Sánchez enseña la tesis

Pedro Sánchez ha decidido poner a disposición de los medios el texto de su tesis doctoral para confirmar que sí, está hecha y publicada, y que no, no es un plagio. Para anunciarlo ha escrito un extenso post en Facebook gracias al que, si me lo permiten, me creo que este hombre ha escrito su propia tesis. Como bien apunta el hoy presidente de gobierno, escribirla es un ejercicio, sobre todo, de humildad, porque uno se enfrenta a su propio proceso de conocimiento y tiene que dejar por escrito lo ignorante que es. En el caso de Sánchez, además, a disposición de una oposición desaforada.

Y otros, su propia estupidez

Arcadi Espada opina con la firmeza de quien se tiene por leído y está orgulloso de que le hayan publicado varios libros. Instalado en esa altura moral e intelectual que, sin embargo, solo es el pedestal desde el que todos vemos mejor lo memo que es, Espada hace tiempo que es solo un descerebrado más de la derecha rancia que hace gracia a los suyos, rancios de sol y sombra y caspa cuñada que habrán aplaudido sus afirmaciones sobre cómo un doctor accede a una vida cómoda y contemplativa. No lo habrán alabado quienes se defienden, siendo doctores, entre la docencia mal pagada y la burocracia más abusiva.

Ana Rosa Quintana y los plagios

Inda, el colega de Espada que se pasea por los platós porque, oigan, alguien tiene que salir a hacer el ridículo cada día, ha tenido unos segundos de gloria esta semana hablando del supuesto plagio de Pedro Sánchez en su tesis delante, nada menos, que de Ana Rosa Quintana, la que firmó “Sabor a Hiel”, una novela escrita por un “negro” que a su vez plagiaba otro libro para acabar antes. Se cree el ladrón que todos son de su condición… Y el menos listo que los demás son más tontos y que no tienen memoria. Por lo logrado, la tesis de Sánchez ya es una de mis favoritas.

Rivera, da la cara

Otro que piensa que la vida es Twitter, es Albert Rivera. Convencido, como Inda, como Espada, que solo importa lo que dicen en un momento dado y que nadie observa su trayectoria directa al precipicio del vacío moral y ético, pide que Sánchez responda a las acusaciones de plagio (que solo él y los suyos vierten) mientras él no responde a su increíble currículum menguante: en 2015 era doctor y tenía dos másteres, en 2016 solo tenía dos másteres, y hoy es solo licenciado. Sin embargo, el examen para tener la cara dura algunos lo aprueban con nota cada curso.

Se lo avisamos

Pero el sistema académico está lejos de la excelencia que, sobre el papel, siempre persigue. Hay inflación de “cum laude”, hay doctorandos que defienden con sonrojo sus flojas tesis para poder acceder a un puesto, las subvenciones a los grupos de investigación se gastan en que las editoriales publiquen los libros, mercantilizando aún más la difusión del conocimiento, y las facultades asumieron que sus propias licenciaturas no eran suficientes para estirar del modelo de negocio a los másteres, donde lo público, lo privado y lo interesado, se mezclan demasiado. Pero que quede claro: nadie regala nada.

Un mundo hipercontrolado

“Hasta los cojones de que los trabajadores tengamos que estar evaluados y monitorizados 24/7 de acuerdo al capricho de cada usuario. Los conductores de Cabify no son más majos que los taxistas, es que están absolutamente acojonados por las estrellitas de tu valoración”, tuiteaba Alberto Elías, y tiene razón. Nos estamos acostumbrando a valorarlo todo y a que nos valoren, a obligar a quien atiende en un comercio o un bar a que esté dispuesto a lo que le pidas las 24 horas del día, a controlar y a que nos controlen, y a que eso tenga reflejo en nuestras alubias, sin que nos demos cuenta.

