«Un terrorista»

Las elecciones en Catalunya, lógicamente, han taponado otros temas de la actualidad, como este tuit de Consuelo Ordóñez sobre Enrique Rodríguez Galindo que merece ser rescatado incluso un par de días después: “De nada sirve que combatiera a ETA si acabó siendo lo mismo que combatía, un terrorista con el agravante de Estado. Quién justifica un terrorismo, está deslegitimado para condenar otros”. La presidenta de COVITE no fue la única víctima del terrorismo que criticó el tuit de una asociación de miembros de la Guardia Civil que ensalzaba la figura de un torturador y terrorista de Estado condenado.

¿Quién falla en la vacunación?

El texto en El Independiente sobre el “malestar y desconcierto entre las autonomías por el plan de vacunación” resulta especialmente necesario después de ver informativos en televisión en los parece que la responsabilidad y el caos es de las administraciones autonómicas, para alborozo de la oposición. Pero, vaya, es el ministerio el responsable de “la imposibilidad de avanzar en el plan de vacunación por la ausencia de dosis suficientes y la ‘arbitrariedad’ que a juicio de algunos territorios ha existido en el reparto de vacunas”. En el caso de AstraZeneca, “la tardanza en definir los objetivos” fue de “el ministerio”.

¿Y en la policía?

La agresión en Linares, Jaén, a una menor de edad y a su padre, que salió a defenderla, por parte de dos agentes de policía que estaban fuera de servicio y que, al parecer, se habían metido con la chica, ha abierto un melón podrido: la grabación de los hechos y su difusión en Twitter ha provocado una cadena de denuncias. La defensa que realizaron otros agentes, igualmente agresiva y desproporcionada, por lo que se ve en las imágenes, ha aumentado la indignación. Ahora lo deseable sería una rección clara y contundente del gobierno español (ese tan progre) y una explicación sobre cómo protegen a los agresores.

No están solos, están en Vox

Las elecciones catalanas siguen generando reacciones interesantes en Internet… Pero a mí me ha llamado especialmente la atención esta noticia en Vozpópuli de antes de la votación: “‘No estáis solos’: Vargas Llosa, Savater y otras decenas de firmas piden movilizarse el 14-F. Además del Premio Nobel y el filósofo, intelectuales como Goytisolo, Roca Barea o Jon Juaristi piden acudir a votar para ‘frenar al separatismo’ y comenzar a ‘reconstruir’ la sociedad catalana desde este domingo”. Ya sabemos cuál fue el resultado de su llamamiento desde el entorno de Ciudadanos y el PP: el ascenso de Vox. Para que luego den lecciones.

Los políticos son necesarios

“Cada día que pasemos a este ritmo, será irá haciendo más difícil convencer a la gente competente y valiosa de la sociedad civil para que dé el paso de dedicarse a la vida política y al servicio público”. El tuit no es mío sino de Dani Álvarez, pero lo firmaría. Los políticos son necesarios: necesitamos que alguien nos represente, gestione, negocie y reclame. Así que debemos frenar esta caza mayor indiscriminada que protagonizan, rifle en mano, políticos que nunca gestionan (y cuando lo hacen se especializan en victimizarse), periodistas de politburó y contertulios que se ponen cachondos cuando les toca el argumentario.

Hoy son más

Los partidos independentistas obtuvieron el más del 50% de los votos en las elecciones del pasado domingo. Y lo hicieron en el peor de los escenarios: el independentismo se ha erosionado a sí mismo con presidents que se han ocultado durante la campaña, con tensiones internas por un liderazgo futuro, con mesianismos que, aunque no dejen de sorprenderme, funcionan de cojones, y con visitas que van a Catalunya a ver si blanquean lo suyo con el dolor de otros. Con todo esto y, por supuesto, toda la caverna mediática que sigue ahí, vestida o no de progre, el independentismo supera el 50%. Enhorabuena.

