Sánchez, culpable

Estas elecciones son una faena que me roba horas de sueño y de estar con mis hijos. Estamos aquí, hablando de ellas solo porque a Pedro Sánchez le dio la gana convocarlas. Un presidente en funciones que ayer sumaba 100.000 parados más y que en el debate restó más que otra cosa. Solo le honra decir que se opondrá a la ilegalización del PNV que propone Vox. El resto de su tiempo fue un desperdicio porque no aclaró nada, salvo que para Catalunya planea más mano dura. En Twitter, resumieron su intervención: “A Pedro Sánchez le das a elegir entre graparse los huevos y pactar con Podemos y te pregunta a qué pierna”.

Casado, verde

Pablo Casado mejora pero sigue sin llegar: nadie se lo cree como presidente del Gobierno. Lo cierto es que nadie se lo cree, en general. ¿Qué Pablo Casado es el de verdad, este, más moderado, o el que se destapó como un rival de Abascal por el espacio que queda entre la derecha y la pared? Debatiendo no estuvo mal pero como está verde cayó en el error de hablar de corrupción, que siempre le perjudicará porque preside el partido más corrupto, y se equivocó también hablando de meter dinero en un sobre para hablar de la deuda pública. Eso, sí, supo arrinconar al PSOE, pero dejó claro que su futuro es con Vox.

Rivera, hundido

Juan Soto Ivars resumió mucho mejor de lo que yo podré hacerlo la intervención de Rivera en el debate: “Le han puesto un alzador a Rivera para que pareciera más alto. Fernando de Páramo le lleva una maleta llena de objetos para que saque. A última hora, como había cachondeo con el alzador, lo han quitado. La historia del partido, entera, está contada en estas tres frases”. Rivera está en las últimas: el próximo lunes, a más tardar, tendrá que dimitir. Y Fernando de Páramo, irse con él. ¿A dónde? Siempre le he ubicado en Vox pero él sabrá. Yo solo sé que me alegro de que desaparezcan.

Iglesias, fuera de sitio

Más que fuera de sitio, Pablo Iglesias está fuera de tiempo con su discurso maniqueo, pretendidamente social y ampliamente incoherente con sus actos (¿de qué cuna vienen? ¿A qué chalés van cuando termina todo? ¿Cómo vamos a creernos que pretenden preocuparse de lo de todos si empiezan ocupándose siempre cada uno de los suyo dentro de su partido, su familia política y sus propias obsesiones?). Está tan fuera de foco que dejó unos segundos que en Twitter cazaron al vuelo para hacer un GIF: mira a un lado, al otro, alza una mano y arquea las cejas. Nunca entendieron nada y siguen sin hacerlo.

Abascal, facha

Lo grave no es que la noche del lunes Abascal mintiese mirando a cámara e hiciese un discurso xenófobo cuando lograba no trastabillarse consigo mismo. Lo grave es que Abascal estaba allí, que nadie puso un cordón sanitario a la extrema derecha. Lo grave es que Espinosa de los Monteros, Ortega Smith y Abascal han podido decir lo que les ha dado la gana, amenazar y soltar datos falsos a porrillo en la tele sin que ningún periodista y moderador de esos debates le pare los pies, sin que ningún político salvo Aitor Esteban les haga frente y les diga que mienten y merecen nuestro desprecio.

Ahora sí que sí

Después de un fin de semana de puestas en escena y de debates infumables, hoy arranca la semana decisiva de la campaña, esa en la que los candidatos no pueden equivocarse, esa en la que los portavoces habituales de los partidos tienen que estar callados, esa en la que salirse del guion puede hundirte. Solo quedan siete días para saber cuánto de grande es el error que cometió Sánchez, si Iglesias ha sido capaz de resistir, si Casado ha logrado mantener en silencio esos voceros que él mismo empoderó, si Rivera empieza a ser más pasado que presente, si Abascal resiste la presión y si Aitor Esteban puede pegar otro puñetazo sobre la mesa.

¿Tanto lío para esto?

