Si no le importaron los enfermos de ELA, menos los saharauis

La anterior convocatoria electoral de Pedro Sánchez, inmediatamente después de las elecciones municipales y autonómicas (en España) en las que el PP le pegó un revolcón, hizo decaer todos los avances de la ley ELA, generando una frustración y muchísimo sufrimiento a las personas enfermas. Y no le importó. Así que menos va a importarle la situación de los saharauis con este nuevo adelanto electoral (y en general): “Con la disolución de las cámaras, la ley que pretendía otorgarles la ciudadanía española ha quedado anulada” (El Independiente).

Consecuencias humanitarias… y políticas

Un adelanto electoral es sinónimo de fracaso. Ya sé que los sanchistas nos lo están vendiendo como otra genialidad de su prestidigitador favorito, pero no cuela. De la misma manera, ser un buen superviviente no es sinónimo de ser un buen político. Me centro: el fracaso, el adelanto, la caída de leyes como la que afecta directamente a los saharauis, ya machacados por Marruecos, se suman a los incumplimientos. “El adelanto electoral deja al PNV sin las transferencias a Euskadi o a ERC sin la financiación autonómica” (EPE).

La clase media

Leo en la cuenta en X de Onda Cero este tuit y, claro, me quedo picueto: “Raquel Ruz, la candidata del PSOE en Granada con 18 inmuebles: ‘No soy una rica heredera, soy clase media’”. Para empezar, sé perfectamente que “18 inmuebles” no significa “18 viviendas que estoy alquilando avaramente”. Pero el posicionamiento de Ruz como “clase media” me resulta especialmente interesante: el PSOE sabe que entre sus votantes hay rentistas, hay “esa” clase media, ¿qué propuestas tiene para ellos y ellas?

El triple de libros

Lucía de la Riva ha dedicado uno de sus típicos reels a la producción de novelas, en el que aporta un dato muy interesante: desde que salió ChatGPT, la oferta de libros en Amazon se ha multiplicado por tres. Incluso hay volúmenes a la venta con nombres de autores famosos que no han escrito ellos. Para una IA, emular es más fácil que crear. Tanto que lo normal es encontrarnos con imitaciones de  títulos, temas y hasta portadas, todas hechas por máquinas. Así, “crear” una novela es hoy una oportunidad de negocio, no una inquietud que expresar.

Correcto

Leo en Euronews que “la UE quiere proteger a los menores en internet, pero ¿y los demás?”. Y pienso: qué gran pregunta. Todas y todos estamos expuestos a un nivel de manipulación, desinformación y pérdida de tiempo en Internet, muy preocupantes. Y no hablo de niñas y niños, y de las personas más mayores: hablo de la juventud llena de energía y de adultos funcionales que sabemos lo valioso que es el tiempo. Todas y todos estamos atrapados por la porquería en que se ha convertido la Internet comercial de la que debemos defendernos activamente.

Criptomonedas, claro

No sé lo que tardaremos, pero cuando la maldad deje de hacer lo que le dé la gana en el mundo tenemos que hacer una reflexión planetaria para averiguar cómo hemos llegado a este punto, cómo Trump, Putin o Netanyahu han acumulado tanto dinero y poder, cómo pudimos permitir la creación de criptomonedas y que estas se convirtiesen en un producto financiero más. Inventos virtuales que nadie sabe cómo funcionan (y ese es el modelo de negocio) que también sirven para otras cosas: “La Guardia Revolucionaria de Irán utiliza las criptomonedas para financiar milicias y eludir sanciones occidentales” (Euronews).

Esto lo cambia todo

Sigo preguntándome “¿cómo hemos podido permitir esto?” y voy ahora con otra evidencia: los coches eléctricos son el caballo de Troya de China para reventar los mercados del resto del mundo. Una burra que muchos han comprado (literalmente). Es tan redondo el business que ahora China avanza con el paso más esperado y lógico: “Carga en 5 minutos: el golpe de efecto de BYD que llena concesionarios” (Foro Coches Eléctricos). En ese tiempo, la carga alcanza el 70%, y en nueve minutos supera el 90%. Con esta tecnología BYD pretende imponerse a los competidores dentro y fuera de China, esa dictadura de la que usted me habla.

