Emérito busca residencia oficial

Juan Carlos I va a volver a España y va a vivir en una residencia oficial del Estado. Es decir, pagada por toda la ciudadanía. ¿Podía ser de otra manera? Por supuesto, podía buscarse un piso en Madrid o un chalet en las afueras que dinero tiene de sobra. Pero para alguien que considera que tiene un país a su disposición porque, qué demonios, por algo Franco le nombró Rey de España, lo de la residencia oficial y el personal pagado, va de suyo. Igual que el periodismo cortesano: “La decisión de Felipe VI de retirarle su asignación anual hace imposible que Juan Carlos I pueda costearse una vivienda con sus propios recursos”, explican en EPE.

El del dinero “en maletas”

Me sorprende que precisamente en El Periódico de España argumenten que Juan Carlos I carece de recursos para pagarse un piso para una persona cuando en la misma web podemos leer que “Yves Bertossa recuerda que además de los 100 millones de dólares procedentes de Arabia Saudí el monarca ocultó otras transferencias de 1,9 millones, 5 millones y 2 millones abonadas desde Bahréin y Kuwait”, dinero que se transportaba “con maletas y en aviones privados que aterrizaban en la base militar de Torrejón”. Solo en “la Fundación Lucum, creada en Panamá, Juan Carlos I ocultó hasta diciembre de 2011 más de 75 millones de euros”.

Una repatriación negociada

La estancia de Juan Carlos I en Emiratos Árabes nos ha salido por un riñón, su regreso lo vamos a costear entre todas y todos y, por supuesto, “Felipe VI ha puesto en marcha una negociación con su propio padre para pactar las condiciones del regreso” y para ello “Zarzuela ha enviado a una persona de la máxima confianza de Juan Carlos I” (Vozpópuli). Porque donde esté el cara a cara que se quite el teletrabajo, sobre todo, cuando pagamos las y los de siempre. Lo que se ríe la jefatura de Estado de la ciudadanía es incalculable, como en este episodio que protagonizan un rey que no explica el origen de cientos de millones y su heredero.

Es una víctima

Si tuviera que escribir una novela sobre un rey jubilado, exiliado y millonario que ha ocultado su fortuna en un país lleno de lujos, lo describiría en albornoz, bebiendo whisky caro, rodeado de prostitutas aburridas y jugando con una pistola con incrustaciones de oro que le regaló su anfitrión. También lo imagino enfadado, quejándose de lo ingrata que es la gente de su país, que no valora lo que hizo, y echando la culpa al presidente del gobierno y a su pusilánime familia. Así, por ejemplo: “Los amigos del Emérito señalan directamente al presidente del Gobierno: ‘Sánchez no quiere que vuelva y Felipe VI no se impone’” (también en Vozpópuli).

Acreditado pero no juzgado

Ha quedado acreditado que Juan Carlos I, en el ejercicio de su cargo como jefe de Estado español, recibió cientos de millones de euros de amigos suyos, dictadores y hombres de negocio tremendamente ricos, sin que conozcamos los motivos. Ha quedado acreditado que escondió ese dinero en paraísos fiscales, por medio de fundaciones y empresas pantalla. Ha quedado acreditado que, sin explicación alguna, cedió una parte de la gestión de ese dinero a una mujer que luego le denunció. Ha quedado acreditado que Juan Carlos I usó testaferros y que varios amigos le han pagado una regularización fiscal. Pero nada será juzgado.

Más lecciones, no, que me enamoro

Pablo Iglesias no se corta: no sabe cómo se escribe “ongi etorri” (él ha tuiteado “ogni”) pero sí se atreve a hacer afirmaciones categóricas sobre “la responsabilidad de la izquierda abertzale a la hora de dar los pasos que les corresponden para la reconciliación”. Y termina: “No reconocerlo es carecer de sentido de Estado”. Quien provocó una repetición electoral para ser vicepresidente del gobierno y solo un año después abandonó su cargo para presentarse a las elecciones de la Comunidad de Madrid no se corta en darnos lecciones sobre lo que es “el sentido de Estado”. Sería de risa si lo suyo, como lo de otros, no fuera colaboracionismo.

