La inacción no es la respuesta

La entrevista a Husni Abdel Wahed en El Independiente hay que leerla. El embajador de Palestina en España no habla como un terrorista, pero las que ofrece son lecciones de historia que debemos tener presentes antes de hablar de lo que está pasando en Israel y Gaza estas semanas. Él no duda: el origen del conflicto (que sí lo es, aunque lo niegue) está en la invasión israelí de un territorio que le fue otorgado por el morro y la culpa de EE.UU. y Europa. Todo lo que vino después hasta hoy es fruto de aquella decisión, suficientemente antigua como para ser revisada, y sus consecuencias actuales, abordadas sin excusas.

Ojo con los modelos

Celebro el regreso de Junts a la arena política. Sus votos son decisivos para habilitar a Sánchez y condicionar su acción de gobierno. Y esa es una buena noticia. Pero no podemos hacer borrón y cuenta nueva con la política catalana: algunas decisiones, algunas declaraciones y algunos “amigos” de Catalunya no han ayudado. Hoy leemos en El Nacional las recomendaciones del Sinn Féin a ERC, vía Junqueras. Me llama especialmente la atención que exhiban el suyo como un proceso modélico (con un “postconflicto” discutible) y que hagan énfasis en una autodeterminación que el pueblo irlandés del norte no ha ejercido.

El rey Midas va desnudo

Si algo hemos aprendido con Twitter, ahora llamado “X”, es que quien parecía un rey Midas que convertía en oro lo que tocaba, iba desnudo. O lo que es lo mismo: ni Elon Musk triunfa en todo lo que hace ni es ese visionario que siempre sabe lo que hace. “A un año de la llegada de Elon Musk, los números de Twitter siguen cayendo”, leemos en Hipertextual. El tráfico ha bajado un 14%, pero lo peor es la sensación de “lenta espiral descendente” que proyecta con sus despidos (ha echado al 70% de la plantilla que encontró), sus peleas con los medios y sus trampas, como dificultar el tráfico a otras páginas web.

El objetivo no es su liga

Miguel Ruiz en Panenka da unos brochazos muy interesantes sobre la nueva liga de moda, la saudí. La nacionalización de algunos de sus equipos les han permitido fichar como si no costara, pero la realidad es que los jugadores llegan a clubs con instalaciones que a veces ni siquiera son profesionales. Sugiere Ruiz que todo forma parte de una operación de marketing, que el mundial de fútbol es el objetivo de las autoridades saudíes, pero creo que no esperaremos a 2034 para ver un paso intermedio que sin embargo lo cambiará todo: la superliga mundial la catapultarán los saudíes con sus clubes nacionalizados, curiosamente.

160 años de lo más importante de lo menos importante

Me ha parecido muy enriquecedora la pieza en El Periódico de España sobre cómo se gestó el fútbol que hoy conocemos. Javier Giraldo lo resume, además, en el subtítulo: “Hasta el otoño de 1863, el fútbol y el rugby se mezclaban sin reglas concretas: la prohibición de usar las manos separó sus caminos”. Y así nacieron la Rugby Union y la Football Association, con gran éxito, una semana de octubre como la que hoy termina, hace 160 años. Lo más importante de lo menos importante cumple años ante un escenario que va a cambiar sustancialmente: la burbuja económica se pincha y Arabia Saudí planea liderar ese cambio planetario.

Tenemos un problema

Tenemos muchos problemas, pero este también lo es, en España, en Euskadi y en muchos más países: “La violencia machista entre adolescentes se dispara casi un 90% y la edad de las víctimas es cada vez más temprana. Las víctimas son jóvenes de 16 años de media, el 47,1% de ellas no son conscientes de sufrir violencia de género y el 70% no denuncia ni tiene intención alguna de hacerlo” (República). El populismo, que victimiza a los hombres blancos heteros, y la ruptura de consensos básicos, tienen consecuencias, y las estamos sufriendo todas y todos en general pero nuestras jóvenes en particular. Y ante esto, sin duda, pie en pared.

¿Buena noticia o todo lo contrario?