Otra novedad… esperada

La inteligencia artificial que usamos con gratuidad no es gratis, oh, sorpresa, y por eso vamos a empezar a pagar por ella todas y todos. Incluso quienes evitamos su utilización si no es plenamente consciente. Enrique Dans adelanta que “la inteligencia artificial tenderá a convertirse en infraestructura, y la infraestructura rara vez se cobra de forma transparente: se empaqueta, se cruza, se mete en lotes de todo tipo y se usa para defender negocios adyacentes con márgenes mayores. También veremos, y de hecho ya estamos viendo, un regreso con fuerza del viejo modelo publicitario”, esto es, ChatGPT “está probando anuncios”.

El sexo

Hace ya muchos años calculaban que, seguramente, el 50% del contenido en Internet sería contenido sexual, y el otro 50%, todo lo demás. Yo creo que hoy ese porcentaje se mantiene si no crece por la parte erótica, y hemos normalizado la pornografía en nuestras redes sociales. Por ejemplo, Tumblr (antes servía para alojar blogs sobre tendencias estéticas), que ha endurecido (propicio verbo) sus políticas para reducir el porno en su plataforma. En Trecebits nos ofrecen alternativas igual de accesibles: OnlyFans, Reddit, Pillowfort, Pixiv, Plerona, Newgrounds y, por supuesto X. Y se dejan Telegram, la más siniestra de todas.

Tecnología para la guerra

El mundo es como lo hemos hecho: con una inteligencia artificial de dudosa inteligencia, con líderes empoderados y enriquecidos, con su pornografía y con sus guerras, que no van a menos, sino a más, y que cambian: “Destruir drones baratos con misiles que cuestan millones es una ecuación insostenible”, y ahí Ucrania lleva una gran ventaja al resto del mundo. Una ventaja que puede comercializarse vendiendo equipos y exportando conocimiento, pero eso no va a pasar de momento: “Todos los sistemas disponibles deben quedarse en el país”, “la prioridad absoluta es defender el propio territorio ucraniano” (Xataka).

¿Es una pregunta?

Lo que me sorprende del texto de Antonio Legaz en Agenda Pública es que parta de una pregunta: a estas alturas todos sabemos que “Donald Trump se ha equivocado atacando Irán”. O no le explicaron bien las posibles consecuencias o no quiso escucharlas porque Netanyahu le estaba presionando (y Trump tiene pinta de llevar muy mal la presión). Legaz explica cómo EE.UU. está dejando desprotegida la zona de Taiwán y que eso puede ser aprovechado por China, y que aunque la operación militar acabe siendo un éxito, no logrará que Oriente Medio sea un territorio pacificado y colaboracionista con EE.UU., más bien, al contrario.

De trampas y torpezas

En The Objective, Jorge Mestre explicita que “nadie está a favor de la guerra del mismo modo que nadie está a favor de los incendios. La cuestión no es si uno desea el fuego, sino qué hace cuando alguien prende la cerilla”. Y pone un ejemplo muy claro: “En el Reino Unido, por ejemplo, los conservadores no se pasan el día justificando si están ‘a favor’ o ‘en contra’ de la guerra como concepto abstracto. Entre otras cosas, porque la pregunta es absurda”. Sin embargo, en España, “lo sorprendente es que el PP siga aceptando ese marco de juego”. Y así estamos, entre las trampas de unos y la torpeza de otros, debatiendo de lo innecesario.

Conserva tu inteligencia

Sam Altman, el creador de ChatGPT, lo tiene claro: nos dirigimos hacia un mundo en el que la inteligencia será “un servicio”, “como la electricidad o el agua”, y la gente la comprará “por metros” (Leah McElrath lleva el tema a Bluesky). Dame veinte centímetros de inteligencia, Sam, que tengo que hacer una lista de la compra básica. O dame veinte metros, que necesito un resumen sencillo de un informe complejo. A mí lo mejor que se me ocurre, lo más revolucionario, lo único que hace que ese plan de Altman corra riesgo, es empeñarme en conservar mi propia inteligencia. No seré tan rápido, pero seré.

