Los tontos del spray

Puede pasar lo que sea, que siempre aparece un tonto. En el caso vasco, generalmente, al tonto se le reconoce porque lleva un spray: “Amanece con pintadas el mural del ‘Guernica’ de Picasso en el día del perdón de Alemania por el bombardeo nazi” (El Diario). Hay que ser tonto esférico y fosforescente para pintar el mural con el cuadro de Picasso con el fin de quejarse de la presencia de Felipe VI (que se descalifica solo, por ejemplo, llevando al canciller Merz en uno de los Rolls-Royces que heredó de Franco). El resto, lo que tenemos que preguntarnos es: ¿y el tonto del spray, de quién es? ¿Quién le aplaude? ¿Cuál es su ideología? Pues eso.

“Un puto desequilibrado”

Lo escribe Grahml en Menéame sobre Trump porque el presidente estadounidense no tiene ningún problema en manchar un día especial (en su caso, el de Acción de Gracias), con sus obsesiones (en su caso, la inmigración), pero lo podemos decir también del tonto del spray (que ha manchado un día especial en Gernika por su obsesión: hacer pintadas). Me centro en lo que ha escrito Trump: un vómito de odio contra los inmigrantes, el insalvable rebuzno contra el partido demócrata, y su ración rancia de triunfalismo. No sé quién es ese Grahml pero llamar “puto desequilibrado” a este tipo de gente debería ser la norma.

Es un tuitazo

Podemos discutirlo todo, pero no que el del PP es un tuitazo: en el momento en el que supimos que José Luis Ábalos iba a entrar en la cárcel, el community manager de los de Núñez Feijóo subió los 23 segundos de aplausos que el mencionado recibió del grupo socialista en el Congreso, el día que defendió la moción de censura contra Rajoy, precisamente, por corrupción. Lo dicho: un tuitazo. Luego, insisto, discutiremos sobre si tiene el PP legitimidad para hablar de corrupción, si es comparable una prisión preventiva con una sentencia firme a un trinque sistémico o el peso que adquirió el propio Ábalos en el PSOE.

Lo que supone

Nadie describe el Sanchismo como Antonio Agredano: “Un gobierno que no gobierna, que sólo oculta, entre sus alas, al presidente. Sindicatos dóciles. Periodistas militantes. Oposición a la oposición. Trenes parados en cualquier parte. Viviendas imposibles. Lo peor de Podemos, lo peor del independentismo, lo peor del propio PSOE. Mezclado, no agitado” (The Objective). “Mientras Anaís y Miss Asturias pasean por los platós de televisión hablando de la fragilidad de Ábalos, Sánchez sigue con su agenda como si nada ocurriera”. Todo “supura tristeza. La herida humana del exceso, de la ambición y de la mentira”.

No lo condenará

Alberto Núñez Feijóo, hoy; Pablo Casado, ayer; y quien venga mañana, añoran la época en la que José María Aznar tenía cosida a toda la derecha española, incluida la que ahora vota a Vox. ¿Cómo lo hizo? Así: “Aznar presume de herencia franquista: ‘No condenaré algo de lo que formó parte mi padre’” (El Plural). La España de hoy, esa que recibe al canciller alemán que va Gernika a pedir perdón por el bombardeo en un Rolls Royce que heredó Felipe VI del franquismo, tiene mucho que ver con ese Aznar. No es revisionismo, es reverdecimiento del franquismo, es el orgullo recuperado de los vencedores, hoy, como ayer, bien posicionados.

«Sólo puedo decir»

Sinceramente, no me parece nada grave que Pedro Sánchez, Santos Cerdán y Arnaldo Otegi se hubiesen reunido, con Koldo García como hombre de confianza en aquella época, para hablar de la gobernabilidad de España. La gravedad del asunto la ha cargado el propio Otegi, midiendo fatal la exclusiva de El Español (como si Pedro J. Ramírez no publicara seriales, en vez de noticias) y lo que puedan decir otros actores. Por ejemplo, José Luis Ábalos asegura: “Sólo puedo decir lo que me contaron fuentes presenciales, y es que esa entrevista existió”. Pase lo que pase, Otegi va a intentar vestirse con los trajes de víctima y héroe a la vez, otra vez.

¿Y si va a la cárcel?