Esta que encontramos en About Basque Country, ¿es una buena noticia o es todo lo contrario? Donstia es “la mejor ciudad para comer del mundo”. La han elegido como tal los lectores de Conde Nast Traveler en su Readers’ Choice Awards. Me lo pregunto porque tal día como hoy hace siete días vimos una manifestación contra el turismo en la misma ciudad. Una ciudad atractiva, ¿no la disfrutamos en el día a día? Si queremos restricciones para quienes nos visitan, ¿estamos dispuestas a admitirlas cuando vayamos nosotras y nosotros de vacaciones? Porque eso de que “yo no soy turista, yo soy viajero” suena top, pero en gilipolleces.

¿Y si escuchamos a Repsol?

Creo que los superricos deberían de desaparecer, radicalmente. Estoy a favor de los impuestos a grandes fortunas y empresas. Hago públicas en esta columna lo que opino de los beneficios que declaran Banco Santander, Iberdrola o Kutxabank. Y también creo que hay que escuchar voces como las de Josu Jon Imaz, por lo que ha dicho durante todos estos años. Su reflexión sobre cómo un gobierno de PSOE y Sumar puede desincentivar la inversión no es menor ni debe ser lapidada rápidamente. A escala vasca, y quienes tienen relación con inversores aquí lo saben, acciones como esas de las que ELA presume también desincentivan la inversión.

¡Que se pinche la burbuja!

Noticias como esta, que no paran de salir, refuerzan mi teoría de que la fiesta del fútbol la pagamos las y los aficionados de proximidad. Somos quienes compramos las camisetas, quienes pagamos las cuotas de socio y quienes pagamos a las televisiones por ver los partidos de los nuestros fuera de casa. Pero, ¿qué pasa cuando “la Ligue-1 no recibe ofertas por sus derechos de televisión y deja en el aire un negocio de 800 millones” (2 Playbook)? Pues que en vez de asumir que la burbuja está ya pinchada la presión se redobla sobre las y los pagadores tradicionales. Con suerte, reinventamos en breve el fútbol tal y como lo conocemos.

Ojalá que sea más de un día

Ayer reduje todo lo que pude mi paso por Twitter, rebautizado como “X” por Elon Musk, que para algo la maquinita es suya. Evité la herramienta porque hubo una protesta mundial a la que se sumaron ciertas personalidades internacionales, y yo también quise aportar con mi moderación. Marcelino Madrigal fue uno de los pocos que motivó su ausencia: “No me esperen aquí por la desinformación y el odio que corre libremente en esta red. Otro Twitter es posible pero este lo único que merece es desaparecer como lo está haciendo”. No puedo estar más de acuerdo con él, no se puede resumir mejor una herramienta crucial.

Crímenes de guerra

Esto no lo digo yo, ni sale publicado en un blog de esos que llaman a la rebelión poniendo al mismo nivel a víctimas y fascistas, esto lo dice la secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard: “En su intención declarada de usar todos los medios a su alcance para destruir a Hamás, las fuerzas israelíes muestran un desprecio escalofriante por la vida de la población civil. Han pulverizado edificios residenciales calle tras calle, matando a civiles masivamente y destruyendo infraestructuras esenciales, mientras Gaza, debido a las nuevas restricciones, se queda rápidamente sin agua, medicamentos, combustible y electricidad”.

Y encima, Twitter

Por si la tragedia en Gaza no fuera suficiente, tenemos que aguantar a quienes nos quieren convencer on-line de que Israel y Hamás actúan, con sus ataques sobre la población civil, en legítima defensa: “Los verificados de X (Twitter) generan el 75% de las noticias falsas sobre Israel y Palestina” (Hipertextual). Esto es posible porque Elon Musk, gracias a una idea con la que solo buscaba hacer más dinero, quitó los check azules que llevaban las cuentas verificadas por Twitter y los puso a la venta. Así, cualquiera con ocho dólares al mes puede proyectar imagen de autentificación y escribir las mierdas que le den la gana.

Una buena noticia

Evidentemente, espero que el corresponsal en Palestina (sabemos que a Gaza no van a dejarle entrar, veremos desde dónde emite) del medio que ha lanzado Pablo Iglesias, Canal Red, narre lo que ve con su sesgo. Y cuando lo vea decidiré si me gusta o no. Pero me parece una noticia magnífica que un medio envíe otro par de ojos, con una cámara y un ordenador, a una zona en la que se están produciendo crímenes de guerra (y lo dice Amnistía Internacional). Y me parece igualmente una grandísima noticia, para el oficio y la sociedad, que un crowdfunding haya generado los 52.600 € necesarios para el trabajo en solo un par de días.

