¿A quién damos las gracias?

Por supuesto, unas y otras, unos y otros van a ponerse estupendos, como escribió Valle-Inclán, y ninguno va a tener razón: ni quienes han sido blanditos con un tipo atroz como Putin, ni quienes son los pelotas de Trump, importadores de sus barbaridades. Todas ellas, todos ellos seguro que se levantan con dignidad impostada diciendo que son los más pacifistas. Y la mayoría les miraremos preguntándonos: “¿De qué me quieres convencer ahora, pichón?”. Ahora que nos encontramos con esto: “España espera disparar su gasto en Defensa en los próximos 5 años para cumplir con la OTAN” (El Plural).

Un mundo peor

Estamos viendo en directo, en todos los informativos y webs de noticias, cómo el mundo va a peor. Los poderosos son cada vez más fuertes y nos quedamos sin referentes que quieran enfrentarse a ellos: este fin de semana se ha cumplido un año de la muerte de Alexei Navalny en una prisión rusa ubicada cerca del círculo polar ártico. Lo peor es que algunas y algunos, incapaces de distinguir entre un dictador y una merluza, se creerán la versión rusa de que fue una muerte natural como si el encarcelamiento por ser un opositor político y el envío a esa prisión en condiciones extremas fuesen producto del clima.

Así funciona esto

No me extrañaría que nuestra civilización esté a punto de colapsar porque esto es, sencillamente, insostenible: a cambio de pequeñas recompensas que nos hacían sentir privilegiados hemos hecho ricos y poderosos a los sociópatas. Y ahora nos llevamos las manos a la cabeza mientras nos hacemos los sorprendidos. ¿Cómo ha podido pasar? Así: Javier Milei llega con promesas populistas a la presidencia, desde ella promociona una nueva criptomoneda y esta deja sin sus fondos a los inversores, sin que sepamos si fue por un colapso (otro) o un fraude. No me dan pena quienes se dejaron embaucar, la verdad.

No soy tan listo

No soy tan listo como Pablo Iglesias, ni como quienes le acompañan en su proyecto de medio de comunicación, Diario Red, ni como la media de los lectores del digital. Lo asumo, no pasa nada. Lo llevo bien, de hecho. Porque no soy tan listo me ahorro que me insulten mientras me explican lo que tengo que pensar: “Es la ley del valor, estúpido” (el editorial), “Es la ideología, estúpidos” (un artículo del propio Iglesias) y “¡No es solo la economía, estúpido!” (un artículo de Beto Vasques) son tres piezas que convivían en la portada de la web de ayer. Porque no soy tan listo no entiendo que este tipo de información, tan chulesca y repetitiva, funcione.

Ay, pobres

Igual que me falta inteligencia para apreciar los intentos de Pablo Iglesias y el resto de autores de aleccionarme llamándome “estúpido”, me falta sensibilidad para que estos deportistas de élite me den pena: “El vestuario del Real Madrid estalla de indignación: ‘Nos están machacando’”. Yo intento empatizar con ellos, sentir su dolor, y me esfuerzo en escribir comentarios como “¡ay, pobres!” (El Debate). Pero no me sale: recuerdo la impunidad con la que han empujado, pegado y se han dirigido a los árbitros, y se me caduca la empatía. No solo eso: el respeto que tenía al club se me va derritiendo también.

Cómo empezamos el año

Xavier Tomàs ha mostrado en Bluesky la inversión que han hecho los partidos en Meta (Instagram y Facebook) en los últimos 90 días. En X no se puede hacer publicidad política (de momento). El PSOE se ha gastado 15.000 euros. Sumar, 5.000. Vox, más de 2.000. El BNG, casi 1.500. Podemos, casi 1.000. Y UPN, 100 en una campañita. PP, ERC, Junts, EAJ-PNV, Bildu y Coalición Canaria no se han gastado nada en publicidad en ese período. Yo insisto: los problemas estructurales de España siguen sin remedio, lo que hace el gobierno es grandes anuncios con medidas que luego pagamos los demás, empezando por las y los autónomos.

