sin ir más lejos, literalmente, que en su propia nación. En Vozpópuli alertan además de “una guerra civil” si se confirman las encuestas más negativas.

El PSOE, en modo apisonadora

Nadie está fijándose en el resultado esperado por el espacio a la izquierda del PSOE en las elecciones catalanas. En Galiza nadie lo miraba tampoco, con BNG lanzado. Y en la CAV solo observábamos con cierto morbo las cifras y las caras en las sedes de Sumar y Podemos durante la noche electoral. Es innegable que el PSOE ha sabido acabar con su amenaza populista mucho mejor que el PP con la suya (otro foco de atención hoy será quién obtiene mejores resultados, si Vox o las y los de Núñez Feijóo), pero, claro, esto tiene consecuencias: “La estrategia del PSOE para captar el voto de Sumar abre un cisma en el Gobierno” (EPE).

Y las europeas, ¿qué?

Con las elecciones catalanas finiquitadas, por fin, esta noche (la formación de gobierno será también muy interesante informativamente porque puede darse una repetición electoral que beneficiaría al PSC, al PSOE y a Junts), tendremos que empezar a hablar de verdad de las europeas y de su campaña, que siempre me ha resultado fascinante por su complejidad, con candidatos continentales como Sandro Gozi, de Renew y el PDE (lo del baile de alianzas es un capítulo aparte), que en El Independiente se ha mostrado a favor de integrar a Ucrania y de que Europa lidere con políticas y visiones claras y a largo plazo.

Tenemos un problema

Las elecciones europeas son muy importantes porque toda la legislación local viene condicionada por lo que se decide en Bruselas y Estrasburgo, y porque quienes quieren reventar la Unión desde dentro tienen muy claro que van a votar el 9 de junio para llenar de ultraderechistas las instituciones, que van a utilizar nuestro dinero para atacarnos. Y esto va en serio: “Agredidas en distintos casos y en plena calle dos políticas alemanas, una de ellas por jóvenes próximos a la extrema derecha”, leemos en la SER. Y no son los primeros casos. Alemania, en términos europeos, es el vecino de al lado, que nadie lo olvide.

¿Todavía alguien se lo cree?

La reflexión de Pedro Sánchez, con un CIS lanzado en tiempo récord mientras el presidente se lo pensaba, con una entrevista posterior en La1, y con el resultado que hemos visto, de un Pedro Sánchez victimizado y una Begoña Gómez que parece que no tiene que dar ninguna explicación (pero tendrá que darlas), formaba parte de un plan, de una maniobra electoral, es ya evidente. De hecho, defender lo contrario hoy me parece hasta cándido. Y de entre todo, lo más grave, sin duda, es lo de La1, es esa utilización de los medios públicos para culminar un plan personalísimo y más mecánico que filosófico.

Y el CIS, por supuesto

La Junta Electoral no sanciona a RTVE aunque cree que el ente tiene que compensar al resto de partidos. Pero, ¿qué habría pasado si el Lehendakari Urkullu hubiese montado un sainete similar y hubiera acabado con una entrevista en prime-time en EITB? ¿Y qué habría pasado si, además, hubiese usado el gabinete de prospección sociológica del Gobierno Vasco antes de tomar su decisión final? Por eso sí que “la Junta Electoral abre expediente a Tezanos por su encuesta ‘flash’ sobre la carta de Sánchez” (El Imparcial). Estas no son cuestiones menores ni deberían de pasar desapercibidas solo porque sucedan en España.

Esto también es electoral

La manifestación que ha convocado el PP buscando el único fin de semana no electoral del mes de mayo, es evidentemente un acto de precampaña: “Una protesta contra los ‘bulos’ de Pedro Sánchez el 26 de mayo en Madrid” (El Cronista). Borja Sémper, que habla siempre como si todo el mundo fuera idiota menos él, lo define como “acto cívico”. Pero curiosamente lo más civilizado sería precisamente combatir esos bulos y, para empezar, decir la verdad: la protesta será contra eso, contra la amnistía que se aprueba, contra el “caso Koldo”, contra Begoña Gómez y contra todo lo que se menea en el PSOE y que el PP pone en el disparadero.