Otra cosa que comprobaremos en menos de una semana es cuánto ha dado de sí Íñigo Errejón y su apuesta, que se ha diluido como un azucarillo en precampaña, dando la razón a Pablo Iglesias, por cierto. El de Más País va a pasarlo muy mal para consolidar los escaños que le están dando los sondeos. Él se lo ha buscado, él sabrá quién le convenció para dar un paso precipitado, solo él sabe por qué y para qué se presentó, pero la suya es la crónica de un fracaso antes incluso de competir, porque no ha podido hacerlo. En política hay que avanzar demostrando, no gastando recursos como si no costara.

¡Cuántos mojones nos comimos!

En Euskadi la campaña va por otros derroteros: aquí los partidos españoles se suman a sus respectivos fracasos y los vascos luchan por su visibilidad. Euskadi es otra cosa. Pero aquí también nos hemos comido mojones políticos y periodísticos, sobre todo, cuando ETA nos castigaba a todos. Aquí hasta brillaron Redondo Terreros y Mayor Oreja, a los que hoy consideran casposos hasta en España. El del PP culpa al aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo de todos los males posteriores, y ahora asegura que el Procés es cosa de Zapatero y ETA. ¿Dónde están los que nos lo vendían con tanto empeño?

No va a pasar nada… Nuevo

No entiendo la polémica que se ha desatado después de conocer que el INE va a rastrear la posición de nuestros teléfonos móviles para conocer una serie de datos. Más concretamente, no entiendo a toda esa legión de aficionados a indignarse y a darse de baja de esto o del mailing electoral. Como si cualquier aplicación no pudiera tener acceso hasta al micrófono de nuestro móvil, como si los partidos no nos intoxicaran mejor por cualquier otro medio que por un buzoneo. Pero ahí está la nueva moda, la de no ceder los datos. ¿A quién? ¿Al INE? ¿Y al resto, sí? Yo no gasto mi energía en tonterías.

Una movida menos

Y hasta aquí llego mi tregua: sé que a partir de que salga publicada esta columna no podré escaparme y tendré que hablarles de las campañas y los movimientos en redes de los candidatos españoles. Pobre de mí. Pero termino con una buena noticia, al menos para mí: en El Confidencial han puesto negro sobre blanco algo que llevábamos tiempo intuyendo: el fenómeno de youtubers que no tienen nada que ofrecer está siendo sustituido por el de los gamers. Estos sí tienen una habilidad, una capacidad de competir, un empeño y un objetivo. Son un modelo a seguir mejor. Bienvenidos sean.

No te flipes, Jack

El fundador de Twitter, Jack Dorsey, hizo ayer un anuncio que algunos les impactó mucho: a partir de finales de noviembre (es decir, para esta campaña que empieza hoy no es aplicable), Twitter no permitirá promocionar tuits con contenido político. ¿Y qué? Su red social es la menos efectiva para la movilización por el tipo de público (convencido ya) que la frecuenta, y por eso es en la que menos invierten los partidos con diferencia. Lo verdaderamente revolucionario hubiera sido que Dorsey anunciase el fin de los contenidos maliciosos o falsos, y no prohibir a los partidos que promocionen sus spots.

España elige. Nosotros, también

Brian Cutts, un inglés afincado en Catalunya, ironizaba sobre la muy limitada oferta política española: cinco hombres de 40 años son los candidatos (a los que se sumaría un permanente “wannabe”: Errejón, que siempre quiere ser algo más). Y estos hombres tan similares entre ellos, pese a coletas y barbas, hacen ofertas también muy parecidas: el PSOE juega a ser Podemos y PP, Ciudadanos va de Podemos hasta Vox; el PP, de Vox al PSOE; en Podemos juegan a ser patriotas y en Vox, a cuidar de los españoles siendo ultraliberales. Por suerte para Cutts y para nosotros, en Catalunya y Euskadi tenemos otras opciones.

Errejón también elige

Como les decía, Íñigo Errejón siempre quiere ser algo más: algo más atractivo para ser elegido, algo más líder que lo que le dejaban en Podemos, algo más mayor… O algo más joven, por ejemplo, respondiendo a Rosalía en Twitter. La cantante preguntaba: “Q hacéis?” (sic). Y el político respondió: “Desbloquear el país”, junto a un par de emoticonos. ¿Mola, eh? O igual no, igual en vez de “molar” resulta un poco ridículo, un poco “campañero”, un poco fuera de lugar, un poco cogido por los pelos… Pero así completa Errejón la oferta política a los españoles, desde la ligereza en las formas… Y en el fondo.

