Como si nada

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Hace bien Xabier Lapitz en denunciar, en Orain, el modo en el que Álvaro Nadal se limitaba a informarnos de que la factura de la luz subirá 100 € como si fuera irremediable, como si no incluyera peajes y compensaciones indefendibles, como si la subasta no fuera un procedimiento que beneficia a las eléctricas. Lapitz, como siempre, lo escribía mejor que yo: “Mientras el Gobierno se limite a ser notario de la voluntad de las eléctricas y no actor político, el atraco seguirá”.

Ramón Espinar, sobre la vivienda

No, no es un chiste: es una tomadura de pelo. Ramón Espinar puede hablar de lo que le dé la gana, pero pierde toda su credibilidad cuando critica las tarjetas “black” con la que su padre se pulió varios cientos de miles de euros, y cuando exige un acceso a la vivienda como si él no hubiera adquirido una VPO sin concurso ni la hubiera vendido sacando un beneficio directo. Si aún así se empeña en hacerlo, de lo suyo gasta. Es decir, de su reputación y coherencia.

Hay liga

Metido como está en un callejón cada vez más estrecho pero con la entrada taponada por sus propios colaboradores, empezando por Patxi López, a Pedro Sánchez no le queda más remedio que averiguar si hay salida al final. Así que se lanza a la piscina aunque sepa que alguno le ha robado el agua o alguna se la va a robar: “Cumplo con mi palabra. La próxima semana iniciaré encuentros para escuchar a quienes no fueron escuchados: los militantes”, ha tuiteado.

Esto también es noticia

Por cada político corrupto hay centenares que no lo son. Por cada alcalde ambicioso que se ha dejado arrastrar por las comisiones hay miles de concejales que trabajan callada y duramente por sus vecinos a cambio de estar en el punto de mira y, en muchos casos, dietas nada suculentas. Así que también hay que recoger la confirmación de que hay políticos y políticas que, pese a las acusaciones y los juicios mediáticos, son absueltos de los (co)hechos.

Y puso a su hija Sofía

El chiste no es mío, es del usuario de Twitter, @ferdeles, y me parece buenísimo: “Y va Bárbara REY y le pone a su hija SOFÍA. Con dos cojones”. Y tampoco tienen que perderse el post en su blog de DEIA de Iñaki Anasagasti sobre el tema: “No es de extrañar que salga ahora la noticia de los pagos en Suiza a Bárbara Rey, o Bárbara del Rey, para que permaneciese callada. (…) Yo siempre he dicho que el rey Juan Carlos era y es un crápula y un hombre que estaba protegido por la censura de los medios madrileños”.

Hablemos de ello

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No son pocos los que tiran piedras sobre el tejado de nuestras haciendas territoriales como si los vascos viviéramos con una fiscalidad más relajada. Pero la realidad es que en Madrid, por ejemplo, están encantados con que se hable de nuestros supuestos beneficios mientras el PP con Ciudadanos “ha decidido poner tipo cero condonando al 0,2% de madrileños más ricos unos 600 millones de euros” (José Carlos Díez), y por supuesto, atrayendo fortunas. A ver si, al final, el paraíso fiscal español no va a ser Andorra.

La noticia que no lo es

¿Por qué, porque ya se repite tanto que no interesa, porque no hay que empañar un proceso de paz que se vende como modélico? Todo lo que tiene que ver con la guerra que se vivió en Irlanda del Norte está enterrado por paladas de tierra. ¿Por qué? Aquello fue una guerra cruel, sí, en Europa y en la segunda mitad del siglo XX. Y sus consecuencias continúan: esta semana han disparado a un hombre en las piernas en el Oeste de Belfast, que es el típico ataque que se repite varias veces al año.

El futuro era esto

El futuro era usar tu propio coche para repartir comida a domicilio a desconocidos que preparan otros, y todo ello sin tributar en tu correspondiente hacienda. Eso, sí, gracias a una App, que se trata del “futuro”. ¿A qué hemos llegado? ¿Dónde vamos? No son preguntas por elevación, son cuestiones concretas: en serio, ¿qué moto nos están vendiendo los que se fascinan por la tecnología con noticias como que Uber va a pelear ahora por el reparto a domicilio con su flota de conductores?

