El futuro (muy cercano)

Esta reflexión de Antonio Ortiz en Error 500 me ha resultado apasionante: cree que será “inconcebible” en el futuro “que tu médico no use inteligencia artificial o que un humano conduzca un coche”. Los asistentes con inteligencia artificial (si no hemos abrasado antes el planeta) serán habituales claramente, según su proyección, en esos dos sectores: los coches autónomos y los asistentes para medicina. Ortiz ofrece datos: al parecer, los vehículos sin conductor humano tienen menos accidentes graves y el acierto de las y los facultativos que usan asistentes con IA es un diez por ciento mayor.

Un nuevo modelo

Antonio Ortiz aloja su blog en Substack, una plataforma que ha conseguido algo que parecía imposible: monetizar los blogs y los newsletter con un modelo de negocio parecido al de Twitch y Onlyfans, una suscripción a cambio de contenido… ¡escrito! Esto sí que no me lo esperaba. Me centro: en Xataka explican muy bien cómo funciona y dan algunas cifras: “Hace dos años ya había dos docenas generando al menos medio millón al año”. Pero las cifras reales son otras: “Para ganar 50.000 dólares anuales cobrando 8 dólares al mes, un escritor necesita 900 suscriptores de pago. Y además, añadir 31 al mes para compensar los que se irán”.

¿Y su modelo de negocio?

“Google ha roto su propio buscador y esto es una noticia pésima para muchas pymes y sitios web orientados a contenido”, titulan en Pymes y Autónomos. Y estoy de acuerdo, es una evidencia que ya hemos notado: hacemos una búsqueda en Google y en vez de resultados en diferentes webs nos ofrecen un resumen hecho con su IA. El problema es grave, pero a medio plazo es devastador: si Google desprecia el posicionamiento, ¿de qué va a vivir? ¿De qué vamos a vivir los demás si nuestros contenidos son absorbidos sin nada a cambio? Y en el largo plazo: sin fuentes diversas, ¿quién queda? Los pocos que tengan dinero para ofrecer su relato.

La esencia

Hay unas cuantas explicaciones técnicas en las que me pierdo pero sí entiendo la esencia: según Enrique Dans, Meta mantiene “una carrera premeditada contra la ley y la privacidad de las personas para ser capaz de colonizar todos los resquicios del ecosistema”. Por eso es durísimo con la empresa de WhatsApp, Instagram y Facebook. “Si de verdad creemos que la privacidad es un pilar democrático, debemos actuar en consecuencia: cerrar la empresa, sentar a su fundador en el banquillo, e inhabilitarlo para que no pueda crear ninguna compañía más”. “La multa, por alta que parezca, es ya una partida presupuestaria más”.

Sí, nos hemos pasado

No tengo claro si en 3D Juegos se están quejando o no ante esta posibilidad: “La generación beta vivirá como los niños de los años 50 y los padres no podrán hacer nada al respecto”. Se refieren a las y los nacidos a partir de este año, y a la legislación restrictiva que prepara Francia, como punta de lanza, para frenar el acceso a las pantallas de las y los menores. Yo estoy de acuerdo. Nos hemos pasado: viajamos, comemos (aguacates todo el año y en todos los países), lanzamos misiles y cohetes, y sobre todo hemos accedido a redes sociales mucho, mucho más de lo que necesitamos y nos beneficia. Debemos parar todo ya.

La juventud nunca puede ser un problema

La juventud son nuestras hijas e hijos, y sus amigas y amigos, es nuestra esperanza y nuestra oportunidad. Pero la juventud nos inquieta. Aníbal Malvar deja claro en Público que no es la simple distancia o lógica la incomprensión: “Es razonable que unos padres no entiendan a sus hijos de 15 años. Pero si no los entiendes cuando tienen 25 y 30, es que algo ha funcionado mal durante mucho tiempo en una sociedad”. Le preocupan (y me preocupan) sus “evidentes pulsiones antidemocráticas y negacionistas, antisistema, desertores de la razón, de sus profesores y, ya no digamos, de sus políticos”, que se extienden por todas las democracias.