La vía escocesa

Lo que diga Felipe VI sobre la estabilidad de las instituciones, después de llegar a una que se mantiene en pie con la colaboración de todos los poderes del estado español, que han tapado las vergüenzas de su padre todo lo que han podido, me importa entre poco y nada. Pero sí lo hace que, en el mismo evento, “Pere Aragonès ha abogado por hacer posible que lo que se hace en Escocia sea posible en Cataluña” (Vozpópuli). Es decir: referéndum pactado entre los gobiernos. Un plan con el que no puedo estar más de acuerdo pero que supone un viraje importante para ERC y para quienes se les han arrimado.

¿Quién no lo haría?

Euskadi es un país industrial lleno de pequeños talleres con mucha importancia. No pocos se mantienen o han mantenido abiertos durante décadas y en la dirección se han sucedido padres e hijas o hijos. Que eso pase no debería escandalizarnos, aunque solo sea porque ya lo hemos visto, pero si hablamos de millonarios la cosa parece que cambia porque la tentación de hacer el chiste en Twitter siempre está ahí. Marta Ortega sucede a Pablo Isla al frente de Inditex. Pero el propio Isla que solo era de “transición”. Para él, el nombramiento de Ortega “es la culminación de mi compromiso con Inditex y con Amancio” (República.com). ¿Y qué?

El corte publicitario

Tuits como el que han difundido, a modo de respuesta a Andrés Iniesta, desde la Comisión Nacional del Mercado de Valores, son los que dan sentido al trabajo de los community managers, y no esos que intentan ser divertidos desde cuentas de multinacionales. El futbolista ha usado sus redes sociales y su nombre para dar a conocer a sus seguidoras y seguidores una empresa que opera con bitcoins, sin indicar se si trataba de publicidad (¿de verdad necesitan ese dinero?) o no, como tantos otros, como tantas otras veces. Ayer, por cierto, se celebraba el día del y la “influencer”.

Son víctimas

Las y los integrantes de la familia madrileña que están en la UCI con coronavirus y sin vacunar son víctimas, víctimas de una desinformación interesada. Como interesados son quienes hacen negocio de la no-vacunación con remedios alternativos y libros que no deberían de ser publicados por peligrosos, y quienes quieren hacer política de lo reaccionario, sea lo que sea. También son víctimas otras que han protagonizado “varios brotes de familias enteras sin vacunar” (Nius Diario). Ante la desinformación que mata, información: “El 80% de los ingresados en la UCI del Severo Ochoa son personas de mediana edad sin vacunar”.

Así son

Agentes manifestándose con la máscara de Guy Fawkes en contra de una ley que amordaza a la ciudadanía y jaleados por sindicatos policiales que nacieron al calor de Ciudadanos y engordaron con los anabolizantes de Vox (como tantas otras cosas). Sí, amigos, en estos tiempos tan extraños lo estamos viendo todo. También en Euskadi, por cierto. El genial Mauro Entrialgo lo tuiteaba así: “Es fascinante cómo los policías españoles ultras se manifiestan con caretas que representan la cara de un terrorista. La reapropiación irreflexiva de terminología y símbolos ajenos por la ultraderecha lleva a estos disparates afterpop”.

Y así hizo el día

Toni Cantó ha tenido una semana de esas que a todas y todos nos gusta tener en el trabajo: una tarea sencilla pero relevante, de las que lucen. En un tuit ha justificado su sueldo: “Cataluña: si quieres español, paga. Vaya, lo que hacen las élites nacionalistas y de izquierdas con sus hijos. Los demás, los que no se lo puedan permitir, a tragar”. Lo escribía después de la sentencia que obliga a Catalunya a formalizar una educación en castellano y de que Colau plantease que fuera la privada la que completara la oferta. ¿Serían concertados esos centros? ¿No son las élites de derechas las que eligen esos centros privados en español?

Nos lo traerán los reyes

Entre distopías materializadas a golpe de porra y tuits desde Madrid a precio de oro, menos mal que podemos contar siempre con titulares como este de Vozpópuli: “La Infanta Elena transmite al Rey el deseo del Emérito de pasar las Navidades en España”. ¿Vendrá? ¿No vendrá? Si viene, ¿dónde dormirá? ¿Celebrará la Nochebuena con sus hijos y su nuera? ¿Irá Urdangarín? ¿Y Elena de Grecia? ¿Cuántos cubatitas se tomará Froilán? ¿A qué hora empezarán a pimplar? ¿Irá el novio de Victoria Federica a conocer al abuelito? ¿Pondrá música después de cenar? ¿Qué regalos traerá? ¿Y cuánto nos costará el convite?

