Ganó Groenlandia

Si Groenlandia ha apostado por un partido que busca “desarrollar la economía y las inversiones en la isla, defiende una independencia a largo plazo con Dinamarca asegurando primero el estado del bienestar” (según la descripción de Ara), por unos candidatos que no hacen populismo de izquierdas y por una opción política que tiene claro que con Trump, no, es evidente que Groenlandia ha ganado. Demokraatit es la esperanza de las y los groenlandeses, y también de esa parte del mundo que espera resistencia ante el imperialismo barato (pero implacable) del nuevo presidente estadounidense.

Y Trump se compra un coche

En concreto, un Tesla. Así es cómo muestra su apoyo a Elon Musk, que está perdiendo muchísimo dinero con la caída de su marca de vehículos. Por cierto, tiene su guasa que Trump haya comprado un eléctrico apostando como apuesta públicamente por la gasolina. No solo eso: mostró varios modelos en la Casa Blanca, llamó a los americanos a adquirir uno y echó la culpa a “los lunáticos de la izquierda radical” (El Diario) del boicot a la marca. En el fondo, eso es Trump: un vendedor de coches (lo escribo con todo el respeto a quienes lo son) agresivo, chusco y que te insulta si desprecias sus ofertas.

Sí, conseguirá algunas cosas

Donald Trump va a conseguir que, aunque sea por un momento, las acciones de Tesla se recuperen y en las próximas semanas muchos fans se dejen sus ahorros en uno de los vehículos eléctricos de Musk. No me cabe duda. Y va a vendernos más coches o, dicho de otro modo, va a tener éxitos con su manera de hacer política: “Ucrania y EE.UU. llegan a un acuerdo para que Washington tenga acceso a los recursos minerales del país europeo tras las amenazas de Trump” (BBC). No pasa nada, es lo normal porque hablamos de un país poderoso con una inercia imparable. Pero la guerra tenemos que ganarla los buenos.

Europa contraataca

Donald Trump tiene mal gusto para los coches (los Tesla son feos y, según cuentan, dan muchos problemas) y, además, no tiene buenas ideas como político: los aranceles que pone, quita y vuelve a poner son un error evidente. Pero no solo por la inestabilidad que genera en “los mercados”. Son un error porque no tiene en cuenta que el mundo es verdaderamente global: quien no pueda vender a EE.UU. lo hará a otros países y lo que no se pueda comprar en EE.UU. lo compraremos con otros orígenes. En realidad, hay muy pocas cosas que solo pueda producir un estado. Ya, ni el entretenimiento.

¿Qué ha pasado?

El asesinato en Badajoz o las dos noches de disturbios en Salt, Girona, tienen mucho que ver con Trump. Si estas atrocidades suceden es porque hemos cedido el terreno a algunos discursos buenistas detrás de los que hay intereses políticos y/o económicos. Y ese terreno luego lo han conquistado los extremos y los populismos sin esfuerzo porque la realidad es que ese buenismo interesado es frágil ante el fuerte. Los delincuentes, vengan de donde vengan, no pueden estar en pisos tutelados ni en nuestras calles. Y no hablo de “dictadura woke” porque esa es otra chorrada: hablo claro y pido actuaciones concretas, directas y sencillas.

La fiscalía, sí

Es “la fiscalía”, esa que Pedro Sánchez sugería que controlaba, o “el Ministerio Público”, para que nos entendamos mejor, la que “pide el archivo de la querella que presentaron exjueces contra el rey emérito” (The Objective). Para hacerlo tiene en cuenta, “básicamente, la insuficiencia de indicios incriminatorios, la prescripción del delito, la inviolabilidad del Jefe del Estado o la regularización fiscal”. Vamos, que toda excusa es buena para dejar a Juan Carlos I ya tranquilo de una vez. Por cierto, que el Borbón exiliado tiene planeado volver a su España en breve, y lo hará por riéndose de todo, de todas y de todos. Como siempre, vamos.

¿Por qué ahora?

