Vale para Euskadi

Llevo mucho tiempo observando un paralelismo preocupante entre lo que hace crecer a Vox en España y lo que hace crecer a EH Bildu en Hegoalde. Estefanía Molina ofrece otro hack en uno de sus posts en X de promoción de su libro: “Si criamos jóvenes en el malestar, no podemos esperar que sean moderados dentro de un tiempo”. Ella se refiere al motivo por el que la juventud abandona posturas moderadas y se refugia en Vox. Y el mecanismo, insisto, me recuerda mucho al de la izquierda abertzale que, en el caso del sur de nuestro país, se ha pasado de frenada: una parte de la juventud vasca se echa, cada vez más, en brazos de GKS.

Van pero no la montan

Un sindicato hace política por definición. No le hace falta convertirse en partido ni nada por el estilo. Eso lo tengo claro. Pero cuando un sindicato hace campaña (que no es lo mismo que hacer política) las y los trabajadores ya no son el fin último, sino el medio. Y eso cambia mucho la película. Los sindicatos vascos han hecho, por fin, lo que le podíamos reclamar: que pidieran la subida del SMI donde existe la competencia, esto es, en el Congreso. Pero, ¿cómo han ido? Con tono bajo y alto cortesanismo, muy alejado de los actos de campaña (más que políticos) que hemos visto en la CAV, señalando a un partido concreto para beneficio de otro.

Hablando del Congreso

No creo que haya bajado el suflé del enfrentamiento entre Pedro Sánchez y las grandes empresas tecnológicas. Al contrario, estoy seguro de que el socialista ha metido el tema en el mueble bar esperando el mejor momento: él sabe que ha acertado. No me cuesta reconocerlo: hay que cortar el acceso a las redes sociales digitales. Enfu en X lo explica muy bien: “Solo hay 3 tipos de personas que les jode que los menores de 16 se les prohíba el acceso a RRSS: pedófilos, influencers o cryptobros que les timan, expertos en bulos de ultraderecha porque pierden gente a la que lavar en cerebro en la etapa vital más influenciable”.

Un experimento fallido

Cada día que pasa lo tengo más claro: la internet comercial es una de las peores cosas que ha inventado el ser humano, y la inteligencia artificial comercial va por el mismo camino. Dentro de esa internet comercial perniciosa, las redes sociales se llevan la parte del león. Creo que puedo decirlo así de categórico si llevo casi toda mi vida profesional viviendo de observarlas, ¿no? Pero si además veo que Enrique Dans lo piensa, me vengo arriba: cree que son “un experimento fallido que deberíamos haber clausurado hace años” y “sistemas que han causado daños sociales, psicológicos y políticos perfectamente medibles”.

La inteligencia artificial sigue el mismo camino

Igual que hay una internet profesional maravillosa que permite operar a distancia o estar bien informado (por medios de verdad, no por influencers tramposos), hay una inteligencia artificial que aporta valor, y no es esa que sirve para hacer imágenes de mierda mientras calentamos el planeta. Además, tiene otros efectos, como el aumento de precios: “La escasez de RAM empieza a presionar a Apple. Incluso siendo la mayor empresa de electrónica de consumo del mundo, sufre la presión de las empresas de IA que le compiten por memoria. La solución parece dejar el modelo más barato del iPhone 18 para 2027”, escribe Antonio Ortiz.

América también resiste

El mundo puede hacer muy poco para parar a Donald Trump (a veces parece que solo podemos seguir flipando y preguntándonos si sus colaboradores saben que tiene algún tipo de demencia y le siguen el juego, o son tan idiotas que no son capaces de verlo). De hecho, solo puede parar a Trump la ciudadanía de EE.UU., oponiéndose, manifestándose y votando en masa para que el trumpismo no vuelva a difundir bulos sobre los amaños. No olvidemos que Renee Good y Alex Pretti han sido asesinados por hacer frente a las políticas injustas y fascistoides de Trump, aun así miles de estadounidenses siguen dando la cara.

