¡Qué tomadura de pelo!

Ramón Tamames tiene poca vergüenza. No es un viejo imbécil. Es un imbécil que se ha hecho viejo. Lo demostró él, sin ayuda de nadie, presentándose de la mano de Vox como alternativa a Pedro Sánchez, e intentando dar lecciones ridículas en el Congreso, fuera de tiempo y forma, despreciando a los grupos parlamentarios y, para colmo, intentando vendernos su discurso en forma de libro digital en Amazon. Cinco euritos. No es mucho, pero sí supone mucha caradura: la que ha exhibido en todo momento y lugar desde que se prestó a un teatrillo innecesario y ridículo. El mismo documento está gratis en el web del Congreso, por cierto.

Así de claro

Por mucho que la moción de censura friki haya dañado a Vox y, en especial, a Santiago Abascal, con unos discursos flojos, sin preparar, sin hilar, con argumentos gilipollas, en esto tiene razón el partido ultra: “Vox rebaja la euforia del PP tras la moción de censura: ‘Si quieren gobernar, vamos a tener que pactar’” (El Independiente). No solo eso: el PP tendrá que pactar con un partido debilitado por ridículo. Pero ese es el callejón en el que, primero Casado y luego Núñez Feijóo, han metido a su partido, incapaces ambos de ningunear a la extrema derecha y tender la mano a otras opciones. En su pecado estará su penitencia. Y será larga.

Y Pablo Iglesias, radicalizado

Entiendo el cabreo en Podemos ante las intenciones de Yolanda Díaz. La vicepresidenta y ministra, aupada por Pablo Iglesias en primera persona, pretende llegar a mesa puesta, declarar como de su propiedad todo lo que esté ante sus ojos y, además, salir aclamada. Lo que no entiendo es que alguien tan inteligente como el propio Iglesias (y esa cualidad nunca la he puesto en duda) se esté dejando llevar por la ira, demostrando en cada tuit su radicalización. Mientras tanto, “Colau, Garzón y Mónica García: la izquierda se vuelca con el estreno de Yolanda Díaz” (El Confidencial). Y con esa actitud serán más.

No, no es “libertad de expresión”

Lo que vemos en TikTok no es “libertad de expresión”, como no es “creatividad” salvo en muy pocas excepciones. Lo que vemos en TikTok son copias infinitas de tonterías y mensajes bastante peligrosos que suelen esconder modelos de negocio perversos. Así que no compro, de ninguna manera, este argumento: “TikTok advierte al Congreso de EEUU de que vetarlo perjudicará a la economía y la libertad de expresión” (República). Shou Zi Chew sabe que miente. Que la única economía perjudicada es la suya y no hay libertad de expresión que se ponga en riesgo limitando el acceso a la red social más dañina que yo haya conocido.

A mí que no me mire

Solo soy un columnista de un periódico de provincias. Lo escribo con mucho orgullo pese a que parezca poca cosa. Y por mi condición doy por hecho que ni Joan Laporta ni ninguno de los chivatos que pretende activar repararán nunca en mis opiniones sobre el Barça. Mejor. Porque no me apetece nada defenderme ante prácticas mafiosas. No digo que el actual presidente del FC Barcelona lo sea, digo que su intención de denunciar a los periodistas que están publicando informaciones y análisis sobre los pagos del club a la empresa de Negreira es mafiosa. Y que abra un mail para que las y los culés envíen esos links también lo es.

«Menos TikTok y más puerta a puerta»

Nunca he despreciado una red social: siempre me ha parecido que el reto no era el alcance (que se consigue pagando), sino la optimización de los recursos en una campaña para que el mensaje, con un esfuerzo controlado por parte de todo el equipo, llegue lo más lejos posible. Facebook, Linkedin, Twitter, Instagram, Telegram, WhatsApp, Flickr, YouTube, ahora TikTok, mañana puede que BeReal… Todo suma. Pero también creo que acierta César Calderón cuando pone en duda la idea de las y los candidatos que abren una cuenta en TikTok a tres meses de las elecciones, y cuando recomienda más contacto humano directo.