Por supuesto, es una buena noticia que las empresas que cambiaron su sede social para abandonar Catalunya e instalarse en Madrid, mayoritariamente, vayan a regresar ahora a su lugar de origen. Pero, por supuesto, estamos ante la última maniobra de los partidos españoles para ahogar los anhelos nacionalistas con dinero: “Cuerpo espera el retorno de más empresas a Catalunya tras La Caixa: ‘Es la decisión racional’” (El Nacional). Un retorno que se posibilita ahora que Illa lidera el Govern pero que el ministerio español no quiso abordar cuando lo lideraban Quim Torra o Pere Aragonès. ¿Por qué?

No, no es Abascal

Santiago Abascal no se juega nada, como sugieren también en El Independiente, no tiene que decidir nada, no debe sentirse presionado por apoyar a un Trump imprevisible salvo en el tema arancelario que va a costar mucho dinero a los productores españoles. A quien hay que preguntar qué piensa hacer es a Alberto Núñez Feijóo, que gobierna con ese Vox trumpista y que no ha renunciado a apoyarse en el mismo Abascal que se saca fotos con Milei y Musk para llegar a la Moncloa. Es el PP el que tiene el papelón, la presión y el que debe tomar una decisión, no la extrema derecha española seguidista, acrítica y un tanto tontorrona.

Si todo el mundo lo ve…

Reconozco que me tomo de otra manera a Trump desde su discurso ante el Congreso en el que se limitó a repasar sus 10 puntos con los que nos ha abrumado durante este inicio de mandato. También me congratuló ver a un partido demócrata plantado y me alivia observar cómo Tesla se hunde lastrado por la crisis reputacional generada por Musk. Como diría Trump, “y solo acaba de empezar” porque “la presidenta de Tesla se hace ‘de oro’ vendiendo acciones de la marca, y la abandona a su suerte con las decisiones de Elon Musk” (Híbridos y Electricos). Si todo el mundo lo ve y actúa, como Robyn Denholm, hay esperanza.

La economía es verdaderamente global

Esto que escribe Pedro Vallín en Bluesky lo tengo yo también bastante claro: “Al final a EE.UU. esto les va a salir como el rosario de la aurora por una razón obvia: el mundo no es global de forma discrecional e ideológica, es global de forma evolutiva e irreversible, por el progreso de transportes y comunicaciones. El nacionalismo económico es una paletada y una antigualla”. Dicho de otra manera: lo que no compremos o vendamos a EE.UU. lo compraremos o venderemos a otros países. El mundo es mucho más global de lo que se piensa Trump y demostrárselo se ha convertido en una obligación.

Claro que es la oferta

No me cansaré de decir que la aprobación de la Ley Española de Vivienda tuvo más que ver con el ciclo de campañas electorales que se echaban encima a PSOE, Sumar, Bildu, Podemos y ERC (que luego denunció invasión competencial) que con querer arreglar realmente el problema. Esa ley ha generado una crisis de oferta de viviendas, y eso solo provoca su encarecimiento. Es superfácil entenderlo. Pero también es fácil hacer populismo, y en eso estuvieron y están los mencionados. No proteger también a las personas propietarias “puede estar desincentivando todavía más la escasa oferta”, según El Blog Salmón.

La vida era mejor cuando había quioscos

Los quioscos mejoran la vida de las personas. No es el resultado de ninguna investigación, sino de mi propia experiencia y, estoy seguro, de la de cualquiera. Cuando empezaron a desaparecer empezaron nuestros problemas: más móvil, nuevos riesgos para la juventud, mucho más tiempo conectados al trabajo y, por supuesto, la pandemia. Ahora que los quioscos han desaparecido de nuestras calles, salvo raras excepciones como la que han encontrado en EPE, el mundo ha enloquecido con la dupla Trump-Musk, con Putin, Netanyahu… Que se han aprovechado de la protección que nos ofrecían los quioscos en nuestras calles.

