Nunca les han ganado a tontos

A los chavales que han decidido destrozar las cámaras de seguridad de la parte vieja de Gasteiz nunca les han ganado a tontos. Dicen que están “en contra del control social” y para demostrarlo han generado más inseguridad en las calles de la capital. ¿Qué les parece la idea a quienes vuelven solos por esas calles? ¿Quién se alegra de que no haya cámaras de videovigilancia? En la condena del ayuntamiento a este ataque a la seguridad de la ciudadanía, hemos descubierto que EH Bildu también cree que la presencia de cámaras vulnera la libertad de las personas. Vaya. ¿Y las cien que hay en Iruñea funcionando 24 horas al día?

Viudo de Bielsa

Creo que Marcelo Bielsa es lo mejor que le ha pasado al Athetic: nos quitó por fin los complejos que empezó a sacudirnos Joaquín Caparrós y nos enseñó, sobre todo, que una persona con grandes principios tiene sitio en el fútbol de élite. Este fin de semana he descubierto que en su foto oficial para el mundial, como seleccionador de Uruguay que es, aparece cabizbajo, ofreciendo más el cráneo que la cara. Él dice que simplemente le tomaron una foto, pero todos sabemos que es particular manera de mostrar su opinión y, especialmente, sus protestas contra la FIFA y este show desmedido que ha montado.

Los que sobran

Entre las críticas que Marcelo Bielsa ha dicho en voz alta está la que ha hecho a Gianni Infantino, al que acusa de hacer que el fútbol deje de representar a las aficiones para representar a los empresarios. Un ejemplo claro de esto es la figura de Anas Laghrari, uno de los pocos asesores de Florentino Pérez y que, al mismo tiempo, “cobró una comisión de más de 10 millones por salvar al Barça de Laporta” (Marca). “Su banco Key Capital, fue clave en la activación de una de las palancas clave para el conjunto culé en 2022” (sic). El problema del fútbol moderno no es la cámara del árbitro, es toda la gente que gana dinero poniéndola.

Las mejores fotos “gastronómicas”

Como bien dicen en Photolari, “la mejor foto gastronómica del año no se parece a las de los ‘foodies’ en Instagram”. Escenas costumbristas vinculadas con la restauración, la pesca, la recolección, el procesado de alimentos… Y con espacio para la denuncia. También hay pequeños virtuosismos técnicos y bodegones contemporáneos, como podíamos esperar. Disfrutando de las fotos ha llamado mi atención que en la mayoría en la que aparecen personas aparece solo una, reflejando la tendencia del mundo hacia el individualismo o, mejor pensado, poniendo el foco con nitidez en lo humano.

Por fiarse de Elon Musk

Elon Musk ha dicho con claridad que confiaba en los pequeños inversores para hacerse trillonario. El de X se dirigía a ellos especialmente para la compra de acciones de su empresa (con lo que disparaba el valor de las suyas), sabedor de que tiene muchísimos admiradores que le siguen por su capacidad para la avaricia. Personas que son capaces de comprar coches horrorosos, como el Cybertruck, que parece diseñado por un niño de prescolar, y meterlos en un lago solo porque Musk ha dicho que podrían hacerlo. Spoiler: “El coche medio hundido, sus tres ocupantes saliendo por la ventanilla y el conductor detenido” (Vozpópuli).

También podemos

“Independizarse del buscador de Google parece imposible. El Parlamento Europeo acaba de demostrar que no lo es. A partir del 4 de junio, los ordenadores del parlamento tendrán por defecto el buscador francés Qwant”. Solo puedo dar la razón a Amparo Babiloni, que ha escrito esta pieza para Xataka: salir del entorno Google es realmente difícil, así que si la UE nos marca el camino, sigámoslo. El objetivo es lograr “la soberanía digital” y mejorar “la protección de los datos personales de los usuarios”. “Qwant no almacena el historial de búsquedas ni revende datos de navegación”, “y lo más importante, es europeo, concretamente francés”.

