Correcto

No puedo añadir nada a este tuit de Ion Antolín: “Los bulos solo se combaten denunciándolos. Lo demás es literatura”. Es absolutamente cierto, inapelable. También es cierto que suelo estar de acuerdo con Antolín, hoy director de comunicación del PSOE, pero hace años otro curioso que pululaba por aquel primer Twitter (mucho antes de que se llamase “X”) en el que nos conocíamos todas y todos. Sí, aquello sucedió y fue extraordinario. La sentencia de Antolín es oportuna en la campaña que lidera con habilidad el PSOE, después de la maniobra de Sánchez, pero es válida desde antes de la necesidad y la virtud del presidente español.

Por ejemplo

Un ejemplo clarísimo de que los bulos son anteriores a Sánchez, e incluso a la existencia de medios de la extrema derecha que el PP utiliza para colocar sus mensajes de mierda (porque todos los argumentos que necesitan mentiras o medias verdades intencionadas son argumentos de mierda), son las noticias falsas y los rumores sobre la inmigración. Por suerte, existe Maldita que los desmiente: “No, las familias marroquíes con cuatro hijos no perciben 2.092 euros al mes con la Renta Garantizada de Ciudadanía en Cataluña”. Por desgracia, cada desmentido tiene una difusión menor, y son menos, que cada noticia falsa y racista.

¡Claro que les necesitamos!

El que puede ser el próximo lehendakari, Imanol Pradales, prometió más control en las ayudas a las y los emigrantes y más mano dura con quien delinque. Me parece bien, por supuesto. Sobre todo, porque parte de la base apropiada: no puso en duda en ningún momento la existencia de esas ayudas ni su necesidad, puso el foco en quien se aprovecha de ellas. Lo que es innegable es que necesitamos a esas personas que vienen a trabajar, a levantar Euskadi, desde más lejos que quienes vinieron la última vez, porque “la natalidad sigue bajando en Euskadi: un 1,6% menos de nacimientos que en 2023” (Bizkaia Gaur).

Denunciémoslo

Vuelvo al tuit de Ion Antolín porque lo que hizo Xabier Fortes también en X fue precisamente denunciar el acoso, los bulos y los insultos que recibe en esta red social: “Ahora toca la carga de la brigada ligera morada como hace unas semanas era la derecha radical. Van a decir que en vuestra obsesión os parecéis mucho, y también en vuestro lenguaje escatológico. Se espera algo más de vosotros, pero cargáis a toque de corneta y eso se nota mucho”. Es indiscutible que la máquina del fango en redes sociales la puso en marcha Podemos, y que en Euskadi les ha copiado Bildu. Y aunque sean evidencias diáfanas también hay que denunciarlas.

En lo pequeño y en lo grande

Las redes sociales, especialmente X, WhastApp y Telegram han empeorado el debate público. No solo por los bulos y la intoxicación: hemos visto a políticos como Pablo Iglesias, pero también a concejales de pueblos vascos, entrar en el cuerpo a cuerpo e insultar a periodistas u otros representantes públicos. Es innegable que debemos regular esas herramientas ante la imposibilidad de regular algunos cerebros. Porque además el barro llega a todos los rincones, incluso a consensos científicos: “Las redes sociales engrasan la fuerte ofensiva del negacionismo climático: uno de cada tres tuits lo es” (EPE).

Un PP “ayusizado”

“El PP vasco prevé que el mitin de la presidenta de la Comunidad de Madrid en el Palacio Euskalduna de la capital vizcaína sea el que más simpatizantes atraiga de toda la campaña, ‘hay mucha ilusión, la gente tiene muchas ganas de verla’”. Mikel Segovia en El Independiente no puede resumir mejor lo que es el PP vasco hoy: una formación reducida a su núcleo duro después de reabsorber a Ciudadanos, que era poco más que una familia en su ala derecha. Una formación que abraza el ayusismo porque todo lo demás le ha fallado. Una formación que solo aspira a conservar y activar al mínimo posible.