A qué me refiero

Ya sé que me repito, pero creo que es necesario recordar que esos grandes anuncios del gobierno, como la subida del SMI (cuyos beneficios no discuto), los pagan las grandes empresas pero también tendrán que abonarlos las y los pequeños autónomos. ¿Y qué opinan? En Linkedin han recopilado varios posts sobre el tema: algunos son favorables, otros, críticos, pero me ha gustado uno que ponía contexto, de Álex Gorriz. España no es “el país más productivo”, su “economía depende prácticamente del sector servicios” y “Solo el 36% de la población sostiene a un país entero”. Y Euskadi en ese porcentaje andará también.

El país que nos viene

Prefiero ser señalado como woke que como ultra, eso lo tengo clarísimo. Antifascista se es en todo momento y lugar o no se es. En una situación como la descrita en el párrafo anterior, en la que menos de la mitad del país (el dato de Euskadi no será muy diferente al 36% del de España), tenemos que hablar mucho y muy claro sobre nuestro futuro. Y este pasa por titulares como este: “Uno de cada cuatro residentes en Catalunya es extranjero” (El Nacional). Esto no es alarmismo, es la realidad, es el país que nos viene. ¿Quién cocina para nosotras y nosotros en nuestra tan laureada hostelería? ¿Quién nos cuida? Seamos realistas.

Solo es un discurso

“Lo woke” y “lo antiwoke” es solo un discurso, no nos confundamos. Respetar y ejercer la igualdad, y empatizar con quien es diferente, no tiene nada que ver con “el wokismo” sino con la sensibilidad y la evolución. Criticar esto, señalarlo, es de fascistas. Y aunque sea así de fácil identificarlo no podemos despistarnos: “Lo que más asusta de Trump al Gobierno: que las políticas anti-woke calen en España”, leo en El Confidencial Digital y lo entiendo. Pero es tan malo lo que hace Trump (simplificar, señalar, mentir) como lo que hacen quienes han defendido “lo woke” atacando a quienes, además, podíamos comprenderlo.

Qué rácanos

La Casa Real española tiene una asignación anual de ocho millones y medio de euros (y los gastos que sufragan los distintos ministerios, aparte). Con ese dineral en la mano, han lanzado una oferta de trabajo: buscan fotógrafa o fotógrafo pero las condiciones, como escriben en Photolari, no son muy tentadoras. Hasta 150 actos al año (con lo que conlleva de preparativos para una institución tan engorrosa) por 42.000 € anuales (que no cubren la amortización del equipo). Eso, sí, la oferta es por dos años: 84.000 en total a cambio de hacer fotos y vídeos, y de entregarlos en un plazo máximo de dos horas desde la finalización del evento. Qué rácanos.

«Con Trump, Putin logra lo que quería»

Lo suyo es sexo con amor: “Con Trump, Putin logra lo que quería: negociar sobre Ucrania directamente con EE.UU.”. Me vale con la primera parte del titular en la web de la BBC, la que he llevado al titular de la columna: Putin tiene por fin lo que lleva años buscando. Y no me refiero solo a Ucrania. Después de desestabilizar por la derecha y por la izquierda, de encontrar aliados pagados y otros por motivos ideológicos absolutamente equivocados, Putin por fin va recogiendo los frutos. El puto amo aquí no es Trump, que solo es otra alfil, es Putin. Él es el gran agitador, manipulador e interesado en un nuevo orden mundial.

Ambición y falta de empatía

Putin elige con tino a quién tocar, a quién hacer ofertas: necesitaba en el bloque del Oeste a ambiciosos sin escrúpulos y sabía que iba a ser fácil encontrarlos. Eso es Trump, en esencia, un tipo que no duda en coger lo que quiere porque está acostumbrado a hacerlo: “Las tierras raras de Ucrania, uno de los motivos de Trump para que se acabe la guerra con Rusia” (El Economista). Nuestra tragedia como civilización es haber creado un sistema capitalista en el que para enriquecerse algunos han aupado a personajes como Putin, Trump, Musk y les han regalado esa sensación de impunidad.