Más medidas

Sustituir a Google por Qwant es solo la punta del iceberg: según Computer Hoy, “Europa lanza Euro-Office, una alternativa abierta a Microsoft Office y a Google Docs para ganar soberanía digital”. El objetivo es el mismo: “Reducir la dependencia tecnológica de EE.UU. y evitar riesgos ligados a software extranjero”. ¿Por qué las instituciones europeas insisten tanto en estas cuestiones? Solo espero que las alternativas sean válidas: en teoría, ya están funcionando y nos permitirán tener un Word, un Excel y un Powerpoint (sí, utilizo los nombres de Microsfot porque soy un señor mayor) sin coste y puramente europeos. Veremos.

No solo es Europa

Canadá tampoco se fía de EE.UU. como proveedor, por eso su gobierno “elige a Saab para sus nuevos aviones espía y acelera su distanciamiento estratégico de Estados Unidos” (Infodefensa). De hecho, “el ejecutivo canadiense considera que la excesiva integración económica, industrial y militar con EE.UU. se ha convertido en una vulnerabilidad estratégica”. Pero hay algo más (que beneficia doblemente a Canadá): Saab usa piezas canadienses, con lo que el vínculo entre el país americano y Europa cada vez es mayor. Y los recelos sobre el país de Trump también crecen: esos aviones vigilarán el Ártico tras las amenazas de EE.UU.

No americanicemos el consumo

No solo es lo tecnológico, lo militar y lo económico: es nuestra manera de ver el mundo y de vivir lo que está más en peligro que nunca. No podemos dejarnos dominar por completo por EE.UU. y sus modelos de consumo brutales. Tenemos que quejarnos airadamente por las pausas para hidratación en los partidos del Mundial, que convierten de facto el fútbol en cuatro partes con sus correspondientes inserciones publicitarias. Y debemos despreciar activamente la idea de extender “los precios dinámicos”, que pueden llegar a encarecer un café en un bar en función de la demanda, como nos proponen en Linkedin, como si nada.

No se fían ni los que lo han creado

En Tu Cerebro Digital recuperan el proyecto de Jack Dorsey, el fundador de Twitter (ahora, X): una aplicación de mensajería que funciona sin Internet ni tarjeta SIM (vamos, que no son los antiguos SMS), Bitchat, lo que garantiza la comunicación incluso con todas las redes caídas. ¿Por qué Dorsey ha llegado a la conclusión de que lo que la ciudadanía necesita es comunicarse sin utilizar las autopistas de datos que también él ha contribuido a construir? Hay un meme que dice: “Si nos organizamos bien todos, mañana puede ser sábado”. Pues si nos ponemos de acuerdo también podremos evitar todos esos riesgos que ya hemos detectado.

¿A quién ayuda que no haya denuncias públicas?

El hilo de Xuban en X sobre “los dos casos de agresiones sexuales de Errenteria” es anterior a la publicación en Diario Vasco de la pieza sobre cómo la izquierda abertzale ha enfocado siempre (y son unos cuantos ejemplos) las agresiones sexuales en su entorno: imponiendo su omertà. El tuitero recordaba que “en ninguno de los casos ha habido denuncia ante la Ertzaintza ni se ha acudido ante la justicia ordinaria”. Y se pregunta: “¿Os imagináis que cada agresión se dilucidara internamente en empresas, asociaciones o administraciones públicas?”. “Los fenómenos que no existen no se pueden combatir”, concluye.

Justifícame esto

Qué excesivamente cruel, injusto e innecesario es todo el dolor que produce Israel como para que un personaje profundamente egoísta y desalmado como Donald Trump alucine con lo que se permite a sí mismo Netanyahu (con la colaboración del resto del mundo, por supuesto). Lo vemos en lo grande (bombardeos indiscriminados e injustificables sobre Gaza, Irán o Líbano) y en lo pequeño: “Le quitaron su parcela en Cisjordania y ahora la ve anunciada en Booking como alojamiento ‘ideal’ en un asentamiento israelí” (El Diario). Esta violencia, aunque no mata, es también insoportable e intolerable, y no podemos permitirla ni un segundo más.

Yo no voy, pero tú, tampoco

Creo que las que no somos las peores personas del mundo tenemos que organizarnos. Si no lo hacemos, moriremos a manos de los ultrarricos que abrasarán el mundo buscando la manera de huir de él en las cápsulas espaciales de Elon Musk, Jeff Bezos y algún heredero tonto de Trump. Pero si nos organizamos, tiene que ser al unísono: en El Periódico hablan del libro de Joan Lluís Ferrer sobre la masificación de Ibiza que expulsa a la gente de allí. Yo estoy dispuesto a no ir y dejarles tranquilos, ¿y tú? ¿Y aceptamos juntos que sí puedan ir los ricos (que podrán pagar las pocas plazas hoteleras que sean sostenibles)? ¿Hay trato?

