El problema

El dinero público es limitado y si hay que rescatar a la hostelería, el transporte y el poder adquisitivo del funcionariado, habrá que quitar dinero de otros objetivos y planes. La otra opción es limitar el beneficio de empresas como las que Julen Bollain recordaba en Twitter, y que han obtenido en 2021 los siguientes beneficios: Iberdrola: 3.900 millones, Endesa: 1.900 millones, Naturgy: 1.200 millones, BP: 6.615 millones, Repsol: 2.499 millones, Cepsa: 661 millones. Ojo, que por ese beneficio también tributan. Pero yo sí probaría a limitarlo a ver qué sale más rentable. Solo por probar. Solo por una vez. A ver qué sucede.

Un mes que lo ha cambiado todo

María Sahuquillo es de esas periodistas que dignifican la profesión: se ha tirado dos meses en Ucrania y ha contado para El País cómo ha vivido la amenaza y la posterior invasión de Rusia. Su trabajo es estupendo y, por suerte, no es la única. En este mes ya pasado hemos visto cómo ha cambiado para siempre la vida de millones de personas gracias a las y los periodistas (y sus medios) que han decidido que el mundo tenía que ver lo que estaba sucediendo. No me cansaré nunca de reconocer su mérito ni de recordar que cualquier limitación del derecho a la información, cualquiera, sitúa a quien la ejecuta en el mismo plano que Putin.

No son mis modelos

Con periodistas como Sahuqillo, tantas otras y tantos otros (salvo a quienes no les permiten trabajar, como a Pablo González, que sigue detenido y aislado en una cárcel de Polonia) jugándose incluso la vida, Juan Caño, el presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, decidió elegir otros modelos para la profesión: “Algo debe tener nuestra profesión para generar celebridades de la talla de nuestra reina y de la presidenta de nuestra comunidad” (El Huffington Post). Algo debe tener nuestra profesión, es cierto, pero no es bueno si nos dejemos meter goles como el de Caño y otros peores.

Pues vete

Del mismo modo que no entiendo a quienes pierden un escaño y dejan de hacer política, como si solo la hicieran cuando hay posibilidad de seguir ganando dinero con ella, no entiendo a quienes dejan el partido con el que llegaron a un parlamento pero mantienen el escaño: el último caso es el de la diputada canaria de Podemos, Meri Pita, muy crítica con la dirección de su formación (con serios problemas en Canarias), tanto que ha decidido abandonar la disciplina del partido y pasarse al Grupo Mixto. Qué morro, ¿no? Y que no venga con la historia de que ella se debe a sus votantes, como si estos hubieran elegido a la persona y no al partido.

Se acabó compartir contraseña

Era cuestión de tiempo: la estrategia de compartir contraseña de Netflix, entre otras plataformas, solo ha servido para que la compañía entre en más hogares. Ahora pretende cobrar por hacerlo y es absolutamente lógico, pero recibirá quejas airadas de algunos usuarios que quieren todo gratis o con un buen descuento, agrandando la bola de un consumismo low-cost absolutamente inasumible. Necesitamos romper esta tendencia de bajos costes que nos ha echado en manos de China durante una pandemia y de las dictaduras árabes para evitar la de Putin. O asumimos el precio o asumimos el coste.

Diez mil féretros

Este tuit de Mikel Ayestaran es de los que hielan el corazón: “Rusia informa de la muerte de 9.861 soldados en 3 semanas. Tienen también 16.153 heridos”. Lo publicó hace unos días, así que puede que la cifra que reconoce el Kremlin sea hoy superior a 10.000. 10.000 personas que han perdido la vida solo en Rusia por una invasión innecesaria e injustificable (en todo punto). 10.000 familias que lloran la pérdida de un ser querido que, salvo el descerebrado seguidor de Putin de turno, estaría en el frente por obligación. 10.000 seres humanos que ya no existen por una sinrazón histórica que, sin embargo, sabemos que no puede vencernos.