Aves carroñeras

Puedes tener “una estupenda agencia detrás”, como apunta el propio Calderón en su hilo, a un artista con la cámara y el editor de vídeo, un candidato atrevido, un tema bien agarrado, y una cuenta en Twitter potente, y quedar tan mal como Antonio José Mesa, candidato del PP a la alcaldía de Getafe. Cosas de las redes: asisto con facilidad a cómo esta ave carroñera sobrevuela su objetivo (el segundo robo en el Bar Carajillo) y se lanza en picado sobre la presa. Lo puedo ver porque lo ha exhibido él y lo ha grabado su equipo. Un tipo de política y un tipo de comunicación que se me escapa, seguramente, porque soy de provincias.

En la alta política, igual de mal

Confío en la política y en la democracia. Precisamente por eso, porque se trata de una cuestión de confianza, soy tan beligerante con quienes la traicionan, ya sea en un vídeo en Twitter grabado en Getafe, ya sea en el congreso de los diputados de Madrid. La moción de censura de Vox a la que se ha prestado Ramón Tamames, evidentemente una de las últimas opciones del partido ultra, no solo es innecesaria y ridícula, casi esperpéntica, es que nos roba nuestro tiempo, como denuncian en EPE: “Semana perdida: la candidatura de Tamames que sólo apoya Vox retrasará nuevas leyes”, como la Ley de Vivienda.

Una política irresponsable

La política consiste en que quienes nos representan sean capaces de llegar a acuerdos para mejorar la vida de toda la ciudadanía. Quienes no estén haciendo exactamente esto están usando la política para otros fines, como las y los políticos que han lanzado a chavales a convertirse legalmente en mujeres. Daniel Valero lo denuncia y lo explica muy bien en Twitter: el cambio no es automático y estos chicos no son mujeres, son tontos. Solo espero que esos cambios prosperen y la chavalada tiktoker pero rancia tenga un montón de incomodidades legales y formales con su nueva condición. Que vean lo difícil que ser mujer o trans.

Y una mala idea

La de la apropiación de las banderas es una mala idea, aunque la intención sea buena: “El PSOE disputará la bandera feminista a Unidas Podemos este año electoral”, leemos en Público pensando en lo reduccionista que es esa afirmación. ¿Solo quienes son de Podemos o del PSOE pueden ser feministas? ¿No hay más partidos en el Congreso? ¿Quién decide dónde reside el feminismo? ¿La historia de las mujeres vascas organizadas no cuenta porque sus descendientes no votarían a esos partidos? No es un problema, en este caso, del movimiento feminista ni de las mujeres, sino de agrupaciones incapaces de ver más allá de sí mismos.

Yo, también

Leo en Público que “políticos, asociaciones y ONG denuncian la situación de Pablo González cuando cumple un año de prisión en Polonia”, y solo puedo sumarme. La situación del periodista es improrrogable e insostenible. Incluso aunque las sospechas se conviertan en acusaciones y estas queden probadas (cosa que dudo), el año en prisión que González se ha comido no tiene ninguna explicación, y que la diplomacia española se haya mostrado tan timorata y lenta no tiene ninguna justificación. Pero ya no es una cuestión de los estados: Europa es la que no puede permitir ni permitirse una retención como la que estamos viendo.

La táctica del mediocre

La del ventilador de mierda es la táctica del mediocre, de quien no tiene nada que aportar y desvía la atención arrojando guano sobre las aspas a toda leche para que salpique y huela mal. Es lo que hace Díaz Ayuso (es lo que hacen especialmente las y los de Bildu en la CAV) cuando sugiere que es Sánchez el que tiene que probar que no tiene nada que ver con el escándalo de los diputados socialistas que lideraba “Tito Berni”. La presidenta de Madrid se permite el lujo de lanzar una acusación al aire, metiéndose cual Revilla en ámbitos más allá de su comunidad, y recibiendo el aplauso de una caverna en la que se ceban los monstruos.

