Lo que diga Vallín

Igual que soy un columnista peor de lo que me gustaría estoy seguro de que sería un cronista peor de lo que imagino, pero incluso con esa certeza sigo sintiéndome un cronista frustrado. Tal vez por eso disfruto tanto con las crónicas deportivas y políticas. Entre las segundas brillan las de Pedro Vallín en La Vanguardia por lo bien que conoce la corte, por eso era de los pocos que se acordaban de esto: “Una aclaración: es falso que este acuerdo no llega seis meses tarde, sino cuatro años. Era el pacto obvio en diciembre de 2015, cuando juntos, PSOE, Podemos e IU sumaban casi 12 millones de votos”.

No lo entiendo

Otra periodista, Rebeca Carranco, ha ido relatando en Twitter los piquetes de la carretera a la frontera entre Catalunya y Francia. Ha sido muy interesante seguirla porque ha ido detallando las numerosas acciones encaminadas a detener el tráfico y, como consecuencia, el país. Yo, por mucho que me esfuerce e intente informarme (también sigo el canal de Telegram de Tsunami Democràtic), sigo sin entender cómo se gana la razón y cómo se construye un país paralizándolo, destrozando sus infraestructuras, provocando a su policía y emitiendo al exterior una imagen de desgobierno y descontrol.

Hasta los hue…

Al próximo que me diga que Ciudadanos es un partido de centro le voy a soltar: “Y tú eres gilipollas”. Tengo tanto sueño acumulado por culpa de una campaña innecesaria y tanta mala leche por todo lo que ha permitido el periodismo a esa gentuza de la extrema derecha que le voy a declarar la guerra al eufemismo y a los claims de campaña. Y ya de paso, le voy a declarar la guerra a los que pagan a 90 días, a los que solo ponen tapa a los del pueblo y a los que no usan los intermitentes. Pero a los primeros, a esos que también denuncia Rafa Cabaleira: “‘El voto de centro se ha ido a VOX’, dice uno en el 24h… Y así todo”.

Cada uno elige su manera de hacer el ridículo

Están los que trabajan en política y llaman “centro” a Ciudadanos y está Jeanine Áñez portando una biblia de medio metro de lado como si fueran las tablas de los diez mandamientos de Moisés rodeada por simpatizantes que parecen reírse de ella. Cada uno elige su manera de hacer el ridículo. Pero lo de la boliviana autoproclamada presidenta casi por la gracia de Dios es de las mejores maneras de hacer el tonto ante el Mundo que yo haya visto. Y no creo que represente tampoco a ningún católico con su desprecio a la cultura indígena… Y a los propios indígenas en algunos tuits pasados, por lo que hemos visto.

Se va un grande

David Villa anunció ayer que lo deja. Con esta retirada el fútbol mundial pierde a uno de sus mejores delanteros que en su último año en Japón también ha marcado más de diez goles. Villa nunca fue el más mediático, pero sí uno de los nueves de la liga española con más recursos (y con un hat-trick en San Mamés que mi memoria había querido olvidar), y por eso quiero traerle a esta columna, porque todavía existen esos futbolistas que no son ciudadanos sobre el césped, sino futbolistas de verdad que, por otro lado, pasan del foco, las declaraciones para forzar renovaciones y la ostentación, y se dedican, simplemente, al fútbol.

Qué irresponsabilidad

Íñigo Errejón me parece un político sobrevalorado, como todos los que estuvieron en la génesis de Podemos, pero no puedo negar que el tuit que mejor define la política española actual es suyo: “Qué irresponsabilidad”, escribió cuando se certificó, vía Rey de España (toma anacronismo y contradicción) que habría nuevas elecciones. Lo que hace Sánchez, sobre todo, y le han permitido Iglesias, Casado y Rivera, es una absoluta irresponsabilidad porque unas elecciones lo que hacen, justo, es otorgar a un candidato la responsabilidad de formar gobierno. Ellos fallan pero lo pagamos los demás.

