Cuanto mejor, mejor

Es así de fácil aunque a veces se nos olvide, sobre todo en estos tiempos pandémicos que vivimos a golpe de tuit, pero que en las ikastolas todo vaya bien es, sin duda, una estupenda noticia. También lo es para quienes aseguraron que iba a ser una hecatombe, que los protocolos eran insuficientes y que nadie estaba preparado. “No van a reconocer que se equivocaron. O sea, que actuaban por instinto politiquero”, tuiteaba Javier Vizcaíno al respecto con absoluto acierto. Del mismo modo, es una estupenda noticia que el transporte público y los espacios laborales sean seguros. Insisto: así de fácil.

El pan suyo de cada día

Copio y pego de Vozpópuli: “La Fundación Zagatka, una sociedad instrumental constituida en 2003 y dirigida por el primo de Juan Carlos I, Álvaro de Orleans-Borbón, y de la que los investigadores sospechan que el único beneficiario es el rey emérito y su familia, recibió en 2008 6,5 millones de euros procedentes de cinco donaciones de las que se desconoce su origen (…) El dinero quedó depositado en una de las ocho cuentas que llegó a tener Zagatka en el Credit Suisse. Dicho dinero habría sido empleado durante los años posteriores para pagar vuelos privados y otros gastos personales del rey Juan Carlos I”.

Qué pesado…

Los tuits de Donald Trump como el que veíamos ayer por la mañana (“I WON THE ELECTION!”, así, con mayúsculas y exclamación) empiezan a sonar como el discurso repetitivo del borracho del pueblo. A estas alturas solo los muy fieles defienden su discurso y solo los que no distinguen el fascismo de su culo les secundan. Lo que va quedando claro es que EE.UU. no ha estado gobernado por un atrevido incapaz de calcular las consecuencias de sus actos, sino que el menos cuerdo, el menos responsable y el más ridículo es capaz de alcanzar sus objetivos si la ciudadanía, que es la que elige, no está atenta.

Sobre la guerra en el Sahara

El hilo en Twitter de José Antonio Bautista es un estupendo resumen para empezar a abordar con un poco de información las noticias sobre la guerra que se avecina en el Sahara. El periodista recuerda el papel de la ONU abandonando a los saharauis a su suerte, y el de Francia y EE.UU. protegiendo a la dictadura marroquí. España fue y es un sujeto pasivo “incluso con ‘el gobierno más progresista de la historia mundial’ actual”. Especialmente interesante resulta el papel del Frente Polisario: la vejez e incluso la muerte de sus dirigentes no pueden seguir conteniendo la frustración en los campamentos.

Es necesario. Son necesarios

El texto de Javier Brandoli en El Confidencial es necesario. Igual que los son los protagonistas del mismo: los corresponsales internacionales que cuentan historias en nuestros medios a cambio de precios obscenos más que ridículos e inasumibles en cualquier caso. Entre los que relatan su situación está el gasteiztarra Asier Vera que llegó a unirse a la caravana de migrantes camino a EE.UU. hasta Tijuana, solo para contarlo. Sin Asier, sin el resto de periodistas que participan en el texto, y sin los corresponsables en municipios o territorios, no habría información ni historias. Les necesitamos.

Lo que no necesitamos

Ya sé que Isabel Díaz Ayuso es la presidenta de la Comunidad de Madrid y que, por ese motivo, sus declaraciones y acciones poco afectan a los lectores vascos de este periódico. Pero también es un ejemplo muy conocido, gracias a la omnipresencia de la política regional madrileña, de los políticos y las políticas (en genérico y en género) que no necesitamos: las de la soberbia (llega a decir a Silvia Intxaurrondo que lo que le pregunta no es cuestión para presidentes autonómicos), las ignorantes (no quiere o no quiere saber) y las que lo hacen todo para la puta foto (insiste en que es una buena noticia y punto).

