Continúo el relato de la escapada realizada a la provincia de Valladolid del 23 al 27 de marzo, que dejaba hace dos semanas en Medina del Campo. El día 25 iniciamos la jornada desplazándonos 37 km hasta la población de Urueña, rodeada por una muralla del siglo XI, de unos 800 metros de perímetro y perfectamente conservada, que rodea la villa situada junto al castillo. En el punto de unión de la muralla y el castillo se encuentra un cubo de grandes dimensiones, conocido como Peinador de la Reina o Torreón de Doña Urraca. Poco antes de llegar nos detuvimos en una gran ermita de la que no habíamos oído hablar, dedicada a Nuestra Señora de la Anunciada, que es el único ejemplar completo que se conserva en Castilla-León de estilo románico lombardo (siglo XII). Por un instante pudimos ver su interior, donde se guarda la imagen del siglo XIII, cuya festividad se celebraba ese mismo día, 25 de marzo.

La puerta del Azogue nos dio acceso al conjunto histórico-artístico de Urueña, conocida como la primera Villa del Libro de España, además de pertenecer a la red de “Uno de los pueblos más bonitos de España”. Pese a tener tan solo 197 habitantes cuenta con 5 museos y 9 librerías. Nos dio la bienvenida la iglesia de Santa María del Azogue, gótico renacentista del siglo XVI, pasando luego por la Plaza Mayor, donde se encuentra el Ayuntamiento, siguiendo hasta la Puerta de la Villa, abierta en la muralla sobre la que caminamos hasta el Mirador de El Roto. Llamaron nuestra atención los carteles de las calles y la presencia vasca, ilustrada con “Etxe Jone”.

La siguiente cita la tuvimos a 26 km, en la localidad a la que dedicamos buena parte de la jornada, Medina de Rioseco, de 4.617 habitantes, joya de la Tierra de Campos vallisoletana, ya que cuenta con un inmenso legado de la época de los Almirantes, declarado Conjunto Histórico-Artístico. Nada más llegar nos dirigimos a la Plaza Mayor, que el miércoles 25 de marzo celebraba un gran mercadillo, que también se extendía por la porticada Rúa Mayor. En nuestro paseo monumental nos detuvimos ante el mural dedicado a Catalina Martín, heroína en la batalla de Medina de Rioseco, conocida como la Batalla del Moclín, También pasamos bajo dos de las tres puertas de la muralla que se conservan, la de Ajújar, del siglo XIII y la de Zamora, reconstruida en el siglo XVI.

Lo más importante del Conjunto Histórico-Artístico son sus iglesias, por lo que, al precio de 9 €, se compra la entrada a cuatro de ellas, tres con visita guiada. Comenzamos visitando la única que se realiza por libre, en la que se compra el bono para las cuatro (no cogen tarjeta de crédito). Se trata de la iglesia de Santa Cruz, que cuenta con un magnífico retablo mayor, pero que ha sido convertida en Museo de la Semana Santa, declarada de Interés Turístico Internacional, para guardar pasos de los más insignes imagineros castellanos, como Juan de Juni o Gregorio Fernández, entre otros.

Tuvimos que darnos prisa, pues a las 12:30 h teníamos la visita guiada a la iglesia de Santa María de Mediavilla, de los siglos XV-XVI, que guarda una joya conocida como la “Capilla Sixtina de Castilla”. Se trata de la capilla funeraria de la familia Benavente, mandada construir en 1544 en la antigua sacristía de la iglesia. Ante nuestra sorpresa la visita guiada fue solo para nosotros dos, al igual que sucedió en las otras dos iglesias. La siguiente visita fue a la iglesia de Santiago Apóstol, de estructura gótica y barroca, que cuenta con tres portadas, destacando la plateresca (s XVI), de Rodrigo Gil de Hontañón. En su interior destaca el fabuloso retablo barroco de traza churrigueresca de la capilla mayor.