O nos toman por tontos o lo son

Sin duda, el político más sobrevalorado de los últimos años no es Errejón, sino el que fuera su compañero de partido, Pablo Echenique (que, por cierto, antes fue compañero de partido de Albert Rivera). El número tres de Podemos sugería que Sánchez no quiso de vicepresidente a Iglesias pero lo será Rivera. O Echenique no se entera de nada o piensa que los demás no lo hacemos. Rivera hará lo que tenía que haber hecho Iglesias, precisamente: acordar una investidura y someterle desde un pacto de gobierno y la bancada de la oposición al mismo tiempo. No hay otra opción. Bueno, sí: si les dan los números, el trifachito.

El teatrillo, para quien se lo compre

Itxaso Atutxa se fijaba en otro elemento, precisamente en el que nos han llevado a esto: “Yolanda Díez (Podemos): ‘Yo he estado en las nueve horas de negociación’. Nueve horas. Nueve. Horas. ¿Negociación?”. Lo que han hecho PSOE y Podemos no es negociar, es intentar colarnos una batalla del relato que nadie le ha comprado, porque cada vez que se respondían en entrevistas o en Twitter, se lo afeábamos y lo señalábamos. ¿De verdad se creen que nos han colocado alguna de sus mentiras? ¿De verdad piensan que nos engañan con “nueve horas de negociación”? ¡Habrá que oírles en campaña!

Todo lo que está mal, en una foto

El diputado del PSOE y alcalde de Valladolid, Óscar Puente, ha tuiteado una foto de Rivera e Iglesias hablando en la cafetería del Congreso, donde el respeto a las relaciones entre diputados diferentes (necesarias, por supuesto) era la norma… Hasta esta semana. Puente ha roto una tradición por una foto, y ha criticado que dos personas hablen. Lo que sea por la campaña. Así está hoy el parlamentarismo en España: traiciones, censuras y chulería, porque Gabriel Rufián se lo ha afeado y Puente se ha puesto, encima, canallita. Creo que en el PSOE se alejan de la realidad y no lo saben. Como no saben lo que arriesgan.

¡Hasta Sánchez critica a Sánchez!

Pedro Vallín recuperó un tuit de Pedro Sánchez en 2016, este: “La responsabilidad de que el señor Rajoy pierda la investidura es exclusiva del señor Rajoy por ser incapaz de articular una mayoría”. Evidentemente, el actual presidente en funciones se refería a la repetición electoral a la que nos vimos abocados hace menos de cuatro años. El miércoles, Sánchez culpaba a todos menos a él de su fracaso y no asomó ni un brote de autocrítica. El Sánchez del pasado lo tenía más claro que el del presente, que solo ve un horizonte electoral teórico. Ojo a la primera encuesta después de lo que ha pasado esta semana.

Al fascismo, leña

En este tema tengo dudas. Sí tengo claro que a la extrema derecha solo hay una manera de tratarla: mal. El rechazo a quien defiende sus ideas tiene que ser activo, no vale pasar de largo. Por otro lado, soy plenamente consciente de que Vox, Ciudadanos y PP vinieron a Euskadi a provocar, a buscar pelea (y la encontraron), a generar vídeos para las televisiones y las redes sociales, a mostrarse como héroes cuando, como bien dice un tuitero, no pasan de “macarras”, y buscabocas (esto lo añado yo). Lo mejor que podíamos hacer para frenarles, esta vez, era ser activos… En inteligencia. Lo nunca han sido los del pasamontañas y la gasolina.

Antifascistas de postal

Muchos de los que se manifestaron contra Vox o quisieron dejar claro a los de Ciudadanos que en Errenteria no pintaban nada no son antifascistas. Porque al fascismo se le combate siempre, y quien estuvo callado ante el fascismo de ETA (que asesinaba a quien pensaba diferente) ahora se puede manifestar contra quien le dé la gana, pero no puede ir de antifascista por la vida, porque no lo es. Además, en este caso, como destaca Pello Salaburu en Twitter, es un error porque le han hecho la campaña a los ultras a los que, sin duda, siempre, hay que combatir. ¿O estos antifascistas de postal también estaban de campaña?