La derecha que se devora a sí misma

En el extremo opuesto al independentismo catalán se sitúan la derecha y la extrema derecha españolas, cada vez más fundidas entre sí. El éxito de Vox, cimentado sobre los batacazos de PP y Ciudadanos, tiene que servirnos de alerta: siguen ahí, con menos vergüenza de mostrar lo que son, elección tras elección. El PP los cuidó, Ciudadanos los inflamó y Vox les ayudó a sacudirse y quitarse la careta: son los que añoran otros tiempos y más mano dura, y sus hijos y sus nietos, que se han convencido de que son las víctimas aunque toda la vida han sido los privilegiados. Y los de la izquierda, por cierto, los agitan.

¿El facha se emborracha?

El de Vox es un resultado más simbólico (enterrando a PP y Ciudadanos) que de volumen (sus once diputados no sirven para mucho y aunque sean cuarta fuerza la tercera les triplica), pero que es innegablemente bueno para la extrema derecha. Y eso que actuó como tal a solo unas horas de votar: Macarena Olona se rendía ante Galindo tras su muerte (“Mi General. Hoy, más que nunca, Intxaurrondo en nuestro corazón”) y Jorge Buxadé “arengaba a unas multitudes apiñadas sin distancia de seguridad, borracho como una cuba, y se lo tuvieron que llevar dándole una colleja” (Emilio Martínez, en Twitter).

Quien celebra no descalabrarse

Hay muchas elecciones dentro de unas elecciones: algunos pugnan por ganar, son los que se llevan los focos, otros, por estar en el Parlamento, algunos por no perderlo todo, hay quien lucha por conservar un puesto de trabajo y también están los que hacen un trabajo ingente, simplemente, por mantenerse. Es normal que Pablo Iglesias celebre que Podemos se haya quedado con sus ocho parlamentarios y no cabe autocrítica ante la campaña, pero sí ante el objetivo: su partido se desinfla y no protagonizar una debacle es un objetivo extraño para quien nació para asaltar los cielos y dar lecciones.

Votar es importante para la ciudadanía

Cuando el pasado julio votamos en la CAV ya oímos discursos como este de Alberto García-Salido: “Esta imagen indigna y apena a la vez. Resume qué es lo importante para una gran mayoría de políticos y traduce el modo en el que han decidido abordar el virus y sus consecuencias. Que no se nos olvide”. El tuit ha tenido casi 2.000 retuits y esa sensación de haber triunfado tiene que ser la leche. Pero más lo es no olvidar lo básico: votar es importante para la ciudadanía, no para los políticos (que también son ciudadanos). Esta idea suena aburrida y no da retuits, pero es en la que descansa nuestro sistema.

El mundo que hemos construido

Cuando hablábamos de una era virtual yo creo que muchos pensábamos en el desarrollo de una realidad virtual que sigue sin darse. Lo que no esperábamos, seguramente porque éramos unos incautos, es que se tratara de una economía virtual en la que el modelo de negocio es la aspiración y lo inmaterial manda sobre lo tangible. La maniobra de Tesla para invertir en Bitcoin y ganar dinero con la revalorización de esta moneda digital (no respaldada por ningún banco nacional o patrón) solo con la propia inversión de Tesla tendría que hacernos reflexionar sobre el mundo que estamos construyendo entre todos.

Otro ejemplo

Sí, todos somos responsables de esta economía volátil, injustificada e insostenible. Porque si no participáramos en el obsceno show-business internetero tampoco sería posible la industria del influencer tan difícil de comprender: “Gano 3.000 € escribiendo poemas para las fotos eróticas de ‘influencers’ en Instagram”, leí este fin de semana con interés en El Confidencial, y me alegré por la autora de los textos al tiempo que volvía a sorprenderme con el margen de beneficio que deja una puta foto. ¿Quién paga la fiesta? ¿A quién? ¿Y por qué? Esta me la sé: porque no hemos sido honestos con el retorno que realmente genera.

¿Y si se acabase?