Y ahora, que lo expliquen

Isabel Díaz Ayuso no puede señalar a Sánchez gratuitamente. Pero el PSOE no puede hacer mutis por el foro: lo que estamos sabiendo de los diputados que lideraba Juan Bernardo Fuentes, al que la presidenta madrileña se refería como “Tito Berni”, tiene que empujar a alguien a dar la cara. No sé si a Sánchez, pero sí a alguien que tenga mando en plaza en el grupo socialista en el Congreso, por lo menos. Si la del ventilador es la táctica del mediocre la del avestruz lo es del cobarde. Y si no sales y hablas otros lo harán por ti. En el PSOE sabrán a qué esperan y por qué. Es posible dar la luz sin encender nada más.

El contador de la vergüenza

Se le achica el espacio a la izquierda en España: un escándalo de sus diputados no facilita la salida electoral al PSOE. Y el goteo de la vergüenza (600 rebajas de pena, según República) provocado por una interpretación rancia de la conocida como ley del “solo sí es sí” asfixia a Podemos, que está siendo percibido como un partido demasiado orgulloso para ser eficaz. Lo que no resta importancia, y no dejaré de insistir en ello, en lo cavernarios que son algunas y algunos jueces en España, que están prestándose a hacer una interpretación contra la igualdad y la seguridad por perjudicar a un partido y un gobierno.

Para tomar nota

Si Canadá impide “a partir de este martes el acceso a TikTok desde móviles oficiales” por algo será. Ni pongo el ventilador, como Díaz Ayuso, ni soy un cavernícola, como algunas y algunos jueces: es que la propia China limita el acceso a la herramienta a toda su población y EE.UU. tampoco quiere que en los móviles de sus representantes (congresistas y senadores) esté la aplicación. Es evidente que no nos fiamos de la herramienta por la cantidad de tiempo que nos hace perder, porque difunde contenido incluso peligroso y porque no está claro quién ni para qué recibe la información que los usuarios generan con su actividad.

Sí, beneficios

No es porque me esté acercando a la edad: desde que empecé a trabajar he intentado mantenerme cerca de las compañeras y compañeros con más experiencia para aprender. Supongo que mucho tendrá que ver con cómo recuerdo la prejubilación de aita: en el momento en el que tenía más conocimiento y seguridad en lo que hacía. En cualquier caso, el texto en Pymes y Autónomos sobre “los beneficios para las empresas que contraten a desempleados mayores de 45 años” me parece altamente recomendable. No se trata de taponar a la chavalada, con su energía y sus ideas, sino de aprovechar el expertise.

Parece que sí

Evidentemente, es pronto para afirmarlo, pero las recientes victorias electorales de la derecha más a la derecha en Italia, después de las que impulsaron a Giorgia Meloni a la presidencia del consejo de ministros, han llevado a afirmar a Steven Forti que “tenemos Meloni para rato” (Ctxt). Lo cierto es que me parece plausible y sintomático. El momento en el que nuestros deberes ciudadanos parecen estorbos (simplemente, votar y responsabilizarse de lo votado), el populismo ha encontrado en Internet el aliado perfecto y una parte muy importante de la ciudadanía ya no se esconde para ser facha, Meloni ha sabido moverse mejor que nadie.

Claro que es lo normal

No me parece mal que el alcalde de Valencia utilice el vehículo oficial para moverse por la ciudad. Me parece mal que el candidato Joan Ribó criticase su uso obviando el realismo y la practicidad, y cayendo en el populismo, y ahora no pierda ni medio minuto en reconocerlo. El que iba a ser el líder municipal de la bici es, como cualquiera con mucha carga de trabajo y responsabilidad, un alcalde que aprovecha los trayectos para avanzar, repasar o preparar mientras, por cierto, genera puestos de trabajo. El problema no es el coche oficial, ni debería de serlo. El problema es el abuso, tanto en el poder como en la oposición.

Admitámoslo

Admitámoslo: perdemos el tiempo con tonterías. Cuanto antes lo aceptemos y lo digamos, antes dejaremos de hacerlo. La mayoría de vídeos que nos saltan en Instagram por la copia que hace de TikTok son una porquería y no enseñan nada (aunque lo pretendan). Lo de TikTok, directamente, es exagerado: una basura casi absoluta. El ejemplo de Xosé Castro, de una tía que congela huevos en una hielera de cubitos, desperdiciando la mitad, y luego los fríe cuando los necesita, con una pinta horrorosa, es un ejemplo perfecto para que seamos conscientes de que verlo y reconocerlo será el principio de nuestra liberación.