Tras comer en la Cervecería “El Rincón de Unamuno”, al final de la Rúa Mayor, nos dirigimos a la última vista, el Museo-Iglesia de San Francisco, del siglo XVI, cuya visita de 45 minutos se realiza de forma espectacular, ya que se accede al templo con las luces apagadas, iluminándose de forma gradual las joyas que guarda, entre las que destacan los retablos platerescos realizados por Miguel de Espinosa y las estatuas en bronce de Dª Ana y Dª Isabel de Cabrera, esposa y cuñada del Almirante D. Fadrique, realizadas por Cristóbal de Andino en 1532. De esta forma concluyó la visita a la monumental Medina de Rioseco, quedándonos pendiente un pequeño recorrido en barco por el Canal de Castilla.

Todavía tuvimos tiempo para realizar una última visita en esta jornada, el castillo de Fuensaldaña, situado a 38 km de Medina de Rioseco y 41 km del Parador de Tordesillas. Pertenece a la denominada Escuela de Valladolid, de la segunda mitad del siglo XV, que se caracteriza por construcciones con una gran torre del homenaje, comenzando a edificarse en el siglo XIII, aunque su aspecto actual data del siglo XV, cuando el castillo fue la residencia señorial de los Vivero. Fue sede de las Cortes de Castilla y León y actualmente un museo que abre de martes a sábado de 10:30 a 14 y de 16:30 a 20 h y los domingos y festivos de 10:30 a 15 h. La entrada cuesta 5 €, reducida 4 € y miércoles tarde gratis.

He dejado para el final de esta entrega Tordesillas, la localidad en la que nos alojamos en esta escapada y que visitamos a trompicones, en diferentes tardes y en la mañana del día de regreso a casa, debido a que las horas de cierre de los diferentes monumentos en marzo eran bastante tempranas. En varias ocasiones vimos el puente medieval sobre el río Duero, con el centro histórico como telón de fondo. Junto a él se encuentra el monumento al Toro de la Vega. También nos acercamos a la porticada Plaza Mayor, que data de los siglos XVI y XVII, contemplamos las torres de las iglesias de San Juan, Santa María y San Pedro y realizamos parte de la Ruta de arte urbano, que recorre 16 murales realizados entre los años 2007 y 2018.

La tarde del 26 de marzo justo antes de que cerraran pudimos visitar las Casas del Tratado, en las que se sitúa se sitúa las negociaciones de la firma, en 1494, del Tratado de Tordesillas entre España y Portugal. Una es una biblioteca y la otra ha sido convertida en museo de entrada libre. Casi al lado tenemos la estatua de Juana I de Castilla. Frente a ella se encuentra la iglesia de San Antolín, del siglo XV, que ha sido convertida en museo. Destaca en su interior su retablo mayor con pinturas de Felipe de Mena (s XVII) y las notables obras de arte que guarda, como esculturas de Juan de Juni y un Cristo yacente de la escuela de Gregorio Fernández, entre otras.

El 27 de marzo, antes de abandonar el Parador y emprender el regreso a Leioa, nos acercamos al principal monumento de Tordesillas, el Museo Real Monasterio de Santa Clara, donde teníamos a las 10:30 la visita guiada. El edificio fue mandado construir por Alfonso XI, en el siglo XIV para dedicarlo a palacio, aunque posteriormente, con Pedro I, se convirtió en monasterio. Considerado como uno de los mejores ejemplares del arte mudéjar en Castilla y León, cuenta en su interior con una iglesia gótica con armadura mudéjar en la capilla mayor. Mención especial merece el retablo de la Capilla de los Saldaña, gótico flamenco del siglo XV, que también alberga los sepulcros de Fernán Alonso de Robles y su esposa, María de la Torre. También son notables el patio, con ornamentación de imitación musulmana y los baños árabes.

Quiero advertir que el Museo de Santa Clara pertenece a Patrimonio Nacional y que en taquilla no realizan venta anticipada de entradas, obligándote a comprarlas por Internet en https://tickets.patrimonionacional.es/es/tickets/monasterio-sta-clara al precio de 9 € más un recargo de 77 céntimos. Todavía me queda por contar la mañana que pasamos en la ciudad de Valladolid el 26 de marzo, pero de ella espero hablar en una próxima entrega.