«El primer partido de la vergüenza»

Personalmente, estoy deseando leer el titular de La Razón cuando Euskadi se haya enfrentado a España, yo qué sé, setentaicinco veces. O cien. O doscientas. “España vence a Euskadi en el primer partido de la vergüenza”, titulan en el diario madrileño, y parece que cuando acabas de leerlo va a sonar un trueno. ¿Qué titularán hoy si se han cumplido los pronósticos y la pareja de chicos que representan a Euskadi derrotó anoche a la española en las semifinales del torneo? ¿“En el segundo partido de la vergüenza ganaron los vascos”? De cualquier manera, hallamos una buena noticia: en algunos medios hablan de cesta punta por primera vez.

Fiesta, marca y menos médicos

Creo que no visitaba la web del departamento vasco de Salud tanto desde la pandemia. Entre notas aclaratorias y ampliación de servicios, llamó mi atención este titular: “El Departamento de Salud muestra su preocupación ante la reducción por parte de la Universidad Pública Vasca de la oferta de nuevas plazas de medicina en euskera prevista para el curso 2025-2026”. El nuevo equipo rectoral de EHU ha tenido tiempo para organizar una fiesta, quitar el “UPV” del logo y decidir esto: “El compromiso alcanzado con el anterior era ampliar en 40 las plazas en euskera, que finalmente se han visto reducidas a tan sólo 16: un 60% menos”. Vaya.

¿Por qué los preferimos?

El partido al que voté en las últimas elecciones generales forma parte del conocido como “bloque de la investidura”. Prácticamente, todas y todos los vascos salvo quienes votaron al PP y a Vox, y a opciones extraparlamentarias, podemos decir lo mismo. Rubén Arranz dice esto otro en El Independiente: “Leire confirma que los sinvergüenzas han tomado el mando”, y se explaya, no sin razón, sobre cómo “a la parroquia socialista le sirve lo que hay. Lo chabacano, lo cutre”. Vale. No le quito la razón, pero añado una pregunta: ¿por qué tanta gente lo prefiere a la alternativa de Núñez Feijóo con Abascal?

Donald, te toman por tonto

No tengo ninguna prueba pero tampoco ninguna duda de que Vladímir Putin ha tratado con condescendencia a Donald Trump en la última conversación telefónica que ambos han mantenido. En ella, el presidente del Kremlin “ha prometido con ‘contundencia’ una respuesta” (El Periódico) a los últimos ataques de Ucrania. ¿Qué habrá respondido el de la Casa Blanca? Apuesto que nada. Porque el presidente es de esa tipología odiosa que es fuerte con los débiles y débil con los fuertes. A Trump, a las pruebas me remito, Putin o Xi Jinping no le tratan como a un igual. Más bien, al contrario. Igual esa es la solución.

El espacio, sin competencia

Tampoco tengo pruebas ni dudas de que esto tiene mucho que ver con que Elon Musk haya abandonado la administración Trump: “El gran hachazo a la NASA se concreta: cancelará 41 misiones espaciales y la mitad de su presupuesto científico” (El Diario). Esta es una gran pérdida, no solo porque “mandará a la calle a un tercio de sus trabajadores”, no solo porque el progreso irá más lento, sobre todo porque la presencia de la NASA, liderando a las agencias europea, japonesa, rusa, china o india, ocupaba un espacio que, ahora, harán suyo los muchimillonarios, empezando por Musk y Bezos, con sus intereses mucho más peligrosos.

Somos vulnerables

A la hora a la que escribo esta columna desconozco el origen del apagón que a media mañana de ayer nos mostró lo vulnerables que somos: pensé en Putin, pensé en el Papa Francisco, pensé en Florentino Pérez, pensé hasta en Mazón, que igual estaba desayunando en El Ventorro. Haya sido un accidente o haya sido un ataque organizado, es evidente que tenemos que estar preparadas y preparados: sí, el “kit” de supervivencia es el resultado comercializado del alarmismo. Pero en mi caso ha funcionado: tenía la lista hecha, esta semana me pongo con los pedidos. Y no diseño en un bunker porque no tengo jardín.

Las oportunidades

Algunas empresas e instituciones públicas, como hospitales, contaban con generadores de emergencia que limitaron el impacto. ¿Los venderán en versión de viaje? Lo que tampoco sé es por qué no vimos un tuit de alguna refinería próxima anunciando que iba a asegurar el suministro de combustible fósil a esos generadores. Como en buena crisis ahí había una oportunidad para callar la boca de quien nunca ve las soluciones. En cualquier caso, los diferentes gabinetes de crisis y seguridad (¿seguridad?) que se pusieron en marcha tienen que ser algo más que anécdota o una foto, y parecer más un ensayo.

Y papel higiénico

“Numerosas personas intentan hacerse con pilas y otros suministros de primera necesidad”, leía en El Diario sin sorprenderme. Seguro que quienes fueron a comprar pilas también acumularon papel higiénico y harina durante la pandemia. Ante un riesgo real, afrontémoslo, contamos con esa gente, contamos con quienes generan más alarma (como los que avisaron de un falso incendio en Petronor), y contamos con quienes se reían en X (ni rastro de actualidad en Bluesky) de quienes miraban al Este. Confío que en los gabinetes de crisis estén “los políticos”, siempre tan señalados, y no quienes compran las pilas a puñados.

¿Por qué pensamos en el ataque?

