Criptomonedas, claro

No sé lo que tardaremos, pero cuando la maldad deje de hacer lo que le dé la gana en el mundo tenemos que hacer una reflexión planetaria para averiguar cómo hemos llegado a este punto, cómo Trump, Putin o Netanyahu han acumulado tanto dinero y poder, cómo pudimos permitir la creación de criptomonedas y que estas se convirtiesen en un producto financiero más. Inventos virtuales que nadie sabe cómo funcionan (y ese es el modelo de negocio) que también sirven para otras cosas: “La Guardia Revolucionaria de Irán utiliza las criptomonedas para financiar milicias y eludir sanciones occidentales” (Euronews).

Esto lo cambia todo

Sigo preguntándome “¿cómo hemos podido permitir esto?” y voy ahora con otra evidencia: los coches eléctricos son el caballo de Troya de China para reventar los mercados del resto del mundo. Una burra que muchos han comprado (literalmente). Es tan redondo el business que ahora China avanza con el paso más esperado y lógico: “Carga en 5 minutos: el golpe de efecto de BYD que llena concesionarios” (Foro Coches Eléctricos). En ese tiempo, la carga alcanza el 70%, y en nueve minutos supera el 90%. Con esta tecnología BYD pretende imponerse a los competidores dentro y fuera de China, esa dictadura de la que usted me habla.

Otra novedad… esperada

La inteligencia artificial que usamos con gratuidad no es gratis, oh, sorpresa, y por eso vamos a empezar a pagar por ella todas y todos. Incluso quienes evitamos su utilización si no es plenamente consciente. Enrique Dans adelanta que “la inteligencia artificial tenderá a convertirse en infraestructura, y la infraestructura rara vez se cobra de forma transparente: se empaqueta, se cruza, se mete en lotes de todo tipo y se usa para defender negocios adyacentes con márgenes mayores. También veremos, y de hecho ya estamos viendo, un regreso con fuerza del viejo modelo publicitario”, esto es, ChatGPT “está probando anuncios”.

El sexo

Hace ya muchos años calculaban que, seguramente, el 50% del contenido en Internet sería contenido sexual, y el otro 50%, todo lo demás. Yo creo que hoy ese porcentaje se mantiene si no crece por la parte erótica, y hemos normalizado la pornografía en nuestras redes sociales. Por ejemplo, Tumblr (antes servía para alojar blogs sobre tendencias estéticas), que ha endurecido (propicio verbo) sus políticas para reducir el porno en su plataforma. En Trecebits nos ofrecen alternativas igual de accesibles: OnlyFans, Reddit, Pillowfort, Pixiv, Plerona, Newgrounds y, por supuesto X. Y se dejan Telegram, la más siniestra de todas.

Tecnología para la guerra

El mundo es como lo hemos hecho: con una inteligencia artificial de dudosa inteligencia, con líderes empoderados y enriquecidos, con su pornografía y con sus guerras, que no van a menos, sino a más, y que cambian: “Destruir drones baratos con misiles que cuestan millones es una ecuación insostenible”, y ahí Ucrania lleva una gran ventaja al resto del mundo. Una ventaja que puede comercializarse vendiendo equipos y exportando conocimiento, pero eso no va a pasar de momento: “Todos los sistemas disponibles deben quedarse en el país”, “la prioridad absoluta es defender el propio territorio ucraniano” (Xataka).

Más Europa (o menos)

Arranco la semana con un tuit de la anterior: “El Partido Popular Europeo ha pactado y aprobado con la extrema derecha para negociar un reglamento de retorno de personas migrantes no garantiza derechos fundamentales”. Lo escribe la jeltzale Oihane Agirregoitia en X, y anuncia en el mismo tuit: “Por ello hemos votado en contra. Orden en la política migratoria y eficacia en el retorno, por supuesto que sí, pero respetando la dignidad humana”. Es muy peligroso el juego de la derecha que se alinea con el monstruo nazi y, al mismo tiempo, con los antieuropeístas (que es otra manera de decir “el monstruo nazi”). Tomamos nota.