No es solo una serie documental

El fallecimiento de Victoria Prego ha servido, como todos los decesos, para recordar su vida y obra. No obstante, algunos textos críticos, como el que leímos en el digital de Pablo Iglesias, resultaban poco oportunos por muy por adecuado que fuera el análisis. Es tan sencillo como tener sensibilidad: no hay que esperar al deceso para poner los puntos sobre las íes. Por el mismo motivo me parece extemporánea la petición del PP: “Emitir las series de Victoria Prego sobre la Transición ‘por su interés general’” (El Independiente). Aquel relato pertenece a un momento y, apurando, a un bando. Hoy, descontextualizado, solo aportaría más división.

El blanqueamiento que no cesa

Precisamente fue el PP el que mostró al resto de partidos cómo podía instrumentalizarse el dolor. Algunos tomaron buenos apuntes sobre cómo victimizarse, primero, y usar a víctimas ajenas para blanquearse, después: “Ikasle Abertzaleak inicia en el campus de Leioa de la UPV/EHU una acampada en apoyo al pueblo palestino” (Europa Press). Pues muy bien. Una vez más, como cuando yo era estudiante, en el siglo pasado, volverán a darnos lecciones sobre sufrimiento, solidaridad y derechos humanos quienes nunca fueron capaces de empatizar con quien se sentaba en el banco de al lado. Pero, ¿a quién le importan hoy las contradicciones?

Cuando lo llamábamos «judicialización de la política»

Tiran con bala en El Independiente cuando titulan: “El independentismo pasa al ataque ante un Sánchez dispuesto a robarles la bandera del lawfare”, como si la judicialización innecesaria de la política, solo para asegurar la pena del Telediario o el Teleberri, fuera un recurso victimista. Estos procesos mediáticos existen y alejan de la política a las personas más valiosas. Y además, no solo están impulsados por “las cloacas” del Estado: en Euskadi es Bildu quien ha impulsado denuncias y ha perseguido casos que han acabado sin condenas prácticamente en su totalidad. Pero eso no importa si difamación y la sospecha calan.

La política consiste en negociar

No seré yo quien intente explicar la política catalana, llena de particularidades y explicaciones que requieren, más que conocer, vivir en el marco de la nación. Pero sí creo que, en términos generales, la política consiste en llegar a acuerdos entre diferentes y hacer, juntas y juntos, que un país avance. Y aunque entiendo el órdago electoral y emocional del president Puigdemont, que “cierra la puerta a pactar con el PSOE catalán y e insta a ERC a definir sus apoyos” (El Cronista), creo que la estrategia del bloqueo nunca es buena. Ni por concepto ni porque algún partido de todos los que niegan pactos ahora mismo está mintiendo y lo sabe.

Europa sí importa

Las elecciones europeas importan mucho porque las directivas que salen de Bruselas y Estrasburgo nos afectan directamente, generando los marcos legislativos de los parlamentos más cercanos. Y porque en lo ideológico estamos en un momento crucial: la extrema derecha avanza más reforzada que nunca y las voces propias y distintas pueden marcar la diferencia, más allá de los grandes grupos que, como explica muy bien Juan Ignacio Pérez Iglesias en una de sus conjeturas, están siendo permeables a las nuevas estrategias del viejo fascismo: Meloni lidera a los ultras pragmáticos que quieren asentarse en las instituciones continentales.

China amenaza hasta a Tesla

El futuro de Europa también importa porque el continente está viejo y se queda sin recursos ante los nuevos gigantes: ni siquiera Elon Musk, con todos sus millones que permiten pagar a las y los mejores asesores, logra hacer frente al monstruo chino que amenaza el sector automovilístico mundial: “Tesla no puede competir en precio con los coches chinos: se la juega todo al taxi autónomo” (El Blog Salmón). Y quien dice “precio” dice también “calidad”, porque los vídeos de fallos en los Tesla son un género en sí mismo en Internet. Lo más gracioso de la pieza es que Musk pida ahora “medidas proteccionistas adecuadas”.

¿Quién no es turista?