Y en una economía virtual

Esperen, que hay más. Porque no se trata solo de modelos de negocio cuestionables cuyas empresas (no son aplicaciones “molonas”, no, son empresas) tributan en EE.UU. o paraísos más lejanos. Se trata de que, además, este tipo de compañías no son rentables: Uber no gana dinero, y su competencia, como Cabify, tampoco, según leemos en Hipertextual: 1,3 millones de euros en pérdidas solo en España, lejos de sus objetivos, sigue haciendo rondas de financiación exitosas. ¿No es esto una burbuja?

El nuevo logo de la Juventus

Más allá de la vistosidad del juego y de lo que son capaces de hacer algunos jugadores, el fútbol, como fenómeno mundial, me fascina. Y al mismo tiempo me horripila por culpa de la cantidad de mediadores mediocres que se enriquecen cobrando comisiones que pagamos los aficionados en escandalosos sobreprecios de camisetas o entradas. Pero hay un punto medio que me interesa profesionalmente: el camino del marketing deportivo que explican bien en Brandemia esta semana, por ejemplo, con el caso del nuevo logo de la Juve.

La Euskadi que va bien

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Euskadi tiene muchos problemas, como todas las sociedades avanzadas. En parte, porque estos no paran de surgir a medida que cubrimos necesidades básicas para cada vez más gente. Incluso ese logro, por medio de la RGI, genera polémica. Y me parece bien porque es el único modo de avanzar, de ir a más. Pero hay una Euskadi que no va mal, como la del sector automovilístico, y otros sectores, pese a que en Twitter, sobre todo, veamos protestar a profesionales de la queja.

La España que va mal

Es objetivo que más y peores problemas tienen en España, igual que en Euskadi tenemos más y peores problemas que en Noruega, seguramente. Pero volviendo al vecino del sur, nos encontramos con noticias como la de El Español: “De los ocho agentes de la Guardia Civil que conforman el cuartel de Isla Mayor (Sevilla), cuatro han sido detenidos en una operación antidroga. Justo la mitad está entre rejas, la otra trata ahora de limpiar la dañada imagen del cuerpo”.

Y la que se retrata

Aunque siempre reconozco el mérito de Iñaki López, no me gusta el formato del programa que presenta (con éxito innegable). Un plató que intenta ser una especie de parlamento televisado en el que se reducen los temas a posturas maniqueas defendidas por personajes centrados en atacar las del contrario. Entre ellos destaca Eduardo Inda como destacó Pablo Iglesias (sí, los pongo al mismo nivel), un periodista cuya actividad es “el precio” que pagamos por tener libertad de prensa, como define con acierto Juan Soto Ivars en El Confidencial.

El cuñado perfecto se desangra

En Euskadi no prestamos atención a la actualidad de Ciudadanos, básicamente, porque la mayoría de los votantes ha demostrado que no cuentan con esa opción de voto. Pero es interesante lo que pasa en este partido personalista, una especie de evolución de UPyD, que se posiciona a golpe de encuesta y en nombre de la centralidad acapara notoriedad. Ahora, Rivera, el líder, se ve presionado para definirse, aunque sea como un líder dictatorial.

A mí me ha gustado

A mí la idea de que el mundial de fútbol de 2026 cuente con 48 selecciones me parece bastante buena. Ojalá podamos ver a Euskadi entre ellas como hemos visto en fases finales de campeonatos de selecciones, recientemente, a Gales o una Islandia que nos enamoró a todos. Para dentro de casi 10 años se apunta hasta San Marino. El Twitter de la selección de fútbol de este microestado supo llamar nuestra atención con un escueto mensaje y más de 3.400 retuits: “2026”.

Y cerramos el capítulo. De momento

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Hemos pasado una semana intensa en lo futbolístico. El Athletic nos ha hecho vibrar de un modo diferente: nos ha hecho sacar la mala leche, plantarnos. Por fin hemos dejado de ser los “pagafantas” y, claro, el guapo del instituto (personalizado en Piqué) se ha enfadado porque, joder, los feos no estamos para hacerle frente. Pero es que no somos feos, ni pequeños, ni felices en la derrota. Somos del Athletic, sabemos perder pero queremos ganar. Y cada vez lo queremos más.

Volvemos a lo “cotidiano”

Con las garras cerramos de momento el capítulo del Athletic para abrir otro mucho más sobado pero que, al mismo tiempo, es capaz de sorprendernos cada día: en Público leemos una historia entre truculenta y casposa pero, sobre todo, grave. Los “fondos reservados” vuelven a aparecer para “la guerra sucia”, en este caso de empresas de espionaje y seguridad privadas utilizadas por Jorge Fernández Díaz para atacar a políticos nacionalistas catalanes.