Ultras de verdad

Muchos que van de antifascistas en Euskadi lo son a medias, porque contra otros no se enfrentaron. Pero los que sí son ultras de verdad son los que vinieron este fin de semana: palizas a manifestantes, como denuncia Pedro Vallín en Twitter, comparando los violentos hechos de Oviedo protagonizados por la extrema derecha española la semana pasada con los de los nazis alemanes; neonazis con condenas por haber salido “de caza” y haber dejado hasta con minusvalías a sus víctimas, como leemos en La Marea; negacionistas del holocausto con espacio en medios igualmente ultras para su paranioas. Esto va en serio.

Abascal salió “corriendo”

Rafa Hernando nunca ha sido un tipo comedido. De hecho, si de algo ha pecado es de lo contrario. Esta semana, para variar, le ha tocado a la cuña de su madera ser el blanco de su trazo grueso: “A ver @Santi_ABASCAL ya está bien de atacar a los del PP y pretender regalar lecciones de valentía porque la realidad es que mientras cientos de concejales y cargos del PP permanecieron en el Pais Vasco y no se rindieron nunca, tú saliste corriendo. No te fue fácil pero respeta” (sic). Pero la pelea de gallos entre un Hernando que tiene que defender su parcela y Abascal no ha dado más de sí: el de Vox no entra al trapo ante nada.

Todo puede darse la vuelta

Solo puedo dar la razón a Iñaki Ortiz ante el notable éxito de Podemos del fin de semana: “Hoy Pablo Iglesias y Alberto Garzón han llenado el Astelena en Eibar, pero como han ido a pedir el voto y no a tocar los cojones para salir en las noticias, han pasado más desapercibidos”. Lo que dice es tan cierto como que cada día hay partidos vascos que llenan plazas en paz sin la repercusión mediática de Vox, Ciudadanos, PP… O Podemos. Por otro lado, la relación con los medios de Iglesias, últimamente, se basa precisamente en esa notoriedad por medio de enfrentamientos, así que, lecciones de humildad, pocas.

Podemos es Pablo Iglesias

No sé mientras escribo esta columna si Pablo Iglesias ha triunfado o ha pinchado en su regreso, pero sí sé que, cada vez más, Podemos es el partido de Pablo Iglesias. Para empezar, porque así lo ha querido él, imponiendo sus criterios como el de que elegir a un líder implica elegir a un equipo completo, o sus pulsos: o con Pablo, con su casa y su familia, o sin líder. Para seguir, porque la desbandada que ha encabezado Iñigo Errejón pero que, lista a lista, es cada vez más devastadora, muestra un partido en descomposición. Y para terminar porque si tu esperanza es el regreso del mesías, cualquier tropiezo del mesías acaba con tu esperanza.

Y sus éxitos no son todos suyos

Aitor Esteban replica en Twitter a Pedro Vallín, un interesante periodista de La Vanguardia, que el póster que ha difundido Podemos, precisamente, contiene por lo menos un error grave que afecta al portavoz de EAJ-PNV en el Congreso: el partido de Pablo Iglesias se ha anotado la subida de las pensiones como un logro que ha arrancado al PSOE… Cuando es un hito de la negociación presupuestaria del PNV con el PP que Sánchez hizo suyo para sumarse los escaños abertzales en la histórica moción de censura. Así que, si en Podemos hacen un póster, como reclama Esteban, que lo hagan bien. Porque si no, simple y abiertamente, mienten.

Y ahora también es negativo porque divide

Manuela Carmena tiene una opinión meridiana sobre lo que está haciendo Quim Torra con los lazos: “Es absurdo, antidemocrático e infantil”. Y yo sumo que es, además, negativo porque está convirtiendo un símbolo en contra de una injusticia manifiesta en un símbolo de división. Por supuesto, sé que la Junta Electoral desencadena el problema, pero Torra lo que no puede hacer es agravarlo. De ninguna manera. Si la causa es justa y el símbolo denuncia una tropelía, solo los más torpes pueden convertirlo en un elemento de enfrentamiento y batalla. La guerra de los lazos amarillos la va ganando España porque la va perdiendo Torra.

