Lo mismo que se jugó

Yolanda Díaz pasa de las elecciones municipales: su proyecto político se presentará a las Generales. Como todo el mundo sabe: ser vicepresidenta, ministra y diputada, mola mucho. Ser concejala en un pueblo pequeño es un acto heroico. Lo que me resulta sorprendente e incluso divertido, no voy a negarlo, es que en Podemos, precisamente, se quejen de que Díaz no adelante la puesta en marcha de ya famoso “paraguas”. Y me resultad divertido porque Podemos, en su día, hizo exactamente lo mismo: dejó a su suerte a grupos municipales a los que no iba a amparar con la marca Podemos para no desgastarla.

Una dimensión paralela

Jaime Peñafiel es una persona mayor y, por lo que hemos visto durante décadas, también es una persona a la que no le gusta que dejemos de hacerle caso. Pero también es el epítome de lo que fue y es hoy el juancarlismo: una corriente negacionista (de las primeras que vimos) capaz de creerse un racimo de mentiras para negar una realidad incómoda. “Si don Juan Carlos muere en el exilio, a Felipe le maldecirá la opinión pública”, asevera en Vozpópuli, donde le han rescatado para meterse, además, con Letizia Ortiz (allá él). Pero Peñafiel no es una excepción: es el ejemplo del cortesano que no quiere saber.

Sí, son todos iguales

La casa real española tiene un problema de reputación ganado por Juan Carlos I. Las nórdicas y las centroeuropeas parecen herméticas, lejanas, frías. Las de Oriente Próximo son voraces y poderosas. Y la británica parece una especie de entretenimiento un poco caro pero inocuo. Pero no lo es: “El príncipe Carlos aceptó una donación de 1,2 millones de la familia Bin Laden” (EPE) dos años después de la muerte de su miembro más conocido, por desgracia. Esa familia era rica y poderosa y que no tenía nada que ver con el terrorismo, y que la donación fue para causas benéficas. Pero las relaciones públicas nunca son fortuitas.

El mundo pierde color

Los coches, blancos. Y las cafeterías, grises. No es una sensación aislada ni una casualidad: un estudio realizado por el Museo de Ciencias británico (no todo lo de la Gran Bretaña va a ser malo) con más de 7.000 fotografías a objetos de su catálogo, muestra claramente cómo hemos ido perdiendo el gusto por lo colorido y nos hemos ido decantando por el blanco y negro. Y ponen un ejemplo muy claro: “Lo podemos ver en la evolución del teléfono. Los de los años 60, 70 y 80 cubrían una gama más amplia de colores. La mayoría de smartphones de hoy en día siguen el mismo esquema: negro o plateado” (Magnet).

Las noticias que necesitamos

De la vida prepandémica solo nos separan las mascarillas en el transporte público y los centros de salud, y las cifras de contagios y fallecimientos que, de vez en cuando, llaman nuestra atención en los medios. Por lo demás, no seamos hipócritas, vivimos y turisteamos sin pensar en el virus. No voy a hacer de Pepito Grillo, siempre he odiado ese papel. Pero sí reconoceré que estas son las noticias que quiero leer: “Este otoño esperamos mejoras en las vacunas que pueden ser clave para la evolución de la pandemia”, afirma Luis Enjuanes, director del laboratorio de coronavirus del CSIC, a El Independiente.

El modelo de negocio

Pocas reacciones de la bolsa veremos más significativas que la del descenso de las acciones de los bancos porque el presidente de un gobierno democrático haya anunciado un impuesto para redistribuir unos beneficios a todas luces excesivos. El castigo bursátil invita a definir el modelo de negocio como algo parecido al abuso. Entiendo y defendí el rescate a la banca, y desde el mismo realismo he asistido con sonrojo a declaraciones de beneficios, pluses, bonus e indemnizaciones por despido o jubilación vergonzantes. Poner límite a esto es necesario porque, como ha quedado demostrado, afecta a la naturaleza del negocio.