El estrés al que la pandemia ha sometido a todo y todos (desde la Unión Europea a cada uno de nosotros pasando por los sistemas sanitarios y escolares públicos y privados, gobiernos, partidos, medios de comunicación y todo tipo de empresas) también ha afectado a las redes sociales: el ciclo de nacimiento, cumbre y desgaste de Instagram es el más rápido que yo recuerdo en una red social. Sí, parece que nos hemos cansado y algunos vuelven a Facebook y otros se refugian en Twitter, WhatsApp o TikTok (que también está quemado). Y por extensión, los influencers de pose para la foto ven temblar su modelo de negocio.

También en política

Twitter ha hecho mucho daño a la política: la ha convertido en algo frívolo y grotesco por inmediato e intrascendente. No importa tanto el fondo como la forma o la declaración en un tuit para el informativo de turno. Y me temo que dentro del fenómeno influencer, los políticos influencers serán los últimos en abandonar el barco. Mientras tanto, seguiremos viendo desplantes y errores que generan interpretaciones jugosas como el que protagonizó Inés Arrimadas (todavía no sé si fue desplante o error), que dejó de seguir a Toni Cantó y permitió que elucubrásemos sobre un final truculento de Ciudadanos.

A los brazos de Twitch

Seguí con atención el primer directo de Jon Cortazar en Twitch, la red social que precisamente está llamada a sustituir a Instagram, TikTok y Twitter porque tiene un poco de cada una de ellas: inmediatez, influencers, entretenimiento a chorro, todo ello en directo, espontáneo, y con posibilidad de ganar dinero directamente, es decir, un modelo de negocio declarado desde el primer minuto. Esta especie de mosaico de microcanales de televisión lo tiene todo para ganar y para desplazarnos a quienes entendemos las redes sociales de una manera que cada día más es el pasado. Lo que viene es Twitch y ahí tendremos que vernos.

Un año perdido

El texto de Marta García Aller en El Confidencial resulta muy sugerente… Aunque lo que sugiere es el tedio en el que todos estamos viviendo. O sobreviviendo. Llevamos como podemos el trabajo y la casa: la conciliación hoy es solo un fundido pegado al jamón en un sanjacobo ultracongelado. No hay viernes, no hay domingos, solo hay lunes. Vivimos desde hace un año en un bucle, y desde septiembre, en una especie de martes sin fin. Estamos jodidos, sin alicientes y agotados de que intenten manipularnos los políticos que no toman decisiones sobre la pandemia. Y lo peor: no nos cuidamos entre nosotros.

No tenemos ganas para estas mierdas

En las elecciones catalanas que se celebran hoy tengo muy claro el partido al que habría votado aunque no tiene ninguna posibilidad de ganar. Pero la dignidad de unos presos políticos, de un pueblo entero y de cada una de las personas que lo forman es más importante que los juegos de liderazgos y pactos que se traen los favoritos. Dicho todo esto: me pongo de parte del PSC (al que no habría elegido) en su denuncia a Alvise Pérez, que sigue haciendo el juego a la caverna desde Twitter incluso exhibiendo documentos falsos para sugerir que Illa se habría vacunado. Estamos muy cansados para estas mierdas de fachas.

Dejad de intentar colárnosla

Hace tiempo que decidí no compartir ni en mis redes sociales ni en esta columna ningún contenido de El Español. El digital de Pedro J. Ramírez es un gran aspersor de guano, y como tal hay que tratarlo. Pero esta noticia, sin duda, merece la pena que rompa mi norma sanitaria: “‘Era más anticapitalista que anticomunista’: la biografía de Hitler que quiere cambiar la historia”. Menudo mojón, eh: por si no fuera todo suficientemente difícil ahora nos quieren colocar que Hitler era malo pero no de la forma que lo ha fijado el consenso histórico. A quien nos trata como si fuéramos tontos, igual que al facha, rechazo.

El gobierno más progresista de la historia

Otros que intentan infantilizarnos son los de Podemos con cada explicación política que ofrecen. Nos tratan como si no nos diéramos cuenta de que la democracia ya existía antes de que ellos decidieran formar su partido, y como si no supiéramos que, por mucho que intenten separarse del gobierno son el gobierno también en titulares como este de Público: “El Gobierno deja fuera de su política de ‘transparencia’ cualquier dato sobre la huida del emérito”. Esto es lo que hace el gobierno más progresista de la historia de España, según sus aplaudidores, y el primero de coalición.