Ciudadanos termina con las dudas

Ciudadanos ha decidido terminar con todas las dudas que están surgiendo, como la mala hierba, sobre sus procesos de primarias, en los que, según los denunciantes, se habrían dado pucherazos digitales que, de un modo sospechosamente sistemático, siempre habrían favorecido a las opciones propuestas por la alta dirección. ¿Cómo ha decidido cerrarlo? Por la brava: los que los están investigando han concluido que no hay anomalías pese a las denuncias y han amenazado con sanciones a los posibles denunciantes. Y así es como “la nueva política” finiquita un tema que le molesta en precampaña.

Vox ya ha ganado

Pase lo que pase en las próximas dos elecciones, Vox ya ha ganado. Ha ganado la batalla de los medios lanzando mierdas que los periodistas graban, fotografían, muestran en portadas y espacios de privilegio, describen su olor junto a varios contertulios (uno o dos de Vox, incluidos) y, finalmente, pisan para que todos oigamos cómo suena. Los medios han invitado a portavoces y contertulios de extrema derecha para legitimarles mientras ganan audiencia, clics o retuits. La atención es hoy una mercancía barata y que, al mismo tiempo, todo el mundo quiere. Pero pocos se responsabilizarán del ascenso de los ultras.

La posverdad según Girauta

Juan Carlos Girauta nos toma por tontos, como todos los que quieren construir esa posverdad por medio de mentiras que algunos admiten para reforzar sus posiciones. En este caso, se quejó de que era “calumnia y demagogia” su pertenencia a los peones negros, esos que se manifestaban pidiendo que se diera por bueno que el 11-M lo hizo ETA. En El Diario han sacado un vídeo de él en una manifestación de ese grupo y declaraciones a favor de esta tesis aunque acataba la sentencia que decía que el atentado nada tenía que ver con ETA. Ahora, Girauta quiere borrar su pasado pero no va a poder.

¡Pero si has votado con ellos, Pablo!

Otro que quiere imponernos su posverdad es Pablo Casado, que después de tumbar junto a Ciudadanos, Bildu, PDeCat y ERC los presupuestos del gobierno español antes incluso de discutirlos, tuiteaba: “Hoy en las Cortes españolas se ha producido una moción de censura de facto contra Sánchez. A través de la movilización ciudadana hemos conseguido revertir las negociaciones que se estaban produciendo con los secesionistas. Han negociado y estaban dispuestos a seguir haciéndolo”. ¡Pero si es el PP el que ha votado con los catalanes y Bildu para tumbar a Pedro Sánchez!

¿Por qué?

Pedro Vallín ha escrito en Twitter un hilo imprescindible sobre ese voto en contra de PDeCat y ERC. Se lo resumo al máximo: solo Puigdemont (y seguramente Torra) creen que cuanto peor, mejor. Junqueras, el resto de presos y la mayoría de los políticos catalanes saben que la situación sería más favorable con Sánchez. Pero ambos partidos han acabado tumbándole por el mismo motivo: el miedo a explicar a la ciudadanía catalana que esto se ha acabado, que la independencia nunca se declaró, que tienen que negociar dentro de España y ser posibilistas, a contar la verdad.

“Hasta los c… de todos nosotros”

Otro cronista de La Vanguardia, Enric Juliana, recordaba ayer en Twitter a Estanislau Figeras, presidente de la Primera República que acabó dimitiendo y expresando: “Estoy hasta los cojones de todos nosotros”. Lo hacía previendo que hoy puede que sepamos la fecha de las próximas elecciones. Sea la que sea, con la cita del 26 de mayo confirmada, propios y extraños van a acabar hartos de la política española y de los políticos incapaces de ponerse de acuerdo, y esto va a afectar a unas elecciones que nada tienen que ver con eso, como son las municipales, forales y europeas.

Lo moderno es atacar una librería

Lo moderno no es montar una cafetería para tomar cereales con leche, ni poner en marcha una librería para editoriales y escritores alternativos, lo más moderno es atacarlo, quejarse, hablar de gentrificación mientras miras de reojo el móvil para ver si te han dado el OK para el piso que has contratado en Airbnb para Semana Santa. Lo moderno es pintar “moríos, modernos” en una librería que ya ha sido atacada (sí, “atacada”) con pintura y carteles anteriormente. Lo liberador, lo transgresor, lo que es más moderno que lo moderno es, como han leído, atemorizar a quien vende libros.