Es un juego de dos

Edu Bayón lo expresa así de claro en un tuit: “Vox estaba completamente en fuera de juego ante las elecciones vascas y gallegas, con una perspectiva (que se confirmará) de 0 escaños en ambas. Podéis seguir dándoles protagonismo y retroalimentando su relato. Que parece que no aprendemos nada”. Solo puedo estar de acuerdo con el politólogo: vistas las encuestas, Vox será irrelevante en el Parlamento Vasco, pero algunos se están asegurando de que su protagonismo crezca en las próximas campañas: ¿cómo no van a venir los Abascal y compañía si les hacen el juego los que necesitan seguir culpando de sus males a otros?

Estamos atontándonos

Una necesidad clara como el fin del racismo y la violencia policial en EE.UU. y en todo el mundo, ha derivado en una guerra de cafres: se buscan enemigos y se encuentran con facilidad. Solo hace falta sacar de contexto cualquier cosa o inventarse una nueva necesidad, como que los personajes sean doblados por personas de su misma raza. Álex de la Iglesia ha escrito un largo hilo en Twitter criticando esta ola de hipercorrección he hiperrevisión: no hay hechos, no es necesario conocimiento alguno, vivimos pendientes de las opiniones personales de cualquiera (no necesariamente de expertos). Una mierda, vamos.

Y nos dejamos llevar…

Oficinas y leyes para controlar la contratación de expolíticos… Y en Vozpópuli se empeñan en llamar “puertas giratorias” a todas por igual. Cualquiera que se haya acercado a un gobierno sabe lo difícil que es la gestión, y que la gente que es buena en esta es muy valiosa (y, sí, también por sus contactos). Pero en la pieza todo se reduce a que van “de la administración a la empresa”. Y, ¿dónde quieren que vayan? ¿A su casa? ¿Que monten su propia empresa? ¿Y si les contrata una administración? ¿También mal? No es menos cierto que hemos visto colocaciones escandalosas y puertas giratorias de verdad.

Para la galería. Literalmente

El 28 de junio todos dicen que están a favor de la libertad sexual y hasta que la apoyan. Pero el respeto, como el antifascismo, se demuestra en todo tiempo y en todo lugar. Y poco demuestran en el PP cuando usan una foto del Ayuntamiento de Madrid con la bandera arcoíris… De cuando gobernaba Manuela Carmena porque este año no la han sacado. Eso es tener morro y lo demás, tonterías. La foto, la de otra legislatura. El día a día, el que vemos. ¿Significa eso que una bandera es una muestra de toda una política? No. Lo significativo es el gesto para ese tuit mientras pactan con socios homófobos.

Si estás en la playa, no es teletrabajo

Si estás en la playa no es teletrabajo. Igual que si estás confinado con tu familia por una pandemia y tus hijos reciben deberes no estás teletrabajando: estás puteado y haciendo lo que puedes. Así que la moda de hablar del teletrabajo (que no es lo mismo que la moda de practicarlo porque todavía no lo hemos podido hacer) me está empezando a tocar las narices. Y como toda moda, tiene un propósito comercial, por supuesto: ahora intentan colocarnos conexiones a Internet desde el apartamentito de la playa o el hotel. El derecho al descanso o las vacaciones de verdad se ve que no están de moda.

Tiktok es el nuevo Twitter

Apenas estoy escribiendo de la campaña vasca, lo sé. No lo hago porque no hay novedades: para Bildu todo está mal, la incoherencia de Podemos y las calamidades de Iturgaiz dejaron de tener gracia hace mucho tiempo hasta para sus propios votantes, y Andoni Ortuzar, que es el vasco que mejor coloca los chistes, ha anunciado que no va a meterse con nadie. Pero, gracias a este tuit de César Calderón, sí hablaré de comunicación política: “TikTok solo sirve (al menos de momento) para conseguir que tu campaña parezca más molona y que consiga colarse en las teles… Vamos, lo que se ha hecho con Twitter toda la vida”.