Parece que algo podemos hacer

El resto del mundo lo que podemos hacer es elegir con conciencia a las y los dirigentes que se atreverán a enfrentarse a Trump. Eso excluye a Vox en España (y si el PP pacta con Vox, estará colaborando con el trumpismo) y pone en un lugar un poco difícil al único partido vasco que envió un telegrama de felicitación a Trump cuando llegó a la Casa Blanca: EH Bildu. También podemos elegir, con conciencia, las empresas y marcas a las que damos nuestro dinero. Por ejemplo, al “fondo de pensiones sueco” que “anuncia que se deshará de bonos del Tesoro de EE.UU.” con el argumento del “aumento de la deuda pública” de aquel país (El Confidencial).

¿Qué puede salir mal?

No uso ChatGPT porque su versión gratuita es una castaña. Hace tiempo tampoco uso Copilot porque no me ofrece mejores resultados que una búsqueda de unos minutos en Internet. He usado un par de veces la IA de Photohop y me parece que no mejora las fotos: las cambia (alguien me entenderá). Lo único que me faltaba para alejarme por completo de la estufa más grande del planeta, es la noticia de que Sam Altman “abre la puerta a insertar anuncios en ChatGPT basados en los datos personales de los usuarios ante los problemas con el negocio” (El Diario). Porque del modelo de negocio también tendemos que hablar.

Pero…

Con todo, evidentemente, estoy bastante atento a lo que cuentan sobre la inteligencia artificial personas como Antonio Ortiz o Enrique Dans, que suelen analizar las novedades y sus posibilidades (reales, si hooliganismos) con cierto tino. También echo un ojo a lo que cuentan otros usuarios interesantes en Bluesky (red en la que más interactúo últimamente) como Xabibenputa, que ha preguntado a ChatGPT qué puede hacer para mejorar este mundo tan loco. Pues la IA ha respondido sorprendentemente bien: hacer lecturas críticas, apoyar la economía local, participar en proyectos cívicos o revisar qué normalizamos.

No lo olvidemos

Cierro el bloque sobre la inteligencia artificial (y la columna) con esta noticia en El Mundo Today: “Las grandes tecnológicas alertan de que, si la gente sigue bebiendo agua a este ritmo, nos quedaremos sin inteligencia artificial”. Creo que no debemos de perder de vista en ningún momento los efectos de usar la inteligencia artificial para enviar chorradas por WhatsApp, para ilustrar posts en blogs y redes, o presentaciones profesionales. No dudo (no soy ningún negacionista) de que habrá usos especializados de la IA muy valiosos pero, no nos engañemos, no es el uso que nosotros hacemos. Y los efectos serán para siempre.

Mil cuatrocientos millones de dólares

Esa es la cantidad que en diversos medios estadounidenses (New York Times o CNN) estiman que ha ganado la familia Trump solo en este primer año de mandato. Lo hemos visto en la cuenta en X de César López. Un usuario ha pedido Grok, la inteligencia artificial de Elon Musk, que traduzca el vídeo, y ha obtenido como respuesta que estos beneficios provienen de “proyectos inmobiliarios overseas, cientos de millones de inversiones y criptomonedas, y dinero que Amazon pagó a Melania por un documental”. La “impactante” cantidad es “mayor que todo lo que Trump ganó en 20 años, incluyendo herencia”.

Sí, hay modelo de negocio

Así que, sí, el trumpismo y la extrema derecha son un modelo de negocio. Por lo que cuando leamos noticias como esta en La Vanguardia: “Alicante cambia el guion a los refugios de la guerra por exigencia de Vox”, tendremos que preguntarnos qué historiadores revisionistas van a ganar dinero con ello. Esta es una de las contraprestaciones que el alcalde, Luis Barcala, del PP, ha cerrado con Vox a cambio de su voto favorable a los presupuestos. Insisto (e insistiré): quien engorda a Vox no es el albañil que le vota, sino el PP que le abre las puertas de la gestión para sus mierdas ideológicas y el beneficio directo de los suyos.

Ya podemos decirlo

La tragedia ferroviaria en Andalucía ha llevado a hablar, entre otros temas, de las consecuencias de esto que menciona Rural Data en X: “Esto es lo que pasa cuando tienes una red centralista. Toda Andalucía incomunicada”. Las consecuencias son billetes de avión y autobús más caros, y más horas para llegar a los destinos. José Antonio del Moral respondía con brillantez al tuit: “Euskadi lleva toda la vida así”. Incluso en semanas tan difíciles como esta, reclamo, como todos los partidos de Europa, empezando por los más progresistas, que mi país esté conectado por tren con el resto del continente, al norte Y al sur.