El problema no será la máquina

Yo también creo que “una IA aterradora podría llegar pronto”, como admite “el creador de ChatGPT”, Sam Altman, y recoge El Chapuzas Informático. Pero no creo que una inteligencia artificial sea la creadora de otra más terrible y terrorífica, como hizo Skynet, estoy bastante convencido de que será un humano el que cree una tecnología perversa y preocupante (es más: estoy seguro de que la idea de un idiota nos va a costar millones y millones). No soy un pesimista antropológico, pero sí he visto ya bastantes ejemplos de que la democratización del acceso a la tecnología y el conocimiento no es positivo en todos los casos.

Los hermanos del norte

Ha sido el parlamento francés el que ha frenado, en última instancia, la subida hasta los 64 años de la edad de jubilación que pretendía sacar adelante Emmanuel Macron. La última vez que yo hice el cálculo de la mía, al sur del estado francés, me salía el resultado de 67 años porque el sistema penaliza a quienes nos hemos formado durante más tiempo. Pero no importa mi caso, sino cómo en el norte las condiciones laborales son mejores y las defienden en el legislativo. En el sur, en Congreso y Senado, Escrivá está saliéndose con la suya en todas sus imposiciones regresivas firmadas por el gobierno más progresista de la historia de España.

Qué ambientazo

Será que no sé de la nueva política, o que no alcanzo a entender cómo se ejerce en Madrid, pero este titular en 20 Minutos me parece escandaloso: “El PSOE ha votado en contra de 10 de las últimas 11 iniciativas parlamentarias de Unidas Podemos”. Un gobierno de coalición no puede llegar al Congreso de esta manera, no puede hacer visible a los ojos de las y los representantes de la ciudadanía, a los ojos de la prensa y los fotógrafos, a los ojos de quienes vemos parte de los debates por streaming, que está partido por la mitad. ¿Quién va a confiar en la reedición de una coalición que naufraga porque la han dinamitado las dos partes?

Quienes se ponen en evidencia

Una circunstancia juega a favor del actual gobierno de coalición: que la alternativa es otro gobierno de coalición liderado por el PP junto a Vox, o un gobierno en solitario de los de Núñez Feijóo en manos de Vox. Todo puede ser peor. José Ramón Hernández recupera el corte de María de la Cabeza, diputada ultra, en el que asegura que “existe un alarmante aumento de casos de homosexualidad y transexualidad debido al adoctrinamiento del Gobierno”. Hernández recuerda cómo antes la homosexualidad y la transexualidad estaban pero en el armario. Avanzar en la visibilización de estos colectivos es avanzar. Salvo para Vox.

No será el proceso a emular

Al final, el catalán no será el proceso a emular: “La división independentista ya es total”, titulan en El Plural, no sin cierto alborozo porque todos los medios españoles, incluso este, tan pegado a lo tradicionalmente progresista en España, ponen la unidad del Estado por delante de cualquier otra cuestión. Lo que queda del procés es la rotación de ERC hacia un autonomismo pragmático y una línea dura del independentismo en una deriva difícil de explicar y defender, sobre todo, por los personajes que la protagonizan. ¿Dónde están quienes se empeñaban en ponérnoslo de ejemplo? Pues rotando, como ERC, o a la deriva.

Más trampas que el Barça

El viernes pasado las empresas tecnológicas tuvieron que remitir a la Unión Europea el número de sus usuarias y usuarios activos cada mes en Europa. YouTube arrasa con más de 400 millones. Varios servicios de Google (el buscador, los mapas y la tienda de apps) pasan o se acercan a los 300. Facebook e Insta andan en 250 millones cada una. TikTok, 125. Y me sorprendieron los datos de Linkedin (122 millones) y Twitter (100), pero, claro, es que hay trampa: en el caso de Twitter, “unos 59,8 millones son usuarios registrados” (Xataka). El resto ha entrado solo a ver un tuit. En el caso de Linkedin, estaban registrados 41,8 millones.