Pero que empiece por casa

Sin ir a Palestina, en Canal Red también podrían investigar esto que hemos visto en Vozpópuli: “El Gobierno de PSOE y Podemos ha vendido armas a Israel por valor de 40 millones de euros. Desde el año 2020 se han autorizado 147 licencias para la venta de armas a Israel”. Y de esto Pablo Iglesias o Ione Belarra no pueden echar la culpa a Yolanda Díaz ni a Sumar. De hecho, tanto él como ellas tienen responsabilidad directa sobre lo sucedido porque estaban en el mismo consejo de ministros, junto a Garzón, por cierto, que iba aprobando esas ventas de armamento. Señalar atrocidades está bien, hacer algo cuando se puede está aún mejor.

El Estatuto Vasco

Resulta tan interesante como necesaria la pieza en El Independiente sobre cómo se gestó el Estatuto de Gernika cuyo cumplimiento íntegro ha puesto encima de la mesa EAJ-PNV para dar luz verde a la investidura y la legislatura en España. Recuerda Mikel Segovia que el partido abertzale fletó un avión que permitió a sus diputados registrar el texto en Madrid tras negociarlo con UCD, que en el referéndum Alianza Popular pidió el “no” y la izquierda abertzale (que renunció entonces y durante 40 años a negociar) promovió la abstención, y que desde la aprobación su cumplimiento ha sido esquivado por todos los gobiernos españoles.

La desinformación sin moderación

Si cuando Twitter era Twitter, antes de la compra de Elon Musk, la moderación de contenidos ya era un problema para la red, ahora que somos usuarias y usuarios de X sin enterarnos, la moderación es un chiste: obsesionado por rebajar los costes y hacer rentable su juguete, Musk despidió a una parte importante de la plantilla, también a las y los moderadores. Y por supuesto, la plataforma se ha ido resintiendo. Los errores técnicos parecen subsanados pero hay funciones que siguen deshabilitadas y, por supuesto, no hay moderación de contenidos. “El imperio de la desinformación”, sentencian en Xataka. Eso es Twitter, o X, hoy.

Ese último párrafo

En El Independiente titulan así: “El Barça eleva su deuda con los bancos a 800 millones y su auditor avisa de riesgo de quiebra”, pero la cifra más interesante, a mi juicio, está en el último párrafo, casi escondida: “En la actualidad, la deuda que arrastra el Barcelona ronda los 4.000 millones de euros”. Eso es lo que debe a los bancos un club que ha troceado sus fuentes de ingresos para venderlas a cachos, que sigue fichando jugadores y que, como remate, está construyendo un campo nuevo. Y no pasa nada. Porque es el Barça, por supuesto, y podrá seguir compitiendo sin dinero, con deudas y con pagos a quien decidía sobre los árbitros.

¿Por qué compramos esto?

Si esas son las cifras: 4.000 millones de deuda con los bancos después de un incremento de 800. Si el auditor avisa de un riesgo de quiebra. Y si observamos que más que vender fuentes de ingresos está haciendo cambalaches. ¿Por qué seguimos comprando al Barça su argumentario? “Declara 300 millones de beneficio gracias a ventas por 800”, titulan en La Vanguardia. Después explican bien algunas argucias contables sobre las que la auditoria va llamando la atención, pero sigue siendo significativo el extremo cuidado con el que se trata a una entidad que se ríe del deporte, la competición y los rivales.

¿De dónde cree que sale su sueldo?

Hablando de la prensa, me hace mucha gracia el comportamiento hacia ella de Luis Enrique Martínez. El entrenador del PSG no soporta a las y los periodistas, y ahora lo descubren en Francia. Me hace gracia, sí, me resulta irrisorio, de chiste, humorístico, de monólogo bueno, es como volver a ver a Alvaro Vitali en su personaje de Pierino (o “Jaimito”) poniendo esa cara de no entender de dónde vienen los niños. Luis Enrique no se entera de nada, no sabe que su sueldo depende directamente de la atención que la prensa presta al fútbol. Sin ella cobraría lo mismo que el entrenador del principal equipo de París… De balonmano, por ejemplo.