La entrada de Santos Cerdán en la cárcel no afectó a la gobernabilidad de España, más allá de la grave crisis que abrió en el PSOE, porque el que fue mano derecha de Sánchez ya había dejado de ser diputado. Pero Ábalos, el del tuit que desarbola la contundencia que gasta Otegi, sigue siendo diputado y, si entra en la cárcel sin dimitir, podría generar un lío de pantalones largos en el Congreso, donde el PSOE necesita todos los votos. Sin embargo, lo que es la vida, la cerrazón de Junts y Podemos rebaja el efecto de lo que podría ser una debacle, por un solo voto, generado por una detención de la otra mano derecha de Sánchez en el PSOE.

Mal el PNV, ¿bien el PSC?

Para disgusto de Eneko Andueza (que criticó exactamente la misma decisión cuando la tomó el consejero Zupiria), “los Mossos incorporarán el origen de las personas detenidas en el ‘balance de criminalidad’ de 2025” (Diario Socialista). Pero el tema no es Andueza, sino la decisión del Govern porque, como la del Gobierno Vasco, afecta a mi trabajo: no informar del origen de los delincuentes fue una convención a la que se llegó en un momento concreto que nada tiene que ver con el de hoy, ni por volumen de delincuencia, ni por la desinformación que es capaz de difundir la extrema derecha y que esta medida, ahora, puede detener.

¿Esta no es labor de lobby?

Primero, Pablo Iglesias viaja a China, se pone traje (sin corbata) y loa las bondades de su gobierno. Después, regresa a España y empieza a hablar bien de los coches eléctricos que fabrican en aquel país (obviando las subvenciones y la mano de obra barata), y el martes vemos a Irene Montero en el Parlamento Europeo afirmar: “La guerra comercial con China no trae nada bueno a Europa”. Si esto no es labor de lobby, ¿qué lo es? ¿Y a cambio de qué? Les salva que no son los únicos que lo hacen, que hay más expolíticos y más eurodiputadas o eurodiputados que alaban las dictaduras sin que sepamos sus motivos.

¿Qué tiene que pensar?

Confieso que me ha sorprendido conocer los detalles de la ausencia de Carlos Mazón la tarde en la que la DANA empezaba a llevarse la vida de 299 personas en la comunidad que, todavía hoy, preside. Nunca me permití pensar que un gobernante puede decidir ausentarse, impulsado por lo que sea, y olvidar su responsabilidad por una hora mientras su gente muere. Pero lo que yo piense no es comparable con lo que tiene que sentir José Manuel Cuenca: “El jefe de gabinete de Mazón le advirtió a las 17 horas que la situación en Utiel ‘se estaba complicando’” (Vozpópuli). Su indignación tiene que ser antológica.

Ayuso, entzun!

El lehendakari Pradales es “trendy” en TikTok y, de rebote, en Instagram. Su “Ayuso, entzun: Euskadi, euskaldun”, ha sido convertido en una especie de trap por Euskalakari y ha sido, también, utilizado en 400 vídeos (de momento) de gente joven que quiere dejar un mensaje a Isabel Díaz Ayuso, en particular, y a las Díaz Ayuso de la vida, en general. Un grito de guerra, de identificación, de diferencia, de orgullo ante quien busca uniformizar y quien desprecia lo que no es capaz de entender. La idea feliz de Imanol Pradales en el Alderdi Eguna ha desencadenado una reacción igual de feliz. Pocas cosas habrá mejores.

Lo que me preocupa

Hace tiempo que no me meto con Patxi López y hoy tampoco voy a hacerlo. Reconozco que me sorprendió su torpeza: el socialista afirmó “que el Congreso paga gastos en efectivo y el PSOE se ve obligado a corregirlo” (El Debate). Me sorprendió, de saque, porque Patxi López, igual que fue un lehendakari breve, fue un presidente del Congreso aún más breve, pero estuvo al frente de la cámara que, según él, hacía abonos en monedas y billetes. Pero lo que me preocupa de lo leído y visto no es el patinazo, sino lo que intenta tapar. Ese intento, precisamente, tan apresurado, es lo que más dudas me genera de los sobres para Ábalos.

