
La actualidad, la de los últimos días, especialmente dolorosa, me ha obligado a retrasar una y otra vez esta noticia: “Ada Colau reparte los pecados capitales de la política con Manu Sánchez en ‘El perro andaluz’”. La españolísima RTVE trajo a Bilbao (donde se grabó el programa) a Ada Colau como si en Euskadi no hubiese ya un partido de izquierdas que apoyará a Pedro Sánchez (¿aunque el PSOE sea, cada día que pasa, una marca más tóxica?). Una injerencia de ese progresismo para vascos acomplejados que permite gritar “¡española!” y reír chistes de andaluces que descubren “el norte”.
La izquierda a la izquierda de EH Bildu
Anda Joseba Iturria, ex de Egin y Gara, desatado en X. Primero, defendiendo que en el desahucio de Sansomendi las verdaderas víctimas eran la pareja propietaria de la vivienda y su hijo. Y después, reclamando aclaraciones sobre quién protagonizó los disturbios del lunes, “sean los que sean”. El periodista responde sin achantarse a los comentarios en esta red social, y en una de sus respuestas lo deja claro: “Si va a salir otro partido de izquierdas y abertzale es porque hay mucha gente que no nos sentimos representados por EH Bildu”. ¿Demasiado bonismo para la galería resulta irritante?
Y el PP pide el voto para Vox
También he tenido que ir dejando “para mañana” durante días el tuit de Miguel Tellado en el que intenta explicar que el PP pide el voto para Vox en “provincias” como Gipuzkoa, donde no presenta candidatura para el Senado. Mucha finta para alguien con tan poca cintura. Porque en esencia estamos hablando de que el PP cree que sus votantes y los de Vox son los mismos y, por lo tanto, ¿para qué presentarse en todas las circunscripciones? El último desastre ferroviario, síntoma de una mala gestión, acerca a Moncloa a un Núñez Feijóo mimetizado con Abascal. Toda precaución vasca será poca.
Es la guerra
“Qué hay tras Blocus: el grupo anónimo que alentó los disturbios de Barcelona y quiere llevar su violencia extrema por toda España”, se preguntaban en 20 Minutos antes de la liada en Bilbao. Pues lo que hay es la guerra híbrida lanzada por la alianza de malvados que parecen de cómic pero que, por desgracia, son de verdad. En Euskadi, Blocus encuentra una gran acogida en todas esas mentes que llevan años oyendo “borroka da bide bakarra” y viendo la romantización de ETA, y mientras los buenos no hacíamos nada porque ya ni mataban ni extorsionaban, los monstruos hoy salen a la calle.
¿Y después?
Me resulta marciano hasta a mí meter un tema tecnológico con la cantidad de noticias tristes que estamos viendo, pero yo creo que lo que plantean en Photolari va más allá de la tecnología: “Crean versiones gratuitas y de código abierto de Photoshop, Lightroon y Premiere gracias a la IA”. Si la IA permite ya hoy copiar y difundir cualquier software que tiene un precio que responde a un desarrollo que ha costado dinero, ¿qué va a pasar después? No hablo solo de la industria y las inversiones, hablo de la creatividad a todos los niveles. ¿Estamos preparados para que todo valga nada?