No nos rasguemos la camisa todavía

Leemos que “Jeff Bezos anuncia que ‘The Washington Post’ no publicará opiniones contrarias al libre mercado” (Público) y algunos se vuelven un poco locos porque ese diario, que el dueño de Amazon compró como inversión, puede dejar de ser progresista. Pongamos los hechos noticiosos en su contexto, por favor: por muy “progre” que sea un diario que forma parte del establishment estadounidense, dudo mucho que este haya publicado alguna vez opiniones contrarias a ese libre mercado, la propiedad o el sistema capitalista. La noticia, de hecho, es que Bezos ha querido dejar claro a Trump y Musk que no va a salirse del carril.

Vamos ganando

“La fuga de diseñadores clave y la caída libre de las ventas empujan a Tesla al precipicio”, leemos en El Confidencial, donde enumeran la colección de problemas de la marca: “Crisis de modelos, tecnología anticuada, mala calidad y reducción de la lealtad a la marca”, y por supuesto, “la tóxica actividad política del jefe”. Eso, sin hablar de la competencia, que se ha movido rápido y mejor de lo que esperaba un Musk que fía todo siempre a su infinita capacidad. Voy a ser directo: ¿qué pensamos cuando vemos un Tesla por la calle? Aquí, sí, vamos ganando. Ojalá que sea solo la primera batalla.

Hay que leerlo

Hace solo unos días estábamos profundamente preocupados por Europa. Quienes sufrieron viendo a Trump y Putin repartirse el mundo tienen que leer el texto: “Tres ‘gyozas’ a diez euros” en The Objective sobre “la vieja Europa anestesiada”. En él, Antonio Agredano llama a las cosas por su nombre: “El triunfo del trumpismo es el fracaso de todo lo demás”, “Podemos y Vox podrían contener trazas de trumpismo”, “sociedades pueriles eligen líderes pueriles y la nuestra hace ya muchos años que llenó de Funkos las estanterías, ocupando el espacio de los libros”. Por suerte, termina arriba: “Europa es una aspiración, pero no debería ser una utopía”.

Las consecuencias del populismo

Cuando leí que el ayuntamiento de Barcelona había comprado un edificio, la Casa Orsola, para evitar que sus inquilinos fueran desahuciados, lo primero que me pregunté fue: “¿Por qué este, sí?”. Bernat Dedéu en El Nacional va más allá: explica cómo el propietario ha hecho negocio “con nuestros sufridos impuestos”, ya que compró el edificio por 6 millones y va a recibir 9,5 de dinero público. “Nuestra administración es quien especula al alza”, afirma, y cree que la decisión de Jaume Collboni invita a los especuladores a organizarse y “montar jaranas como la de la casa Orsola, que son una auténtica garantía de enriquecimiento”.

Hablando claro

Bernat Dedéu habla claro en su columna, pero más aún lo hace César Calderón en The Objective: define el acto de los ultras en Madrid, liderados por Santiago Abascal, como el encuentro de “muchos de los partidos europeos patrocinados (algunos de ellos incluso económicamente) por el sátrapa ruso Vladímir Putin, principal enemigo de este oasis de democracia, libertad, derechos y bienestar que se llama Unión Europea”. Y mete en el saco con habilidad a otro populista: “Un Pablo Iglesias con el que, por cierto, comparten todos ellos patrocinio putinejo y acceso a la vida pública gracias a la generosidad de nuestro sistema”.

Ya sabemos lo que les duele

Leo en Euronews que las ventas de Tesla “se desplomaron en Alemania después de que el multimillonario expresara su apoyo a la extrema derecha del país. Las ventas de vehículos eléctricos Tesla también cayeron en Francia y Reino Unido el mes pasado”. En concreto, un 59% han caído las ventas en solo un año en Alemania, y eso que las ventas del coche eléctrico han subido un 54% en ese mismo período, “reduciendo la cuota de mercado de Tesla del 14 al 4%”. Pero no es la bajada más destacada: en Francia han bajado un 64% las ventas de Tesla, y en el Reino Unido, bastante menos, un 12%.

De TikTok al EGM

Esto en El Confidencial Digital me ha parecido, primero, plausible y, como consecuencia, muy interesante: “Los ‘zascas’ de Alsina en TikTok empujan su audiencia en el EGM. Atresmedia atribuye el alza en los últimos datos al éxito entre los jóvenes que están teniendo sus entrevistas más duras”. Aunque sigue siendo el tercero (tras Àngels Barceló y Carlos Herrera), Alsina es el que más crece y Atresmedia la empresa que “utiliza con intensidad TikTok” aunque esta red no permita colocar links. Eso no les importa: le están “haciendo famoso” entre un público que, por lo que parece, sí acaba por escuchar la radio.