Son solo unos pocos

Y todo, además, está en muy pocas manos, muchas menos de las que pensamos. ¿Cuántos son los usuarios realmente activos en TrypAdvisor? ¿Cuántos votos negativos son necesarios en Cabify, Glovo o Airbnb para que un autónomo (o alguien que da las llaves de los pisos a los turistas a cambio de unos billetes del propietario) pierda su trabajo? ¿Cuántos tuiteros están moviendo el árbol a su antojo con la complicidad de los periodistas ignorantes… o interesados? El actor Manuel Burque se lo pregunta en alto en Twitter, precisamente, y alerta de un “retrato de convivencia social totalmente distorsionado”.

Y mal follados

Ojo a las respuestas de la sexóloga Adriana Royo en El Confidencial sobre Internet: “Hay casos de tres pajas con porno al día. Es consumo de adición. Debería hacerse un estudio de cómo afecta al sistema límbico o al hipotálamo ver tanto estímulo. El cerebro es plástico. Lo que nos metemos lo absorbemos. Tengo un montón de pacientes con una sexualidad que hay que desprogramar, no es suya, es de las películas, de lo que han visto”, “Tinder es súper agresivo, como un escaparate (…) activa la gula”, “aparenta que estamos conectados porque lo primero que hacemos es mirar el teléfono y ver los likes”.

Ser influencer es duro

Hace unos meses celebrábamos que Elrubius hiciera visible la ansiedad y el estrés que genera su trabajo, en el que es una estrella, en mi opinión, merecidamente: la sobreexposición de YouTube o Twitter y la presión por generar nuevos contenidos que enganchen a los espectadores le hacían sentirse mal. Y no importa lo bien pagado que estés, la realidad, como empiezan a admitir estos nuevos creadores de contenido, ahora en The Guardian, en un espacio absolutamente desregulado como es Internet, es que no existe ese trabajo superdivertido que, sin embargo, es el que quieren nuestros jóvenes.

Facebook retrocede

No doy por muerto a Facebook porque los que deciden su futuro ya han demostrado que son los mejores y porque siguen dando pasos para transformar, por enésima vez, la plataforma, ahora hacia un proveedor de contenidos regulado por el propio Facebook, pero es evidente que, cuando menos, está pasando un bache y reajustándose: en EE.UU., el 75% de los usuarios tomaron alguna medida después del escándalo de Cambridge Analytics. La más destacada, desinstalar la App: lo hizo el 44% de usuarios entre 18 y 29 años, seguramente también movidos por el desinterés.

Facebook ya no mola

Cualquiera que tenga una cuenta en Facebook habrá notado que la usa menos y que, incluso, consulta mucho menos las novedades de sus “amigos”. Facebook ya no mola y, como bien sugiere en Magnet, ese es el gran problema de la empresa, y no la falta de credibilidad, las “fake news”, si aupó a Trump a la presidencia de EE.UU. o si da más cancha a las ideas “de izquierdas”. Y ahora, ¿qué? ¿Qué va a pasar con nuestras fotos, nuestras reflexiones lanzadas a Internet vía Facebook, nuestros contactos y las relaciones que hemos mantenido? Tranquilos, que tenemos Instagram (propiedad de Facebook).

Pero no es solo Facebook

En un blog especializado en la tecnología de Android van más allá: no solo es Facebook, las personas usuarias están perdiendo su confianza en las redes sociales digitales. ¿Qué pasa con Twitter, cada día más lleno de pesados, indignados y, en general, el tonto del pueblo con un megáfono? Instagram sigue creciendo pero parece que nunca llegará a ser tan grande como Facebook. Y el resto de redes son hoy residuales (Flickr, Pinterest, etc.). Es decir, muchos usuarios dejarán de tener redes sociales cuando Facebook, definitivamente, caiga. ¿Qué ha pasado? Simplemente, que nos hemos cansado.

