El desafío es la justicia

El desafío no es “la concordia entre los pueblos de España” después de los indultos, como dijo Pedro Sánchez: el desafío es que España madure, abra los ojos, se dé cuenta de los problemas que tiene, y que estos sean tratados por políticos adultos capaces de gestionar un referéndum si fuera necesario. El reto también es para los medios de comunicación que tienen que explicar los hechos sin la pintura de hooligan en las caras de periodistas y contertulios. Y el verdadero desafío es, sin duda, para la justicia española, heredera de otra época y con ansia por corregir negociaciones políticas o fundamentos democráticos como la participación.

¿Quién mantiene las dos Españas?

Los indultos hay que explicarlos bien: son necesidades humanitarias de unas personas (y sus familias) que intentaron avanzar un mandato ciudadano y lo hicieron con precaución (ni siquiera bajaron la bandera española) pero con intención de llamar la atención sobre un territorio de Europa. Personas que fueron apoyadas, entre otros, en aquel referéndum en el que mucha gente se implicó para tener urnas y censos. Señal de que algo sucede en el seno de una sociedad. Con esta base, provocar una España partida (“más del 50% de los españoles rechazan la concesión de los indultos”, según La Información) es una irresponsabilidad.

El papelón de Felipe VI

El papel de Felipe VI en la aprobación de los indultos no puede pasar desapercibido: el verdadero escándalo que provocó Díaz Ayuso no fue intentar implicar al rey de España, sino poner de manifiesto la inutilidad de este cargo, que solo sirve para ratificar lo que deciden otros. Para estampar una firma la maquinaria monárquica resulta bastante cara, la verdad. Por supuesto, no hubiera sido mejor el enfrentamiento ni que Felipe VI se hubiera opuesto, no soy uno de esos “cuantopeormejoristas”, de los que hablaba Javier Vizcaíno. Pero tampoco estoy ciego ni soy rico: que la jefatura del Estado nos cueste lo justo para lo que sirve.

O que escuche a “su pueblo”

Entre lo que ha podido trincar su padre si se confirma la montaña de indicios de la investigación sobre las distintas millonadas que tiene aquí y allí Juan Carlos I, y la inutilidad de la institución que ha heredado Felipe VI (y eso que renunció a su herencia), yo creo que la monarquía española ya ha salido suficientemente cara. Algún recorte ya ha hecho, es cierto, pero justo el que más le conviene: “6 años desde que el CIS ya no pregunta por la monarquía en sus encuestas. La última vez que preguntaron Felipe suspendió con un 4’34. Y dejaron de preguntar, evidentemente”, según Alán Barroso en Twitter.

Gañanismo, el virus de siempre

La misma España en la que políticos y periodistas se han negado a explicar los indultos, la misma en la que el jefe de Estado puede haber trincado y su sucesor, su hijo, ha quedado como un pelele, algunos se han autoelegido como superhéroes necesarios. Y no hablo de los jueces y llaneros solitarios. Hablo de escritores como Pérez Reverte, capaces de menospreciar a sus compañeros y reivindicar nuevas lecturas (escritas por él y sus amigos, claro) para niños cuyos padres quieran futuros machos alfa en casa. “Es acojonante cómo Pérez-Reverte es cada vez más indistinguible de su parodia de Joaquín Reyes”, tuiteaba Pablo Batalla Cueto.

Un escándalo más

Si la Audiencia Nacional acredita finalmente, como adelanta la SER y recoge El Plural, “que el PP tenía una Caja B y que la sede de la formación política, en Génova 13, se pagó con dinero negro”, estaríamos ante un escándalo mayúsculo que debería de llevar a consecuencias igual de relevantes. Y para que no queden dudas: “Los jueces considerarán en la resolución judicial que la ‘realidad’ de esa contabilidad paralela es un ‘hecho incontrovertible’ sobre el que ‘no hay discusión’”. Si se confirma la sentencia en julio, se multiplicarán los sordos y los ciegos en el PP, quienes nunca recibieron un billete y quienes ni siquiera estaban allí.