Así se las gastan en el PSOE

Aunque para cotidiano, casi “vulgar”, el ataque entre socialistas de cada día. En El Confidencial Digital leemos que Susana Díaz ya habría neutralizado las posibilidades de ascenso de Josep Borrell: “En el entorno de la presidenta de la Junta aseguran disponer de ‘información comprometedora’ tras haber formado parte [Borrell] de tres comisiones clave en la caída de Abengoa: las de nombramientos y retribuciones, la de estrategia y tecnología y la de auditoría”.

La era de Twitter sí ha empezado

Intento ser prudente con las expresiones redondas como la del titular, pero es innegable que “la era de Twitter” es la presente. Y su máximo exponente es Donald Trump. Un “tuitstar” habitual, “Numeritos” (más de 27.300 seguidores) lo definía muy bien: “Insultos, mayúsculas, menciones para presionar a marcas, pseudomenciones, salseos… Trump es Twitter condensado en una persona”, y su ascenso y sostenimiento político está basado en el modelo que triunfa en la red social.

Igual es un chiste

Dudo mucho de que en Euskadi emerja una Manuela Carmena, outsider de la política “tradicional” y dispuesta a encabezar un proyecto alternativo. Siempre he pensado que es más fácil que nos encontremos con un Beppe Grillo, un humorista que no tenga miedo a la confrontación dialéctica ni nada que perder. En cualquier caso, el modelo parece en crisis, y no económica: le han pillado en un resort de lujo en Kenia, en Navidad, después de invitar a la austeridad. A que los demás sean austeros, claro.

Gracias a Obama

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El premio nobel de la Paz que recibió sin merecerlo ha perjudicado a Barack Obama, un político que ha sido más admirado fuera de sus fronteras que dentro. Aun así, fue reelegido y estoy convencido de que será un icono en el futuro (con su merchandising asociado, claro, que para eso los estadounidenses son los mejores) de que lo que parece imposible se puede lograr, de que “sí, podemos”, como él mismo ha querido recordar en su despedida. Este sí que será un “ex” que querremos volver a ver.

¿Gracias a Trump?

Cuando asistimos a aquel milagro de la política y vimos a un demócrata negro alcanzar la Casa Blanca nadie era capaz de prever que el relevo a aquel protagonista de la historia iba a ser un cavernícola. Un cavernícola que, antes de entrar en el despacho oval ya parece cosechar logros, de momento, especialmente en el sector automovilístico: Fiat Chrysler también cambia México por EE.UU. para invertir en plantas de producción.

El efecto “llamada”

Como no me gusta, soy especialmente cauteloso a la hora de vitorear esos supuestos logros de Trump. ¿Cómo no va a parecer una buena noticia que haya 2.000 nuevos puestos de trabajo entre Michigan y Ohio? Si el nuevo presidente de EE.UU. está en medio meditaré mi respuesta. Sobre todo, para no tener que aplaudir también a quien le emula desde posiciones más peligrosas como Marine le Pen, que anuncia aranceles para los coches fabricados en España y protección para la industria automovilística francesa.

Pero no todos sus enemigos son mis amigos

Me ha aliviado leer que Carlos Prieto en El Confidencial pone en duda la oportunidad y el valor del tan comentado y compartido discurso de Meryl Streep contra Donald Trump. Como bien expone Prieto, es la representación de la pataleta de una élite que se tiene por superior moral e intelectualmente, y que desprecia a una masa de votantes a la que consideran ignorante. Ese no es el camino: Trump ha ganado porque ha hablado claro, y la culpa es solo de quien no lo ha sabido hacer, y tenemos que incluirnos muchos.

¿Bromear sobre Carrero Blanco es delito?

Si han entrado en Twitter y han visto varios chistes sobre Carrero Blanco no se sorprendan: una tuitera ha desvelado que piden para ella más de dos años de cárcel por una serie de gracietas sobre el franquista. Los chistes eran malos, pero ni eso ni su ignorancia (le llama “dictador”) es punible. Entonces, ¿qué lo es? ¿No se pueden hacer chistes sobre determinados personajes políticos? ¿Hay un bando protegido? Como muestra de solidaridad, otra ración de chistes malos de defensores de la libertad de expresión de ocasión.