Intolerable

Da igual quién haya empezado y quién haya cebado este modo de hacer política gruesa, basada en la descalificación y el señalamiento, este modo de empujar para hacer caer ministras, ministros, consejeras y consejeros. Este modo de degradar a todas y todos los que nos dedicamos a la política, desde el comentario a la cabeza de cartel. Lo importante ahora es terminar con actuaciones como la de Carla Toscano contra Irene Montero. Lo dicho no hace falta reproducirlo, pero sí tiene que ser sancionado (la presidencia del Congreso no estuvo a la altura) y zanjado por prensa y partidos, comprometidos a volver a subir el nivel democrático.

Gentuza

Carla Toscano es una diputada de Vox que se presta, como en su día hizo Macarena Olona, a pronunciar los discursos más machistas siendo mujer, por el qué dirán. Carla Toscano prostituye así la democracia, el estrado, el turno de palabra y su día a día como diputada en el Congreso. No es aceptable. No es tolerable ni siquiera sabiendo, como sabemos, que forma parte de un partido ultra que es un pozo de estiércol inacabable: “La Fiscalía denuncia a Cristina Seguí por exponer públicamente a varias menores violadas” en Twitter, leemos en El Plural. La cofundadora de Vox mostró a dos niñas de doce y trece años.

El ciclo del odio

Actuaciones como las de Carla Toscano y Cristina Seguí solo generan dolor y odio. No aportan nada, no impulsan nada, no crean nada positivo. Por eso hay que arrancar de raíz las malas hierbas antes de que se reproduzcan. El ciclo del odio es muy dañino y tenemos que romperlo. ¿Qué sensación puede generar en Europa la presencia de un militar ruso durante las dos próximas generaciones? De ese odio, de ese rencor, son responsables Putin y quienes le justifican mientras a las y los demás nos remueven noticias como esta en El Independiente: “Un recién nacido muere en un bombardeo ruso a un hospital en Vilniansk”.

Parte y juez

El caso vasco (que ETA emponzoñó durante décadas para que ahora quienes secuestraron en su nombre den entrevistas en Europa Press defendiendo ministerios, leyes y presupuestos generales del Estado), el caso catalán, a todas luces pendiente de resolver, y ahora el caso escocés, muestran claramente que un Estado no puede ser parte y juez al mismo tiempo cuando hay una aspiración nacional insatisfecha. “La justicia británica prohíbe a Escocia celebrar un referéndum de independencia sin permiso de Londres” (República). Lo contrario habría sido lo sorprendente, pero lo recomendable es resolver los problemas.

Todos los gestos cuentan

Algunos, como los jugadores iraníes, han sido especialmente valientes, pero para mí también cuentan las rodillas clavadas de los ingleses o las bocas tapadas de los alemanes, como cuentan las mujeres que lucen los brazaletes arco iris desde posiciones de privilegio (la periodista Alex Scott o la ministra Nancy Faeser). Todos los gestos ayudan a señalar la desvergüenza de la FIFA, encabezada por un Infantino que ya no se ruboriza por nada, y la mano dura de la dictadura catarí y la soberbia de la clase alta del país. Pero sobre todo cuenta la valentía de la prensa que señala, describe y emite cada gesto de dignidad.

El drama que no cesa

En el mismo EE.UU. en el que la justicia establece que el aborto puede ser prohibido, y en el que decreta que el Estado no puede regular las emisiones de las empresas en su lucha contra el cambio climático, la gente sigue muriendo acribillada en asesinatos multitudinarios posibilitados por el acceso sencillo a rifles de asalto y munición sin límite. El país que ha colonizado el mundo violentamente, a golpe de invasión cultural y con la fuerza de su potencia económica, se desmorona, puede que a modo de aviso: a veces parece que rozamos con los dedos el principio del fin de esta civilización.

Así de fácil

Me parecen tan desafortunadas las fotos que he visto de la ministra Montero y su gabinete durante su viaje a EE.UU. como las que vimos del que realizó Isabel Díaz Ayuso y su respectivo gabinete. Creo que con esto y con el tuit de Redlines, lo digo todo: “Comunicación política es elegir qué fotos de tu viaje oficial puedes publicar en las redes y cuáles no”. Lo que no admito, por lo menos en mi caso, es que la crítica al álbum de sonrisas de políticas y neones en Times Square es machista, porque no se trata de que viajen y se fotografíen mujeres, sino miembros de un gobierno que aprovechan una coyuntura ajena y vuelan en Falcon.