Hostia, tú, qué risa

Umberto Eco estaría sorprendidísimo de cómo el mundo se empeña en darle la razón de semejante manera: Internet permite que todos los periodistas que están en Ucrania jugándose la vida para que sepamos cómo Rusia invade un país por el morro sean despreciados por una legión de imbéciles que, desde su sofá, redifunden los mensajes que los medios rusos emiten al dictado del Kremlin desde Moscú. Ya puede compensar el sueldo su infamia, entre otras, a Helena Villar, de Russia Today, que hasta se permite hacer chistes sobre quienes rechazan sus intentos de propaganda y se define como “agitprop ruso” en Twitter.

¡Pues claro!

Cuanto más dure la invasión rusa sobre Ucrania más féretros contaremos, más retuits a propagandistas sufriremos, más veces veremos en acción a los batallones de extrema derecha que combaten a los rusos, y escarnios o atrocidades cometidas por los invadidos, y más chorradas tendremos que aguantar de quienes critican que Zelenski se defienda con todo lo que tenga, incluida una ley marcial inevitable que también limita la acción de partidos, por pequeños que sean, que puedan tener una conexión con Rusia. Criticar eso desde aquí es una tontería como la URSS de grande, además de muy cómodo.

El problema es de todos, por desgracia

He estado tentado a escribir que si Isabel Díaz Ayuso convence a alguien con argumentos tan simples como el que han destacado en el Huffington Post el problema es de esa persona. Pero no es cierto: que las y los convencidos hayan sido la mayoría de las y los votantes madrileños ha hecho que el problema sea de todas y todos. Este es el famoso problema: “Cuando cayó el muro de Berlín, una gran parte de la sociedad quiso ver qué había al otro lado, donde habían estado gobernando socialistas y comunistas. ¿Qué había? La nada. ¿Qué hay ahora mismo en muchos supermercados de este país? La nada”. Esta es Díaz Ayuso.

Si Eduardo Garzón te calla así…

Uno de los economistas de cabecera de la derecha española es Daniel Lacalle que, además de analista económico troglodita, es tuitero: “El único que recibe beneficios caídos del cielo sin invertir ni crear empleo en energía es el gobierno, que recauda 11.000 millones de la tarifa”. Semejante chorrada ha sido bien respondida en Twitter por Alberto Garzón, economista de cabecera de la izquierda española: “El gobierno no recauda nada. Aprende a diferenciar gobierno de Estado. Es de primero de economía y de ciencia política”. Garzón es el mismo que proponía imprimir más dinero como solución a una crisis económica. Si te calla este…

Lo que somos

Lo primero que hay que escribir sobre la agresión a un chaval en Bilbao por parte de otros dos es que ese vídeo y los datos de esos menores no pueden ser difundidos alegremente. Hacerlo no alivia la mala hostia que brota como aita o ama, y solo genera morbo además de un posible delito. Y lo importante es aceptar que se trata de nuestro fracaso, el de todas y todos, sí, porque eso ha sucedido en nuestras calles, y es nuestra responsabilidad que nuestros hijos no sean ni el agredido, ni el agresor, ni el que alienta, ni el que graba, ni el que lo difunde por las risas, ni el que se ríe. Esta espiral es tan dolorosa como larga, así que nos toca en algún punto.

¿A juicio?

Por fin leemos una buena noticia: “La justicia británica retira la inmunidad al Rey emérito y abre la puerta a ser juzgado” (República.com). Y quien no vea que lo es tiene un problema: el síndrome del cortesano, que no sé si se llama así pero que hemos visto en innumerables ocasiones ya. Juan Carlos I se libró del banquillo en España porque sus delitos prescribieron o fueron cometidos bajo el manto de la inviolabilidad, no porque no hubiera hechos y pruebas suficientes para juzgarlo. Si tenemos suerte, en el Reino Unido no funcionarán estas patrañas y, por lo menos, tendrá que defenderse por el acoso a Corinna Larsen.

¿Y en Euskadi?

En Motorpasión no se meten en charcos políticos pero explican claramente que la plataforma convocante del paro de transportes retomó su actividad hace solo unos meses después de haber cesado en 2010 y “por parte de personas fuera del ámbito de los fundadores de la asociación” interesadas en “hacer alguna acción utilizando el nombre de la Plataforma”. Esta plataforma “no cuenta con el respaldo del Comité Nacional del Transporte por Carretera, la gran patronal, ni tampoco lo han apoyado los sindicatos” en España. Pero sí los vascos, y ante ellos deberíamos de ser exigentes, prensa y ciudadanía, para pedir explicaciones.