En la política y en la vida

Las redes sociales digitales han empeorado la política: los tuits se han convertido en la manera de comunicar de las y los representantes de la ciudadanía, y esta se ha hooliganizado, al menos, en parte, para defender y atacar a su partido y a los otros. ¿Para qué? Pero en la vida no nos ha ido mucho mejor: perdemos nuestro valiosísimo tiempo con gilipolleces pegadas unas a otras. Europa (que sirve para algo, insisto e insistiré) ya ha puesto el foco. Y el ministro español de Consumo, también: “Garzón carga contra los ‘efectos nocivos’ de TikTok, Meta o Twitter: provocan ‘ansiedad’ y ‘depresión’ en los jóvenes” (República). Y esto es innegable.

El peor problema, el propio Musk

Hablando de redes sociales: no hacen un mal resumen en Marketing Directo sobre “el rosario de problemas que Elon Musk deja en herencia a la nueva CEO de Twitter”, Linda Yaccarino. Uno de los más importantes, precisamente, lo puede solucionar la política: la huida de anunciantes e ingresos podría arreglarse revertiendo la norma de los anteriores propietarios de no permitir publicidad política en la red. Otro problema es el control de gasto y el equilibrio con el personal necesario. Pero el principal es bregar con Elon Musk, que tiene toda la pinta de querer entrometerse en la gestión de la empresa por la que pagó 44.000 millones.

¿Hay que regularlo todo? Sí

Hace tiempo que, por suerte, no oímos la milonga de la necesaria descentralización de Internet, como eufemismo de su desregulación. Curiosamente, desde posiciones progresistas han alimentado durante años ideas ultraliberales. Es evidente, lo era entonces y espero que lo sea cada día, más, que es necesaria una regulación clara sobre todo lo que podemos hacer on-line. Porque mientras divagamos sobre lo que es progre y lo que es bobo, los malos avanzan: “¿Qué hay detrás de las aplicaciones que pagan por hacer encuestas? Recogen información personal que deberíamos proteger y venden datos a terceros”, avisan en Maldita.

A estos empoderamos

También era evidente, evidentísimo, que ampliar la grada de animación en San Mamés iba a servir para empoderar a los de siempre, a quienes consideran que la bandera para reclamar amnistía para los presos de ETA, la del Arrano Beltza con la que la izquierda abertzale quiso sustituir a la Ikurriña o la que sirve para reconocer la ocupación rusa del Donbass, son elementos de animación. A quienes no van a animar cuando el equipo está ante su última oportunidad. Esos son los que controlan la grada de animación. No otros. Siempre lo fueron, pero muchos miraron para otro lado por la campaña. Y no, no todas las campañas son iguales.

Uno más uno, dos

Los argumentos de Daniel Lacalle, más que económicos siempre han sido cómicos. Pero desde su liberalismo más inhumano ha sabido ganarse el pan cada día. Ya tiene mérito. O demérito porque sigue habiendo alguien capaz de contratarle, de escucharle y hasta de hacerle caso. Dice ahora Lacalle que la cuatro grandes consultoras que se enfrentan a una inspección de trabajo generan empleo juvenil. A mí la cuenta me sale de otra manera: si una o un joven trabaja sus 40 horas y, para hacer frente a la petición de los clientes, la empresa llama a otra u otro joven, habría dos contratos y menos paro juvenil. Solo con cumplir la ley.

Sin justificación

Con la que está cayendo en lo económico y con la que cayó, que acabó con una banca rescatada con dinero público, los datos que ofrece Javier Ruiz en Twitter son injustificables: “El número de banqueros que cobra más de un millón de euros al año se dispara en España un 70%. España pasa de tener 128 a 221 banqueros con sueldos de más de un millón de euros. España tiene al banquero mejor pagado de toda la UE, con entre 14 y 15 millones de euros. El 16% de los mejor pagados están en España”. Si la banca tiene beneficios que permiten (porque insisto en la falta de justificación) esos sueldos urge una distribución más justa del dinero.