Así de claro

Reconozco mi admiración a quien ha tirado de memoria y ha llevado hasta El Diario la fotografía de Elías Bendodo también sonriente en Times Square: la imagen del entonces presidente de la Diputación de Málaga, y hoy hombre fuerte del PP de Núñez Feijóo, es perfectamente equiparable a la de Montero y su equipo de trabajo. Y en ambos casos es un error, sobre todo, hacerla pública. Puedo entender la fascinación del epicentro de la Gran Manzana y la humanidad de las y los políticos, que sonríen aunque se trate de un viaje de trabajo. Pero no puedo entender la tentación de difundirla.

Andaluza por dos

Si alguien ha demostrado que le gustan los posados y difundir sus fotos en las redes sociales es Macarena Olona, que va a recoger su acta de parlamentaria andaluza como ciudadana de Sevilla después de hacer la campaña como empadrona en Salobreña. La condición de doble andaluza de esta alicantina viene dada por la enésima crisis que ha abierto en su camino a una gloria que se le resiste, más allá de las fotos en las que demuestra que Andalucía son abanicos, vestidos de cola y caballos: como parlamentaria en el municipio de la costa granadina iba a cobrar un extra por desplazamiento a un municipio en el que no reside.

Un discurso adolescente

Me parece ridículo e injustificable que hayamos atendido al discurso de una niña de 16 años. Me parece mal, además, que la hayamos expuesto cuando sus únicas tareas a esa edad tienen que ser sacar el curso y disfrutar en verano. Me parece sintomático el petardeo, el peloteo y el nuevo juancarlismo encarnado ahora en Leonor, una niña que pronuncia discursos de niña (aunque se los hayan escrito) que deberían de darnos igual. Pero en España las obviedades se omiten cuando se trata de la Casa Real, y se ensalzan la belleza, el verbo y el saber estar por sistema, por patriotismo, porque la jefatura de Estado es una cuestión de gónadas.

Y lo que viene

La decisión del tribunal estadounidense que ha declarado el aborto ilegal salvo que haya leyes expresas en los estados que lo regulen, es de mucho más calado de lo que parece. No se trata solo de que una mujer no tenga dónde ir a que le practiquen un aborto en condiciones de seguridad y salubridad. Raquel Marcos lo avanzaba así en Twitter: “El complejísimo panorama que queda en EE.UU. después de la derogación de Roe vs. Wade incluye recompensas para ciudadanos que presenten pruebas de que alguien ha practicado un aborto, tráfico de píldoras abortivas como si fueran droga y venta de datos íntimos”.

¿Mejor Trump que Clinton?

El empoderamiento de los más retrógrados de EE.UU. no se puede entender sin el ascenso de Donald Trump, que no dudó en apoyarse por pura supervivencia en la extrema derecha o un cristianismo radicalizado. “Soy el puto presidente. Llevadme al Capitolio ahora mismo”, “me importa una puta mierda que tengan armas, no están aquí para hacerme daño a mí”, cuenta Cassidy Hutchinson, asistente del jefe de gabinete del propio Trump, que dijo el presidente durante el asalto al edificio. De lo que yo me acuerdo nítidamente es de esa izquierda que clamaba: “Mejor Trump que Hillary Clinton”. Pues toma taza y media.

Montero, en camino

La visita de Irene Montero a EE.UU. para sacarse la foto como ministra española de Igualdad es difícil de justificar: nada en la agenda que publican en Vozpópuli parece explicar el momento ni el movimiento, salvo la oportunidad mal calculada, a mi juicio, de buscar la instantánea de que ella, después del máximo ataque a los derechos de la mujer en un país del primer mundo, estuvo allí. Y si para eso, además, tira de Falcon, peor. Porque países en los que las mujeres son tratadas como seres humanos de segunda hay muchos, y no acude a todos reaccionando ante las vejaciones ni lo hace en avión privado.