Esto, tampoco

Casi cada lunes me propongo escribir esta columna de otra manera: disfrutando de la oportunidad de escribirla o acercándome más a “lo bonito” que al copia y pega del tuit y la reflexión sucinta. Pero reconozco que hay muy buenos tuiteros, como Sillonbowl, que me obligan a insistir en este estilo apresurado: “Me pregunto si todos los países están tan llenos de gilipollas como este, que cuando se prohíbe porque se prohíbe, cuando no se prohíbe porque no se prohíbe, cuando abren los bares que vaya foco de contagios, cuando se cierran pobres hosteleros y yo quiero mis cañitas, cuando…”.

Lo que sí necesitamos

Vuelve el estado de alarma. Eso no significa que vuelva también el confinamiento, pero sí que limitaremos nuestros movimientos. Un buen momento para recurrir al comercio de proximidad, no solo alimentario: “Son lugares donde no hay aglomeraciones y contribuiremos a la sostenibilidad”, argumentan en Pymes y Autónomos donde califican de “asignatura pendiente” que descubramos o redescubramos las tiendas de nuestros barrios o mercados más cercanos. Rompo las lanzas que sea necesario para que abandonemos Amazon y para que los grandes almacenes sean solo un recurso más.

Lo que nos hemos obligado a necesitar

China ha superado la pandemia y su economía se dispara. Pero, ¿qué hay detrás de estos dos milagros que parece que nadie más será capaz de imitar? Primero, una dictadura que mantiene su capacidad coercitiva sobre la población y que no entiende los derechos laborales como en Europa: “Ese crecimiento empieza dar síntomas de ser relativamente sano, al menos en la línea de lo que ha venido siendo considerado ‘sano’ en su modelo económico” (El Blog Salmón). Y detrás de ese abaratamiento vital y laboral han ido empresas y países que nos hacen depender de China como gran proveedor.

Una buena noticia

Que el sistema democrático funcione sin fricciones es una buena noticia. Aquí y en Sebastopol. Bueno, en Rusia funcionará como diga Putin… Lo que no es una buena noticia, claro. Pero mientras los vascos estemos insertados en los sistemas español y francés, y nuestros representantes tengan que acudir a Madrid y a París, lo mejor que nos puede pasar es que estos funcionen. Así que, sí, es una buena noticia esta de El Confidencial: “El juez archiva la causa sobre la supuesta ‘caja B’ de Podemos pero ve delito electoral”. Un titular capcioso porque el juez quiere seguir investigando, no hay condena.

El miedo a Bárcenas

Solo hacen falta unas líneas de la pieza en El Plural para hacerse una idea del miedo que deben de estar pasando en el PP a que Luis Bárcenas tire definitivamente de la manta: “La autora de ‘Bárcenas. La caja fuerte’ (Ana Pardo de Vera) recordaba lo mucho que enfada a Bárcenas que haya gente que fuera a su despacho a pedirle dinero y ahora diga que no lo conoce de nada. ‘¿Un ejemplo? Pablo Casado. Casado ha estado en mi despacho pidiéndome dinero para la campaña de Manuel Pizarro, en 2008, como amigo personal que éste era de Lapuerta’ (…) Y ahora, Casado dice que no lo conoce de nada”.

¿No tiene miedo?

No sé si en la coalición Podemos-IU hay miedo, temor, recelo o, simplemente, desconfianza. Pero no puede ser una balsa de aceite si es cierto esto que leemos en El Independiente: “Iglesias y el PCE buscan sustituir a Garzón por Amanda Meyer al frente de IU”. Es decir, Pablo Iglesias es capaz de sentarse en el consejo de ministros con Alberto Garzón por la mañana… Y por la tarde maniobrar para desplazarlo al frente de IU. Este interminable juego de tronos, que no sé si es atávico de Podemos o de Pablo Iglesias, me resulta agotador, pero más me resulta sorprendente porque no cesa ni en el repunte de una pandemia.

En efecto

Durante mucho tiempo, las entradas en Wikipedia en castellano estaban controladas por españoles de izquierdas que ejercían sin pudor para controlar la presencia de ambos elementos en las entradas: lo español y lo que ellos entendían como progre. Comparado con lo que está pasando ahora, aquel pasado me parece mejor (aunque lo sufrí): la derecha rancia empieza a controlar las entradas y en base a textos de Pío Moa o Julio Merino, por ejemplo, “corrigen” textos relacionados con la Guerra Civil española y el golpe de Estado, como denuncia Noelia Adánez en Twitter y puede comprobarse con Google.