Una buena guía hacia el futuro

Mientras en las democracias nos preocupamos por el tipo de sociedad y, especialmente, por el tipo de juventud que hemos generado, permeable a los populismos de base fascista, aquí y allí, en las dictaduras lo tienen claro: la juventud está para guiarla y generar así unas oportunidades y una esperanza globales. La dictadura china, como leemos en Xataka, no se ha andado con paños calientes: “Tiene 39 programas universitarios de química especializados en las tierras raras” que permite al Partido Comunista gobernar el país que “refina el 99% de las tierras raras pesadas del planeta”, el mercado y el negocio del presente y el futuro.

Y puede que tengan la solución

No me fío un pelo de la dictadura china, por dictadura, no por china, evidentemente. No me fié de ningún dato que ofreció de la pandemia. No me fío de la base de su desarrollo tecnológico. No me fío de su información, ni de sus intenciones, ni de sus acciones (su presencia en África ni es casual ni es altruista). Pero Enrique Dans sí se fía de los estudios que afirman que China ha logrado “revertir su tendencia de emisiones de dióxido de carbono” gracias a “una estrategia deliberada, masiva y sistemáticamente implementada” basada en “el despliegue masivo e intensivo de energías renovables” “y una transformación estructural del mercado energético”.

Calentamos el planeta por las risas

Mientras la dictadura China trabaja para controlar al 100% el mercado del futuro y electrifica su sistema como si no costara, en el mundo desarrollado y libre no dudamos en calentar el planeta como si pudiéramos por las risas: “Zuckerberg apuesta por la energía nuclear para impulsar el desarrollo de la IA en Meta” (El Independiente). Porque convertirnos en muñecos con accesorios, bien vale un lago seco. Porque hacer fotos de futbolistas vascos con camisetas de Vox, bien vale un bosque calcinado. Porque preguntar a la IA lo que tardas un minuto en buscar en Google bien vale una especie animal menos.

¿Pero no era todo bromi?

Yo pensaba que solo por las risas era también Eurovisión: al final, ¿sí importa en qué puesto quede España? Al final, ¿sí importa que un estado se organice para influir en el voto popular? Al final, ¿sí importa cómo se comporte la cantante española? Entonces, que alguien se tome todo en serio. Y no me refiero a lo que cuentan en Vozpópuli (“el ganador no podrá ‘saltarse’ los programas de RTVE ni ir a la competencia”), que me parece bien, me refiero a que la fiesta por la fiesta puede salir bien una vez, pero no es un sistema sostenible ni siquiera en televisión. Y la prueba irrefutable la proporcionó Israel.

Debates recurrentes

Desde que Trump volvió a la Casa Blanca solo hablamos de él. Se me escapa el cómo, pero estoy seguro que eso le está haciendo aún más rico. Pero algunos temas no se han esfumado, al contrario: si no les prestamos atención el daño se hará mayor. “Los nativos digitales no existen”, sentencia Wicho (un histórico del Internet en castellano) en Bluesky. “Siempre he dicho que meter ordenadores en el aula sin más no sirve de nada. Y básicamente es lo que dicen estas familias”, concluye antes de enlazar una noticia de La Voz de Galicia sobre las dudas que tienen las familias de un centro sobre el impacto de la tecnología en el alumnado.

Sin personas no hay empatía

Esta noticia no solo es pésima para quienes perderán sus empleos: “La moderadora de contenidos de Meta registra un ERE histórico: 2.062 despidos en Barcelona” (Activos). Sin personas que moderen no hay moderación. Es una perogrullada, lo sé, pero me temo que hay que insistir en ella. Y ya puede anunciar Meta que tiene una inteligencia artificial alucinante que puede hacer esa moderación, que no va a ser lo mismo: si las personas tienen sesgo, la IA también lo tiene pero ni es el mismo ni se le va a parecer. Aquí la humanidad es importante, eso lo aprendimos con Philip K. Dick y el test Voight-Kampff.