El monstruo

Sigo hablando del monstruo fascista: “El primer ministro de Hungría, el ultranacionalista Viktor Orbán, anunció este miércoles que su país dejará de exportar gas a Ucrania mientras Kiev no reanude el tránsito del crudo ruso hacia el territorio magiar” (Infobae). Orbán, Trump, Abascal, Le Pen, Salvini… Y algunos agentes vascos y catalanes, perfectamente conocidos y reconocibles, son los títeres que Putin ha ido colocando en Occidente para debilitarnos. Y le está saliendo bien la jugada: dejar enriquecerse a algunos (de dentro y de fuera de Rusia) a cambio de hacerlo él también y de hacer del Kremlin un business imperialista.

El otro

De la extrema derecha europea a la estadounidense: “Trump declara al Partido Demócrata como el ‘mayor enemigo de América’ tras ‘la muerte de Irán’” (Notimérica). Es evidente que el presidente republicano miente con que Irán está acabado y con que el otro gran partido estadounidense es enemigo de la ciudadanía. Pero da igual. No importa. No pasa nada. Todo sigue como si nada. “Los fascistas demócratas jamás protegerán a América, pero los republicanos lo harán”, ha escrito, con toda su jeta. Pero no podemos hacer como si no sucede, la suma de barbaridades no puede neutralizarnos, sino alertarnos.

La otra

Tampoco podemos hacer como si nada cuando Vozpópuli publica que “Madrid recauda el doble que hace diez años pese a eliminar todos los impuestos propios”. Sin tapujos ni vergüenza: el dumping fiscal de Madrid, al descubierto. ¿Y cómo lo consigue? Porque de eso no dicen nada en el digital, como si la recaudación fuese alquimia. ¡Pues cómo va a hacerlo! Vaciando España gracias a esa fiscalidad insuperable y a los magreos del PP, que funciona como una organización enfocada a centralizar todos los servicios, productos y empresas en el entorno de ese Madrid liberal, ayusista y eternamente pepero.

Ha pinchado hueso (pero no tiene razón)

Cuando vi a Patxi López en la tribuna del Congreso quejarse airadamente de que el PP usase la excarcelación de Txeroki y Anboto, lo primero que pensé es que el PP había pinchado hueso. Sabe el socialista que su partido tiene pecado, que es verdad que ha cambiado el blanqueo de la izquierda abertzale y la libertad de los asesinos por la estabilidad parlamentaria, con la colaboración de Eneko Andueza y María Jesús San José. Esto es un tema. Otro tema distinto es que Vito Quiles nunca tendrá razón, de que quien le defienda es un gilipollas y que hizo bien Patxi López en plantarle cara cuando insistió con el tema de ETA. Y punto.

No es tonto, es malo

Sí creo que Donald Trump tiene alguna patología que le impide sentir la humanidad más básica. Pero Donald Trump no es tonto, es malo. Que nadie lo dude. ¿Habla como si fuera idiota? Sí, porque habla para los idiotas que le votan. Pero cuando actúa lo hace dirigiéndose a quien gana mucho dinero careciendo de escrúpulos. Esa es su doblez. Así, cuando “Trump asegura que Irán le ha hecho un ‘regalo muy grande’ en relación con el estrecho de Ormuz” (Infobae), lo dice para los idiotas, pero actúa para los malvados como él enviando tropas a Irán y logrando la aprobación del gasto de miles de millones de dólares para la guerra.

Menos dudas

¿Vladímir Putin es tonto o es malo? En este caso hay menos dudas porque da pruebas constantemente sin ofrecer explicaciones (así es su cultura): “Rusia intensifica sus bombardeos en el mayor ataque contra Ucrania en semanas” (Euronews). “Casi 400 drones de largo alcance” sobre Kiev han generado: “Al menos cinco personas han muerto y 27 han resultado heridas”, al mismo tiempo, “en la región central de Poltava dos personas han muerto y 12 resultaron heridas, entre ellas un niño de cinco años que quedó en cuidados intensivos”. Y Trump es tan malvado que no le importa enriquecer al Kremlin con la guerra de Irán.

¿Y este?

