Cero sorpresas

Parece que “la gente ya no quiere viajar a Estados Unidos” (Regina Marín, en Vozpópuli). “Según las estadísticas oficiales del propio EE.UU., la llegada de turistas europeos ha caído hasta un 17% en marzo, el mes más crudo de la batalla comercial”. Curiosamente, en el lado contrario se sitúa Oriente Medio: “creció un 17,6% en el envío de turistas” de esta región al país de Trump, el peor vendedor de la marca de su país desde George W. Bush (y mucho peor que este, claro). Perderse New York y Disneyland importa menos que verse afectado por cualquier abuso burocrático o saber que estás colaborando con quien te quiere destruir.

El peor

No lo he dicho a la ligera: Trump es el peor vendedor de la marca de su país, de largo. Ahora, “cancela otra subvención a Harvard y exige un registro de estudiantes extranjeros” (El Periódico). Vamos a ver: si su país no es apetecible como inversor, ni como turista, ni como científico, ni ya como buen estudiante de familia con mucho dinero, ¿a quién va a resultarle interesante EE.UU. salvo a Abascal, Orban, Netanyahu, Salvini, Trump o Kim Jong-un? Vaya colección de “amigos”, con los que Trump comparte un evidente desprecio al conocimiento y una peligrosa querencia hacia el pensamiento único. Ojo con estas señales.

“Made in China”

En EE.UU. (tampoco en Europa, no nos engañemos), no hay un montón de factorías vacías con la última tecnología instalada esperando a que las y los operarios regresen a las líneas de montaje con la formación adecuada, y se pongan a producir lo que ya no van a importar, generando miles de puestos de trabajo. Nada más lejos de la realidad. Este titular de Miguel Jorge en Xataka es un ejemplo estupendo de cómo funciona el mundo, más allá de la retórica para dummies de Donald Trump: “Los F-35 y los misiles balísticos de EEUU necesitan el componente clave de un imán. El problema es que era ‘Made in China’”.

La guerra es global

EE.UU. y China se han declarado la guerra arancelaria y comercial, pero no del todo: los americanos han levantado el veto económico a componentes electrónicos y los orientales no han contraatacado con la deuda del país rival que lleva años adquiriendo. Sin embargo, el gobierno chino sí está afectando negativa e intencionadamente al desarrollo del vehículo eléctrico en el mundo: “China corta el suministro de tierras raras”. “Esta prohibición no solo se aplica a Estados Unidos, sino a todos los países” (Motor.es). Por ejemplo, los imanes con neodimio que se fabrican en China representan el 90% de la producción mundial.

El desierto que viene

Después de los últimos episodios de lluvias intensas, quienes pronosticaban un cambio climático, simplemente, abrasador, ahora lo combinan con desastres recurrentes en forma de torrentes imparables de agua como los que hemos visto. Con todo, la teoría de la desertización sigue siendo la más asentada: según un estudio de la Universitat Politècnica de Catalunya, la península ibérica “dejará de tener clima mediterráneo en 2050 y pasará a ser estepario y desértico” (La Opinión de Murcia). De hecho, el clima mediterráneo solo se mantendrá en el 10% del territorio (y el sur de nuestro pequeño país tiene muchas papeletas).

El mundo siempre fue así

Nos escandaliza lo que pasa en el despacho oval porque es un escándalo. Pero realmente Trump y Musk, como Milei, Netanyahu o Putin, solo son personas que gracias a Internet se vuelven populares y arrastran votantes (bueno, eso a Putin le da igual). Solo son, insisto, el ejemplo de lo inconscientes y malvados que podemos ser. El mundo, realmente, siempre fue una mierda solo que ahora lo vemos: Cristiano Ronaldo no va a jugar un partido en Irán porque “podría ser castigado con latigazos o lapidación”, acusado de “adulterio”, por “dar un beso en la frente a una artista con discapacidad” (20 Minutos).

¿Y si probamos a explicarlo igual?

Leemos en Xataka que “Europa llevaba tiempo viendo cómo la ultraderecha ganaba fuerza entre el voto joven. Hasta que Alemania sacó las urnas”. La injerencia de Musk y Trump ha servido de despertador, es cierto. Pero también lo es que en Alemania no tienen problema en presentar a la extrema derecha como lo que es y de lo que es capaz, sin eufemismos. ¿Y si probemos a hacerlo en el resto de Europa? Por cierto, en Euskadi también podríamos hacer la prueba de presentar al populismo de base fascista como lo que es y explicar de lo que ha sido capaz. Aunque sea de izquierdas. Qué locura, no.