Y el modelo político

Los partidos españoles, sin excepción, tiene una idea de España y la realidad no se la condiciona. Luego están las formas que exhiben: algunos parecen más transigentes con lo que les plantean los partidos de ámbito autonómico (según su paradigma) y a otros, directamente, les da igual. Tanto que no les importa demostrarlo: cuando “Aitor Esteban afea al PP la ausencia de casi todos sus diputados: ‘El debate no acabó ayer’” (El Plural) pone de manifiesto ese desprecio a lo que no entra en su marco, en su ideario, en su paradigma. El mismo Esteban ya dejó en evidencia la pésima educación de los de Ciudadanos en el hemiciclo.

En resumen

Centrándose solo en la batalla entre PSOE y PP, precisamente, en El Periódico de España han hecho un acertado resumen del debate sobre el estado de la nación española: “El Gobierno cree que atraerá a la clase media y el PP que deja libre el centro”. El PSOE busca asegurarse esta legislatura pero el que tiene algo más de recorrido, ahora mismo, es el PP. Todos sabemos a estas alturas que Sánchez va de curva en curva y le da igual el trazado en su conjunto o, simplemente, qué habrá más allá de lo que tiene delante de sus ojos. Pero esto ya no va de supervivencia sino de altura política y Sánchez no coge altura.

Por cierto

No lo escribo yo, desnortado columnista al que se le ve de qué pie cojea, esto lo tuitea Julen Bollaín: “Por cierto, establecer impuestos a las entidades financieras y a las energéticas es necesario, sí. Pero no nos olvidemos que en mercados oligopolísticos hay que tomar medidas adicionales para que éstos no sean trasladados al consumidor final. Ejemplo: Limitar los precios”. Lo que sí hago yo es insistir: bancos y eléctricas nos van a meter el impuesto en la factura a menos que alguien o algo se lo impida. Luego recurrirán cualquier limitación, por supuesto. Y volveremos a empezar: anuncios para el titular en la siguiente ola de calor.

Solo van a quedar Tiktok y Twitch

La sugerencia de Ibai Llanos de que puede volver a YouTube lo condiciona todo, pero hasta este momento Twitch (junto a OnlyFans) y TikTok se presentan como las grandes triunfadoras del futuro de las redes sociales. La victoria del streaming de pago (Twitch y OnlyFans) es por méritos propios, pero la de TikTok no se entiende sin los deméritos ajenos: “Muy desconcertado con esto de que Instagram se haya convertido en un pase random infinito de vídeos de perretes y de tutoriales de baloncesto. Y en el peor de los casos de recetas chunguísimas que podrían ser de mi yo de 1996. Es terrible”, tuiteaba Iwasbeigel.

No podemos olvidarlo

El pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla. No es una frase hecha, es una verdad absoluta que la propia historia se ha empeñado en demostrarnos. Por eso no podemos perder la memoria de lo que pasó en Euskadi, de cómo algunos decidieron matar en nombre de una mayoría abertzale que nunca se sintió representada. No podemos permitirnos, insisto, titulares como este: “Uno de cada dos jóvenes no sabe quién es Miguel Ángel Blanco” (Cadena SER). Ni podemos permitirnos políticos cobardes que buscan excusas en lo que viene de fuera para no mirar de frente lo que tuvieron, tienen y tendrán durante décadas muy dentro.

La que “cosía”

Yolanda Díaz está sobre la ola buena, es evidente. Es la estrella del rock de la política española: da igual lo que haga, que va a ser criticada por la caverna y alabada por el resto. Y lo sabe. Por eso se atreve a hacer movimientos electoralistas, aunque sabe que todavía tiene un año hasta las próximas elecciones generales. Sin embargo, ninguno me ha parecido tan claramente de campaña como cuando dijo, hace solo unos días, que no hacía otra cosa que “coser y coser esta coalición”, en referencia al gobierno español del que es vicepresidenta porque la designó Pablo Iglesias. Ahora reconoce que “toma impulso con la crisis: ‘Nos da aliento’” (EPE).

¿Pero esto qué es?