No nos flipemos

No flipemos: cuando hablamos de “centros de datos” no estamos hablando de sitios en los que se guardan las informaciones financieras y de salud de cada uno de nosotros. Estamos hablando de los ordenadores que generan las el porno que piden a la IA o los espacios físicos que guardan la famosa “nube” a la que nuestro teléfono sube sin preguntar los memes que nos envían por WhastApp. Y esos centros de datos, como los de Aragón, “dispararán la factura de la luz de los hogares y las empresas” (Arainfo). Amazon ya tiene seis centros de datos allí, y “para 2036 prevé contar con sesenta”, y Microsoft quiere sumarse a la fiesta del gasto.

Es el modelo de consumo

Mientras no cambiemos nuestro modelo de consumo (con miles de cosas innecesarias enchufadas o enchufables), las energéticas van a ganar cada vez más dinero. Es una correlación muy sencilla. Enfadarnos porque lo hacen, como diría Mariano Rajoy sobre el empate de España contra Cabo Verde, no vale absolutamente para nada. Otra cosa es esto que señalan en Euronews: “Los beneficios récord de la energía reavivan la petición de un impuesto extraordinario en Europa”. En concreto, “las perturbaciones ligadas al conflicto con Irán” “han contribuido a impulsar los beneficios en todo el sector”.

Lo de siempre, vamos

Cuando “la portavoz del Euskal Herriko Kontseilu Sozialista, Karla Pisano, denunciaba en Radio Euskadi lo que consideran un veto político por parte de la Izquierda Abertzale a la hora de participar en los recintos festivos en muchas localidades”, no denunciaba nada nuevo. Lo bueno de estas peleas veraniegas entre EH Bildu y quienes les consideran unos acomodados es que ha quedado a la vista de todo el mundo cómo la izquierda abertzale ha controlado siempre los recintos de las txosnas, cómo ha obligado a colocar carteles y pegatinas, y (lo más importante) cómo muchas y muchos han sido (y son) colaboracionistas de su fascismo.

El lawfare no implica ausencia de delito

Llevaba tiempo pensándolo, especialmente después de que saltará por los aires la reputación de José Luis Rodríguez Zapatero, pero Arturo Puente lo ha escrito muy bien en Bluesky, así que me limito a trasladar su impecable reflexión: “Que una persona sea víctima del lawfare no demuestra la inocencia de esa persona. Que unas pruebas se consigan con el objetivo de hacer daño político no hace que esas pruebas no existan”. Las coincidencias en fechas e ingresos, la implicación de la empresa de las hijas y, ahora, las joyas con valor millonario, proyectan una sombra muy alargada sobre el expresidente y todo el PSOE.

Tienes un digital y tienes un bar, ¿qué haces?

Pablo Iglesias tiene un bar y tiene un medio de comunicación, y cuando surge una crisis en la Taberna Garibaldi, usa Diario Red para atajarla, como buen empresario: “La totalidad de la plantilla de trabajadores en activo del establecimiento ha emitido un comunicado conjunto para desmarcarse de las acusaciones de abuso laboral publicadas previamente por CNT Comarcal Sur Madrid y expresar su rechazo a lo que consideran una utilización política y mediática del conflicto”, explican en una nota sin firmar en el digital. A mí esto me fascina, especialmente, en un líder de izquierdas que siempre ha dado lecciones de periodismo.

¿Te comprarías un móvil como los de antes?

Nokia está fabricando y vendiendo móviles como los de antes: sin conexión a Internet, para hacer llamadas, enviar mensajes y, como mucho, meter música con una tarjeta de memoria. Para mí es una idea maravillosa. Siempre que pueda compaginarlo con otros gadgets como mapas, agenda, etc. Pero yo soy un señor de 45 años que ha vivido aquello y está dejando de abrazar las novedades. Lo que me sorprende es lo que cuentan en el Instagram de El Diario: una parte de la juventud que no ha usado esos viejos aparatos quiere vivir esa “fantasía” (muy bien utilizada la palabra). ¿Realmente la tecnología está satisfaciéndonos?