No mejoramos

“Starlink lleva seis años creciendo sin competencia. Ahora un competidor ambicioso ha empezado a lanzar satélites: Amazon”. Leo este titular en Xataka y pienso que no mejoramos: de un millonario con rasgos evidentes de sociopatía (Elon Musk) a otro millonario que ha construido su fortuna sobre un impacto medioambiental irrecuperable (Jeff Bezos). La conquista del espacio ya no es algo entre estados y agencias públicas, sino entre empresas privadas de ricos egoístas que solo piensan en beneficios y su propia fama. ¿Qué puede salir mal? O los seres humanos tomamos las riendas de nuevo o esta civilización colapsa.

Pero, ¿lo necesitamos?

La empresa china Temu muestra el incremento del precio de sus productos por los aranceles que impone Trump a China y, sobre todo, muestra al cliente final en EE.UU. que los va a pagar él. Vale, muy bien, muy hábil, muy listos, muy clarividentes y aleccionadores, pero yo iría más allá: ¿realmente necesitamos esa cantidad de productos baratos que importamos desde China y que cuyo transporte hasta la puerta de nuestra casa (el modelo de negocio que ha hecho muchimillonario a Jeff Bezos, de Amazon) está siendo extraordinariamente negativo para nuestro planeta? Esa es la cuestión, no cómo presentan la factura.

La consecuencia

La suma de la tecnología que no necesitamos (mi hija y mi hijo cargan cada día sus iPads, con los que no hacen nada que no harían con libros de texto y cuadernos), las inteligencias artificiales, la carrera espacial privatizada y los envíos hasta casa de fruslerías, genera este resultado: “Las observaciones confirman que los mares del planeta se calientan más rápido de lo esperado” (Cazatormentas). Esto va de supervivencia y no de ideología. O cambiamos nuestro modelo de consumo o nos abrasamos. Y por cierto, solo se salvarán Musk, Bezos y quien ellos elijan, en sus bases espaciales privadas.

¿Cuáles son los medios de masas?

Entro cada día a Bluesky para leer a Bernie Sanders y a Xavier Tomàs. El demócrata me reconcilia con EE.UU. un poco cada mañana, y el consultor me hace reflexionar: “Los medios de comunicación ya no son medios de masas: TikTok es un medio de masas, el Washington Post, no”. Así comenta una conversación entre Ignacio Escolar e Iñakli Gabilondo que, con el debido respeto, me dan mucha más pereza que los hilos de Tomàs. La reflexión es capital: los periódicos hoy parecen hechos por periodistas (también los de los gabinetes de prensa) para periodistas (especialmente para los de los gabinetes de prensa).

Los ultras lo saben bien

Los fachas saben muy bien que los medios de masas no son los periódicos. Y les viene de maravilla, por cierto, que nadie dé la importancia debida a estar informado por periodistas: “Los políticos de extrema derecha son los que difunden más bulos, según un estudio en 26 países”. Que esto que publican en El Nacional no nos sorprenda me aterra, pero soy optimista y confío que las llamadas de atención de la Universidad de Amsterdam, donde han hecho el estudio, sirvan para algo: existe una “relación simbiótica entre los populistas de extrema derecha y los medios alternativos”.

No solo es política

Los medios alternativos y no informativos, empezando por las redes sociales, siguiendo por las webs creadas para intoxicar y terminando por las plataformas en las que todo es entretenimiento, son hoy los grandes medios. Tiene razón Xavier Tomàs. Es el mundo que hemos creado: el del entretenimiento sobre todas las cosas, el de que no sepamos separar lo importante de lo accesorio y el de los millones que se mueven como si no costara. El Wrexham, que pertenece a los actores Ryan Reynolds y Rob McElhenney, en la cuarta división inglesa, “ingresó más que más de media LaLiga EA Sports” (2 Playbook) gracias a Disney y Meta, entre otros.

Hay muchas personas que lo ven

Somos una civilización de mierda, lo ha expuesto Rubén Arranz en El Independiente. El autor anuncia: “Hay dos personas que se matan en directo en internet”. Son Simón Pérez y Silvia Charro, la pareja que se dio a conocer por recomendar inversiones en YouTube como si estuvieran drogados, según dicen los que saben. Ambos perdieron sus trabajos y entraron en una espiral de autodestrucción que exhiben on-line a cambio de dinero para seguir autodestruyéndose en directo. La tragedia no es que estén ellos dos, es que haya miles de personas viéndolo y colaborando económicamente con este drama.