La incoherencia resta

En política, la incoherencia resta y la coherencia suma. Esa es una de las poquísimas certezas que manejamos. Por eso, porque es lo más básico, me sorprende cuando veo a políticos con cierta experiencia tomar por tonta a la ciudadanía. Y Trump, algo de experiencia, tiene, vaya: ganó las primarias republicanas y las elecciones de EE.UU. y, ahora, se enfrenta a la reelección. Experiencia suficiente para saber que es absolutamente incoherente rechazar las medidas de prevención de la población ante el coronavirus… Y meterte como presidente de 74 años que eres en una burbuja para no contagiarte, como explican en República.com.

Lo que queda del PDeCat

Soy muy malo haciendo predicciones, pero no pude evitar que en mi cabeza se relacionaran dos noticias: por un lado, que Marta Pascal, ex líder del PDeCat, ha creado el Partido Nacionalista Catalán, y por el otro, que el PDeCat esté al borde de la ruptura, según algunas crónicas de El Nacional. Las tensiones internas en la formación, creada después de la desaparición de CiU, no son nuevas, de hecho, llevaron a la propia Pascal fuera del propio partido. Tensiones que teledirige Puigdemont para diversión de sus propios adversarios políticos, y que sufren las personas valiosas que quedan en el partido.

Airbnb, fuera del centro

Aunque el modelo de negocio nunca me gustó, he acabado usando Airbnb, en total, en tres ocasiones. Y sigue sin gustarme. Si desaparece, lo reconozco, no lo echaré de menos. Y creo que casi nadie lo hará. Ni siquiera los inversores, que solo tienen que ofrecer sus viviendas para alquiler habitual o venderlas. Y los llantos de sus responsables o los grandes propietarios, evidentemente, no me han dado ninguna pena. Al contrario. Además, creo que es necesaria la regulación, como en Amsterdam, que prohíbe las viviendas turísticas en el centro de la ciudad. Pero, ¿no es un error y hasta clasista enviar el problema a los barrios?

No, no es teletrabajo

Creo que estamos cometiendo todos un grave error si nos permitimos creer que el teletrabajo es lo que hemos hecho durante el confinamiento. Nada más lejos de la realidad. El teletrabajo permite conciliar tu labor con el cuidado de un niño o un mayor enfermo, o con el horario de la ikastola, pero estar en casa con niños sanos y con tareas diarias mientras los adultos tienen que trabajar, en ocasiones, a la vez, no es teletrabajo. Es un confinamiento jodido. Las cosas, por su nombre. Así que, si van a plantear una ley sobre el teletrabajo que empiecen desde cero, que vuelvan a febrero de 2020. Si no, será un error de graves consecuencias.

Haciéndoles el trabajo

¿Dudo de la palabra de la extrema derecha? Por supuesto. Es el deber de todo demócrata. Y la foto de la pedrada, perdónenme, pero sí deja lugar a las dudas. Lo que tengo meridianamente claro es que quienes van a manifestarse contra los de Vox no tienen nada de antifascistas. Más bien, al contrario. Además, unos y otros se hacen el trabajo y, entre pedradas dudosas y manifestaciones que realmente sobran abren la puerta a que la vasca sea percibida, otra vez, como una sociedad violenta. Y todos ellos parecen felices: unos porque necesitan políticamente ese enfrentamiento, los otros porque se lo han inculcado.

¿Se necesitan? Sí

Vox necesita a quienes se manifiestan contra ellos como Bildu necesita a esos manifestantes (y la presencia e Vox, claro) para echar la culpa de la violencia policial al PNV. Esto es muy fácil: si cuando vienen los ultras de Vox absolutamente nadie les hace caso no pasaría nada. Pero, claro, unos y otros perderían su oportunidad para agitar el árbol y recoger las nueces de la violencia, esa metáfora que tanto gusta hoy a fascistas de uno u otro origen. Así que, que no me vengan con chuminadas quienes no hicieron frente al fascismo de aquí y ahora lo hacen al de allí porque están de campaña y Permach necesita tuitear.

