¿Es una pregunta?

Lo que me sorprende del texto de Antonio Legaz en Agenda Pública es que parta de una pregunta: a estas alturas todos sabemos que “Donald Trump se ha equivocado atacando Irán”. O no le explicaron bien las posibles consecuencias o no quiso escucharlas porque Netanyahu le estaba presionando (y Trump tiene pinta de llevar muy mal la presión). Legaz explica cómo EE.UU. está dejando desprotegida la zona de Taiwán y que eso puede ser aprovechado por China, y que aunque la operación militar acabe siendo un éxito, no logrará que Oriente Medio sea un territorio pacificado y colaboracionista con EE.UU., más bien, al contrario.

De trampas y torpezas

En The Objective, Jorge Mestre explicita que “nadie está a favor de la guerra del mismo modo que nadie está a favor de los incendios. La cuestión no es si uno desea el fuego, sino qué hace cuando alguien prende la cerilla”. Y pone un ejemplo muy claro: “En el Reino Unido, por ejemplo, los conservadores no se pasan el día justificando si están ‘a favor’ o ‘en contra’ de la guerra como concepto abstracto. Entre otras cosas, porque la pregunta es absurda”. Sin embargo, en España, “lo sorprendente es que el PP siga aceptando ese marco de juego”. Y así estamos, entre las trampas de unos y la torpeza de otros, debatiendo de lo innecesario.

Conserva tu inteligencia

Sam Altman, el creador de ChatGPT, lo tiene claro: nos dirigimos hacia un mundo en el que la inteligencia será “un servicio”, “como la electricidad o el agua”, y la gente la comprará “por metros” (Leah McElrath lleva el tema a Bluesky). Dame veinte centímetros de inteligencia, Sam, que tengo que hacer una lista de la compra básica. O dame veinte metros, que necesito un resumen sencillo de un informe complejo. A mí lo mejor que se me ocurre, lo más revolucionario, lo único que hace que ese plan de Altman corra riesgo, es empeñarme en conservar mi propia inteligencia. No seré tan rápido, pero seré.

Por eso me cuestiono

Como muchos vascos, no tengo nada claro que mi próximo coche vaya a ser un eléctrico enchufable, ni siquiera ahora que sé que va a tocarme pagar más por la gasolina. Me aplico lo que he escrito en el párrafo anterior, y antes de preguntar a ChatGPT, voy a hacer algo loco: tomarme mi tiempo, que es revolucionario, como recuerda Ignatius Farray. Y si busco información encuentro argumentos que me hacen recelar todavía: las baterías eléctricas, sobre todo las más viejas, “pueden perder hasta un 44% de su autonomía cuando se enfrentan a temperaturas de entre 32 y 44ºC, cada vez más habituales” (Euronews).

“Momento botellón”

Antonio Ortiz también me invita a reflexionar siempre. En el caso del post que hoy traigo a la columna me apela así: “¿Ensaladas a 15 dólares?”. Es lo que yo pago en Bilbao por una, y no parece sostenible ni para el cliente ni para el empresario, ojo. Por eso habla Ortiz (citando a Julen Bergantiños, que está en todas porque se lo curra) del “momento botellón” de la restauración. Pero hay un factor que lo determina todo: la carestía de la vida es la que está desplazando el gasto en los restaurantes al gasto en los supermercados, también en los que ofrecen comida para llevar, que es el nuevo filón, por lo que explica (bien documentado) Ortiz.

Gracias, España

Mikel Otero da las gracias al sol español, al viento español, al agua española y, sobre todo, da las gracias a las centrales solares, eólicas e hidrológicas de España, que son las que permiten que los precios medios de la electricidad en España y, también, en Euskadi sean los más bajos de Europa. Si Euskadi no estuviese en España esto no sería posible y no lo sería, que hay que decirlo todo, porque el partido de Mikel Otero, EH Bildu, se opone a todos los proyectos solares, eólicos e hidrológicos en Hegoalde. Tuitear está muy bien, apoyar las energías limpias es encomiable, ser coherente, honesto y decir la verdad, no debería de resultar excepcional.