Por eso me cuestiono

Como muchos vascos, no tengo nada claro que mi próximo coche vaya a ser un eléctrico enchufable, ni siquiera ahora que sé que va a tocarme pagar más por la gasolina. Me aplico lo que he escrito en el párrafo anterior, y antes de preguntar a ChatGPT, voy a hacer algo loco: tomarme mi tiempo, que es revolucionario, como recuerda Ignatius Farray. Y si busco información encuentro argumentos que me hacen recelar todavía: las baterías eléctricas, sobre todo las más viejas, “pueden perder hasta un 44% de su autonomía cuando se enfrentan a temperaturas de entre 32 y 44ºC, cada vez más habituales” (Euronews).

“Momento botellón”

Antonio Ortiz también me invita a reflexionar siempre. En el caso del post que hoy traigo a la columna me apela así: “¿Ensaladas a 15 dólares?”. Es lo que yo pago en Bilbao por una, y no parece sostenible ni para el cliente ni para el empresario, ojo. Por eso habla Ortiz (citando a Julen Bergantiños, que está en todas porque se lo curra) del “momento botellón” de la restauración. Pero hay un factor que lo determina todo: la carestía de la vida es la que está desplazando el gasto en los restaurantes al gasto en los supermercados, también en los que ofrecen comida para llevar, que es el nuevo filón, por lo que explica (bien documentado) Ortiz.

América también resiste

El mundo puede hacer muy poco para parar a Donald Trump (a veces parece que solo podemos seguir flipando y preguntándonos si sus colaboradores saben que tiene algún tipo de demencia y le siguen el juego, o son tan idiotas que no son capaces de verlo). De hecho, solo puede parar a Trump la ciudadanía de EE.UU., oponiéndose, manifestándose y votando en masa para que el trumpismo no vuelva a difundir bulos sobre los amaños. No olvidemos que Renee Good y Alex Pretti han sido asesinados por hacer frente a las políticas injustas y fascistoides de Trump, aun así miles de estadounidenses siguen dando la cara.

Parece que algo podemos hacer

El resto del mundo lo que podemos hacer es elegir con conciencia a las y los dirigentes que se atreverán a enfrentarse a Trump. Eso excluye a Vox en España (y si el PP pacta con Vox, estará colaborando con el trumpismo) y pone en un lugar un poco difícil al único partido vasco que envió un telegrama de felicitación a Trump cuando llegó a la Casa Blanca: EH Bildu. También podemos elegir, con conciencia, las empresas y marcas a las que damos nuestro dinero. Por ejemplo, al “fondo de pensiones sueco” que “anuncia que se deshará de bonos del Tesoro de EE.UU.” con el argumento del “aumento de la deuda pública” de aquel país (El Confidencial).

¿Qué puede salir mal?

No uso ChatGPT porque su versión gratuita es una castaña. Hace tiempo tampoco uso Copilot porque no me ofrece mejores resultados que una búsqueda de unos minutos en Internet. He usado un par de veces la IA de Photohop y me parece que no mejora las fotos: las cambia (alguien me entenderá). Lo único que me faltaba para alejarme por completo de la estufa más grande del planeta, es la noticia de que Sam Altman “abre la puerta a insertar anuncios en ChatGPT basados en los datos personales de los usuarios ante los problemas con el negocio” (El Diario). Porque del modelo de negocio también tendemos que hablar.

Pero…

Con todo, evidentemente, estoy bastante atento a lo que cuentan sobre la inteligencia artificial personas como Antonio Ortiz o Enrique Dans, que suelen analizar las novedades y sus posibilidades (reales, si hooliganismos) con cierto tino. También echo un ojo a lo que cuentan otros usuarios interesantes en Bluesky (red en la que más interactúo últimamente) como Xabibenputa, que ha preguntado a ChatGPT qué puede hacer para mejorar este mundo tan loco. Pues la IA ha respondido sorprendentemente bien: hacer lecturas críticas, apoyar la economía local, participar en proyectos cívicos o revisar qué normalizamos.