El atraco cotidiano

Después de la subida de la factura de la luz viene, sin ninguna duda ya, la de los carburantes. Pero esta vez, vía Estado: “El plan es subir los impuestos tanto al diésel como a la gasolina para equiparar los precios al de los países del entorno” (El Economista). Y la subida constante del precio del petróleo solo lo “mejora”: Cuanto más caro sea el litro, más recaudación. El plan es que para 2050 los coches sean eléctricos y compartidos. Para lograrlos, durante 30 años pero empezando ya mismo van a gravar el uso de vehículos cuya compra incentivan los propios gobiernos. Un negocio muy caro, como siempre, para el ciudadano medio.

La tragedia recurrente

Pagamos más por la luz, pagamos más por los combustibles, nuestro futuro es negro, negrísimo, y el presente en España, una puta mierda. Así, sin paños calientes: “La crisis se ceba con los españoles de 35 a 44 años: 210.528 empleos destruidos. Las afiliaciones a la Seguridad Social se desploman en ese tramo de edad, entre otras razones, por el menor coste de la rescisión de los contratos” (Vozpópuli). El problema es que se trata de la franja de edad que tiene que asegurar el futuro con sus hijos y que tiene que incentivar el consumo. Mala señal la que emite un país en el que solo funcionariado y pensionistas viven tranquilos.

La crisis permanente

Fernando González Urbaneja plantea en República.com que la crisis de gobierno y su supuesta remodelación, que generaron titulares al final de la pasada semana, no va a resolverse rápidamente: “La ventaja de abrir una crisis de gobierno sin plazo de materialización es que entretiene mucho. A los periodistas, y a sus fuentes, les encanta la especulación sobre los ministros que salen y los ministrables que suben. Y los enredadores habituales gozan de oportunidades para darse de enterados y tratar de nominar o descartar candidatos. Toda una feria de vanidades y conspiraciones”. Su definición encaja perfectamente en la realidad.

La factura, los de siempre

Cuando vi este tuit de Agustín Almodóvar: “Este gesto de S.M. el Rey comiendo con el Presidente de Portugal en una terraza de Madrid me parece fabuloso, siempre al lado de nuestro turismo, siempre con nuestra hostelería. ¡Bravo Majestad!”, lo primero que pensé es: ¿y quién pagó? La respuesta es obvia: nosotros, los mismos que hubiéramos pagado el piscolabis posterior a la reunión en una sala de Palacio igualmente, lo sé. Pero también sé que el verdadero gesto de Felipe VI sería salir, consumir y abonar las cuentas, dejándose ver con naturalidad. Todo lo demás solo es una puesta en escena.

La estafa continua

La factura de la luz es, sin duda, la mayor estafa legalizada de la actualidad: los peajes, las tarifas, los sistemas de cálculo, los costes y las justificaciones hacen que nos resignemos con los consumos. Pero cada vez que hay novedades recordamos que el atraco es global, redondo, amplio, sin fisuras: más de diez millones de consumidores nos veremos afectados para mal por el nuevo sistema de cobro. ¿La solución? “Incentivar el ahorro a través de cambios en las pautas de consumo”, según Teresa Ribera (La Información). El gobierno más progresista de la historia de España prefiere eso a meter mano a las eléctricas.

Cuestión de sensibilidad

El encarcelamiento de los políticos catalanes y su persecución internacional por parte de la justicia y la política españolas muestra una clarísima falta de empatía. Seguro que las sentencias están justificas, pero no lo están en lo humano, lo lógico y lo democrático: representantes de la ciudadanía avanzaron en el camino en el que les pusieron sus votantes y están pagando un precio personal altísimo. Los indultos llegan tarde y mal, y contribuyen poco al alivio, pero lo hacen y eso es lo positivo. Entender todo esto, sentir que son políticos y no criminales, que son personas injustamente presas o huidas, es cuestión solo de sensibilidad.