Bien por Gales

Rescaté esta noticia para la columna después del tuit de Mikel Otero: “Gales quiere poner coto a las mentiras de los políticos: ¿qué dice su proyecto de ley?” (RTVE). Es cierto que el secretario de transición ecológica de EH Bildu no miente, solo celebra en la red de Elon Musk que España haga lo que su partido repudia en Euskadi (esta propaganda es muy propia de X, precisamente). Se trata de un proyecto de ley “que faculta al Gobierno para poder aprobar una futura regulación que considere delito las declaraciones falsas o engañosas ‘antes o durante unas elecciones parlamentarias’”. Leído lo leído, me parece bien.

Lo que nos enseña Argentina

Walter C. Medina ha andado muy hábil recuperando esta frase de Javier Milei: “El ser humano es el único animal que permite que un estúpido sea el líder de la manada” (Nueva Tribuna). Es significativo que el presidente argentino dijese eso cuando el país hoy “atraviesa su peor de sus crisis, y esta vez no es sólo económica sino moral”. Pone ejemplos claros: “La pobreza y la indigencia se han disparado, al igual que la mortalidad infantil, que creció por primera vez en dos décadas”. En resumen: “La libertad solo avanza para los ricos, mientras que los pobres son privados hasta de su derecho a existir”. Esos son los resultados de la motosierra.

A cero en Castilla y León

Podemos y Sumar se han ido a cero en Castilla y León, como Ciudadanos. El caso de los morados es significativo: han dilapidado un capital de más de 62.000 votos. El domingo sacaron poco más de 9.000. Para que nos hagamos una idea del desastre, el partido de Alvise Pérez (que llevaba referencias a Extremadura en su programa porque se había limitado a hacer un copy-paste a la vista de cualquiera), ha logrado 17.117 papeletas (y también se ha quedado sin asiento). Sumar ha logrado algo más: 27.217 votos que tampoco han supuesto un escaño. Es innegable que la estrategia y la táctica de la izquierda española merecen una autocrítica.

“Visit Qatar”

El claim turístico catarí se ha hecho muy popular gracias a las enormes inversiones publicitarias que ejecuta la dictadura. Qatar, Emiratos Árabes, Arabia Saudita… se están gastando lo que les pagamos por su petróleo y su gas en limpiar su imagen pero, de pronto, viene una jodida guerra y el mundo recuerda, de golpe, lo que es Oriente Medio. “Se cancela la Finalissima entre España y Argentina en Qatar”, titulan en Euronews, pero no es el único evento deportivo que han perdido: la Fórmula 1 y la Moto GP también han quedado suspendidos o aplazados. ¿Y los millonarios que residen en ciudades que parecen escenarios, qué van a hacer?

Así funciona esto

“Las plataformas combaten menos la desinformación tras la vuelta de Trump, según un informe”, este titular en EFE no sorprende pero debería preocuparnos: es la confirmación de una intuición (lo que hace la investigación en ciencias sociales) generalizada. Y ojo porque no hablamos de X, sino de “Google Search, Bing, YouTube y LinkedIn”. Por si fuera poco, “la rápida integración de la inteligencia artificial generativa ha permitido la automatización a escala industrial de contenido engañoso”. Por cierto, “los resúmenes basados en inteligencia artificial que muestran los grandes buscadores de internet” “agravan” la situación.

El rey desnudo no quiere fotografías

Leo en la página web de la cadena SER que “el Pentágono excluye a reporteros gráficos por hacer fotografías ‘poco favorecedoras’ del secretario de Guerra, Pete Hegseth”. Y me descogorcio, claro. Pero, ¿qué hay mejor que un periódico que hace un buen tratamiento fotográfico? Y me refiero, sí, a buscar fotos espectaculares, buenas de los buenos y malas de los malos. Y cada periódico (incluido este, por supuesto), tiene sus buenos y sus malos de cabecera. Pero eso no tiene nada que ver con la censura del gabinete Trump, que desplaza la acción de periodistas, fotógrafos y editores, para favorecer a influencers ultraderechistas.

Insistiré

Aprovecho la noticia sobre los fotógrafos baneados por los trumpistas para traer este post en el blog de Metricool: “Las mejores alternativas a Instagram”. También anuncio de que insistiré en este tipo de posts porque debemos huir de los proveedores estadounidenses, especialmente, de las redes sociales digitales. De las recomendaciones excluyo Pinterest (estadounidense, por lo que no nos arregla nada) o Lemon8 (china, como TikTok), pero sí son buenas alternativas Flashes (creada en Berlín) Pinksky y Pixelfed (todas ellas descentralizadas, como Bluesky, y muy parecidas a Instagram), o BeReal (francesa y ya con otro concepto).