Defiéndeme esto

Si lo del incremento del número banqueros millonarios es injustificable, lo que denuncia José Andrés en su cuenta en Twitter es intolerable: Rusia sigue saboteando la distribución de alimentos desde Ucrania al mundo, lo que provocará, además de hambrunas, más movimientos de personas que intentarán refugiarse. “La crisis alimentaria es inhumana”, clama el cocinero y filántropo en su tuit. Lo peor es que casi un año después todavía seguimos leyendo argumentos para justificar a Putin y sus decisiones. Cada día que pasa estoy más convencido de que el mundo necesita una nueva regulación global.

No pueden faltar

La invasión rusa sobre Ucrania nos ha dejado imágenes terribles: de muertos por las bombas, de masacrados con las manos atadas, de hospitales infantiles arrasados, de familias que se separaban, de desplazados, de desplazados que eran tiroteados, de batallas, de sangre, de imbéciles justificando a Putin, de Irán sintiéndose intocable en el panorama internacional y, por supuesto, de jetas que usan la guerra para estafar. En Maldita avisan de las cuentas de supuestas mujeres ucranianas que piden dinero en TikTok y lo cobran en OnlyFans e incluso “páginas porno”, en el mejor de los casos. En el peor, las de siempre, las ciberestafas.

La política es dura

De Jacinda Ardern solo diré que me parece muy valiente: fue valiente cuando se presentó a las elecciones y encaró una campaña. Fue valiente cuando se puso al frente del poder ejecutivo en Nueva Zelanda. Y lo ha sido ahora para dar un paso atrás y anunciar su retirada por falta de energía para terminar el mandato. Hay que ser muy valiente para hacer todo esto, y anuncios y decisiones como la suya tienen que servir para poner en valor a quienes acceden a la dureza de una campaña y la dureza, aún mayor, del día a día tomando decisiones muy importantes. La política es un desempeño muy poco valorado pero es imprescindible que alguien la haga.

«Me pregunto»

El periodista Pablo Linde, especializado en esta pandemia, lanzaba esta semana una reflexión de las que van al estómago: “Varias comunidades piden insistentemente más vacunas. Me pregunto si las quieren a costa de otras comunidades o cuál es el plan, habida cuenta de que España recibe las que le corresponden en las compras conjuntas de la Unión Europea”. Yo también me pregunto por qué los sindicatos en sus manifestaciones y alocuciones diarias no explican a quién quieren que dejemos de vacunar para hacerlo al colectivo al que sacan a la calle ese día. Sería lo justo para quienes sabemos que nos tocará esperar.

Es difícil, evidentemente

No justifico de ninguna manera que en la contabilidad del gobierno español no aparezcan las 6.800 vacunas que AstraZeneca asegura haber mandado o que haya un desfase de 23.800 entre las anunciadas y las administradas. Pero sí sé que el proceso de vacunación masiva es difícil porque lo es por definición, porque ya hemos aprendido que no es posible trabajar con previsión (y de esto solo tienen culpa las farmacéuticas) y porque no hay experiencia previa (y contar la vacuna de la gripe como tal es hacerse trampas al solitario). Solo quienes no tienen que hacerlo saben exactamente cómo hay que vacunar masivamente.

Y esto es insostenible

Se acumulan las tensiones internas en el gobierno español de coalición ese que es tan progre, tan progre, que no es capaz de avanzar. Uno de los últimos dislates ha sido el tuit de la Ione Belarra y la respuesta televisiva Margarita Robles sobre si España (su España, sí) es un estado democrático y sobre si la secretaria de estado le dedica demasiado tiempo a Twitter. Pero solo es un episodio que parece menor ante el gran enfrentamiento de la semana: la ley de Igualdad, cuyas “diferencias” (Público) exhibieron los socios en el Congreso. Lejos de relajarse, en el horizonte aparece ya otra tormenta: la ley de Vivienda.

Lo que es intolerable

Creo que tener una policía respetable y una sociedad que la respeta es un síntoma de buena salud. Pero ni desde esa premisa entiendo a los hooligans de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado o el gobierno que corresponda. Y solo por medio de ese fenómeno fan incondicional y acrítico se puede extender el bulo que desmienten en Maldita: “No, el hombre agredido por dos policías en Linares (Jaén) no ha cometido ‘múltiples delitos’ según la Policía Nacional”. Solo era un padre que defendía a su hija menor de un agente de policía. Y por medio de este bulo se convierte en una víctima dos veces.