Sin sorpresas

Insisto: hemos aceptado vivir en un sistema perverso porque tenemos sensación de prosperidad, pero lo han generado quienes lo han usado para enriquecerse (mucho), y para lograrlo han tenido que convertir en insultantemente ricos y poderosos a otros que, ahora, simplemente, han llevado a otro nivel eso de hacer lo que les da la gana. “Los discursos de odio han aumentado en X un 50% desde que pertenece a Elon Musk”, leemos en El Nacional y no nos sorprende. Ahí está el síntoma, en que damos por normal algo que no puede serlo, en que no nos revolvemos, ni combatimos, ni abandonamos X, en que no hacemos nada.

Una buena noticia

Atribuyen a Benjamin Franklin eso de que “nunca hubo guerra buena ni paz mala”. No sé si lo dijo, lo escribió o todo es un error, pero la frase es indiscutible. Así que esta es sin duda una buena noticia: “Hamás e Israel alcanzan un acuerdo para mantener el alto el fuego” (Vozpópuli). Luego, iremos al detalle, a lo estable que puede ser ese alto el fuego, a la ambición de Netanyahu y de Trump, al papel de Hamás (desaparecido mientras el ejército israelí arrasaba en Gaza) y de cómo y quién va a ayudar en la reconstrucción de una Gaza para las y los gazatíes, y no para ricos que buscan un nuevo resort.

Sigue siendo el Golfo de México

Gracias a una de las últimas ocurrencias de Trump, la de cambiar de nombre el Golfo de México (a lo que ha accedido Google de manera acrítica), he descubierto la actividad en redes y la página web (muy interesante porque elige temas de actualidad para exponer sus contenidos) de la Enciclopedia Británica. En Bluesky avisan de que su institución no va a modificar el nombre de la masa de agua: lo rechazan porque “Golfo de América” es ambiguo, porque lleva llamándose “Golfo de México” más de 425 años y porque más allá de EE.UU. carece de sentido la modificación, según los ingleses.

¿Qué es esto?

Me costó creer lo que estaba leyendo en The Objective, por eso volví a hacerlo, entré en los links que propone la noticia y comprobé que era verdad: una serie de colectivos feministas se han unido para evitar que se celebre el encuentro de la Asociación Profesional Mundial para la Salud Transgénero. Han impulsado “una denuncia pública” (on-line, por supuesto) y van a concentrarse durante el evento grupos como Garenak Emakume Feministak, la Alianza Contra el Borrado de las Mujeres, la Agrupación de Madres de Adolescentes y Niñas con Disforia Acelerada, la Asociación Mujeres por la Paz o varias asociaciones “Feministas Radicales”.

No solo es Trump

La verdad es que cuando leí este titular en Euronews: “¿Qué presidente de Estados Unidos ha deportado a más inmigrantes? Trump, de los que menos”, me esperaba la respuesta. Barack Obama tiene el récord: tres millones de inmigrantes fueron deportados bajo su presidencia. George W. Bush expulsó a dos millones de seres humanos, y durante su primera legislatura, el actual presidente de EE.UU. deportó a 1,19 millones de personas. Así que tiene por delante 4 años para batir todos los récords, a menos que quiera dejar al demócrata a la cabeza de este inhumano ranking. El populismo es así.

El futuro tecnológico

Mientras Trump tira de populismo, su principal rival por el liderazgo económico en el mundo va a lo suyo: la aparición de DeepSeek fue un gol por la escuadra del comunismo capitalista a su populismo de base tecnológica. Y mientras Trump busca rehacer su táctica para empatar el partido, el equipo contrario sigue enlazando jugadas sin sufrir en defensa: “La IA no está arrancando en los teléfonos occidentales. China tiene planes muy distintos con DeepSeek y sus marcas” (Xataka). Las empresas “no quieren crear un mero acceso a directo al chatbot, sino adaptarlo dentro del sistema y lograr que cale por completo en el sistema operativo”.

Y el social

En Applesfera recuerdan lo duro que era trabajar con Steve Jobs (era capaz de despedir a alguien que no le deslumbrase en lo que dura un trayecto en el ascensor) y cómo desde hace años, ya con Tim Cook al frente, Apple ha flexibilizado las condiciones de trabajo para retener el talento de la Generación Zeta (las personas nacidas desde mediados de los 90 hasta 2010). Una generación que ve el trabajo de otra manera: “El 34% sale antes del trabajo sin remordimientos, el 27% finge estar enfermo para tomarse días libres, el 11% infla sus horas en el registro de jornada y el 40% ficha solo para tomar café”, según el blog.