Me parece bien

Leo en Red Uno (una web boliviana, esto es lo mejor de Internet) que una “pasajera fue expulsada tras negarse a usar auriculares”, “en pleno vuelo”, “en la ruta Miami-Tampa”. Según el relato “la mujer, que aparentemente se encontraba en estado de ebriedad, comenzó a insultar a la tripulación y a otros pasajeros cuando le pidieron que bajara el volumen de su celular”. Yo creo que no hay que llegar a tanto. Me refiero a que no hay que llegar a que la persona que no usa auriculares en un espacio compartido esté ebria para echarla. Que vea sus reels con el volumen alto debería de ser suficiente. No es su educación, es nuestra dignidad.

A la mierda

El titular es muy llamativo (como todos los del Huffington Post, porque para ellos Internet sin clickbait es como un día sin sol): “Si se compra una habitación por 80.000 euros y se alquila por 700 euros al mes, la rentabilidad es muy interesante”, pero la verdad es que Gonzalo Bernardos no recomienda esta práctica. Pero lo más interesante de la pieza, para mí, es que haya especuladores que adquieren “habitaciones individuales en pisos con el fin de alquilarlas”. El economista avisa: eso es imposible, se compran porcentajes de una propiedad, y eso es siempre un lío. Sinceramente: que se jodan quienes son engañados por avaricia.

Mejor que una mochila de subsistencia

¿Estoy preparando mochilas de subsistencia en casa? Sí. Voy buscando sin prisa información, marcas, productos, precios… porque no me fío de Putin, ni de Netanyahu, ni de Jamenei, no veo por qué no va impulsar Trump un ataque de Marruecos (amigo de EE.UU.) a Ceuta y Melilla. ¿Crees que exagero? Pues lee esto: “Es llamativo que tantos altos cargos de la Administración Trump, como Pete Hegseth, Marco Rubio o Stephen Miller, se hayan ido a vivir a bases militares. La razón es su seguridad. Pero sigue siendo algo muy inusual. Lo publicaron The Atlantic y el New York Times en octubre” (Argemino Barro, en Bluesky). Octubre.

Se retrata sola

No creo que tenga que comentar nada ante esta noticia: “Madrid celebrará el 4 de julio con homenaje a los 250 años de la independencia de EE.UU.” (20 Minutos). Isabel Díaz Ayuso se retrata sola participando del Trumpismo (como participa del sionismo y del movimiento que aupó a Javier Milei en Argentina). Pero esta celebración, además de hacer la pelota, tiene otro objetivo: el 4 de julio “coincide este año con el acto central del Orgullo”. ¡Acabáramos! Este PP, sin duda, está desnortado, fuera de tiempo y sitio en todo lugar y momento. Y el modelo Ayuso, debemos recordarlo siempre que podemos, es el que copia Javier de Andrés.

Todo lo que es Dubái

Por mucho que me esfuerce, no entiendo a las y los influencers que abandonan a sus familias y amigos para ir a vivir a Dubái. El efecto imitación y la ausencia de impuestos son razones que sirven solo a los más idiotas, hablemos claro. Dubái es una ciudad artificial, que mola cuanto más dinero tienes (y un influencer, comparado con un futbolista o un empresario energético, es jodidamente pobre), y que es la capital de una dictadura que “detiene a 21 personas por grabar y compartir imágenes de misiles sobre el emirato” (La Vanguardia). Así funciona un régimen y así ha sido siempre Oriente Próximo, amiguis.

Prendamos fuego a todo

Esta civilización merece colapsar. Hablamos mucho de las y los influencers que habitan Dubái como si molase y como si tuviesen dinero para ir donde está la mandanga buena, y hablamos poco de la mierda de las cartas Pokemon. Logan Paul, luchador de lucha libre, coleccionista y, sobre todo, influencer, habría participado en una sesión de apertura de sobres y venta de cartas con valores de varios millones de dólares. ¿Qué genera ese valor? ¿Quién paga ese dinero por cromos? Porque no estamos hablando de cuando Bill Gates adquirió el Códice Hammer, hablamos de millonarios comprando cartas de dibujos animados. Si es que lo hacen.