Un problema detectado es menos problema

Cuando uno identifica un problema y lo acota, está más cerca de su resolución. Eso es lo que debe de hacer la universidad cuanto antes: tiene que contentar a un público cada vez más exigente, cambiante, heterogéneo y acostumbrado a valorar los servicios con estrellitas, porque “la mayoría de estudiantes siente rechazo o indiferencia hacia su universidad” (El Diario). Pero eso no significa, como hemos visto en algunos casos, por desgracia, que la Academia deba convertirse en algo pretendidamente chachi. Al contrario: la chavalada puede dar valor a un entorno exigente siempre que empiece por la autoexigencia.

Inteligentes no somos

Hablamos muchísimo de la inteligencia artificial y poquísimo de los enormes recursos energéticos que necesita. Chateamos con ella para jugar, le pedimos imágenes por las risas, la chavalada le pide vídeos para hacer virales sus cuentas en TikTkok… sin importarnos el gasto energético que cada acción requiere: en 2026 usará casi 10 veces más de energía que la creación de criptomonedas (que ya nos escandalizaba) y el equivalente a todo el gasto energético de Japón. “Tal es la situación que las grandes tecnológicas han comenzado a invertir en centrales nucleares para alimentar sus centros de datos” (Xataka).

Defendamos Europa

A quien nos cante las bondades de Trump o Milei debemos contestarle con total contundencia: “Imbécil” me resulta de lo más fino que podemos responder. Lo que tengo claro es que tenemos que defender nuestra esencia europea por todos los medios, y no hay nada más europeo que la seguridad social: Meg (desconozco el apellido) explica en un vídeo de YouTube que tener a su bebé en EE.UU. le ha costado más de 86.000 dólares, de los que pagará 7.000 porque tiene un buen seguro (que abona cada año, claro). Ella misma reconoce que, cuando vivía en Madrid, le sorprendía que nadie pagase en los hospitales.

Correcto

No me gustaban los Tesla y no pensaba comprarme uno. Evidentemente, después de ver a Elon Musk haciendo algo muy, muy parecido a un saludo nazi dos veces después de la investidura de Trump, tengo menos ganas (aunque sigo usando Paypal, no lo niego). Y por lo que leemos en El Blog Salmón, no soy el único que lo piensa: “Los problemas técnicos en modelos clave y la controversia en torno a Elon Musk representan amenazas reales para la marca”. De hecho, según apuntan, la estrategia de marketing futura de la marca podría pasar por el distanciamiento de la figura de Musk.

Estaba claro

Esta semana hemos hablado del adiós a Vox de Juan García-Gallardo que, para descacharre generalizado, se quejaba de lo que él mismo llamaba “oligarquía” en el partido ultra. Todas y todos sabíamos que Abascal no era la punta de lanza, que por encima de su muñeco otros manejan los hilos: “La cúpula de El Yunque”, Julio y Gabriel Ariza (padre e hijo, propietarios de Intereconomía), Kiko Méndez-Monasterio, Montserrat Lluis… Son los nombres que citan las y los “ex” de Vox que han conversado con El Plural. Para mi sorpresa, también aparece en más de una ocasión el nombre de Jorge Buxadé.

No son de cristal

No se me ocurre discutir nuestra obligación de generar oportunidades para la juventud: para su desarrollo, para su crecimiento personal, para su libertad, para poner en marcha proyectos profesionales pero también personales y familiares, para que tengan una puñetera casa digna… Pero no debemos olvidarnos del resto (y no hablo solo de los pensionistas): “Un 9,3%, los mayores de 50 siguen representando el 30% de la tasa de desempleo” (Trendencias), y en este segmento de desempleo también las mujeres son mayoría. Parece que los ministerios y departamentos de Empleo siguen teniendo una tarea pendiente.