Y de sociología de un país

En Euskadi no estamos en nuestro mejor momento políticamente: la oposición se ha vuelto populista y oportunista, y la violencia ha vuelto a ser directa y justificada por quienes nunca dejaron de hacerlo. Pero en España, sociológicamente, también están en un momento delicado: el texto de César Calderón en Vozpópuli sobre el cambio de ciclo político presenta una pérdida de confianza abrumadora de los españoles hacia el PSOE y el gobierno de coalición, y vaticina una remontada espectacular del PP sobre el propio PSOE y Ciudadanos… Pero con Vox como apoyo por su derecha para ascender al gobierno.

La transparencia real

Una vez más, la Casa Real española ha decidido hacer una comunicación de mierda: Felipe VI ha sido vacunado, pero no vamos a saber ni cómo ni por quién (no hay imágenes) ni con qué vacuna, que es lo más relevante. Ya sabemos que la opacidad es una de las tradiciones más arraigadas en todas las monarquías, pero especialmente lo es en la española, como la de las prebendas y los amigos que te dejan millones para que regularices tu situación con Hacienda. Bueno, que me lío, que en vez de dar ejemplo y proyectar esa imagen de falsa normalidad que pretenden, han optado por el oscurantismo. Allá ellos y sus movidas.

¡Qué liada!

Cuando Correos presentó su enrevesada campaña para promover supuestamente la igualdad, en la que los sellos tenían un valor en función de su color (piel más blanca o más oscura), ya se veía venir el golpe. Pero la dimensión internacional del mismo ha sido inesperada: The Washington Post explica cómo el servicio postal español ha atribuido un valor menor al sello con apariencia de piel negra, y un valor mayor al sello con apariencia de piel más blanca. Un lío de esos que hacen que te preguntes: ¿Nadie en la cadena de responsabilidad lo vio venir? ¿De verdad este disparate tuvo todas las luces verdes?

Work hard, play hard

Mohamed VI ha demostrado que puede hacer lo que le dé la gana y que carece de la humanidad más básica lanzando, como si fueran piedras, a inmigrantes contra España en Ceuta. Con el ataque de Marruecos con seres humanos consumado, “Felipe VI llama al presidente de Ceuta para ‘interesarse’ por la situación”, según El Plural. Anotamos otro gran servicio del rey español a sus súbditos: una llamada de interés a un monarca que, según nos vendieron durante el juancarlismo, podía ser como un primo para él y Felipe VI, un primo para el dictador marroquí. Vaya selfie que se están sacando todos.

A Ceuta, pero no a hacer la mili

El jefe del estado español se ha limitado a hacer una llamada cuando lo peor ha pasado, y el del gobierno, ha difundido un vídeo a los medios de él viendo la costa ceutí desde un helicóptero. Quien no se ha perdido el evento, como si se tratase de un millonario que se acerca a ver una aurora boreal, es Santiago Abascal, que no fue a Ceuta ni a ningún sitio a hacer la mili, pero sí va a hacerse la foto: declaraciones a los medios (entrevista a Ana Rosa Quintana, incluida) y encuentro con simpatizantes, así ocupó la mañana de ayer quien los días previos ha señalado a menores y tuitea con el hashtag “stop invasión”.

Qué momento

La debilidad de España ha quedado a la vista: Mohamed VI puede ridiculizar el sistema de fronteras, amenazar y chantajear cuando quiera. Y el gobierno español queda desnudo no solo ante la oposición y la ciudadanía: Europa mira muy atentamente su frontera del sur y toma nota de cómo actúan unos y otros (y mide la fortaleza de la democracia en función de cómo se comporta la oposición). Por si todo esto fuera poco, el gobierno español, por medio del controvertido Iván Redondo, da a conocer esta semana su plan “España 2050”, que ya ha sido barrido por una crisis diplomática y humanitaria en unos pocos kilómetros.

El Bizum

La expresión del Bizum no es mía, sino de un tuitero que traigo recurrentemente a la columna, Niporwifi, y la noticia, de El Independiente: “El Gobierno da 30 millones a Marruecos para controlar la inmigración en plena crisis en Ceuta”. Un pago que debe compensar el esfuerzo logístico pero parece que también compensa la decisión de traer a España a Brahim Ghali, del Frente Polisario, que ha sido ingresado en Logroño con coronavirus y una identidad falsa. Ese ingreso habría sido el detonante o la excusa, que uno nunca sabe cuando se trata de dictaduras, para el uso por parte de Marruecos de personas contra España.