No lo olvidemos

Cierro el bloque sobre la inteligencia artificial (y la columna) con esta noticia en El Mundo Today: “Las grandes tecnológicas alertan de que, si la gente sigue bebiendo agua a este ritmo, nos quedaremos sin inteligencia artificial”. Creo que no debemos de perder de vista en ningún momento los efectos de usar la inteligencia artificial para enviar chorradas por WhatsApp, para ilustrar posts en blogs y redes, o presentaciones profesionales. No dudo (no soy ningún negacionista) de que habrá usos especializados de la IA muy valiosos pero, no nos engañemos, no es el uso que nosotros hacemos. Y los efectos serán para siempre.

Que el último tuit sea para esto

Voy a intentar por todos los medios que el último tuit al que hago referencia en esta columna (salvo que la reflexión sea brillante y esté solo en esta red social) sea este de Borja Sémper: “Tras cuatro meses de tratamiento, llevo ya cuatro semanas sin quimioterapia. Empieza a salir pelo y poco a poco recupero ánimo y fuerzas para afrontar lo que queda por delante. De momento todo va bien. Agradecido por tanto afecto y ánimos imposibles de responder uno a uno. ¡Gracias!”. No me gusta cómo Sémper ejerce la política, pero celebro que esté cada día más cerca de volver a darme motivos para escribir sobre ello. Aurrera, Borja!

Este es el de la “inteligencia”

El creador de la inteligencia artificial (o el que la puso a disposición de cualquiera), “no puede imaginarse ‘cómo criar a un recién nacido sin ChatGPT’” (Business Insider). Lo confesó Sam Altman a Jimmy Fallon, que le respondió: “Claramente, la gente lo hizo durante mucho tiempo sin problema”. Pero me centro en Altman, que preguntaba a la inteligencia artificial si es normal que su bebé se ría cuando tira un trozo de pizza al suelo o si debe llevarlo al médico porque otros niños de su edad ya gatean. Si la inteligencia artificial creada por Altman triunfa, entregamos el mundo a idiotas. Si es puro hype, les hemos hecho ricos a cambio de nada.

Chorradas

“Marco Rubio declara la guerra cultural a las tipografías y la Times New Roman desplaza a la Calibri por considerarla una letra ‘woke’”. Cuando leí este titular comprobé dos veces que estaba leyendo El Diario, y no El Mundo Today. Pero es así, es cierto, uno de los hombres fuertes de Trump, precisamente el que se enfrentó a él y ha acabado asimilando sus chorradas más y mejor que nadie, ha declarado la guerra cultural… ¡a una tipografía cuyo uso extendió una empresa tan conservadora como Microsoft! No, no nos estamos volviendo todos gilipollas, pero sí están volviéndose ellos, en Calibri, Times New Roman o Comic Sans.

Hablando de letras

Nunca fui de Extremo Duro, pero siempre quise ser el “so payaso” de alguien, como todos los chicos (señores que peinan canas en la barba, ya) de mi edad. De hecho, el grupo de Robe Iniesta siempre me pareció un poco “blando”, pero reconozco lo que ha aportado su líder y su música. Como suele sucederme, lo que pienso lo escribe mucho mejor que yo Raúl Díaz: “Creo que, en mi entorno y mi generación, nadie hizo más por la poesía que Robe. A finales de los noventa, los tíos de la margen izquierda de Bizkaia que se creían más duros y que pasaban de estudios y lecturas, flipaban con sus letras y sus poemas. Y, para mí, eso es mucho decir”.

Otro viejo rockero

Martin Parr sí ha sido, sin duda, mi fotógrafo favorito. Su técnica (pocos sacaban los colores como él) y su intuición (nadie veía la belleza en lo cotidiano como él, y muy pocos lo lograrán) era verdaderamente extraordinaria. Por eso su pérdida deja un hueco tan grande en la cultura y el arte, en general, y en la fotografía, en particular. Martin Parr nos sacaba una sonrisa con su trabajo, y eso nunca está suficientemente valorado, pero también ha retratado una generación y un modo de vivir. Nos hemos reconocido en sus fotos porque perseguía la cotidianeidad hasta en sus sesiones extraordinarias, con todo controlado y provocado.