Cuando dejas por escrito lo que eres

¡Qué retraso llevo! Bueno, el de otros es aún peor. Me voy poniendo al día con temas que se colocan entre la risa y la tragedia. Risa porque Ernai firma carteles en los que utiliza la palabra española “Invernalia” en una pintada en inglés para referirse a Winterfell o Dragonstone (lo que es Gaztelugatxe en Juego de Tronos). Tragedia porque ese retraso que les lleva más o menos hasta la edad de piedra lo usan para amedrentar al turismo y hacer nacionalismo del peor.

“Locals Only”

En inglés precisamente pueden leer, en el principal diario de Belfast, que en el Este de la ciudad (zona mayoritariamente protestante y unionista) han aparecido pintadas en contra de la presencia de extranjeros: “Locals Only” dicen los intolerantes británicos, herederos de los colonizadores, en un discurso que se asemeja a otro más próximo. La intolerancia recorre el planeta pero siempre es reconocible por el tipo de colectivos que la ejercen y cómo lo hacen.

¿Y qué?

Vamos con otro cavernícola: José Manuel Soto es más reconocible en Twitter por ser una especie de bocachancla de derechas que por sus canciones. El andaluz lanzó recientemente un tuit bastante destacado, llamando a combatir cuerpo a cuerpo el yihadismo. Animado tal vez por la ola que generó, ahora critica que Alberto Garzón se haya casado como le ha dado la gana: de blanco (ella) y chaqué (él), y en un sitio caro. Si lo paga con su dinero, ¿qué tiene de malo?

Roures, el anfitrión de la izquierda

Ya, ya sé que Alberto Garzón es comunista. Oigan, ellos también tienen derecho a sus contradicciones. Miren por ejemplo a Jaume Roures, Oriol Junqueras y Pablo Iglesias: el primero, un millonario de izquierdas que manda a trabajadores al FOGASA y organiza cenas políticas en su casa. El segundo, uno de los líderes del nacionalismo catalán que se reúne a escondidas con uno de los líderes españoles. El tercero, que dijo que nunca acudiría a reservados.

De Cádiz a Arabia Saudí

Ayer traje a esta columna el post en Magnet sobre cómo las relaciones entre Arabia Saudí y el ISIS son menos probables que las seguras de la monarquía española con esa dictadura. Aún así, la ligazón entre ambas sigue siendo un recurso de argumentario de la izquierda (la de Iglesias, la de Junqueras y la de Roures), y sirve hasta para atacar a Bilbao y el Gobierno Vasco porque salen armas del puerto de Bizkaia. Pero, ¡vaya!, de Cádiz lo que salen son goletas para los saudíes armadas hasta los dientes.

Cabalgando Irán

He esperado varios días para comprobar si Pablo Iglesias daba alguna explicación convincente sobre lo que ha sucedido en Irán, donde han ejecutado a Alireza Tajiki, de 21 años, en la cárcel desde los 15 condenado a muerte por ser homosexual. Pablo Iglesias no ha mordido la mano que le da de comer y ha decidido cabalgar la contradicción (son palabras suyas) haciendo mutis por el foro. Cada uno es responsable de sus actos, sus silencios y de que le pague el régimen iraní.

Sí, el turismo hay que regularlo

El debate sobre el modelo turístico es algo serio. Tanto que consiguió poner a los dos partidos mayoritarios del Parlamento Vasco de acuerdo el año pasado. Tanto que no podemos permitir que se pierda de vista en acciones mamarrachas y violentas. Tanto que si es necesaria una regulación habrá que acometerla. Tanto que hay que empezar a decir que es una idiotez a estas alturas seguir creyendo que el de Airbnb es un modelo colaborativo, como defendían muchos progres de postal.

Diez años de la crisis en gráficos

La segunda parte de la semana pasada “celebramos” el cierre de la crisis coincidiendo con su décimo aniversario. Demasiada coincidencia me parece. Lo que es innegable es que diez años después estamos peor, que nuestras inversiones se han devaluado, que nuestras condiciones laborales de han precarizado y nos hemos vuelto más pesimistas. En El Blog Salmón han recopilado diez gráficos que nos muestran el fondo en el que hemos estado y el repunte actual.