Y Pablo Iglesias, ¿es tonto o es malo? Hablo de Pablo Iglesias porque ha publicado un vídeo de un minuto y medio de él paseando por la Cuba de los grandes monumentos comunistas (todo limpio y grande, nada sucio o decadente, como es el resto de la isla) para anunciar que ha hecho una entrevista a Díaz-Canel, al que saluda afectuosamente al final del clip (con aplausos de lata, para sublimar la horterada), como si no fuera un dictador con puño de hierro. Pero también podríamos hablar de los dirigentes de Sortu que firmaron un acuerdo de colaboración con el partido comunista, partido único de chivatos y matones, en la isla.

Las preguntas de una periodista cubana

En el Parlamento de la CAV, Diana Urrea recibió ayer un buen revolcón de activistas cubanas que le dejaban claro que la dictadura comunista no es una consecuencia del bloqueo. De la misma manera, en X, la periodista Luz Escobar, exiliada en Madrid, trasladaba a Pablo Iglesias preguntas que ella no puede hacer a Díaz Canel sobre los abusos de las autoridades del régimen, la represión, los encarcelamientos a las y los disidentes, la ausencia de la división de poderes, la pobreza, la emigración derivada, o la contradicción entre la apertura económica a inversiones turísticas y la miseria que sufre la población a diario.

Estos sí son tontos

Regreso a la dicotomía con la que empezaba la columna: ¿los antivacunas son tontos o malos? Yo lo tengo claro: son los tontos de los que se sirven quienes venden terapias alternativas (que son los malos). Pero esas terapias, no nos despistemos, serán completamente inútiles ante una pandemia: “Los antivacuna comienzan a recoger sus frutos: sarampión, meningitis y hepatitis A. El repunte de enfermedades prevenibles enciende las alarmas en España. Si palmaran quienes no se vacunan, sería darwinismo, el problema es que afecta a sus hijas e hijos inocentes”, resume David Bollero en Bluesky.

La puta guerra

En este momento de sensibilización máxima hacia las consecuencias de la guerra, rescato el tuit de Anton Gerashchenko en el que muestra una consecución de fotos: el antes y el después de ucranianas y ucranianos a las y los que no les quedó más remedio que dar un paso al frente y coger un fusil. Suciedad, cansancio, empeoramiento de las condiciones de vida… Y eso sin hablar de heridas, mutilaciones o la muerte. Así es la puta guerra. Ojalá Donald Trump pudiera verla tan cerca que por fin lo entienda, ojalá Netanyahu sienta que eso le puede pasar. Ojalá quienes han justificado a Vladímir Putin se avergüencen, por lo menos, un poco.

La jodida maldad

Esto que cuenta Nicholas Kristof en X es terrorífico: los oficiales de inmigración de EE.UU. (voy a intentar ser preciso) detuvieron a Nurul Amin Shah Alam (que quede por lo menos su nombre). Una persona ciega, musulmana, de Myanmar y que no hablaba muy bien inglés, para más señas. Después de comprobar que no tenían motivos para retenerle, las mismas autoridades decidieron liberarlo, pero a ocho kilómetros de su casa en New York y sin bastón. Nurul Amin Shah Alam murió intentando llegar a su casa. En los mismos EE.UU. que hace una semana abandonaron en una frontera a un bebé enfermo que acababa de salir del hospital.

Una buena guerra

Es posible que nuestra civilización sea la más estúpida de la historia. Somos tan tontos que mientras Israel y EE.UU. bombardean Irán, lo que va a provocar un perjuicio directo en nuestro modo de vida, perdemos el tiempo viendo vídeos sobre cómo vender e-books escritos por una inteligencia artificial o sobre que los listos invierten en bitcoins. Una civilización que ha dado un modo de vida, con estas mierdas, a gente como Annansi, que emigró a Emiratos jactándose de que abandonaba España y sigue despreciando a quienes pagamos impuestos: “Nada depende de vosotros porque sois insignificantes”.

La cara dura

La gente del PP sigue saliendo a la calle después de que sepamos que en varias ciudades españolas algunos de sus miembros y familiares próximos han recibido viviendas de protección oficial de forma irregular, según las denuncias, con reformas de lujo grabadas en vídeo y piscinas, incluidas. Piscinas, sí. María lo denunciaba así en Bluesky: “Ya el hecho de construir chalets con piscina de protección oficial me parece una cosa increíble”. Y se justifica: “Pero yo soy muy roja y estoy muy loca”. Yo no soy rojo ni creo que este loco pero también me parece increíble. Y que se los queden políticos del PP (que no cumplan los requisitos) me parece peor.