La jodida realidad

El viaje en Falcon a EE.UU. de Montero me parece mal porque como foto nos sale muy cara. Pero puedo llegar a entender el uso de un avión privado en el caso del presidente o una ministra en un momento dado. El problema no es ese sino el modelo consumista atroz que hemos generado y que nos entierra. Edgar Ocampo lo resumía así en Twitter: “Golpe de realidad, las renovables no levantan. Acaba de salir la estadística 2021 que hace BP cada año. El petróleo representa el 31% de toda la energía que se consume en el mundo; el carbón, el 27% y el gas, 24%. En total, los combustibles fósiles, 82%; renovables, 13.5%”.

Otra burbuja

Luis Rubiales asegura que las causas judiciales y las filtraciones de sus sucesivos escándalos son culpa de Tebas (que es todavía peor) y de la prensa, y se aferra a los buenos datos económicos de la Federación. Un superávit que se logra también con lo que pagan los saudíes por su espectáculo privado llamado “Supercopa de España”, pero que puede haber tocado techo: en 2Playbook explican cómo nadie ha ofrecido por los derechos de retransmisión de la Copa tanto como pretendía Rubiales, por lo que parece, alejado de las cifras reales del negocio (estabilización o descenso de los precios), y tendrá que hacer ahora otra ronda a la baja.

Luis Rubiales asegura que las causas judiciales y las filtraciones de sus sucesivos escándalos son culpa de Tebas (que es todavía peor) y de la prensa, y se aferra a los buenos datos económicos de la Federación. Un superávit que se logra también con lo que pagan los saudíes por su espectáculo privado llamado “Supercopa de España”, pero que puede haber tocado techo: en 2Playbook explican cómo nadie ha ofrecido por los derechos de retransmisión de la Copa tanto como pretendía Rubiales, por lo que parece, alejado de las cifras reales del negocio (estabilización o descenso de los precios), y tendrá que hacer ahora otra ronda a la baja.

Una buena cuestión

El acceso de Pablo Iglesias al CNI por medio de su vicepresidencia fue una noticia muy comentada y, por supuesto, criticada desde las bancadas del PP, Vox y Ciudadanos. Después de que haya saltado la liebre del espionaje del gobierno (en serio, ¿a alguien le sorprende?) su presencia en esas reuniones en las que se hablaba de cosas del CN me ha generado ciertas preguntas que Pedro Sánchez ha intentado responder como si estuviera en un libro de John le Carre, esto es, sin decir nada claramente: “Sánchez protege a Robles y sitúa a Iglesias como el instigador de la crisis del CNI” (El Confidencial).

Pues eso, dimisiones

Mientras pensaba en qué había estado haciendo en esas reuniones sobre cosas de Inteligencia española, me he encontrado con esta noticia de El Independiente: “Belarra apunta a dimisiones por los espionajes: ‘Tiene que haber responsabilidades políticas’”. Y estoy completamente de acuerdo con ella: si Iglesias no tenía ni idea y a las ministras y ministros de Podemos les han ninguneado, evidentemente, tienen que dimitir. Pero me refiero a las y los que lidera Ione Belarra. ¿Qué sentido tienen que sigan? ¿Por qué lo hacen, por qué se aferran a la cartera ministerial? ¿A cambio de qué? ¿Por qué no hablan claro?

Gambito de dama

Es evidente que las ministras de Podemos, especialmente Belarra y Montero, están intentando hacer una jugada a la ministra Robles, del PSOE. Un juego de tronos en toda regla, de esos que tanto han gustado siempre en el partido morado, pero que está erosionando a todas y todos. Lo del espionaje del CNI es indefendible, pero no me parece tampoco decoroso lo que estamos viendo, esa manera de lanzarse cuchillos en el consejo de ministras y ministros, y en el Congreso, lanzarse partidos (que se dejan lanzar, ojo). ¿En nombre de qué? Porque en nombre de la calidad democrática y un Ejecutivo de garantías, desde luego, no es.

¿ERC o el caos? Sánchez lo tiene claro

A la hora a la que mando esta columna no habíamos visto movimientos después del ultimátum que lanzó Gabriel Rufián: “ERC da 48 horas al PSOE para explicar Pegasus o tumbará el Plan de choque” (El Plural). No creo yo que eso vaya a poner nervioso a Sánchez, que tiene muy claro que puede vivir en el caos porque ya lo ha demostrado. Por eso tampoco le abandonan las ministras y ministros de Podemos. A mí lo que me llama la atención es la reacción de esos partidos que votaron a favor de la Reforma Laboral porque era necesaria pese a invadir competencias pero ahora, si invaden su privacidad, tumban planes anticrisis.