Estoy tomando apuntes

Leo este titular y me río, claro: “Eldiario.es decidió no publicar la agresión sexual de Errejón en Castellón a pesar de conocer el testimonio de la víctima en X y el comunicado del Tremenda Fem Fest”. Vale, puedo pensar que el digital que dirige Nacho Escolar está sobrevalorado. Pero lo de Diario Red, que lo dirige Pablo Iglesias, es caricaturesco: el medio que había iba a enseñarnos a hacer periodismo apunta a otros con una facilidad pasmosa, y el partido que tiene el problema de Monedero en el cajón señala los problemas de Sumar como si nada fuera con ellos. Hay tantas lecciones en ese titular que estoy tomando apuntes.

Ojo a esto

El de Juan Carlos Monedero también es un problema de Podemos, es evidente, pero, ¿quién lo genero? Esto que ha entresacado Pedro Vallín de la pieza en El Periódico sobre el asunto es muy interesante: “‘Si Podemos se ha convertido en una herramienta para que Irene Montero tenga un cargo, debemos replantearnos el proyecto’, dijo Monedero. Y así llegó la amenaza: airear una denuncia contra él si no se apartaba de inmediato”.  En el medio explican cómo “la dirección (de Podemos) le llegó a trasladar un mensaje: existía una denuncia contra él y no dudarían en sacarla a la luz si no cesaba en sus críticas hacia la postura oficial”.

Lo que preocupa en el PSOE

Ni las encuestas, ni Trump, ni la guerra entre Sumar y Podemos que debilita el frente de izquierdas, ni Ábalos. Posiblemente lo que más preocupe en las capas altas del PSOE ahora mismo y en Moncloa (que es lo mismo) sea la batalla interna en PRISA: según El Independiente, “Oughourlian ha puesto pie en pared y se ha negado a invertir ni un euro en un canal de TDT” que perseguía el gobierno socialista, según cuentan las crónicas. El accionista mayoritario en el grupo mediático ha parado el proyecto y “ha ‘decapitado’ a sus impulsores”. ¿El motivo? El del titular: “Querían controlar el grupo sin poner ni un euro”.

¿Y si normalizamos esto?

Pello Otxandiano no fue capaz de llamar “terrorismo” a lo que hizo ETA durante décadas y habló, en respuesta a Aimar Bretos (que junto a Joseba Solozabal fue el único que le hizo la pregunta necesaria), de un ciclo político. Pese a esta abyección, Otxandiano siguió siendo candidato a lehendakari y Bildu obtuvo su mejor resultado. El sábado, Begoña Elorza, la madre de Jorge Díez, asesinado por ETA, le puso por fin en su sitio: ni él ni Rocío Vitero pudieron participar en la ofrenda floral al ertzaina y a Fernando Buesa. ¿Qué pasaría si normalizásemos esto en vez del silencio (a veces, omertà) y el dejar hacer a los lobos con piel de cordero?

Los tenemos en cuenta todos

Steve Banon no puede ver a Elon Musk. No es una cuestión ideológica, no es que el primer gran asesor de Trump esté en contra del giro radical del millonario. No puede verle, simplemente, porque le ha desplazado. En el fondo, son tan iguales que “Steve Bannon hace un saludo nazi durante una cumbre ultra del trumpismo” (El Diario), de la misma manera que el de X, Tesla, PayPal, Space X o Starlink. Ni el gesto de Musk, ni el de Banon, ni el de Eduardo Verástegui (el actor mexicano y activista ultraderechista que también tocó su corazón y alzó su mano derecha en la misma cumbre), deben pasar desapercibidos.