Al final, telebasura

Creo que nunca dejará de sorprenderme la capacidad que tiene Telecinco para convertirlo todo en telebasura. Lo que sea, no importa. Hasta la biografía televisiva de Juan Carlos I, el campechano, el respetado por todos, al que cubren siete velos informativos, acabó siendo un programa serio que daba risa. Y si toca analizar un tema importante como es el proceso de independencia catalán llaman a “el chino facha” para que dé su opinión de mierda y llene minutos.

¿Y si desaparecer estuviera regulado?

En Japón, de hecho, lo está. Y como muchos de los rasgos culturales nipones, el de la desaparición normalizada y las negativas consecuencias para el entorno, que se avergüenza de que un ser querido se acoja a esta posibilidad, resulta fascinante. En Gizmodo lo cuentan fantásticamente: Sanya, alejado del centro de Tokio, es un barrio triste en el que los ciudadanos comparten haberse acogido a la ley que les permite cambiar de identidad y desaparecer.

La «true left»

El periodista Miquel Roig cogió carrerilla en Twitter y denunció varios casos previos en los que integrantes de esa “true left” o “verdadera izquierda” como Espinar o Monedero han apelado al fin de sus ganancias para excusarlas. Esta vez el desencadenante era la excusa de Joan Ribet, al que han pillado con un piso turístico. El exconcejal de la CUP dice que con lo que saca paga la hipoteca. Como si todos menos ellos fuéramos especuladores y su piso turístico una ONG.

Nacidos para amasar

Otro que nos toma por tontos es Pablo Iglesias, que defiende los 12 millones de beneficio de Podemos asegurando que es porque gestionan mejor. No, no lo hacen: Podemos gestiona de una manera diferente, gestiona para amasar. Y si malos son los políticos millonarios, no son mejores los partidos ricos. Los microcréditos, las mordidas a los representantes y el beneficio por voto materializado dispara a Podemos, que en el último CIS gana solo entre los votantes de clases altas.

Patadas policiales

Desconozco qué método tenían que haber seguido los agentes que se vieron desbordados en Ceuta por el paso masivo de inmigrantes ilegales, pero el vídeo de los policías a porrazos y patadas contra esas personas no me parece defendible. En algunos medios incluso el agente con la tibia y el peroné fracturados parece una víctima, pero en las imágenes se le ve soltando patadas a los inmigrantes hasta que en una de ellas se rompe la pierna. Por lo menos, esta vez no les han disparado.

Miguel Bosé se equivoca

Miguel Bosé se equivoca cuando compara los currículum de Nicolás Maduro y Lepoldo López: que el actual presidente de Venezuela condujera un autobús y el líder de la oposición tenga un título por Harvard no es significativo. De hecho, me hace recelar más la biografía de López que la de Maduro. El chavismo y su líder hoy son suficientemente déspotas como para limitarnos a contar la verdad que seamos capaces de extraer de las montañas de mierda informativa que nos llegan.

¿Más que un club?

Evidentemente, no soy objetivo: el FC Barcelona ha sido el rival más importante del Athletic en los últimos diez años. Pero soy capaz de empatizar con parte de esa afición que siente que uno de sus mejores jugadores se ha marchado traicionándoles: en Bilbao también nos pasó. Lo que no me parece excusable es que el lunes cantaran “Neymar, muérete” en una parte de las gradas, y menos cuando el rival era el Chapecoense brasileño, que enterró a 19 jugadores en noviembre.

Los problemas de Jaime Botín

Desconozco el motivo por el que la justicia española persigue con tanta intensidad actualmente a los hasta ahora impunes como Villar o Jaime Botín, y aunque me genera zozobra este nuevo ímpetu, bienvenido sea. El hermano de Emilio Botín se enfrenta a cuatro años de cárcel, el decomiso de su goleta y una multa de 104 millones de euros por intentar sacar de España un Picasso para venderlo por unos 30 millones de euros, según El Confidencial.

Herman Tertsch, condenado

Me parece una estupenda noticia que Herman Tertsch tenga que pagar 12.000 € y publicar en Twitter la condena por haber injuriado al abuelo de Pablo Iglesias, al que calificó como “criminal” y relacionó con el asesinato de civiles durante la Guerra Civil española. En el periodismo y la política necesitamos dignidad, y sobran descalificaciones a la ligera y quienes señalan a lo macho, sin pensar ni conocer. Tertsch está bien condenado y el abuelo de Iglesias, reparado.