Ciudadanos ha elegido al bebé de Arrimadas

Siempre pensé que no fue casual que se hiciera público poco antes de la campaña de abril que Albert Rivera y la cantante Malú salían juntos: el de Ciudadanos entraba así en otros espacios informativos, los del corazón, y su presencia aumentaba. Ahora, esta relación ya no es noticia, pero en Ciudadanos han vuelto a apostar por el comentario familiar para colarse en conversaciones televisivas o de cafetería: Inés Arrimadas está embarazada, no ha querido darle importancia… Pero en la sede del partido han puesto una lona de tres pisos con este mensaje: “Felicidades, Inés”, y otras vez un par de emoticonos.

¡Qué casualidad!

Cuando Pedro Sánchez decidió repetir las elecciones sabía que la precampaña coincidiría con la sentencia del Procés, la exhumación de Franco y la sentencia del juicio por los ERE en Andalucía que puede implicar a antiguos altos cargos socialistas en la Junta. Las dos primeras las ha gestionado mal: en Catalunya ha querido ser el PP y en el Valle de los Caídos le colaron un “¡Viva Franco!” indignante. Más suerte ha tenido, qué casualidad, con la prórroga que ha pedido el magistrado Juan Antonio Calle para redactar la sentencia que podría implicar a Chaves y Griñán, que conoceremos, ya, después del 10-N.

El tema

El Tribunal Supremo ha anulado la sentencia condenatoria a Atutxa, Bilbao y Knörr. Un mero trámite que ha costado varios años y que supone hacer efectiva la absolución ante lo que, sin duda ya hoy, fue una sentencia política. Porque, sí, en España hay sentencias judiciales que corrigen la tibieza (según esos jueces que más bien parecen ajusticiadores) de algunos políticos y, quieran o no, hacen política (y parece que quieren). Lo hemos visto aquí y en Catalunya. Lo que no hemos visto, sobre Atutxa, es a nadie de la izquierda abertzale celebrar que se haga justicia con quienes no les ilegalizaron en el Parlamento.

¿Sánchez tiene algo claro?

Sánchez se ha rectificado a sí mismo y parece que ha vuelto a incluir el federalismo y la plurinacionalidad en el programa del PSOE. Para esta campaña también ha eliminado del texto el incremento de impuestos a las rentas más altas y las limitaciones a los precios del alquiler. Igual vuelve a ponerlo en función de lo que digan los sondeos. Nadie lo sabe ya. Lo que sí nos va quedando claro es que Pedro Sánchez se mueve de un modo menos armónico de lo que él mismo imagina: él se ve a sí mismo grácil, posándose en ideas bajo una suave lluvia de votos… Y los demás le vemos como un elefante en una cacharrería.

Tuits ridículos, SL

Iván Espinosa de los Monteros ha tirado de testosterona en varios discursos políticos. Recuerdo ahora ese en el que preguntaba a sus simpatizantes a quién elegirían para defender su casa si entraban a atracarles y el foro, por supuesto, respondía que a Abascal. En Vox sacan referentes como Blas de Lezo y apoyan a las fuerzas armadas quienes se maniobraron, sí, pero para librarse de la mili. Todo esto para terminar leyendo ayer un tuit ridículo del mencionado al principio alagando las notas en la universidad de su mujer, Rocío Monasterio, con la que también formó una sociedad promotora ahora cuestionada desde los cimientos.

El enorme error de Ciudadanos

Los de Ciudadanos están gafados. Los sondeos les colocan en la espiral hacia la irrelevancia y cada paso de la campaña parece que les lleva al precipicio del ridículo, no como final inesperado a lo Espinosa de los Monteros, sino como modo de vida con vídeos e ideas desastrosas. Hasta el spot ha sido un enorme error: se les ha colado la marca de audio que indica que han usado una música por la que no han pagado (aún) los derechos. Se les ha colado a todos los que lo han visto y lo han enviado a las agencias para su difusión. Requetecagada con forma, ya, un epitafio.