La extrema derecha tiene un nuevo medio

Aunque intento variar las fuentes hay digitales que nunca traigo a la columna como El Español, OK Diario o Mediterráneo Digital. Unos por colaboracionistas y otros por publicar contenidos abiertamente favorables a la extrema derecha o a la agenda que interesa a los fascistas, aunque sean noticias falsas. A esa lista sumo uno más del que solo hablaré hoy: Gaceta.es, renovado para mayor gloria de la fascistada. En la portada, ni una noticia de Vox y viarias internacionales, pero todas a favor de Trump e incluso Polonia, o en contra de los gobiernos latinoamericanos, conveniente (para ellos) mezclados.

La historia americana

Durante el fin de semana he disfrutado en El Confidencial de una pieza estupenda sobre lo que Nancy Isenberg ha definido en su libro como “white trash” o “escoria blanca”. Un montón de ciudadanos abocados a vivir en caravanas o cabañas y a los que hemos conocido a veces como “rednecks”, trabajadores poco cualificados, subsidiados… La clase más baja entre los blancos estadounidenses (el matiz del color de su piel es importante) que han visto en Trump, por fin, a un candidato, presidente y, ahora, candidato a la reelección que les hace caso. Una bolsa de votantes muy importante y a los que el populista sabe impactar prometiendo sin tapujos utopías de reparto de riqueza… Entre blancos.

Los dueños del tiempo

En Euskadi los mismos que intentan apropiarse de la cultura y de la historia vasca, por supuesto, quieren ser los dueños del tiempo, y mientras aparecen en aniversarios de asesinados por el franquismo contra una tapia, reclamando su relato, luego no quieren saber nada de lo que pasó en democracia. Ya les gustaría, pero no puede ser. Así que, sí, estoy de acuerdo con Juan Soto Ivars cuando critica en El Confidencial que las últimas detenciones de miembros de ETA se hayan considerado “fuera de tiempo”. Lo único que era de otro tiempo eran las protestas: hay familias que hoy reclaman justicia.

En Podemos no descansan nunca

Da igual lo que pase: da igual que Pablo Iglesias corte tantas cabezas en Podemos que Íñigo Errejón puede montar un partido con todos los decapitados. Da igual que Podemos alcance una vicepresidenta y cuatro ministerios en el gobierno español. Y da igual que nos azote una pandemia y una crisis económica derivada aterradora. Da igual todo porque algunos no descansan: “La cúpula de Podemos teme que Yolanda Díaz aproveche los problemas judiciales de Iglesias para asaltar el poder” (Vozpópuli). El juego de tronos entre los morados parece que no tiene fin, para ellos la partida siempre está abierta. Qué agotador.

El infravalorado derecho a desconectar

De la pandemia y la crisis económica no saldremos mejores: hay ya demasiadas muestras que indican lo contrario. Pero con suerte sí habremos dado algunos pasos, por ejemplo, a favor del teletrabajo. Pero el real, no el que se limita a enviarte a tu casa con un ordenador y, si tienes suerte, el teléfono, y te ata a la mesa (en muchas ocasiones, la del comedor o la cocina) durante todo el día. El derecho a la desconexión en el trabajo presencial no estaba suficientemente valorado hasta ahora, pero con el teletrabajo es una pieza imprescindible para que no salgamos “de esta” completamente locos.

Diez años de la tercera red

Llevo más de diez años dedicándome a observar y explicar las redes sociales digitales. Al principio, estábamos perdidos: había demasiadas y todas parecían valiosas. Ya entonces destacaba Facebook. Después, redujimos rápida y felizmente todo a dos: Facebook y Twitter. Y en una tercera fase dimos cabida a Instagram. Ahora vamos camino de convertirla en la primera red social para comunicarnos: los periodistas cada vez la miran más, en detrimento de Twitter, y la ciudadanía que vota y compra, abandona Facebook para entrar a Instagram, que cumple 10 años en mejor forma que nunca.