Correcto

“El impuesto a las bebidas azucaradas ha sido un éxito rotundo. Y hay quien quiere extenderlo ahora a la sal”, leo en Xataka y, claro, me parece una grandísima noticia. El subtítulo, además, me parece magnífico: “Frente al reinado absoluto de los utraprocesados, los expertos en salud pública han encontrado el medicamento más efectivo: los impuestos”. Somos así de idiotas: necesitamos un código de colores y letras visible para saber que un paquete de Doritos es malo. “Desde que se introdujo el impuesto, el contenido de azúcar en las bebidas se ha reducido un 44%”. El problema de la sal es que no sabemos cuánta consumimos.

El futuro de Internet

Yo veo como futuro de Internet lo que Enrique Dans ya ve en el presente. No puedo negarlo, me lleva años de adelanto (y por eso me resulta tan interesante): “Un internet cada vez más hostil hacia los humanos, plagado de spam optimizado para las búsquedas en Google, de artículos patrocinados llenos de estupideces y con títulos repletos de clickbait, de anuncios inútiles y de basura generada mediante inteligencia artificial generativa”. Él aboga por que Internet siga consistiendo en “diálogos entre personas” y por eso afirma que seguirá gestionando su bitácora y sus redes de manera personal y artesana. Me sumo.

No pasa por el Metaverso

El futuro de Internet no pasa por el Metaverso. No, por lo menos, como está concebido hoy. En 3D Juegos lo explican muy bien: primero hablan de que 2025 va a ser un año clave para el proyecto de Zuckerberg que hace aguas por todos los sitios. Después recuerdan que, en este tiempo en el que Meta lo intentaba con empeño, hay dos proyectos similares que sí han triunfado: Roblox y Fortnite, para los que no hacen falta esas gafas de 400 € que hay que tener para acceder al universo paralelo de Meta. Y hace ya unos cuantos años, Second Life tuvo más éxito que el Metaverso.

En época de aranceles…

Parece que Trump se ha pensado mejor lo de los aranceles a Canadá y México, pero por si acaso se pone chulo con Europa, nos vamos preparando: en Xataka han publicado una lista de “61 alternativas europeas a Google, X, Gmail, Chrome, Maps, DropBox, Google Drive, WhatsApp y otros servicios populares”. Algunas de ellas las conozco de primera mano y el manejo y la fiabilidad son equiparables a los de los servicios estadounidenses, y en los ordenadores es muy fácil utilizarlas. Pero mientras sigamos teniendo móviles de Apple o de Android, vamos a tener dificultades para evitar las que nos resultan más accesibles.

No vuelve YouTube porque nunca se fue

Por muchas herramientas que aparezcan y nos fascinen, y por muchos cambios que algunos pongan en marcha en viejas plataformas, seguimos buscando y usando refugios, también digitales: Microsoft, Facebook (Andoni Ortuzar ha publicado en esta red sus últimas cartas, puede que las más importantes de su carrera política) o YouTube son fortalezas difíciles de derribar. Ahora vemos, después de la eclosión de Twitch (que no fue para tanto) y TikTok (que sí tiene mucho volumen, pero de porquería), que streamers e influencers refuerzan su presencia en YouTube: “De Ibai a Emma Chamberlain”, titulan en Público.

Ya veremos

Ya he sobrevivido a otros impactos de asteroides fulminantes contra la Tierra. De hecho, ni recuerdo cuántos han sido ya. Ahora viene otro: “La NASA alerta sobre el asteroide 2024 YR4: riesgo de colisión con la Tierra en 2032” (The Objective). Pues bueno, pues vale, pues me alegro, como escribía Ivà en Makinavaja. Ojo, no estoy despreciando la labor de NASA y ESA, al contrario: su trabajo es monitorizar y avisar, y lo están haciendo a la perfección. Lo que me hace tirar de sorna es más el mensaje alarmista de los medios (va un poco de autocrítica, sí), cosa que no hace Brenda Alonso en el digital citado, la verdad.