Un poco más pobres

En estos cuatro años he citado a Nius varias veces en la columna. El digital, impulsado por Mediaset y que dirigía Juan Pedro Valentín, ha anunciado su cierre esta semana. La que viene seremos un poco más pobres. Nius no ha destacado por dar ninguna exclusiva, ni por realizar grandes investigaciones, pero para mí era un diario que contaba lo que estaba al pil-pil con una claridad que agradecía. No parece mucho pero, con todo lo que veo y leo a diario, puedo asegurar que lo es. Un medio menos implica una visión menos de la actualidad y, por supuesto, menos periodistas ejerciendo, y esa es una mala noticia para la sociedad.

A la cárcel

Como humanidad no podemos permitirnos el ranking que recogen en Microsiervos. Mejor dicho: tenemos que usarlo para, como humanidad, insisto, ir señalando como delincuentes climáticos a todas las personas que aparecen en él. Me refiero a las y “los ricos y famosos que más contaminan con sus vuelos en avión”. Kim Kardashian, Elon Musk, Jay-Z, Melinda Gates y Jeff Bezos son las y los cinco personas que más daño nos hacen con sus vuelos privados. Un sector, junto con el de los yates de lujo, que no podemos permitirnos y que deberíamos de organizarnos para cerrar, y para condenar a sus principales usuarias y usuarios.

Inhabilitado

Sé que el partido conservador ha perdido el norte en el Reino Unido porque corren el riesgo de sufrir un revolcón histórico en cuanto se convoquen elecciones. Sé que Rishi Sunak es un presidente interino. Y también sé que su propuesta para promover el uso del coche particular es una enorme patochada. Y no voy a entrar ni a discutirlo, aun conociendo la importancia del sector automovilístico en las economías de todo el mundo. Sé (y mira que sé pocas cosas) que el equilibrio entre sostenibilidad y desarrollo es complicado, pero no podemos permitirnos ni estas excusas ni estas políticas neoliberales que han llegado ya muy lejos.

Qué malotes

Si Felipe VI propuso a Núñez Feijóo para que fuera investido simplemente porque la del PP era la lista más votada y, ahora, va a proponer a Pedro Sánchez porque la del PSOE es la segunda que más votos recibió, ¿para qué está Felipe VI? Ese mecanismo lo gestiona la mesa del Congreso sin problemas. Pero hay que pasar por Zarzuela, vale. ¿Y qué? Leo con sorpresa que “Bildu, ERC, Junts y BNG ‘plantan’ al Rey en la segunda ronda de contactos de investidura” (El Independiente) y me imagino a sus líderes posando como una banda de malotas y malotes. ¿Es más español eso que negociar con Sánchez y aprobar unos presupuestos generales?

Votar para nada es tontería

José Mota es un humorista más fino de lo que parece, y sí, he reinterpretado su “ir para nada es tontería” para titular este párrafo porque creo que se adapta perfectamente a este titular en El Nacional: “Unas nuevas elecciones provocarían un empate técnico: el PP no lograría crecer lo suficiente”. Así que el gasto y el desgaste que supondría una repetición electoral no están justificados. Negociar se impone. Y para negociar hay que ceder. Eso es de primero de democracia. Tan básico que lo saben todas y todos los actores implicados. El problema surge con las actuaciones histriónicas y las que son tan pobres que ni se mueven sobre el escenario.

Más para quienes tienen más

Con el Euribor por las nubes, las oficinas ya cerradas, el pago con tarjeta instalado con comodidad y las comisiones impuestas ya como peajes insalvables, es normal que, como adelantan en Activos, “los expertos anuncian que este será el gran año de los dividendos de la banca”. Revertir a las y los usuarios ese beneficio estaría bien, sería incluso más democrático, pero es muy significativo que en vez de eso, la banca elija premiar a su accionariado, concentrado en grandes inversoras e inversores. El modelo es injusto, salta a la vista, y hay mecanismos de sobra para corregirlo. Lo que no hay es voluntad.