La culpa es de la tecnología

Si algo ha reforzado Internet es la tendencia natural del ser humano a echar la culpa a otro. Por ejemplo: las olas de indignados miran más que nunca al estado, al que piden que regule… la actividad ajena. Pero también se piden cuentas a las empresas tecnológicas, como la mujer que ha demandado a Tesla (no digo que no se lo merezca, ojo) porque ha tenido un accidente pese a usar (o por hacerlo) el sistema de conducción automática. El coche no percibió el obstáculo y vehículo y viajera (porque conducía un ordenador) se chocaron contra un camión de bomberos parado.

¿Y a dónde va el dinero?

Recelo por sistema de las virtudes de la tecnología, sobre todo cuando es la propia tecnología la única virtud de lo que sea. Tal vez por eso me esté perdiendo un dineral por no invertir en monedas virtuales… aunque según nos cuentan en Xataka parece que no están viviendo su mejor año (mientras en otros foros leemos que se disparan). Ether, por ejemplo, ha perdido un 82% de su valor desde que alcanzó su máximo histórico, y arrastra a otras más conocidas como el bitcoin. ¿Y dónde va ahora el dinero de los inversores? ¿De dónde sacan su valor estas monedas? ¿De la demanda? ¿Eso no es especulación?

Los videojuegos seguirán sin ser olímpicos

No seré yo el que niegue valor a esta industria ni el que niegue el esfuerzo a sus grandes estrellas, pero yo tampoco sigo viendo los eSports una disciplina olímpica, aunque el argumento principal del COI me parezca una soberana estupidez: que promueven la violencia. Miren, no. Lo malo de los eSports hoy es que promueven a personajes poco modélicos por horteras, porque juegan a irse a paraísos fiscales, y porque de momento no parecen promover valores deportivos distintos al del dinero que se mueve (cada vez, más). Miedo me daría ver a los representantes vascos en la disciplina.

Buenas noticias

No es habitual que en los periódicos demos buenas noticias. De hecho, las malas, si se fijan, solo son “las noticias”, son las buenas las que tenemos que calificar. Hoy les traigo, para variar, una noticia estupenda: los hijos de Irene Montero y Pablo Iglesias han salido adelante después de dos meses de lucha de toda la familia. La política, no lo olvidemos, la hacen las personas, y los políticos (y alguna vez confieso que se me olvida) sienten, padecen y son felices con las mismas cosas que sus votantes o quienes comentamos sus pasos. Ni más ni menos. Zorionak a Leo, a Manuel, a Irene y a Pablo.

Todo eso ya estaba allí

Pablo Iglesias e Irene Montero han dado a conocer el estado de sus hijos del mismo modo que el primero dio a conocer junto a Tania Sánchez que su relación de pareja se terminaba: con una carta firmada por ambos y publicada, a la vez, en Facebook y Twitter. Una carta en la que, esta vez, dan las gracias a los reyes de España, a los compañeros de otros partidos y a la sanidad pública. Es decir, a la casta y a lo que, según ellos, no funciona. No aprovecho un momento de debilidad: pongo de manifiesto que en la vida, cuando ya te juegas algo, todos dejamos atrás la adolescencia y empezamos a ser adultos.

Willy Toledo, la víctima

La justicia española falla más que una escopeta de feria: víctimas de verdad, como la de La Manada, se sienten desprotegidas y el resto de mujeres, desamparadas. Y amigos de los victimarios acaban siendo convertidos en mártires. En este último caso me refiero a Willy Toledo, que no reconoce a un dictador cuando lo tiene delante y que ahora se ha convertido en el último icono de la injusticia española porque ésta le reclama después de que no se presente a declarar por sus blasfemias. Ojalá se presente, le absuelvan (lo contrario sería ridículo) y todos dejen de vestirle de santo.

Se acabó, Mourinho

Yo era mourinhista… hasta que nos enteramos de que también él había defraudado a Hacienda. El entrenador lo negó en repetidas ocasiones y ahora ha pactado un año de cárcel y 3,3 millones de euros de fraude que tendrá que resarcir. Es cierto que su declive deportivo coincidió con la noticia de su desfalco y que es fácil hacer leña del árbol caído, pero no es menos cierto que es labor de todos, especialmente de los medios, no ensalzar a personajes que, siendo millonarios, deciden no contribuir como todos. Y Messi, por cierto, está en la misma situación.