¿Nos lo creemos o no?

Endika Río se quejaba esta semana de que no pudimos ver la semifinal de Copa entre el Athletic y el Levante. No pudimos verla, por supuesto, porque la jugaban los equipos femeninos de ambos clubes. Nadie concibe que no fuera a emitirse, aunque solo fuese de pago, si la jugaran los Williams y Campaña. Eso significa que sobre el fútbol femenino hablamos mucho pero pocos ponen los medios para alcanzar una igualdad real. Sin embargo, esta misma semana hemos podido ver por YouTube un trofeo “veraniego” que sí jugaron el Valladolid y el Athletic… De los chicos, claro.

Hagámoslo cuanto antes

Hace solo unos días escribía en esta columna sobre Savannah Solo, que en unos meses había ganado en Only Fans un buen montón de dinero y estrenaba casoplón desde el que seguir emitiendo para sus seguidores (que tienen que pagar por serlo) su cotidianidad en ropa interior y agitando su voluptuosidad. Al respecto, he encontrado un tuit estupendo que resume perfectamente lo que pienso del fenómeno: “Otro día hablamos de la ‘modita’ ahora de las niñas influencers de ‘jugar a ser puta’ en Only Fans desde sus casitas cuando todo sabemos el pozo de putísima mierda que es la prostitución”.

Colaboracionista

Puede que Esperanza Aguirre crea lo que dice, que Vox es un partido de centro-derecha. Eso supondría que el PP puso al frente de la Comunidad de Madrid a una mujer que no distingue a un franquista de un demócrata, a uno de extrema derecha de una persona. Pero que lo crea o no, realmente, es lo de menos: Aguirre es otra colaboracionista que intenta suavizar la imagen del fascismo a cambio de un trato de favor si este llega al poder. Por cierto, el colaboracionismo no es exclusivo de España y los neoliberales. Algunos vascos y progres también lo practican y les tomamos la matrícula igual.

Casado ya no tiene padrinos

El futuro de Pablo Casado al frente del PP se oscurece cada vez más: ya no le quedan padres ni padrinos políticos, ya nadie quiere responsabilizarse de sus decisiones o derivas, ya no hay quien le defienda ante las diferentes jaurías o le dé cobijo ante una tormenta,. “Aznar y la órbita de FAES cuestionan el liderazgo de Casado en el PP”, leemos en Público, como si el sector duro no hubiera maniobrado para atajar el continuismo de Soraya Sáenz de Santamaría ante la decepción que supuso Mariano Rajoy para el propio Aznar. Casado ahora camina solo, pero Sánchez supo convertir eso en una oportunidad.

Un ritmo trepidante

No voy a justificar a un plagiador y sé también que los plagios y las acusaciones estaban presentes también antes, cuando las industrias culturales no habían disparado su capacidad para generar productos, ya sean series, libros o escritores. Pero la pieza en El Confidencial sobre los plagiadores sugiere unas cuantas cosas (sin entrar al fondo, una vez más) muy interesantes. La principal, el ritmo de publicación y la labor del creador, que ahora tiene más presencia mediática (lo que roba mucho tiempo). ¿Empuja eso al plagio? No creo que más que antes, pero sí a unas obras peores y con más “inspiraciones”.

Nada nuevo bajo el sol

En la pieza en El Confidencial, curiosamente, no citan la sospecha de plagio (o inspiración muy calcada) de Aranburu en el personaje del terrorista de su “Patria”. Sobre el fenómeno editorial y, ahora, televisivo, han tuiteado recientemente Barrena o Permach como si ETA fuera una ONG, y lo ha hecho Sillonbowl con mucho más acierto: “Empiezo a no poder con que gente que no ha pisado Euskadi le mande a uno a leer ‘Patria’ para entender a los vascos”. Su queja, sin embargo, no es novedosa: cuando ETA mataba, ¿cuántos nos contaban desde España lo que pasaba en Euskadi porque lo habían visto en Antena3?