El poder que ha tenido y tiene Villarejo se lo han entregado quienes tenían que mostrar cierta responsabilidad en la gestión. En plata: Cospedal, la que quiso sacarse de encima a Bárcenas y se cargó la mochila del expolicía, ha demostrado tener muy pocos principios democráticos al interesarse por informaciones que, pese a no tener mucha base, podían convertirse en difamaciones hacia Podemos. Otro capítulo será el del victimismo de los de Pablo Iglesias, que se pensaban que solo ellos y ellas podían buscar las cosquillas a los otros partidos. Pero el capítulo principal de esta trama evidencia una calidad democrática muy baja en España.

Pues anda que esto…

No veo Telemadrid y no sé si finalmente esta ocurrencia se ha perpetrado, pero lo que leía ayer en Público me parece significativo y definitorio, y no para bien, precisamente: “Telemadrid, la televisión pública madrileña, cambia el Orgullo por las corridas de toros. La cadena autonómica abandona su tradicional cobertura del desfile por el centro de la capital, el acto central del Orgullo, y en su lugar este sábado retransmitirá una corrida de toros con tres jóvenes toreros principiantes que participan en una especie de talent show taurino, la Copa Chenel, que coincide en horario”. Votaron libertad, obtienen cornetillas.

A tope con Ghana

Me alegro de que Iñaki Williams haya tomado la decisión de jugar con Ghana aunque me cueste dinero (no sería extraño que el jugador tuviese una cláusula en su contrato con el club del que soy socio por la que este se incrementaría en el caso de ser internacional). Un jugador con experiencia en un Mundial es un jugador mejor. Y no temo que venga agotado después de jugar tres o cuatro partidos en un mes, por mucho calor que haga en Qatar. También me alegro de que Iñaki, en su incontestable lucha contra el racismo, haya exhibido a un buen ramillete de xenófobos en Twitter y medios más tradicionales con su decisión.

«Grandes amigos»

¿Han hecho Arnaldo Otegi, Pernando Barrena y Arkaitz Rodríguez algo que no hayan hecho antes otros políticos? No. ¿Han hecho estos tres hombres lo mismo que cualquier representante neocón al reunirse con afines, empresarios ambiciosos y círculos influyentes, como relatan en El Confidencial (“Empresarios catalanes sondearon a Otegi y Pernando Barrena para dar un pelotazo urbanístico en Vitoria”)? Por supuesto. Y esto no es malo si no cobran comisiones por ello o les ayuden a financiar campañas. Pero lo que tampoco pueden Otegi, Barrena y Rodríguez es señalar o censurar a quien haga lo mismo que hacen ellos.

Caso archivado

Solo con ver que las noticias versaban sobre lo que soltaba un tipo que respondía al nombre de “Pollo” Carvajal y que, como se ha ido viendo sobre la marcha, estaba más preocupado de no volver a Venezuela que de las consecuencias de sus otros actos (como las acusaciones de financiación irregular de Podemos), era posible barruntar que el tema iba a tener tanto recorrido como cada medio quisiera darle. Así que el archivo de la causa que ha decretado la Audiencia Nacional es una buena noticia: cierra todos los culebrones y, de paso, la sangría del crédito de la política española, que es lo más importante. El combate político es a ideas.

Caso reabierto

Lo sucedido durante el fin de semana en EE.UU. es gravísimo: el paso atrás dado por la justicia de aquel país negando a las mujeres la posibilidad de abortar es un ataque a nuestro avance como civilización. Un ataque que hay que combatir frontalmente. La periodista Rocío Vidal lo tuiteaba muy bien y muy clarito: “No os confundáis, lo que está pasando en EEUU no va de ‘proteger la vida’. Si así fuera, promoverían la sanidad universal, el control de armas o las medidas contra pobreza y la brecha social. Esto va del control y poder sobre los cuerpos de las mujeres. Y nos tendrán enfrente”. Así tiene que ser.

Todo esto nos pasa por querer follar

Somos unos promiscuos y por eso mandamos a nuestras mujeres a abortar mientras nos dedicamos al fornicio, al placer egoísta, y con ello, a la despoblación: porque si no hay niños y niñas en los pueblos de España y, por extensión, en los de Euskadi, es porque lo hacemos con condón. O peor: a pelo pero después abortamos. Porque el sexo, amiguis, ya lo dice en unas jornadas sobre despoblación el vicepresidente de Castilla y León, Juan García Gallardo, tiene un objetivo: “Su finalidad es la de la procreación”, y su “banalización lleva a que sea un fin en sí mismo”. La culpa es de quienes dedican “su existencia a satisfacer sus deseos sexuales” (EPE).