Los chollos serán los “kilómetro cero”

Seguro que usted también ha leído la noticia de que en agosto los concesionarios de coches han batido su récord de ventas por las ofertas antes de que entren en vigor los nuevos impuestos por contaminación de los vehículos. Pero no se arrepienta de haber llegado tarde si esta oportunidad le pilló con el bañador y el tinto de verano: en Motorpasión explican que el récord es de matriculación, y que al mismo han contribuido los concesionarios que volverán a sacar su stock a la venta ya como seminuevos o “kilómetro cero”. Esta vez no podrán elegir el color… pero sí el descuento.

Twitter está lleno de gilipollas

Me gustaría que mi regreso a la página 2 de DEIA sirva para dejar claro a los lectores y lectoras lo que escribo en el titular: Twitter es la red social en la que el tonto del pueblo te da la pelmada con un altavoz que ha comprado en el todo a cien. Un tonto del pueblo, eso sí, 2.0, con avatar pretencioso y nombre falso para tapar una identidad anodina y malrollera. Twitter es la plaza en la que se junta la parte mala de la turba, esa que solo quiere fuego y no sabe ni prender la antorcha, esa en la que se aprietan quienes condenan chistes porque otros les dicen lo que tienen que odiar.

¿Por qué me pongo así?

El último ejemplo que nos confirma el pozo de lodo que es Twitter es la colección de amenazas de muerte que ha recibido el humorista Rober Bodegas después de que a un tuitstar no le gustaran sus chistes sobre gitanos. Vale, puede que hacer chistes de gitanos hoy esté pasado de moda y siempre haya sido de mal gusto. Pero no vale que se acribille a este guionista, le llamen racista y tenga que acabar defendiéndose con un comunicado en el que solo pide que alguien pare esta espiral de odio… e hipocresía. ¿De verdad tengo que creerme que ninguno de los que le condenan se ha reído nunca de los chistes sobre un colectivo?

¿La verdad le importa a alguien?

Twitter eleva una banalidad (un chiste sobre gitanos) a rango de algo muy serio (amenazas de muerte desde el anonimato). Y sirve para cosas mucho peores: utilizar algo grave (una agresión en la vía pública) para reforzar el argumento que le conviene a algunos (que esa agresión ha sido por quitar lazos amarillos). En La Vanguardia explican que la mujer a la que le han roto la nariz en Barcelona no recibió el puñetazo por motivos ideológicos: un animal recriminó la actitud de sus hijos (ensuciar la calle con los lazos amarillos que arrancaban) y la golpeó gratuitamente diciéndole que se marchara a su país (Rusia, no España).

¿Y la privacidad?

Estoy seguro de que muchos de los cobardes que han amenazado a Rober Bodegas con cuentas anónimas en Twitter defenderán su derecho a la privacidad en esta red social, y en cualquier espacio, como si supieran de lo que hablan. Pero si algo nos enseña Internet es que de doble rasero, cinismo y jeta algunos van muy bien servidos, como el que ha intentado sacar pasta con el vídeo de Iñaki Williams discutiendo con su novia. Primero, a los medios; después, chantajeando al propio jugador. Begoña Beristain en su blog cuenta y matiza muy bien esta historia perversa.

Como detector de tontas sí que valen

Las redes sociales tienen, pese a todo lo escrito, algo bueno: son un perfecto detector de tontos y tontas, como Lucía Etxebarria, que después de hacer el ridículo en Twitter descubriendo en Asturias lo que es un toro y pensando que todos son de lidia, en Facebook ha decidido dejar por escrito lo mal que se lo ha pasado en esta región, con generalizaciones incomprensibles en lo gastronómico y humano para cualquiera que se haya acercado a tierras asturianas, haya comido algo y entablado alguna relación con aquella gente. Etxeberria, definitivamente, es una buena tuitera. Y nada más.