¿Es posible?

Precisamente de la Generación Zeta es la que protagoniza el movimiento “desinfluencer”. Según leemos en la versión en castellano de la web de la BBC, está creciendo la “conciencia de lo que realmente hacen los influencers” y las líderes (mujeres, sí) buscan “adoptar un enfoque más consciente a la hora de gastar”. Lo reclaman ex influencers pero también de expertas en moda y belleza (que confirman que encontrar un estilo personal es incompatible con la cantidad de estímulos recibidos y las compras rápidas), y de investigadoras que proponen una actuación en todos los niveles, también fuera de Internet.

Hablemos de la industria vasca

Me parece insoldable hablar del mal momento de la industria vasca y del buen momento que vive ELA. Sé que es un melón que cuesta abrir porque los derechos laborales son indiscutibles pero la amenaza de huelga y conflicto constante sí debería de serlo. Pero vale, me sumo a la mayoría y sigo saltando el nudo gordiano. Pero no podemos renunciar a hablar de la industria vasca sin mencionar sin tener la cara del material de una Parabellum: “La factura económica de ETA: 25.000 millones de euros” (El Independiente). Esa es la cifra que estima Luis Ramón Arrieta, de la Universidad de Deusto, en su investigación.

¡Claro que es memoria!

La factura económica de ETA no es pasado: es presente. Por suerte, la pérdida de vidas humanas, de la extorsión y de las amenazas sí lo son: ya han pasado años desde aquel 20 de octubre de 2011 en el que ETA se rindió. Ahora, lo que hace falta, es memoria, como reclamaba María Luisa Gutiérrez, la productora de ‘La Infiltrada’, en la entrega de los Goya del pasado sábado. Era más tarde de la una, la gala había acabado de manera caótica con un ex aequo mal comunicado, pero la reclamación era pertinente: la violencia de ETA también debe formar parte de la Memoria. Y reclamarlo no puede ser encasillable ni silenciable.

Trump y Putin se reparten Ucrania

Espero que el mundo vuelva a ser razonable dentro de una década. De momento, nos toca resistir: “Trump y Putin discuten posibles pasos hacia una solución para la guerra en Ucrania”, titulan en Euronews. Más bien, parece que van a repartirse el país, que el ruso se quedará con gran parte de la tierra que reclama (pocas dudas tengo) y que el americano cogerá lo que cree que le deben: “Tenemos que recuperar esos costes y eso va a ser una asociación con los ucranianos en términos de sus recursos naturales y su petróleo y gas”. Esto lo ha dicho el consejero de Seguridad Nacional, Mike Waltz.

Si no conocemos la historia…

Este sumario en la web France 24 sirve para ilustrar por qué debemos conocer la historia para no repetirla: “Los palestinos conmemorarán el próximo mayo el aniversario número 77 de su expulsión masiva de lo que hoy es Israel, un acontecimiento que está en el centro del conflicto de larga data entre israelíes y palestinos. Ahora, los gazatíes temen que ese episodio, conocido como Nakba, se repita ante las aspiraciones expuestas por el nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que reavivarían las ambiciones de la ultraderecha israelí”. ¿Qué consecuencias puede tener la idea de Trump? Repasemos la historia.

Ah, sí, Feijóo

El PP sigue al alza y Vox resiste para asegurar la mayoría absoluta de ultraderecha en España. Tan mal lo está haciendo Pedro Sánchez (pese a lo que digan sus fans) que esto está pasando en un momento horroroso para Alberto Núñez Feijóo que, “no se cansa de hacer el ridículo”, según Miguel Ángel Heredia en El Plural. “Sus patinazos permanentes, su falta de valentía a la hora de tomar decisiones, su incapacidad manifiesta para plantear soluciones a los problemas de los ciudadanos y frases como ‘no soy presidente porque no quiero’ o ‘ahora voto que sí al decreto, porque Sánchez deseaba lo contrario’ le perseguirán”.