¿Qué sabían en Bildu?

Me sorprendió muchísimo la posición de Bildu cuando el Gobierno Vasco anunció su idea de implementar el pasaporte COVID: la defensa de los derechos de las personas no vacunadas que hizo Maddalen Iriarte me sonó muy extraña porque si algo no me esperaba era esa pesca en un caladero tan minúsculo y revuelto. Esta semana leíamos en Eldiario.es “el perfil de los no vacunados, según el CIS: jóvenes, de Vox o abstencionistas”. Voxeros aparte, que están ya radicalizados, lo de los abstencionistas no lo vi venir, pero sí lo hicieron, está claro, en de Bildu. Nadie les negará el olfato. Tampoco el mal olor.

Hoy es Black Friday

Hoy es el Black Friday, pero también puede ser el día del tocomocho: “Un estudio español revela que el precio del 73% de los productos vendidos online es incrementado antes del Black Friday para ofrecer un mayor descuento” (Cagencia.es). No solo sucede eso, que lo hemos visto casi todos: es que el Black Friday es una máquina de asfixiar al pequeño comercio. Un invento no solo americano, que eso no es malo en sí mismo, sino a la americana: las grandes empresas son las que compiten entre sí, las de las grandes cadenas de distribución que acaban con el cartón y el planeta, y lo local sufre por sumarse sin apenas retorno positivo.

«Un patrón»

“Los fiscales suizos han encontrado un patrón entre los viajes del rey emérito a países como Arabia Saudí, Dubai, Kuwait o Baréin, y los ingresos de dinero que se realizaron durante años en las cuentas que se vinculan al rey emérito en el país”. Esto sucedería nada menos que “desde hace 20 años”, y pese a que debería de ser un escándalo en sí mismo, es la investigación “que menos interesa a los fiscales españoles, ya que al tratarse de viajes oficiales en los que Juan Carlos I era la principal autoridad del estado, sería inviolable a ojos de la Justicia española”. Todos los entrecomillados son de Nius Diario.

84 millones

“Álvaro de Orleans-Borbón, primo del rey Juan Carlos I y presunto testaferro del mismo, esconde en 21 sociedades offshore un total de 84 millones en viviendas, acciones y efectivo”. Además, “es responsables de la Fundación Zagatka, donde presuntamente el rey emérito cobraba comisiones irregulares y utilizaba para pagar vuelos privados por todo el mundo. La mayoría de las firmas se encuentran en Panamá y Liechtenstein”. Según El Nacional, este pariente real, que no puede justificar varios ingresos millonarios, reside en Mónaco desde hace 40 años, así que la creación de sociedades off-shore no le redundan ningún beneficio directo.

Entonces, ¿la familia real representa al rey?

Pese a noticias como las anteriores nos da la risa cada vez que recordamos que Felipe VI aseguró que renunciaba a la herencia de Juan Carlos I (pero ahí sigue de rey, por las gónadas de su padre) o que su familia no formaba parte de la casa real española. Pese a esas afirmaciones, en ocasiones muy categóricas, en República.com nos encontramos con que “la Infanta Elena volverá a presidir un acto en representación del Rey después de dos años”. Entonces, ¿la familia del rey representa a la institución? ¿También lo hace Juan Carlos I? Y la otra hermana, Cristina, ¿esa no representa al rey?

¿Un día colorada?

Supongo que a Rocío Monasterio le disgustará especialmente ese refrán español que dice: “Mas vale ponerse una vez colorado que ciento amarillo”, por eso de que ella no quiere ser roja, pero, en resumen, es lo que le ha sucedido cuando el Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha confirmado que “Monasterio no será investigada su copia del sello del Colegio de Arquitectos, ‘tan burda’ que no podía engañar”. Es decir, se ha marcado un Cristina de Borbón: antes tonta que delincuente. Lo que no dice el tribunal es si usar una fotocopia burda para colar unos planos como arquitecta puede ser una estafa, por ejemplo.