Me parece bien, pero…

Me parece muy bien esto que leo en El Diario: “Bob Pop se postula a alcalde de Barcelona con los Comuns: ‘Estoy harto de que parezca que la política solo la hacen los demás’”. Pero me parece injusto: si a Bob Pop se lo parece es porque ha vivido ajeno a la actividad de los partidos políticos, y no hay nada reprochable en ello salvo el adanismo al que huele siempre cerca de Podemos. Lo que me gustaría es poner en valor el activismo de quien lleva años, en algunos casos desde los dieciséis, militando en partidos políticos por convicción e ideología. Hay mucha gente que sabe quién hace la política, simplemente, porque la hace.

Ellas sí hacen política

Insisto en que me parece bien el paso que quiere dar Bob Pop, pero creo que no es honesto: él mismo sabe que hace política con lo que escribe y lo que dice. La hace tanto como Tamara Falcó cuando “difunde el bulo de Vox sobre el aborto en El Hormiguero”. El subtítulo de la pieza en El Plural es maravilloso: “La marquesa de Griñón quiso demostrar que hay base científica en el ‘sindrome postaborto’ que Almeida tuvo que rectificar”. Falcó, que tiene pinta de haber cantado eso de que “las chicas bien hechas son las de derechas”, es hoy muy famosa, “ganadora de Masterchef Celebrity”, y conoce perfectamente su alcance.

Igual que Musk

Ya podemos aprovechar las oportunidades quienes tenemos una visión del mundo diferente a la polarización izquierda-derecha, como hace el lehendakari en TikTok, porque entre unos y otros en los polos, se han hecho con los canales de difusión. Patxi López, Bob Pop, Tamara Falcó o Elon Musk, cada uno a su manera, tienen unos altavoces extraordinarios y lo saben: “Elon Musk ha sido muy crítico con la censura y la cultura de la cancelación. Ahora pide el boicot a Netflix por un personaje trans” (Xataka). Lo hace en X, claro, y lo hace porque culpa al hype de haber perdido a su hijo, que decidió hacer su transición hacia Vivian Jenna Wilson.

Este tipo tiene acceso a un botón nuclear

Donald Trump ha asumido esta cruzada como suya: “Las autoridades sanitarias de EE.UU. alertarán sobre una relación entre el uso de paracetamol en el embarazo y el riesgo de autismo en niños”. “Creo que hemos encontrado una respuesta al autismo”, ha dicho el propio Trump, adelantándose a “la recomendación de un fármaco llamado leucovorina como tratamiento contra el autismo”. Vaya, como si alguien quisiera vendernos algo… En Science Media Centre han recopilado varias reacciones profesionales negando la relación que ha afirmado, ya para siempre, el gobierno EE.UU. con su presidente al frente.

Mira, tú, no

Del mismo modo que en Euskadi algunos quieren lavar su pasado fascista con el asesinato de 65.000 personas a manos del gobierno y el ejército israelíes, otros quieren lavar su imagen de intervencionistas denunciando muy alta la censura de Donald Trump hacia periodistas como Jimmy Kimmel. Yo, desde luego, no me dejo: me parece de un cinismo monumental que en Diario Red, el digital que dirige Pablo Iglesias, aprieten los puñitos cuando diferentes voces (y veces) en Podemos han abogado por un control de los medios de comunicación. Ser antifascista es mejor que ser fascista. Ser coherente también es mejor que ser fascista.

La vida loca

Según The Objective, “Ábalos presentó al PSOE 800.000 euros de gastos para ‘complementar su salario’”. Durante sus últimos 30 meses como secretario de Organización habría presentado cerca de 27.000 euros mensuales”. En la exclusiva que dicen manejar este digital aseguran que “el partido habría sido utilizado como herramienta para blanquear capitales”. Cómo no, “la persona que presentaba esos gastos en nombre del ministro era Koldo García”. En resumen, en The Objective hablan de “una operativa que describe una presunta financiación ilegal del PSOE” Pero mi frase favorita es: “Ábalos siempre se quejaba de que no tenía dinero”.

Pero tú separa la basura

Europa ha quedado retratada en la foto de la invasión rusa sobre Ucrania, y en la inacción contra Israel, pero también en la urgencia climática que, más allá de la atrocidad de la guerra, vivimos: “El mundo sigue abrazado al carbón, el petróleo y el gas: los grandes productores planean sacar más, no menos. Estados Unidos, Rusia, India, Arabia Saudí o Brasil extraerán hasta 2030 más del doble de combustibles fósiles de lo que permitiría limitar los peores efectos de la crisis climática: lluvias torrenciales, sequías o grandes incendios” (El Diario). Eso, sí, a buenistas y a separar la basura no nos gana nadie.