De lecciones y reflexiones valiosas

Precisamente la actualidad diaria que genera el accidente en Adamuz y la que venía de Davos, provocada por el aprobetxategi Donald Trump, han hecho que retrase hasta hoy un tema que había leído a Enrique Dans la semana pasada, y que también me había apuntado un compañero: “La inteligencia artificial no está destruyendo empleos: está destruyendo trayectorias profesionales”. El consultor se refería al trabajo básico en consultoría que hacen los junior, mi amigo, al que hacen los que empiezan en sociología. Primeras lecciones profesionales (sin entrar en la explotación, obviamente) muy valiosas que ya nadie va a recibir.

Yo qué sé ya

Soy aficionado a la fotografía analógica. Volví a ella cuando los carretes costaban tres euros, ahora no bajan de diez y llegan hasta cuarenta con facilidad (y yo he dejado de comprarlos) porque la película se ha puesto de moda. Tanto que “el jefe de Instagram dice que todas las marcas de cámaras se equivocan: nadie quiere ya fotos perfectas”, (Photolari). Adam Mosseri cree que “las compañías de cámaras están apostando por la estética equivocada. Están compitiendo para hacer que todo el mundo parezca un fotógrafo profesional del pasado”. Ojo, porque hay runrún de que se aproxima una crisis de fabricantes por exceso de stocks.

Olentzero maitea…

Esta noche viene Olentzero, a estas alturas de la película lo primero que pido es salud para la gente a la que quiero (yo, incluido, claro). Y si le queda un pequeño hueco en el saco, le pido también que copiemos los buenos ejemplos. Por ejemplo, y partiendo de que el gobierno italiano no es precisamente modélico, creo que tenemos que fijarnos en esto: “Italia sube al 26% el IVA de la vivienda vacacional” (Preferente). ¿Sólo el 26%? Creo que tendríamos que hacer un cálculo del impacto que suponen los Airbnb en las ciudades e incrementar el IVA y los impuestos hasta que se repartan los beneficios. Y al que no le salga rentable, que haga de su piso una vivienda.

Cordura

También me gustaría que Olentzero nos ayudase a distinguir lo que está bien y lo que está mal, como hace Enrique Dans: “Trump ha convertido a los Estados Unidos en un enemigo de Europa: ha llegado la hora de responder”. El divulgador recuerda que “Europa no solo es un mercado fundamental para Estados Unidos, el mayor del mundo en volumen de comercio e inversión bilateral, sino también un polo de estabilidad democrática y cooperación internacional”, y avisa de que “Si Trump ha convertido abiertamente a Europa en un adversario estratégico, la respuesta europea debe ser proporcional y, sobre todo, eficaz”.

Si no lo trae Olentzero…

2026 es el año en el que prepararé mi kit de emergencia. El mío y el de mi familia, por supuesto. Después de la amenaza de Trump a nuestro modo de vida, después de comprobar que el ansia expansionista de Putin no se va a satisfacer con el Donbás, después de ver el avance de la extrema derecha en Europa y en América, después del apagón, de observar cómo suben sin control los activos, y después de que gobiernos democráticos lo impulsen, como la generalitat catalana, que “hace un llamamiento a prepararlo” (Ara), creo que ha llegado el momento. Si Olentzero no me trae mi kit “prepper”, empezaré a elaborarlo yo.

Un buen regalo para quien genera trabajo

Estaría bien, muy bien, que Olentzerto trajese su saco lleno de reconocimiento. Reconocimiento a quien ni practica ni fomenta el absentismo laboral, reconocimiento a quien afea a los sindicatos su recurso a la huelga por electoralismo, reconocimiento a quien tiene paga nóminas, su cotización y la de los demás, a quien dinamiza la economía, a quien crea empleos, genera carga de trabajo, adelanta dinero y recauda el IVA. En resumen: reconocimiento a las personas trabajadoras por cuenta propia, esas que “trabajan más de medio año solo para pagar impuestos”, como denuncian en Pymes y Autónomos.