Nace el “Partido Nacionalista Catalán”

A veces lo más fácil es llamar a las cosas por su nombre. Siguiendo esta lógica, al final, nace el “Partido Nacionalista Catalán” de la mano de Marta Pascal, admiradora confesa de la gestión del Partido Nacionalista Vasco y que llegó a enfrentarse a Carles Puigdemont (la única que tuvo el valor de enfrentarse a él) antes de abandonar el liderazgo en el PDeCat (y su acta de senadora, que para en eso también mostró coherencia). El primer paso ya está dado, y esa nueva agrupación puede convertirse en el refugio de esos nacionalistas que creen que el país se hace construyéndolo paso a paso. Ni a saltos ni rompiendo.

Mujer y deportista: tía buena

Danae Boronat ha lanzado una necesaria denuncia en Twitter: “Muere una futbolista y en la foto que ilustra la noticia aparece en bikini. Es noticia por ser una jugadora prometedora en Italia. Esta es una práctica habitual que sufren las mujeres y que muchos no entenderán como cosificación o sexualización de la mujer pero lo es”. En el caso lucutoso es especialmente duro, pero no es ni mucho menos una excepción: las deportistas profesionales son exhibidas en las webs deportivas como tías buenas en demasiadas ocasiones. Y en otras, presentan a mujeres exuberantes como deportistas profesionales despreciando a las que lo son de verdad.

25 años de “parejita”

La serie de cómics de “La Parejita”, de Manel Fontdevila, es muy significativa para mí, porque me ha acompañado, precisamente, en mi vida en pareja y, como muchos, me he visto reflejado en algunas ocasiones en Mauricio y Emilia. Mentira: me he visto reflejado en estos personajes en muchas ocasiones. Esta semana que hoy termina, la serie ha cumplido 25 años dese su creación. Ya no aparecen nuevas historias, pero el autor ha creado una viñeta conmemorativa y ha confesado que a veces vuelve a dibujarlos solo para saber que siguen ahí, en un universo paralelo de personajes. Gracias, Manel, por crearlos.

El «filón» de la violencia

En pleno debate sobre la necesidad de dar explicaciones previas sobre una obra creativa, me parece que en Euskadi sí vamos a tener que aclarar que las ficciones que cada uno se está montando con ETA y los GAL, desde Patria a novelas como la de Lorenzo Silva, pasando por elementos de campaña avivados por la torpeza de Pablo Echenique, son eso, tragedias de la realidad aprovechadas y rebañadas. No obstante, el escritor al que Mikel Segovia entrevista en El Independiente deja una reflexión que no debemos perder de vista: “Los GAL fueron algo ilícito, inmoral e ineficaz. Suministró munición moral a ETA”.

En Suecia también cometen errores

¿Me gustaría que una Euskadi independiente se pareciera más a los países nórdicos que a los mediterráneos? Sin duda. ¿Cometen errores? Sin duda. Y durante esta pandemia lo hemos visto: el coronavirus está golpeando con dureza en Suecia porque su gobierno decidió tomar medidas a contracorriente. Así, mientras el resto del mundo (EE.UU., aparte) se metía en casa y tomaba medidas, los nórdicos apostaban por la inmunidad de rebaño y por tomar ciertas medidas permitiendo que la enfermedad se transmitiese. Hoy hasta ellos reconocen su error. Con todo, sus fallecidos por 100.000 habitantes son menos que los de España.

A Portugal también ha llegado

Durante esta pandemia la prudencia ha sido la clave. Y tiene que seguir siéndolo. Prudencia para protegernos del virus. Prudencia para no contagiárselo a nuestros mayores. Y prudencia para que la realidad no te pase por encima cuando has querido ir de visionario y has acabado de Capitán A Posteriori: en El Periódico leemos que Portugal, puesto como modelo político por muchos en los últimos años, está sufriendo ahora lo peor de la crisis sanitaria, siendo el segundo país europeo con más contagios por 100.000 habitantes, solo superado por Suecia, precisamente. Así que, menos fórmulas milagrosas y más precaución.

Otro padecimiento

Hacía tiempo que no leía a Borja Terán, de cuyas reflexiones sobre la televisión en España he disfrutado un montón en otras épocas menos políticas. El experto de La Información, sin embargo, llamó mi atención con su comparativa: “Twitter es un poco como ese colaborador de Emma García que da acaloradamente una opinión que nadie le ha pedido”. Terán concluye que ni la red social ni Telecinco son representativos de la sociedad española. Pero tampoco de la vasca, donde el canal es visto masivamente y la red social es la plataforma de comunicación principal, entre otros, para Bildu. Allá cada cual.