Un mensaje para Feijóo

En esa cumbre de las manos derechas alzadas participó también Santiago Abascal que, además, posó orgulloso junto a Elon Musk (vestido como un mamarracho, no excéntrico: mamarracho), al que agradeció “el haber sido un adelantado en la devolución de las libertades a las redes sociales”. La foto, el texto, la presencia, son un mensaje para Alberto Núñez Feijóo, que acaba de ver cómo en Alemania su partido hermano ha dado la espalda a la ultraderecha que se le ofrecía para gobernar. Es el del PP el que tiene que tomar una decisión y explicarla: ¿se va a apoyar en Vox para llegar a Moncloa? Sí o no. Es muy fácil.

Lo de Monedero

De que Podemos iba a acabar como el rosario de la aurora no tuve ninguna duda desde su nacimiento, y así lo he escrito varias veces en esta columna. De que por el camino iban a dejar todo patas arriba (ahí está el blanqueo exprés de la izquierda abertzale), tampoco. Pero bueno, me centro en lo primero: lo de Monedero “lo sabía hasta el apuntador”. Lo dice Lola Sánchez, exeurodiputada de Podemos que fue la primera mujer que le denunció. “Ni entonces ni hoy tengo intención de interponer ninguna denuncia formal. La condena que merece es social, tanto él como quienes han permitido esa impunidad durante tantos años” (El Periódico).

La lucha antiimperialista

Esto de Eduardo Saldaña en Bluesky es difícil de mejorarlo: “Te pasas la vida hablando de la lucha antifascista y antiimperialismo y cuando las dos principales potencias nucleares están haciendo y deshaciendo a su antojo empiezas a matizar y a decir que eso de la lucha es mejor pensárselo y que diplomacia y lo que ellos digan. Pie en pared”. Por supuesto, el experto en política internacional se refiere al papel que está representando la izquierda española (la vasca se limita a guardar silencio mientras Putin hace, también en el Parlamento Europeo), que ahora aboga por el dejar hacer y el hablar, pero no muy alto, no sea que los ogros se enfaden.

Mal lo hacen siempre los demás

Si “Podemos cierra el año con la convicción de que la vuelta al ‘ruido’ genera votos y visibilidad” y si “quieren recuperar una estrategia belicista para reconquistar visibilidad y fuelle en las encuestas” (Luca Constantini en The Objective), allá ellas y ellos. Pero luego que no nos vengan con sus cantinelas victimistas, porque su estrategia se basa en lanzar medias verdades, bulos, insultos, señalamientos y linchamientos desde ese pozo de mierda sin fondo que es X. Pero es que hay más: esta misma semana hemos tenido que oír a Pablo Iglesias dar lecciones de ética y comunicación política en la radio. Hostia, cuánto tonto.

Mira, un partido

Al final, “Movimiento Sumar se convertirá en un partido clásico con dos personas al frente en lugar de Yolanda Díaz”, según El Diario. Es decir: todo eso de que los partidos eran estructuras viejas que no aportaban nada no se lo ha creído ni ella. Y ahora que esa estructura ligera que Díaz pretendía se le ha volatilizado, ha echado mano de un partido para hacer política. Qué avezada. Ya son varios los ejemplos: Ciudadanos, Podemos, Sumar… Las amalgamas no aglutinan (salvo el odio al PNV, que es el pegamento de Bildu). Sí lo hacen los principios, los proyectos y la ideología que se adapta bien al tiempo que toca vivir.

Qué exitazo

Pedro Sánchez lleva gobernando, primero con Podemos y, después, con Sumar, desde enero de 2020. Así que los gobiernos más progresistas de la historia de España algo tendrán que ver en noticias como esta de El Blog Salmón: “Los precios de la vivienda son una locura en España. Pero las compraventas están cerca de su récord”. Una noticia que, por supuesto, también tiene que ver con Bildu, porque la ley española de vivienda que aprobó para quedar de puta madre antes de una campaña electoral es la que provoca este tipo de rebotes en el precio. Qué exitazo, tú, el de unos y otros.

Su impunidad, nuestra vergüenza

 “Israel mata a tres personas tras bombardear objetivos civiles y militares de los hutíes en Yemen” (El Periódico) y “Rusia derribó el avión estrellado en Kazajistán, según el Gobierno de Azerbaiyán” (Vozpópuli). O lo que es lo mismo: Benjamín Netanyahu y Vladímir Putin mandan asesinar cuando quieren y donde quieren mientras las personas buenas de este mundo asisten atónitas a sus ejecuciones y las malas, las justifican. Luego están los líderes nacionales y supranacionales, que no hacen nada porque no pueden o porque no quieren, vete tú a saber qué pesa más. Solo espero que la historia nos juzgue a todas y todos. Al menos, eso.