Un gran momento

El ruido de oposición política y sindicatos y, en general, el de todos a los que parece que no les vienen bien las buenas noticias, nos está impidiendo disfrutar de lo que estamos logrando: esta semana puede ser definitiva para dejar atrás el coronavirus en las residencias. Pero hay más noticias: la llegada a Marte de la expedición de la NASA, con tecnología vasca, además, es una de las mejores en lo que llevamos de 2021. Por supuesto, la investigación y el desarrollo nunca es dinero derrochado, pero el objetivo de la misión no puede ser más apasionante: dejar de sentirnos solos. También en el universo.

El juez epidemiólogo

No me escondo: durante esta crisis sanitaria y económica provocada por la pandemia me he puesto del lado de los gobiernos. Creo que hay que apoyar a quien ha sido elegido por la mayoría para tomar decisiones, especialmente en situaciones tan inverosímiles. Sé que no puedo esperar lo mismo del resto de la profesión, ni de otros sectores, ni de la sociedad, pero me sorprende que los jueces sean tan exquisitos ante situaciones tan excepcionales. Iur Forn ironiza con el papel de los “jueces epidemiólogos” que toman decisiones que nos sorprenden y, como hemos visto, ayudan a propagar el virus.

El gestor fotógrafo

Otra combinación de oficios muy particular que ha surgido durante la pandemia es la de gestor fotógrafo. Para mí, es el responsable de un gobierno que deja de recibir el apoyo durante la crisis, aunque sea difícil, por hacer anuncios que responden más a la foto que a la capacidad de actuar desde su puesto de responsabilidad. El desastre del Ingreso Mínimo Vital, que ha invadido sin vergüenza otras ayudas como la RGI, es ya innegable: “La mitad de las provincias no tienen citas previas disponibles para solicitar el ingreso mínimo vital” ni siquiera “para dentro de varios meses”, leemos en El Independiente.

El cazafantasmas virólogo

Iker Jiménez anuncia el regreso de su televisiva “Nave del Misterio” y se compromete a “llegar al origen del coronavirus”. El mismo hombre que nos ha enseñado fantasmas y huellas que prueban la existencia de bichos mitológicos, y que considera que los gobiernos de todo el mundo nos ocultan que ha habido contactos con los extraterrestres, se ha autoelegido para enseñarnos de dónde salió realmente el coronavirus. No podía ser de otra manera, es evidente, y su espectáculo televisivo no me parece censurable si se queda en eso, en un show. Para la ciencia ya hay otros periodistas y publicaciones.

El bulo desmentido

Después de la propagación de ciertos bulos y de la publicación de su desmentido, me ha sorprendido leer o escuchar que, bueno, si lo han dicho será porque hay algo de cierto en esa mentira. Insisto, esa respuesta se da incluso ante explicaciones científicas suficientes. Además, en la mayor parte de las ocasiones la explicación no llega ni a la décima parte de la población que ha sido impactada por el bulo. Lo mismo pasará con esto que leemos en Maldita: “No, Tasuku Honjo, nobel de Medicina, no ha dicho que el coronavirus haya sido creado por el ser humano”. El desmentido será insuficiente y aún así generará dudas.

El futbolista coherente

Termino esta serie de suma de ideas con Pacheta, el ya exentrenador del Elche, que dejaba hace unos días esta lección de realidad: “Que no tengan prisa. Ni jugadores, ni agentes, ni padres, ni tíos, ni amigos. Volvemos locos a los futbolistas y a la élite llega uno de un millón. Estudiad, creced”. José Rojo, que no pilló los años de los sueldos locos en este deporte como jugador, sabe lo que cuesta vivir del fútbol y lo que se obtiene en la mayoría de las ocasiones. En su caso, su salida después de haber llevado al Elche de Segunda B a Primera, es en sí misma, una dura lección de vida en carne ajena.