Políticos de los que sentirse orgullosos

Voy a pedir a Olentzaro una cosa más: políticas y políticos de los que nos sintamos orgullosos. Empiezo por el principio: la prensa y la sociedad tienen que empezar a prestigiar su desempeño. Pero ellas y ellos tienen que ser verdaderamente ejemplares para que cuando salgan noticias como esta pensemos todas y todos que un jeta puede aparecer en cualquier parte: “Mazón gasta 17.700 euros en comidas en locales de su ‘guía gourmet’ en el año de la postdana” (El Diario). Entiendo que un presidente como el del PP no comerá todos los días un plato del día en un bar, pero también me pregunto: ¿por qué no lo hace cuando puede?

No tienen razón

Parece que cuando algún representante de izquierdas pronuncia la palabra “vivienda” empieza a tener razón, pero la realidad es que no. Estefanía Molina también lo tiene claro: “Se ha extendido en España un discurso de extrema izquierda preocupante: se dice que no hay que construir más para que bajen los precios, que las casas ya están en algún lado y solo queda expropiarlas. Los datos muestran que es falso”, tuitea. En Euskadi, Bildu no aplica la ley del suelo (que permite a los ayuntamientos generar viviendas) para aplicar la ley que aprobó al PSOE y que se limita a topar el incremento del alquiler en las zonas tensionadas.

¿Se habrá reinsertado?

¿Un condenado por colaborar con ETA que sale de la cárcel, se convierte en casero y acaba llamando a una empresa de desocupación con pinta neonazi, se ha reinsertado? Aún hay más: “Josu Álvarez, durante el desaloje, pidió ayuda a la Ertzaintza tras las amenazas de los vecinos por haber invitado a ‘nazis’ a su barrio” (Vozpópuli). Repregunto: ¿un condenado por colaborar con ETA que sale de la cárcel y llama a la Ertzaintza para protegerse, se ha reinsertado? “Josu Álvarez Pérez, exmiembro de la banda terrorista, aceptó una condena de 6 años de prisión por ayudar a otros miembros de la organización terrorista a huir a Francia”.

Las “smartcosas” siempre han sido tiendas portátiles

Cuando Steve Jobs sacó el iPhone metió en el bolsillo de todas las personas usuarias una tienda. Esa fue una de las grandes claves empresariales de Apple. Y desde entonces todo ha ido a peor, hasta llegar al punto que explica muy bien Enrique Dans: “Es difícil imaginar a alguien dispuesto a pagar tres mil euros por un electrodoméstico que le interrumpe con un anuncio de yogures. Pero además envía un mensaje inequívoco de que ningún producto conectado es realmente tuyo, y que deberías pensártelo mucho antes de adquirirlo”. Se refiere a los frigoríficos Samsung con pantalla que ha empezado a proyectar anuncios.

No compres un Tesla

Las ventas en Tesla van muy mal y difícilmente van a remontar: son coches más caros que sus principales competidores fabricados en China, tienen menos complementos y peores reparaciones, y lo que es peor, su marca está vinculada para siempre a Elon Musk, un líder faraónico amiguísimo de Donald Trump y al que es fácil adivinar intenciones perversas. Por si todo esto fuera poco, “los accionistas de Tesla aprueban un sueldo billonario para Elon Musk para la próxima década” (Business People), un sueldo vinculado a objetivos. Para mí, claramente, es el momento de rechazar a Tesla y optar por las alternativas europeas.

Metapublicidad

Este titular en Xataka cumple con su función: resumir la pieza. Ahí va: “Que Instagram y Facebook estén plagadas de anuncios fraudulentos es malo. Que Meta se esté haciendo de oro con ellos es aún peor”. Amparo Babiloni lo desgrana así: “Meta estimó que un 10% de todo el volumen de ingresos vendría de anuncios fraudulentos, que sumaría 16.000 millones de dólares”. ¿Y qué hacen en Facebook e Instagram? “Subirle la cuota al anunciante para supuestamente desincentivarle. Es decir, que si siguen anunciándose, Meta gana aún más dinero con los fraudes”, por su permisividad es “el sitio favorito de los estafadores”.