La Constitución, los chiringuitos

Entre los mencionados en el reportaje de Eldiario.es hay unos cuantos que, cuando ejercían como representantes de la ciudadanía, se quejaban de la existencia de chiringuitos y, ahora que nadie les hace caso, no dudan en montar uno: Rosa Díez, Gorka Maneiro, María San Gil, Mayor Oreja, Nicolás Redondo, Iñaki Arteta, Fernando Savater (de modo reincidente) y hasta Ainhoa Arteta, pululan por “plataformas en defensa de los valores constitucionales” como “Unión 78”,“ Foro Libertad y Alternativa”, “Movimiento Ciudadano”, “Consenso y Regeneración”, “España Juntos Sumamos” o “Libres e Iguales”.

¿Se apaga la estrella de Fanjul?

Eso sugieren en Moncloa.com: “Ayuso no perdona y promociona a Noelia Núñez para enterrar del todo a Bea Fanjul”. Núñez “está comiendo la tostada a Beatriz Fanjul sin que ésta pueda reaccionar ante el veto impuesto por Génova. La idea es que Noelia reviva en esas NN.GG.”. ¿El motivo? Aquel discurso en campaña en el que ridiculizó a Ayuso, “la peor enemiga que hay en el panorama político y dentro de su partido”. Pero, ¿cómo pudo suceder aquello? “Estaba ‘subida de tono’ y algo ‘endiosada’”, pero “nadie se esperaba que la actitud altiva le fuera a jugar una mala pasada frente a un micrófono”. Hasta que sucedió.

“Felpudo VI”

Pero Bea Fanjul no es la única damnificada por las decisiones de Díaz Ayuso: nada menos que el rey de España se ha visto perjudicado por la presidenta de la comunidad de Madrid cuando sugirió aquello de que tenía que negarse a firmar los indultos. Gracias a la del PP, ahora los de su partido y los de otros (Vox, Ciudadanos, no pocos socialistas) se han dado cuenta de lo poco que pinta el rey (sobre todo, para lo que cuesta) y han empezado a llamarle nada menos que “Felpudo VI” por cómo se ha dejado pisotear por Sánchez y los presos políticos catalanes. Una situación que ningún republicano se hubiera atrevido a soñar.

Ser Villarejo entonces

Lo mucho que pudo disfrutar Villarejo de ser quien fue cuando todo iba bien lo sabrán pocos. El comisario al que llamaban todas las cúpulas que importan si necesitaban arreglar algo. Una versión española y mucho más enriquecida de aquel Señor Lobo de Tarantino. ¿Dónde y qué comería mientras cerraba le negocio? ¿Qué hoteles y coches disfrutaría mientras era agasajado para conseguir sus favores que, además, luego facturaba? Pero más allá del asombro está la preocupación: ¿qué sistema permitía la aparición de un Villarejo viviendo y trabajando a todo tren, desde el PP a Iberdrola pasando por el BBVA?

Que no decaiga esta indignación

Las buenas noticias de los indultos a los presos políticos catalanes, la liberación de la mascarilla en espacios públicos y con distancia suficiente, o la caída en desgracia del rey a manos de los más monárquicos, no pueden distraernos de lo importante: en una península con ríos y pantanos, y bolsas de gas en su subsuelo, el precio de la luz sigue marcando récords por lo alto, y también lo hace la gasolina y el gas, claro, de cuya importación dependemos absolutamente. Hace bien FACUA en recordarlo casi a diario, como casi a diario se rompe un récord al alza. Nuestra aportación como pagadores es no olvidarlo.

Sí, lo merecemos

“Trabajo hay, lo que pasa es que nadie quiere pagar por él”. Esta máxima, presente durante la anterior crisis, la prepandémica, sigue estando vigente. Es una evidencia de tal magnitud que hasta el presidente de EE.UU., siempre alejado de la realidad cotidiana, sea quien sea, se ha dado cuenta: “Pagadles más”. Esa era su recomendación a los empresarios que le preguntaban por qué no conseguían trabajadores cualificados. Y ojo, que Biden también recomendaba que los buenos trabajadores se hicieran fuertes y mantuvieran el precio de su valor. Los recortes y los chollazos se tienen que acabar, también en el trabajo.