La verdad (fea, pero verdad)

Ya sé que ha pasado más de una semana de la ceremonia de entrega de los Premios Goya en la que Susan Sarandon le hizo la campaña a Pedro Sánchez, pero es justo con un poco de tiempo cuando salen estas cosas: Leonor Watling se quejaba de “las presiones que reciben para llevar chapas a favor de Palestina” (El Debate, en X). En concreto la actriz se preguntaba: “¿Por qué no me pongo una de Ucrania? ¿O por qué no me pongo una de Sudán?”. Y concluye con la pregunta más aterradora: “¿Qué hago aquí y por qué no me quedo en mi casa?”. Porque la presión para ser solidario con una causa concreta desactiva la solidaridad de verdad.

Los «bros»

Aitor Esteban asistió al desayuno informativo que ofreció Alberto Núñez Feijóo en Bilbao, organizado por Nueva Economía Fórum. Pues muy bien. Si hubiese venido Yolanda Díaz estoy seguro de que también lo habría hecho. Esta cortesía generó un efecto muy jugoso: Bipartidismo Stream y Gure Bideoak (las cuentas “B” de Vox y de EH Bildu), calcaron su mensaje: el supuesto acercamiento del PP al PNV (que ambos han insistido en que es imposible hoy). La única diferencia entre el populismo de base fascista español y el vasco ha sido la intensidad: Gure Bidoak y su hermana pequeña, Gure Argazkiak, insistieron mucho más.

“Seamos libres”

Bipartidismo Stream y Gure Bideoak nacieron con el mismo propósito: difundir bulos, hacer ruido, enfangar, poner el aspersor de guano a tope. Allá quien se lo compre (y allá quien no llame a las cosas por su nombre: desinformación). Y como esos canales, muchos. Por eso hoy los mensajes de los buenos tienen que ser especialmente claros y breves. “Seamos poderosos. Seamos unidos. Seamos libres”, tuiteaba Emmanuel Macron para acompañar su anuncio (más allá de las redes) de que ofrece a los socios europeos su arsenal militar como elemento disuasorio del continente. Entre el ruido, el fascismo y los bulos, y Macron. Yo lo tengo claro.

Más allá del ruido

Lo malo del ruido es que, entre otras cosas, nos impide atender a los detalles. Por ejemplo, justo antes de que Pedro Sánchez se haya puesto digno por los votos (valoro que la dignidad sea un argumento electoral, pero que es por los votos no voy a discutirlo), el presidente español anunciaba, en X, “una inversión de 18.000 millones de euros en España” por parte de Amazon. Esto también está muy bien, pero, claro, fue el propio Sánchez el que declaró la guerra a los multimillonarios propietarios de tecnológicas. ¿Ahora son buenos porque negocian con él? ¿No es justo eso lo que hace Trump?

La realidad más allá

Está la España que se tiene por progresista disfrutando del liderazgo mundial de Pedro Sánchez. Lo entiendo y me parece bien (no puede parecerme mal). Pero tenemos que seguir mirando más allá de la pantalla del móvil: Alberto Sicilia explica los efectos negativos en Ucrania de la guerra de Irán. Algunos, evidentes, como el cambio de foco y el gasto de arsenal, que benefician a Rusia. Pero que los negociadores sean los mismos que hablaban con Irán mientras Israel y EE.UU. preparaban el ataque, y que estos mismos países hayan normalizado las invasiones por el morro (como hizo Rusia en Ucrania) son hechos que también dañan.

A favor de EITB

La actualidad gravísima y veloz me impide rescatar temas que se van quedando viejos. Pero a este no voy a renunciar: el Goya para José Ramón Soroiz tiene que servirnos, también, para reconocer la labor de EITB sujetando la industria audiovisual, desde los técnicos a los actores. La carrera de Soroiz, como las de Ane Gabarain, Itziar Lazkano, Elena Irureta o Ramon Agirre, por mencionar algunos de trayectoria larga, han sido posibles, al menos en parte, por esas ficciones y programas que iban enlazando en EITB. Poner en valor lo que otros han hecho bien no es una señal de debilidad, más bien, al contrario.