No, no tiene ninguna gracia

En ese Twitter chusco y españolazo, una broma recurrente es poner una foto de un actor porno conocido por el contraste entre su cara de niño y el tamaño de su herramienta de trabajo en ese cine, y decir que es un científico o un médico reputado que nunca sale en los informativos. Incluso varios políticos han picado difundiendo ese mensaje y haciendo que los listos del Twitter se partan de risa. Pero el chiste no tiene ninguna gracia: en Maldito Bulo han recopilado algunas de estas bromas para poner en ridículo a los menos integrados en una cultura pop que, hoy, es una cultura de mierda.

¿Estamos seguros?

Ni quito ni pongo comas. Tampoco rey. Solo pongo contexto. Primero, Javier Durán tuiteaba sobre el periodismo cortesano: “Los Reyes de España se gastaron en su luna de miel 500.000 dólares pagados por el Rey Emérito y un empresario. Ni una portada. Los Reyes de España se van a Canarias a hacerse fotos”, y después mostraba las agradables portadas de El País, La Razón y el 20 Minutos. Sobre este tuit, Rule se preguntaba: “¿Estamos seguros de que los medios de comunicación están guardando la distancia de seguridad cuando le lamen el culo al Preparao?”. Así las cosas, que disfruten del viaje. Alguno será el último como reyes.

La culpa será del Gobierno, claro

Mucho más prudente se muestra Fernando de Córdoba en Twitter: “Si tenemos que volver a medidas duras (restricciones de movilidad o incluso confinamientos), ¿creéis que habrá una reflexión sobre cómo ha fallado la responsabilidad colectiva o se echará la culpa a algún grupo/conspiración?”. Yo lo tengo claro: la culpa será de los gobiernos. Del vasco y del español, claro. Y no dudarán en hacer campaña con ese posible rebrote quienes basan su política en el cuanto peor, mejor. Nadie ha dudado en señalar el descontrol de quienes toman decisiones para todos, algunos, sin ser capaces antes de autoprotegerse.

Quien alimenta a las fieras que no mire a otro lado

Lo que tengo clarísimo es que la culpa de que aparezcan exaltados que en Galapagar acosan a Pablo Iglesias e Irene Montero y, en Euskadi, pintan batzokis, casas del pueblo, sedes de Podemos y hasta el domicilio de Idoia Mendia, es de quien los alimenta. Así que el expediente que Vox va a abrir a la concejala ultra que acude cada día al domicilio del vicepresidente y la ministra, es el mismo papel mojado que las declaraciones de unos y otros que, en plena vorágine de las pintadas, decían que quienes las perpetraban no eran de los suyos. ¡Vaya si lo son! No solo son de los suyos, sino que les dan de comer puntualmente.

Más claro, agua

El vídeo de un grupo de jóvenes dispuestos a marchar por España (y sobre España, diría yo), como bien decía Eider Hurtado, “resultaría cómico, si no dieran miedito”. A su tuit, Marcelino Madrigal respondía directamente: “No lo paran porque no quieren”, y mostraba un hilo en el que se vislumbra una cabeza visible con cierta proximidad a los legionarios de cristo. “Un apellido ilustre”, en palabras de Madrigal que, una vez más, en España aparece relacionado con un movimiento con reminiscencias fascistas que se mezcla en ese marasmo entre el franquismo tradicional y la nueva ola ultra y parlamentaria.

¿Y si lo dejamos todo?

Soy bastante pesimista respecto al teletrabajo: a lo que se lo estamos llamando no lo es, porque si una o un trabajador coincide con sus hijas e hijos sanos en casa, no puede trabajar, directamente. Hacemos lo que podemos, pero no teletrabajamos. Veremos si al final hay una ley, que es a lo que esperan muchas empresas, y veremos a qué obliga. Y si todo sale de la mejor manera posible (cosa que dudo) podremos responder a lo que plantean en Bolsamanía: abandonar las ciudades si no es necesario acudir al puesto de trabajo, con todos sus beneficios. Pero me temo que yo seguiré siendo pesimista.