Núñez Feijóo empieza fuerte

El PP de Núñez Feijóo se mantiene liberal, muy liberal, en lo económico, y aguerrido en lo populista: “De cada 100 € que echas de gasolina, 57 € se los lleva Sánchez. El Gobierno hace caja mientras los españoles cada día se empobrecen más”, tuiteaban hace solo un par de días, ya con el gallego tomando decisiones. ¿Este va a ser el nivel: confundir la recaudación de impuestos del Estado con el enriquecimiento personal del presidente del gobierno español, se llame como se llame? Y sí, uno puede ser un desinformado o un desalmado y estar en contra de los impuestos, pero lo que no puede ser un partido político es antisistema.

De postre, asesinatos selectivos

En la serie de comentarios que nos hemos visto obligados a iniciar sobre la invasión rusa hoy toca hablar del “double tap” y del asesinato selectivo. El “double tap” consiste en lanzar misiles sobre una zona y volver a hacerlo cuando acudan equipos de rescate, personal sanitario y periodistas. Es decir, en ser el master del universo en hijoputismo. Es la guerra, amigas y amigos. Pero parece que no es “Double tap” lo que ha hecho Rusia para cargarse a Oksana Baulina, una periodista rusa crítica con el Kremlin que trabajaba para una televisión letona, y cuyo coche recibió un único misilazo cuando fue a grabar en un centro comercial destruido.

No me lo creo

A estas alturas del siglo XX no soy nada optimista, y por eso no me creo que estemos cerca de un cese de la invasión rusa sobre Ucrania: Vladímir Putin es capaz de asumir con normalidad el bombardeo sobre un teatro en Mariúpol en el que se escondía población civil y junto al que habían pintado la palabra “niños” para que lo leyesen quienes lanzan las bombardeos, así que también lo es de engañarnos con una paz próxima mientras avanza sobre Kiev, que ha sido un objetivo prioritario desde el primer día. Ya no me creo nada, estoy desesperanzado, resignado y cabreado. La de hoy es una columna pesimista, aviso.

Tenemos que guardar bien todo esto

Lo que está haciendo Putin, pero también lo que están haciendo quienes se aprovechan de la invasión para subir sus precios por el morro (y luego los bajan, cuando las amenazas apuntan como misiles), tenemos que grabarlo bien en la memoria o, por lo menos, en las hemerotecas. Por muy difícil que nos lo pongan. Del mismo modo, tenemos que guardar muy bien el relato de los pasos que está dando el primer gobierno con ultradrechistas en España: “Vox anuncia un acuerdo con Mañueco para eliminar en Castilla y León el reconocimiento de la violencia machista” (Público). Una victoria para el fascismo es una derrota para las democracias.

La diferencia es muy sencilla

Javier Durán clavó ayer su tuit sobre el paso atrás en consensos fundamentales que PP y Vox han dado en Castilla y León: “Es violencia de género, ‘violencia intrafamiliar’ es otra cosa”. Y bajo estas pocas palabras incluía una foto de Teodoro García Egea, Pablo Casado, Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida. Más claro no puede quedar lo que es violencia intrafamiliar porque la hemos visto en el PP, en directo, con todos los detalles. Y más clara no puede ser la maniobra de la extrema derecha, anulando la violencia de género, que ha posibilitado el partido de Núñez Feijóo y Carlos Iturgaiz.

“Efectivamente”

¿Andrea Ropero lanzó la pregunta para pillar a Isabel Díaz Ayuso? Puede ser. ¿La respuesta de la presidenta de la Comunidad de Madrid, en cualquier caso, muestra cómo es, cómo piensa y lo que le importa todo lo que no sea ella misma? Sin ninguna duda. Josué Coello transcribe en su tuit el momento: “Las ayudas a la maternidad, paternidad y para niños con enfermedades graves incluidas en los famosos 21.000 millones de euros, ¿son un derroche? ‘Efectivamente’”. Esa fue la escueta pero contundente respuesta de la del PP. “Efectivamente”. La populista, cazada a lazo por una pregunta sibilina pero acertada.