La huida hacia delante

La crisis económica derivada de la pandemia del coronavirus está golpeando al fútbol y especialmente a los grandes clubes que han especulado con fichajes y sueldos, y que se ven ahora atados a sus contratos y con agujeros de millones que cada vez son más profundos. En su huida hacia delante, empresas como Real Madrid o Barcelona anhelan la millonada que les caería de la Superliga europea. Y luego, ¿qué? No tendrían nada que hacer contra clubes más saneados y un equipo de mitad de tabla de la Superliga es solo un equipo de mitad de tabla. Volverían a endeudarse y a empezar… Sin solución.

No escupas hacia arriba

Tener hijos es como tener cargos públicos que representan a tu agrupación política: no puedes escupir hacia arriba porque te va a caer sobre la cara. Bildu esperó hasta la llamada de un periodista preguntando por la información que, evidentemente, iba a publicar: solo entonces los de Arnaldo Otegi reaccionaron y cesaron a Jokin Tolosa por saltarse las normas anti-covid e irse de fiesta “en reiteradas ocasiones” a un municipio en el que no estaba empadronado. Que la vida son dos días y pasarlos confinados es de tristes. Tolosa, además de concejal de Bildu en Anoeta es profesor de Primaria en una ikastola. Ahora, a secarse el esputo.

Más de lo mismo

Hablando de saltarse las normas para la fiesta propia: el vídeo de Arnaldo Otegi desde la puerta de la cárcel en la que pernoctan los presos políticos catalanes sigue generando comentarios, entre otros espacios, en Twitter. Esta vez son dos víctimas de ETA las que se dan cuenta del intento de blanqueo que perpetra el de Bildu: Josu Elespe cree que este hecho “es un grave insulto a Oriol Junqueras, a la persona, y a su causa” e Iñaki García Arrizabalaga considera que “Comparar a Oriol Junqueras con Txapote (por ejemplo) claramente beneficia a unos y perjudica a otros. Y quien calla otorga”.

Uno de los suyos

Puedo entender el corporativismo por defecto. Pero cuando entre tus filas tienes a un personaje que demuestra que está erosionando tu colectivo o profesión, precisamente por corporativismo, tienes que ser quirúrgico. También celebro que, por fin, estemos hablando del poder judicial como lo hacemos de los otros dos: con nombres y apellidos. Así, si Garbiñe Biurrun y Aner Uriarte han decidido proteger y exculpar a Luis Garrido, allá ellos. Pero también, acá, nosotros podremos decir que nos parece indefendible la decisión, el personaje y quien lo ampara porque se cree que el colectivo es intocable. Ya, no.

Nos toca arreglarlo

Un juez vasco desautoriza aquí medidas que se han mostrado eficaces en el resto del mundo, pues bien, nos toca a nosotros, como parte de la ciudadanía, arreglar el desaguisado: si los bares están abiertos porque así lo ha decidido quien ha hecho suyo un himno negacionista, tendremos que tener cuidado de no llenarlos y de no disparar los contagios. Por desgracia, tuits como el de Iñaki Olabe solo muestran lo que vemos todos: el nivel generalizado de “a mí me da lo mismo” que nos empuja al interior de los bares, a bajarnos la mascarilla y a dejarnos llevar hasta la ronda de cervezas en la que nos olvidamos de la pandemia.

El abuelo de Leonor

Bernat Barrachina es la persona que rotuló el ya famoso: “Leonor se va de España, como su abuelo”, en un programa informativo de La1 de Televisión Española, y que le ha costado el puesto. Él mismo lo explicaba así en su cuenta en Twitter: “Me han despedido, como al abuelo de Leonor”. El rótulo es inapropiado, sin duda, pero no merece en ningún caso el despido. Incluso quien busca seguir sobreprotegiendo a una institución ilógica como la monarquía tienen que entender que ese cese perjudica la imagen de la Corona. Pero así son las cosas: en España los de siempre siguen teniendo quien les proteja. Hagan lo que hagan.