Y Bescansa, haciéndose la gallega

Otros que coquetean con el ridículo son los de Más País para evitar esa sensación de que se van a quedar en poca cosa (puede hasta que en el Grupo Mixto). En Euskadi se les ve muy poco (y eso que en Bizkaia tenían cierto apoyo) y en Galiza por fin hemos visto a Carolina Bescansa, a la que Gabihey ha definido en Twitter de este modo: “Cuando llevas 20 años en Madrid y te presentas por Coruña y haces como que eres una señora de Boiro de toda la vida”. Intrigado, di al play… Y les juro que el sonrojo que no padeció Bescansa me subió a mí: su acento gallego es tan impostado como su conciencia de clase obrera.

Venga, Pedro, sal a bailar…

Pedro Sánchez va a tener que ponerse a bailar en un mitin, a contar chistes en uno de esos canales de comedia, a encajar los puyazos de Buenafuente y Wyoming en directo mientras suelta una carcajada y a dar un beso a cada niño de España si quiere que su plan no se le vaya por el desagüe. De momento, la semana empieza mal: los sondeos le dan un peor resultado que en abril, el PP se le acerca y Más País no llega a ser el nuevo Podemos. Sánchez, además, está enfadando a nacionalistas vascos y catalanes en una estrategia que ya nadie entiende. Más le vale que su cuerpo se mueva como una palmera.

Catalunya no es ETA, es peor que ETA

No lo digo yo, lo ha dicho el ministro español de Justicia en La Razón: según él, las fuerzas de seguridad del Estado no se habían enfrentado nunca a una violencia como la que hemos visto en Catalunya desde la sentencia a los presos políticos por el Procés. La reacción, desde Junqueras a Rosa Lluch, la hija de Ernest Lluch, ha sido la lógica: recordar a Fernando Grande-Marlaska las consecuencias de la violencia de ETA, también en Catalunya. Evidentemente, La Razón ha dado un meneo al PSOE por medio de uno de sus ministros más reconocibles, pero este empellón no hubiera sido posible sin el exceso de Marlaska.

A Ciudadanos también se le está haciendo largo

Si al PSOE esta breve campaña se le está haciendo larga, a Ciudadanos, todavía más. Después de ver el vídeo de Rivera en primera persona con las imágenes de la violencia en Catalunya de fondo, el líder de los naranjas nos ha sorprendido con unas camisetas de “liberales ibéricos” rodeado de cuatro chicas con la prenda apretada. ¿Por qué? Porque han querido mostrar reflejos y robar a Sánchez esa descripción. Pero todo lo que hacen queda ridículo. Rivera es ese amigo que sale de un divorcio que no quería, se empeña en rehacer su vida sentimental rápidamente pero parece gafado con las mujeres: todo le sale mal.

Estos sí que están crecidos

El error monumental de cálculo del PSOE no solo pone en riesgo su liderazgo porque el PP le está ya pisando los talones, también ha dado una segunda oportunidad a la extrema derecha que está fagocitando a Ciudadanos y que se muestra crecida no solo en Madrid o Barcelona: en Alicante, simpatizantes de Vox se han colado en el salón del cómic con gritos de “¡viva España!” y “¡maricones!”, según leemos en Contrainformación, entre otro digitales. Es el mismo cuento de siempre, el de los ultras que no comprenden la cultura contemporánea y a quien la disfruta e imponen su país vandalizando.

La “mentira” mil veces contada

Vi el mundial de fútbol femenino e intento ver todos los fines de semana un partido televisado, y sigo notando la misma diferencia entre el fútbol de ellas y el de ellos: la espectacularización del deporte con más cámaras, mejores equipos técnicos y realizadores de primera que sepan seleccionar detalles de un regate y ponérnoslo en cámara superlenta. Porque esos regates están (o faltan si es un plomo) en los partidos de ellas y en los de ellos de igual manera. Así que “la mentira” del fútbol femenino que pregona José María García es solo una cuestión de medios. Y si él no lo sabe es porque no quiere.