Scaramucci se suma

El nuevo director de comunicación de la Casa Blanca, Anthony Scaramucci, ya era un bocachancla, así que no me sorprende que haya irrumpido en su nuevo cargo como un tornado, cargando contra sus predecesores (de la administración Trump) o periodistas de prestigio que siguen la actualidad presidencial. El propio Scaramucci reconoce en Twitter que tiene utiliza un lenguaje “florido” como excusa por su ímpetu, para goce de cronistas como Carlos Franganillo.

Pero que no se nos pase lo importante

Las formas de Trump, Spicer hasta que se ha marchado y ahora Scaramucci son un entretenimiento fantástico. Pero no puede pasársenos lo realmente importante, como avisaba otra corresponsal en Washington, Dori Toribio, también en Twitter: la Cámara ha aprobado el presupuesto de Trump que incluye una partida de nada menos que 1.600 millones de dólares para continuar el muro con el que el presidente estadounidense pretende separar EE.UU. y México.

La carrera por la indignación

Sigo con pesimismo la deriva de la prensa deportiva tradicional: las cabeceras clásicas me resultan cada vez menos apetecibles para informarme. Pero no por ello creo que los compañeros de esas redacciones merezcan críticas tan gratuitas como la que ha hecho Paula Vázquez sobre la portada del Marca con Mireia Belmonte. La loca carrera por ser la persona más indignada cada día en Twitter nos lleva a ninguna parte sobre tonterías gigantes.

Rajoy, trending topic

No podía ser de otra manera en estos tiempos cuando el presidente del gobierno de un estado es llamado a declarar como testigo por un escándalo (con todas las letras) de corrupción en el partido que igualmente preside. Su comparecencia, comentada en Twitter hasta el hastío se resume en un esperado “yo no sé nada” y en una foto que tendría que suponer una vergüenza para el partido, el estado y el propio Rajoy. Y el único responsable de esa mala imagen es el testigo.

La cárcel daña

Hace muchos años los hermanos menesianos nos llevaron de excursión a Nanclares de Oca, donde el seminario estaba muy cerca de la prisión. Allí un sacerdote nos contó que la cárcel, a la que acudía con regularidad, era un sitio terrible y trágico en el que siempre hacía frío. Supongo que esta lección la recibimos muchos en la niñez, así que la petición de Ignacio González de libertad condicional porque la cárcel le está afectando es solo otro ejemplo de la impunidad con la que han vivido los más alejados de la realidad.

Siempre estuvo mal

Estoy de acuerdo con Julio Lleonart cuando tuitea que el acoso a políticos estuvo mal antes, cuando lo aplaudía y hasta fomentaba Podemos, y lo está ahora que Pablo Iglesias y otros dirigentes han sido víctimas de estos ataques personales en la calle. El que fuera diputado por UPyD apela a la coherencia, un rasgo que se disuelve en esta época de Twitter, mensajes rápidos y modas efímeras que se nos amontonan. Pero Lleonart tiene razón: siempre estuvo mal.

¡Qué pereza!

Por si no lo saben, Taburete es el grupo en el que cantan el hijo de Luis Bárcenas y el nieto de Gerardo Díaz Ferrán, y está de moda entre la juventud española conservadora. Y Los Chikos del Maíz serían sus antagonistas: una formación que abandera (sobre todo su lider, “el Nega”) la revolución de “la gente” (en el sentido de Podemos, sí). Pues bien, ambos se han enzarzado… ¡en un debate en Twitter! Bien acompañados por sus defensores ideologizados. ¡Qué pereza, por favor!

Twitter aburre

Mal verano preveo en Twitter cuando es evidente que lo que llevamos de estación la red social ha perdido muchos, muchos enteros. De aquel bar en el que más o menos nos conocíamos todos y en el que el ingenio era el único mérito necesario para amasar seguidores, hemos pasado a un Twitter de personas con una capacidad asombrosa para indignarse por todo con sus correspondientes legiones de aplaudidores… y de odiadores. Esto empieza a aburrir y eso no es bueno.