¿Y Yolanda Díaz?

A Ione Belarra e Irene Montero les importa menos Yolanda Díaz que lo que le importa a Pedro Sánchez. Esto es evidente. Tanto como lo es que la actual vicepresidenta es la que heredó los “poderes” de Pablo Iglesias, incluido el de estar en las reuniones en las que se hablaba del CNI o, directamente, con personas del centro español de inteligencia, y es la que más silencio guarda, una vez más. Un silencio elocuente, como dice el oxímoron, por el mismo motivo por el que Pablo Iglesias es señalado por Pedro Sánchez con la boca pequeña. En este juego de espías y cortesanos, no puede ser de otra manera, ya no me creo a nadie.

Lo peor es que el PP está cómodo

El lunes me enchufé al 24h de RTVE para seguir, en directo, la entrada de la ultraderecha en un gobierno autonómico y la peor sensación que tuve fue la de la normalidad: la noticia más trágica es que a Fernández Mañueco se le ve cómodo acogiendo a Vox en su seno, contando con un vicepresidente y varios consejeros del partido de Abascal, defendiendo la ruptura de consensos básicos en materias tan importantes como la violencia de género o la memoria histórica, y escuchando de boca de García-Gallardo que su plan es devolver competencias al estado empezando por Castilla y León. Eso es lo que abrazan. Eso es lo que rechazamos.

Y Vox, haciendo caja

Una de las promesas de Vox es que va a adelgazar el estado autonómico para poder bajar los impuestos. Pero en su primer contacto con el poder autonómico se asegura un presidente del parlamento que cobra más que Pedro Sánchez y un vicepresidente del gobierno sin competencias pero con gabinete propio, básicamente, para hacer más política que gestión. No, no es contradictorio: es incoherente, como todo lo que hacen y dicen. Por supuesto, lo saben y, por descontado, les da igual: Vox es un partido antisistema y ultra, y solo podemos esperar comportamientos que respondan a esa definición.

¡Y eso que es de Segovia!

Sí, he tenido que buscar en Google cuántas provincias forman Castilla y León, pero yo no soy senador y portavoz en la cámara alta por esa comunidad autónoma. Pero que Javier Maroto (empadronado en un pueblo de Segovia) se haya equivocado contando provincias es lo de menos: su argumento es ridículo. “El Gobierno de Castilla y León es de los más importantes de España porque afecta a ocho provincias” (Eldiario.es). Entonces, ¿el de Madrid es de los menos importantes? ¿Es más importante el gobierno castellano-manchego que el catalán porque tiene una provincia más? Parece que alguno está nervioso con el cambio de gran jefe.

No hay caso, hay cohorte

Después de varios meses de investigación y noticias casi al minuto, me parece muy inverosímil que Pablo Iglesias e Irene Montero contratasen a personas cuidadoras de sus hijos como asesoras o asesores para ahorrarse unos euros, o que algunos asesores o asesoras completasen su jornada como niñeros y niñeras. Pero de lo que tampoco tengo dudas, después de leer lo leído, es de que el vicepresidente y la ministra de Igualdad, en el ejercicio de su cargo, contaron con una cohorte de gente dispuestísima a echarles una mano. Podemos llamarlo carisma, liderazgo, lealtad, seguidismo e incluso peloteo. Pero nada de eso es delito.

Sí, somos nosotras y nosotros

Los casi cincuenta días de guerra, las imágenes terribles que vemos casi a diario, la actualidad política española y hasta el buen tiempo han hecho que nuestra atención descanse momentáneamente de la invasión rusa sobre Ucrania y la amenaza nuclear. Pero nuestros dilemas, como el sufrimiento de las víctimas, siguen ahí, y nadie mejor que Daniel Innerarity en Twitter para recordarnos a qué nos enfrentamos: “No es tanto una cuestión de hasta dónde pueden llegar las sanciones económicas a Rusia como hasta dónde estamos dispuestos a llegar con unas sanciones que también nos perjudican”.