Y con los inmigrantes llegaron los bulos

La correlación no suele fallar: con el incremento de personas inmigrantes (los pobres, claro, que los ricos son “viajeros que se instalan”) surge también un incremento de los bulos. En Maldito Bulo han desmentido ya casi una veintena: no ha ardido ningún colegio, ningún coche, ninguna iglesia, ni ningún supermercado en Ceuta, no ha sido apuñalada ninguna mujer ni ningún inmigrante a manos de otro, ningún inmigrante ha violado a nadie, ni ha habido robos a punta de navaja, ni ocupaciones de viviendas por la fuerza, y sí, lo que sí ha habido es la creación de una cuenta para difundir bulos que en la web han detectado rápidamente.

Todos los Villarejos de España

El comisario de la Policía Nacional José Manuel Villarejo es una excepción, sí, pero porque no creo que muchos hayan amasado hasta 23,5 millones de euros “en 14 trabajos para empresas y particulares” (Abc) sin colgar la placa. Lo que me preocupa es la norma: ¿cuántos Villarejos hay en la Policía Nacional española? ¿También los hay en la Guardia Civil? Y en otros puestos con acceso a información privilegiada e investigaciones como la Justicia, ¿hay otros Villarejos? ¿Y por qué estaba tan extendido acudir a este comisario? ¿Y nadie acudía a otros comisarios u otro tipo de agentes? ¿En serio me tengo que creer que no?

No era una broma

La imagen de la apisonadora chafando un montón de armas que vaya usted a saber dónde estaban hasta ahora, en presencia de miembros del gobierno español y de Idoia Mendia, era tan ridícula que en El Mundo Today, el medio digital satírico que con más tino lacera nuestro día a día, titulaba con una descripción de los hechos: “Una apisonadora destruye las armas incautadas a organizaciones terroristas en un acto simbólico presidido por Pedro Sánchez”. Simplemente, no cabía un chiste más en una idea y una puesta en escena graciosas, y una intención de humor negro: apropiarse de la imagen del fin de la violencia.

Esto, tampoco

Otro titular que parece un chiste puede ser este: “Felipe VI se desentiende de sus hermanas, a las que el ministerio de Interior pagó su seguridad cuando se vacunaron irregularmente, porque no forman parte de la familia real”. ¡Qué tomadura de pelo! ¡Qué gran comedia que sufragamos entre todos! Y que no me venga ningún listo a decir que si hablamos de Cristina y Elena no lo hacemos de los millones de parados en España porque no solo es perfectamente compatible sino que son dos muestras del mismo país de pandereta, corona, privilegios y erario público para los mismos aprovechados de siempre.

A ver si así…

Las imágenes de la Asamblea Popular Nacional de China que estamos viendo desde hace unos días en los periódicos, los informativos de televisión e Internet son las de una dictadura que gobierna un país enorme solo con hombres que deciden cuánto va a crecer este año sin que les importe las condiciones de vida de la ciudadanía o las personas trabajadoras. Esa imagen debería de servirnos para recordar, cuando nos lo pongan de modelo a derecha e izquierda, la mierda de régimen que es, y que solo con mano de hierro y promesas imposibles con modelos de riqueza extravagantes puede mantener el orden.

Nosotros hicimos la travesía del desierto

Pertenezco a una generación que recordaba solo con imágenes vagas (y mucha hemeroteca) los últimos triunfos del Athletic, que creció sin títulos, ni finales, ni gloria mientras otros niños y otras niñas apostaban por caballos ganadores llamados Romario o Ronaldo. Pertenezco a la generación que resistió de rojiblanco porque era el color de ama y aita, de amama y aitite, y de izekos y osabas. Soy de la generación que ahora alucina con las finales y los títulos, y que se pregunta cuánto durará este ciclo porque quiere que sus hijas e hijos, tan pequeños como yo en aquellos títulos de los primeros 80, también los disfruten.