Ya sabemos lo que hace

Sigo en Madrid porque, después de meses viendo chistes en Internet sobre la actividad (más bien, inactividad) de Toni Cantó al frente de la Oficina del Español, por fin podemos compartir una noticia sobre un hecho concreto protagonizado por él: “Toni Cantó, profesor del centro formativo para la ultraderecha de Maréchal Le Pen. Cantó ha sido el encargado de impartir una clase de oratoria en el instituto de la ultraderechista francesa, uno de los puntos de encuentro actuales de los estrategas y militantes del neofascismo en España” (La Marea). Allí se encontrará con Juan Carlos Girauta y Carina Mejías, ambos, ex de Ciudadanos.

No huele nada bien

Lo que publican en InfoLibre sobre la gestión de la Comunidad de Madrid de los contratos durante la pandemia no huele nada bien: “Los 38,7 millones de los contratos de Madrid con datos falsos tenían como destino el paraíso fiscal de Panamá. (…) Cada documento llevaba dos firmas: la del empresario venezolano Roger Swidorowicz y la del entonces director general de Proceso Integrado de Salud, Manuel de la Puente. (…) Las adjudicaciones a Sigma Dental Inc. aparecieron en el Portal de Contratación como si fuesen para una SL española y se le adjuntó un NIF falso pero casi idéntico al de una sociedad homónima de Granada”.

¿Ni un número era real?

Los casi 40 millones de euros que han podido acabar durante la pandemia en un paraíso fiscal y el NIF falso suponen un escándalo, pero me temo que me sorprenderé con resignación cuando confirmemos que no pasará nada en lo político y que si rueda alguna cabeza será de turco. Por la misma magia negra, o azul, tampoco tendrá consecuencias que hayamos validado las sospechas que teníamos: “El Gobierno de Ayuso dejó de notificar al Centro Nacional de Epidemiología más de 55.000 infecciones detectadas a través de los test de farmacia” (Cadena SER). Y eso sin contar los contactos estrechos sobre los que, directamente, no intervinieron.

No está bien

Definitivamente, en el PP pasa algo: el modo en el que pueden caminar sin mojarse debajo de un aguacero no es normal. Y tampoco lo son estas declaraciones de Cuca Gamarra sobre el ministerio español de Igualdad: “Podría desaparecer y no pasaría nada en España, creo que iríamos a mejor” (El Huffington Post). Sus intentos de despreciar una labor imprescindible como la concienciación, vía ministerio, son absolutamente condenables. Ninguna estrategia política puede pasar por encima de los consensos más básicos y de las políticas más necesarias. Ninguna. Que la elegida para decir semejante barbaridad sea una mujer solo agrava el insulto a la inteligencia.

Rusia sigue golpeando

No quiero que la invasión de Rusia sobre Ucrania sea el tema principal de la columna todos los días, pero me niego a dejarlo de lado. Simplemente, no puedo. Las noticias que leemos desde el primer ataque me preocupan y me inquietan: nada va a parar a Putin, eso es seguro. Lo que no sabemos es cuándo ni con qué se dará satisfecho él. Kiev está siendo sometida a base de misiles mientras una parte del arco político local se enreda en su falso pacifismo (lo que estamos oyendo de quienes justificaron asesinatos selectivos en Euskadi da arcadas, sin eufemismos) y en su afición por lo ruso compartida con la extrema derecha.

China decide

Quienes andan haciendo malabares argumentativos para solidarizarse con Ucrania sin meterse con Rusia van a tenerlo aún más complicado para justificar la posible colaboración de China con Putin. Pero en engordar a la dictadura oriental han colaborado también los más liberales, que han descubierto tarde que en los precios bajos iba incluida, también la dependencia del conocido como “gigante asiático”. No soy optimista: la pandemia no ha provocado ningún cambio en el abastecimiento mundial ni en nuestros hábitos particulares y la guerra no acabará tampoco con el cinismo necesario para blanquear a dictadores.