Sí, creo que hay que regular el turismo. Y sí, me encantaría que mi país fuese el primero que vetase por completo a Airbnb y similares, que son los que descontrolan el número de turistas y alteran el mercado de la vivienda. Pero creo que este debate, como el de la energía, está lleno de trampas y de hipocresía: ¿solo son turistas quienes nos visitan y alquilan pisos en esa página web? ¿No lo somos nosotras y nosotros cuando nos trasladamos? ¿Qué vamos a ser dentro de un par de meses, “viajeras” y “viajeros” o simples “turistas”? ¿Dónde vamos a comer? ¿Qué vamos a comprar? Ya sé que la coherencia hoy no es un valor, precisamente.

Una pregunta pertinente

“¿En qué agujero han estado metidos los últimos 15 días los que hablan de ‘campaña de guante blanco’ en Euskadi?”. La pregunta la lanzaba César Calderón en Twitter y es extraordinariamente pertinente. Extraordinaria porque no hemos visto a nadie señalar la muchísima desinformación que ha corrido por X (antes, Twitter) y WhatsApp impulsada por el partido político que decía que iba a elevar el nivel del debate. Pocos, poquísimos, hemos hablado de ella. Y nadie se ha atrevido a denunciarla o exponerla por medio de un reportaje necesario y que se hace con alegría cuando es posible mencionar a Trump o el Brexit.

El resultado ideal… para Pedro Sánchez

Juanma Lamet resume en un breve tuit lo amplia que es la victoria del PSOE en Euskadi: “‘El resultado de las vascas es el ideal para Sánchez. Gana el PNV, así que se quita un problema. El PSE mejora y es quien apuntala el Gobierno. Bildu, contento. Yolanda al menos saca algo, y Podemos, nada. Y Vox se mantiene… ¿Qué más podía pedir Sánchez?’, analiza un barón”. Y en la relación de partidos que menciona, significativamente, no aparece el PP pero sí Vox. Sánchez siempre ha necesitado a los de Abascal para confrontar: vive mejor contra la extrema derecha que contra una derecha razonable. Y en esa trampa cae Núñez Feijóo una y otra vez.

Pagafantas

Víctor Lenore resumía con un cartel de una película vasca el papel de Sumar y Podemos en la pasada campaña: Pagafantas. En la imagen, Gorka Otxoa cargaba con Sabrina Garciarena. Para Lenore, la imagen era muy gráfica: “Sumar y Podemos con chaqueta roja, Bildu con vestido de flores”. Es así de fácil: los escaños que han perdido los de la izquierda a la izquierda del PSOE los ha ganado Bildu. Y Permach cuenta con quedarse con los 58.000 votos que obtuvieron estos partidos el 21-A. Depende de ellos, de que empiecen a hacer bien las cosas, que Bildu se quede con todo el pastel o de que las fantas se las paguen Otegi y Otxandiano.

Cuidado con la escalada

La investigación policial, judicial o periodística son necesarias. Pero todo el mundo sabe que ganar mucho dinero difícilmente será delito. Sí es delito que quien adjudique contratos se lleve una mordida a cambio. También sabemos que una comisión parlamentaria, básicamente, solo sirve para que los medios destaquen lo que les dé la gana. Pero si algo debemos tener claro, recuperar de nuestra memoria y ser conscientes, es que durante la pandemia exigíamos a nuestras y nuestros representantes que hicieran lo que fuese necesario para protegernos, y eso pasaba por comprar material médico que se subastaba de facto.

El jubilado más caro del mundo

Además del gasto que desconocemos que nos causa Juan Carlos I (y que nadie me venga con que sus aviones, residencias, estancias o personal de apoyo no se paga con dinero público, porque ya sabemos cómo se va ocultando en diferentes ministerios gastos imputables a la Casa Real), el jubilado más caro del mundo está generando una huella de carbono que tampoco podemos permitirnos: “El rey Juan Carlos habría recorrido (solo este mes y como mínimo) 4.000 kilómetros en avión privado”, pero “es muy probable que el emérito haya realizado muchísimos más vuelos de los que se tienen en cuenta” (El Independiente).