Lo que no puede permitirse el Athletic

La semana pasada expresaba en esta columna mis dudas sobre la satisfacción de Jon Uriarte tras su dura crítica hacia Igor San Román en rueda de prensa. Lo que no sabía (y supongo que el presidente del Athletic, sí) es que su exdirectivo había concedido una entrevista y escrito un libro sobre su experiencia dentro de la Junta y durante su salida. No he visto completa la entrevista en Dotb (a los que aplaudo por haberla hecho), no es necesario hacerlo para que el club proyecte la impresión de que ninguno de los protagonistas de los vídeos virales se embarcó por el Athletic, sino por otros motivos. Tampoco serían los primeros.

¿A qué está la EHU?

La EHU hacía mutis por el foro mientras alumnas y alumnos de la selectividad se quejaban de un examen de matemáticas injustificadamente difícil y de una colección de ceros en euskera de los que nadie se responsabiliza. Más que mutis por el foro, la EHU montó una fiesta (otra) en San Mamés, a 20 euros por asistente (evidentemente, las familias de quienes se licenciaban), sin que se conozca licitación por el alquiler del espacio y los conciertos, pero con una foto que Pello Otxandiano no dudaba en exhibir en X: el rectorado impulsado por EH Bildu y representantes de EH Bildu, juntos, en la fiesta en San Mamés. ¿Pagaron por entrar?

Pues ya estaría

La declaración de José Luis Rodríguez Zapatero en la Audiencia Nacional es otro escalón en el imparable ascenso de la corrupción política española, pero no es un paso más. Zapatero es un expresidente que, además, nos han querido colocar como brújula moral de la izquierda, por lo que el daño a España, al PSOE, pero también a todos los que nos dedicamos a hacer o comentar la política en España y en Euskadi, es importante. ¿Cuándo parará esto?, se preguntarán en Ferraz, pero asusta más la pregunta si nos la planteamos de un modo genérico: ¿tiene fin la corrupción política en España?

Las otras joyas

Llevamos una semana hablando de las joyas que José Luis Rodríguez Zapatero tenía en una caja fuerte, que valen más de un millón de euros cuando desde el entorno del expresidente se habló de 60.000 euros, y cuyo origen no ha sido aún aclarado. Pero hay otras joyas que también deberían de preocuparnos: “Corinna Larsen subasta las joyas que le regaló Juan Carlos I y recauda casi un millón de euros” (El Debate). ¿Con qué dinero pagó el rey emérito esos joyones? Aunque la respuesta sea “con el suyo”, la fortuna oculta del Borbón (muy útil cuando tienes amantes) vuelve a estar sobre la mesa. Y sin investigar. Así va España.

El salto de Belarra

Podemos siempre fue un proyecto profundamente madrileño y, por extensión, jacobino hasta el tuétano. Podemos hoy es la agencia de colocación de Ione Belarra e Irene Montero, pase lo que pase, caiga quien caiga y toque lo que toque. Solo así se explica el siguiente paso estratégico-táctico-político-sálvese-quien-pueda: “El salto de Belarra a la Comunidad de Madrid aleja un acuerdo con Mónica García para 2027” (EPE), paso que se da “una vez que el partido situara a Irene Montero como líder para la próxima candidatura a las generales”. Por supuestísimo. ¿Y tengo que creerme que Pablo Iglesias no dirige el cotarro desde su chalé?

Puto peloteo

No sé cómo habrá caído en Alemania la pleitesía de su canciller, Friedrich Merz, hacia Donald Trump, al que regaló una camiseta de la selección alemana de fútbol (el abuelo del presidente de EE.UU. era alemán) durante la cumbre del G-7, pero espero que haya caído muy mal. El puto peloteo exhibido por el germánico en un gesto completamente innecesario que Trump ni esperaba ni apreció (en ningún vídeo o foto se aprecia entusiasmo), sobraba. Merz no tenía ninguna necesidad de amigarse o de limar las incomodidades generadas por chocar contra un fascista, egoísta y desalmado. O estás contra los malos o les haces la pelota. Merz ha decidido.