Una vida de sufrimiento

Si la extrema derecha fuera tan “pro-vida” como pretende hacernos creer, sería mucho menos xenófoba y sentiría como suya también la masacre a inmigrantes en la frontera entre Marruecos y España que hemos visto recientemente. Personas que solo decidieron huir de un horror atravesando otros y que han dejado en el camino hasta su vida. Quique Peinado lo describía con trágico acierto en Twitter: “Muchos de los migrantes que trataban de saltar la valla de Melilla provenían de Sudán del Sur, huían de una guerra y allí nadie te saca ni hay corredores humanitarios. No sé si alguien puede imaginar cómo ha sido su viaje”.

Rumbo a Kiev

Aunque hablemos muy poco de ella, la invasión rusa sobre Ucrania continúa: los bebés nacidos en territorio ocupado tendrán nacionalidad rusa, leíamos ayer, solo unas pocas horas después de ver que “Draghi, Macron y Scholz” habían puesto “rumbo a Kiev en tren” (El Independiente). El gesto importa, la foto importa, el medio de transporte elegido importa, Ucrania importa y que Rusia no gane también importa. Y mucho. Así que celebro que líderes europeos tan relevantes (¿cuánto hubiera dado Sánchez por salir en esa foto?) dediquen su tiempo a un conflicto que continúa y no solo como excusa para el alza de precios.

Sánchez, a Argelia

Por un lado, los líderes europeos ponían rumbo a Kiev, por otro, Pedro Sánchez sabe que ese no es su tren, que el suyo, antes o después, partirá rumbo a Argelia. Porque la crisis diplomática y de suministros con aquel país no puede, simplemente, darse por hecho, como hace con casi todo el presidente español. Los problemas no se disuelven: se resuelven. Además, creo que el planteamiento de El Periódico de España es bastante acertado: Argelia quiere ponerse en el panorama internacional y para ello necesita fotos como la de Sánchez haciendo los deberes ante el régimen. Una foto que España no puede evitar.

Las sobras

Solo puedo estar de acuerdo con Luda Merino en su denuncia tuitera a lo que Santiago Abascal dijo en El Homiguero sin que nadie le corrigiese: “Que los gays adopten a los niños que no ‘quiera’ nadie”. Merino recuerda que las y los niños no se eligen, que si se transmite eso se transmite que hay personas a las que no ha querido nadie antes (y así se estigmatiza a las hijas e hijos de parejas del mismo sexo), y que la idoneidad de una persona o una pareja que adopta no tiene nada que ver con su género, como tiene que ser, evidentemente. Una vez más, el problema no es lo que diga uno de Vox, es que nadie le responda en el mismo plató.

¿Por qué?

Los gobiernos EE.UU., Reino Unido y Alemania van a investigar los motivos del alza de los precios del combustible en sus respectivos países después de que se pusieran en marcha iniciativas públicas (desde la inyección directa de dinero, como en España, a la rebaja de impuestos) para detener la escalada, según Xataka. Los motores económicos americano, europeo y británico (que como todo el mundo sabe, siempre se han creído un continente más que una isla) han decidido intervenir y me parece bien. No me explico que no lo haga España, que se ha limitado a poner en marcha un recopago en las gasolineras (y a seguir recaudando).

Es lo económico, no lo estético

He aplaudido en esta columna las iniciativas de los ministerios españoles de Consumo o Empleo que afectan directamente a nuestra vida (al final, la mayor parte del tiempo somos reducidos a personas consumidoras y trabajadoras). Y pienso seguir haciéndolo. Por desgracia, el primer gobierno español de coalición y el más progresista de la historia sigue distraído en sus propias batallas políticas internas, en los partidos o en el consejo de ministros y ministras. Y ahora, además, tienen una nueva ocupación que no es mejorar la vida de la ciudadanía: “El Gobierno ordena reducir el ruido interno para evitar un mayor desgaste” (El Confidencial).