Pero, ¿qué mierda es esta?

Que en Palco 23 difundan esta noticia me deja atónito: “TikTok se posiciona como uno de los principales canales para consumir deporte en 2024”. ¿A qué llamamos deporte? ¿A refritos de goles, momentos emotivos, piruetas o tortazos de atletas que tropiezan? Porque eso es lo que hay en TikTok, eh. Bueno, vale, algunas y algunos deportistas también tienen sus cuentas y van contando sus movidas pero, ¿eso es deporte? ¿Eso es consumo deportivo? ¿O toda esta mandanga es solo para parecer modernos? Formulo la pregunta de otra manera: ¿o toda esta mandanga es porque TikTok paga a unos para que otros hablemos de su red?

Liberales en lo humanitario

Fueron los de Ciudadanos los que pusieron sobre el tapete político lo de “lo liberal” en España (en Madrid, Esperanza Aguirre había sido la punta de lanza de esta nueva movida). El PP lo cogió al vuelo y para cuando se merendó las naranjas ya manejaba el concepto, pero siempre en el mismo sentido: adelgazar el estado, recortar los impuestos y los presupuestos. Hasta que una riada irrumpe en tu vida y deja claro lo que supone ser liberal: “Además de liquidar la UME valenciana, Mazón redujo en 13 millones el presupuesto para Emergencias” (El Plural). Con menos dinero se hacen menos cosas, es así de sencillo.

No solo es el PP

No sé si es una característica de los partidos españoles, pero el PSOE también es profundamente incoherente: “Interior aceptó en agosto la inscripción legal del grupo nazi que alienta protestas contra Sánchez por las inundaciones” (Público). Esto es como lo de quejarse de que Vito Quiles esté en la sala de prensa del Congreso, como hace Patxi López, cuando le ha dado la acreditación la presidenta de la cámara baja, Francina Armengol. Quien toma decisiones tiene que ser consecuente con ellas: si quieres confrontar contra la extrema derecha tendrás que convivir con ella. Yo no podría, pero esa ha sido su elección, no deben quejarse.

Vaya, una “falsa denuncia”

No he hecho ni un chiste sobre lo de Errejón porque no tiene gracia. Tampoco me he alegrado, otros sí lo han hecho. Al contrario: noticias como las que está generando erosionan la confianza de la ciudadanía en la democracia y eso solo es bueno para el populismo. Pero por supuesto, he observado su caso porque resulta extraordinariamente paradigmático. Ahora nos encontramos con que el exdiputado asegura que la de Elisa Mouliaá fue una “falsa denuncia”, cuando los partidos para los que ha trabajado han asegurado (y yo también lo creo) que el porcentaje de denuncias falsas en los casos de abuso sexual es bajísimo.

¿Qué puede salir mal?

No nos confundamos: nadie que haya votado a Trump está tirándose de los pelos o rasgándose las vestiduras con nombramientos como el de Robert F. Kennedy Jr., la oveja negra de la familia, según algunas crónicas. El próximo responsable de la Sanidad en EE.UU. es antivacunas y ha difundido mierdas magufas en entrevistas serias. Pero lo peor no es esto, que una vez más valoramos con nuestro prisma europeo: en EE.UU. no existe la seguridad social como la conocemos y, con un sistema de protección tan frágil, un indocumentado como Kennedy puede provocar una catástrofe. Lo jodido es que lo han elegido para que lo haga.

Son el enemigo

¿Qué tienen en común Trump, Kennedy Jr. y Elon Musk, por ejemplo? Que son millonarios. Si no lo fueran, solo serían tres idiotas, pero como tienen mucho dinero han alcanzado el poder y, además, son peligrosos. No solo lo digo yo, también lo sugiere Ted Chiang en El Periódico: “Los multimillonarios son un peligro para la sociedad”. Por eso estoy convencido de que debemos acabar con los ultrarricos, pero no como sociedad, sino como civilización: una fiscalidad del 100% a partir de los 100 millones me parece hasta generoso. Pero el acuerdo debe de ser global y, por supuesto, forzado por la mayoría, no por ellos.