También tenemos lo nuestro

Los vuelos baratos, Airbnb, Glovo, y las compras on-line, son las “comodidades” que están destrozando nuestro planeta, nuestra sociedad y nuestros umbrales éticos. Somos peores personas y peor colectivo humano desde que hemos instalado en nuestras vidas estos falsos avances que nos obligan a cerrar los ojos ante nuestro propio impacto, facilitando que neguemos nuestra participación en lo peor que nos pasa. “Los españoles devuelven una de cada cuatro compras en las tiendas en línea” (El Imparcial). ¿Cuál es el impacto medioambiental de esta “comodidad”? ¿Por qué no nos paramos a pensarlo ni un segundo?

Qué tío, Koldo

Lo que sabemos de Santos Cerdán y José Luis Ábalos lo sabemos gracias a Koldo García. Él mantuvo las llamadas y, porque las mantenía, pudo grabarlas. Qué tío, Koldo, al que por si acaso se le acababa lo de conseguidor, guardó esos audios, supuestamente, para asegurar su posición. Unos audios que han acabado siendo un escándalo político explícito como pocos. La enseñanza, sin embargo, no es nueva: en política, rodéate de buenas personas. Huye de los Koldos en cuanto los veas o, a más tardar, cuando empiecen a manejar cientos de miles de euros delante de ti. Porque son los Koldos, los Santos, los Joseluis, los que hacen estas cosas.

Un sinvergüenza más, ¿qué importa?

Voy a intentar meter en esta columna los temas que Koldo García, Santos Cerdán y José Luis Ábalos les han ocupado el sitio: “Airbnb señala a los hoteles, cruceros y aerolíneas como responsables de la presión turística” (El Economista). Tienes que reírte. Esta mandanga intenta colocárnosla Jaime Rodríguez de Santiago, el director general de Airbnb para España y Portugal. ¿Los elementos que posibilitan contar con detalle el número de personas que llegan a un destino generan el problema? ¿Y la empresa que dispone de una infraestructura ajena e inabarcable es la solución? ¿En serio? Cómo nos toman por tontos, tú.

No lo entiendo

No son “las feministas”, sino la “Confluencia Movimiento Feminista”, pero estas (que tienen casi doce mil personas seguidoras en X) también tendrán que explicar muy bien por qué han convocado “concentraciones en hasta veinte ciudades españolas para exigir que se declare la inconstitucionalidad de la Ley Trans” (The Objective). Entre otras, Bilbao el próximo sábado. Yo no lo entiendo porque no soy muy listo, pero creo que hay mucha gente, mucho más espabilada que yo, que tampoco entienden por qué hablan de la “estafa del transgenerismo y cómo este socava los derechos de las mujeres y produce daños irreversibles en menores sanos”.

No son tan listos

Trump es listo, pero no tanto. Musk es listo, pero no tanto. Hemos creado entre todas y todos un sistema en el que para triunfar a lo grande solo hace falta una ambición igual de grande. No es necesario ser muy inteligente, ni inventar algo extraordinario. Tampoco hace falta ser buena persona, de hecho, si no tienes remordimientos, mejor te irá. Pero insisto en que listos no son: “Elon Musk instaló Starlink en la Casa Blanca. El problema es que nadie pensó en la seguridad de los móviles” (Xataka Móvil). El despropósito es tal que los móviles de la Casa Blanca se conectaban a una red llamada “Starlink Guest”. Es de chiste.

No hay otra solución

Según Informalia, después de que ‘La familia de la tele’ diera “un nuevo mínimo de audiencia: superados por Antena 3, Telecinco, La Sexta y Cuatro, e incluso por La 2”, “la cúpula de RTVE ya ha tomado la decisión de cancelar” el programa. Según el digital, en La1 esperarían al inicio del Tour de Francia para desplazar en la parrilla al gran fracaso de la televisión pública española (tan grande como innecesario). Hace tiempo que anuncié que ese programa influiría, de un modo u otro, en el fin de Pedro Sánchez. Lo que no esperaba es que la noticia coincidiese plenamente con estas semanas tan abrupta en lo político.