Ya no sé ni qué decir

Claro que si Paul Logan sale a vender cartas con pokemons dibujados, sin que nadie sepa exactamente por qué adquieren su valor (dicen que por la escasez pero, ¿qué implica esa escasez?), ¿por qué no van a aparecer padres con hijos exagerando reacciones con los cromos de la colección de fútbol? Nito Flamen es solo un ejemplo. No creo que tenga edad para tener una cuenta en Instagram pero ahí está, abriendo sobres y vendiendo un libro de juegos. Su hermana (diecisiete años) también es influencer (básicamente, baila con camisetas apretadas o escotes). Y el padre de ambos, por supuesto, lo intenta. Así va esto.

No al… ministerio español de Defensa

Luego dirán que digo, pero es que tiene tela lo que cuentan en el Diario de Mallorca: “El Ministerio de Defensa compra para Felipe VI y por un millón de euros el último velero de regatas que ganó la Copa del Rey en Palma”. Dice el gobierno de España, el de Sánchez, Díaz y el pacifismo para la pegatina, que lo adquiere “para la formación y adiestramiento de oficiales de marina” pero también para “su ocasional utilización en regatas”, y que el nuevo barco “sustituirá al Aifos en el que navega el rey Felipe VI desde sus años de Príncipe de Asturias, principalmente en la Copa del Rey”, adquirido con la misma excusa, digo, de la misma forma.

¿Por qué?

Venga, una buena noticia sobre España para compensar, esta en Euronews: “Por qué España está mejor protegida que Europa ante la crisis energética por la guerra con Irán”. ¿Por qué? “gracias a la incorporación de nuevos parques solares y eólicos”. Es decir, “aerogeneradores y los paneles solares, que los países compran e instalan una vez”. Suena bien, ¿verdad? Entonces, ¿por qué en Euskadi la cofradía del no vuelve siempre, como la mula al trigo? No a la autovía de Leizaran, no al Guggenheim, no a su ampliación en Urdaibai, no al superpuerto, no al TAV, no a la subfluvial y, por supuesto, no a los aerogeneradores y no a los paneles solares.

Ah, ¿pero no era ya así?

Tenemos que subir nuestro nivel de exigencia, nuestro umbral ético y, sobre todo, el listón del tontómetro. Ese hay que tenerlo bien arriba, y cuando alguien no llegue al nivel, tratarle como merece. No pasa nada por ser un poco tonto, salvo si empezamos a dar dinero, poder y recursos a ese tonto. ¿Por qué sobre el papel es así de fácil y en realidad, no? En este caso, me hago una pregunta parecida: ¿por qué esto que explican en EFE no estaba pasando ya? “Bruselas propone exigir fabricación europea a las industrias clave que reciban dinero público”. La estrategia de ser cliente preferente de los malos (y a veces, tontos) no ha funcionado.

Si votas a fachas pasa esto

“La industria argentina en dos años de gobierno de Milei: desindustrialización récord, 100.000 empleos perdidos y conflicto abierto con el sector empresarial”, así resumen en Prensa Mercosur los logros industriales del argentino. Cuando votas a fachas pasan estas cosas. Básicamente, podría dejar aquí el párrafo, pero como me sobran unas líneas, sigo: el bienio es “uno de los períodos más destructivos para el sector en su historia reciente” con “100.000 empleos destruidos a razón de 160 por día. “El peso industrial cae al nivel más bajo en casi 90 años”, a lo que hay que sumar un “recorte del 40% en el presupuesto industrial”. ¡Motosierra!

Me parece irrelevante

Lo siento por las y los trabajadores de la industria audiovisual estadounidense, pero este año me parece irrelevante la gala de entrega de los premios Óscar. Con la que está cayendo en el mundo por culpa del presidente de EE.UU., su fiesta del cine me importa un comino. Que sí, que el FBI ha reforzado la seguridad por las amenazas, que algunos son muy progres y hay mucho cine alternativo, pero, ¿qué pequeña producción paga a un Di Caprio? ¿No están plegándose los grandes estudios y plataformas a Trump? Pues ya está. Pero antes de todo hay un principio básico: el desprecio que debe sentir quien genera tanto dolor.