Si el ataque fue una de las primeras hipótesis que barajamos todas y todos es por noticias como esta: “Putin agradece a Corea del Norte la ayuda para expulsar a los soldados ucranianos de Kursk”. Este es un titular en Euronews de solo unas horas antes del gran apagón, y Corea del Norte es, casualmente (o no), el origen de muchos ciberataques. ¿Por qué? Por dinero: aquella dictadura carece de fuentes de financiación (por lo menos, hasta que el Kremlin le ha alquilado unas tropas) e importa capital gracias a la ciberextorsión. Por cierto, nadie reconoce que le han hackeado. ¿Y esta vez?

Gaza, también

Me pongo serio: mientras una hora sin luz ha provocado el caos en Euskadi, España, Portugal, Catalunya y parte de Francia (y menos mal que solo ha sido una hora), en Gaza siguen muriendo personas: “Ataques israelíes matan al menos a 27 palestinos” (The Independent). Nada puede despistarnos: el genocidio (como lo ha definido Amnistía Internacional) sigue activo, el asesinato diario no cesa, el gobierno y el ejército israelíes continúan generando dolor y sufrimiento injustificados. “2.151 personas, incluidos 732 niños, han muerto desde que Israel rompió la tregua el 18 de marzo”. 52.000, en total.  

Otra masacre rusa

No podemos mantenernos indiferentes ante los abusos. Menos, ante los asesinatos. Y mucho menos, ante las masacres: “Rusia ha atacado con misiles balísticos el centro de la ciudad, en un bombardeo en el que han muerto al menos 32 personas, entre ellas dos niños, y más de 80 han resultado heridas. entre ellas 10 menores” (El Independiente). No por recurrente, no por larga la invasión rusa sobre Ucrania, no porque Netanyahu mate a más gente en Gaza, no porque algunos hayan desempolvado el “no a la guerra” en su beneficio, debemos pasarlo por alto: Putin sigue matando a misilazos en el borde Este de Europa con impunidad.

El jefe es Putin

Antes de esta última masacre rusa en su invasión sobre Ucrania, la posición de EE.UU. era esta: “Trump cede ante Moscú y podría aceptar las conquistas rusas en Ucrania” (Público). Después de los más de 30 asesinatos, me temo que la postura del gobierno estadounidense será la misma. Putin es el jefe, no nos olvidemos. Putin es el que decidió desestabilizar Occidente durante años, en un trabajo minucioso y financiado, además, por la propia Europa, con su dependencia de los recursos naturales rusos. ¿Por qué? Por imperialismo y porque podía, porque se lo hemos puesto fácil con los Abascales y los Trumps, y con los reels.

Quien mata a periodistas

La vida de un periodista no vale más que la de cualquier otra persona, y ante más de 60.000 muertes (según varias fuertes) en Gaza, titular así puede resultar una frivolidad: “Israel ha asesinado a uno de cada diez periodistas en Gaza” (Diario Socialista). Pero no lo es, evidentemente: quien mata a periodistas lo que busca es un apagón informativo. No soy un necio: también sé que Hamás no quiere periodistas internacionales sobre el terreno para servirnos ellos las imágenes que les interesan. Tampoco estoy siendo equidistante: el que asesina es el ejército israelí y el que veta es Hamás. Pero la información molesta a ambos.

Ya que hablamos de aranceles…

Trump ha dado un impulso al europeísmo que debemos aprovechar y, al mismo tiempo, ha puesto encima de la mesa temas de los que hemos hablado poco, claramente. ¿Quién sabía que aranceles pone Europa a otros países y con qué motivos? Yo, no, la verdad. Y si miramos más allá de nuestras fronteras y del egoísmo de Trump (amigos suyos muy cercanos han ganado millones con el terremoto bursátil, ¿y él no lo ha hecho?), encontramos ahora noticias muy interesantes: “Japón lleva medio siglo cobrando un arancel 0% a los coches extranjeros. No encontrarás uno entre los 50 más vendidos” (Xataka).

No es posible

Enrique Dans recuerda, por su lado, algo también muy certero en su blog: es inviable que un iPhone se construya hoy completamente en EE.UU., y no solo un iPhone. Pero el teléfono es solo un ejemplo, un icono. La realidad es que en aquel país, por mucho que Trump se empeñe, no existe la industria tecnológica que exige la producción de este tipo de elementos. Dans tampoco habla con condescendencia de los países que, como China, han desarrollado esa industria, precisamente, con inversiones importantes y sostenidas durante décadas. Al contrario: la pone en valor. Precisamente por eso es imposible levantarla en EE.UU. de pronto.

El honor

Arnaldo Otegi acudió al 45 aniversario del primer pleno del Parlamento Vasco como líder del principal partido de la oposición. Publicó en Facebook una foto amable junto a Aitor Esteban y, según sus propias palabras, fue “un honor” para él compartir el acto con los primeros parlamentarios de Herri Batasuna en la cámara. Por supuesto, no dijo lo que hicieron: ningunear a la institución (no recogían sus actas, lo hacían pero no acudían, lo llamaban “vascongado”, etc.) y presentar a Juan Carlos Yoldi como candidato a Lehendakari, en prisión preventiva, y antes de pasar 16 años en la cárcel por pertenecer a ETA. Menudo “honor”.

No es verdad

“Los sindicatos de Educación aseguran que ‘está claro que si no hay huelgas, no hay voluntad de negociar’”. Ese es el titular en la web de EITB me parece muy representativo de la situación que vivimos en Euskadi. No es cierto, hay que decirlo con claridad. De hecho, la huelga sustituye a la voluntad de negociar porque hablamos de una huelga política (lo saben todas y todos los docentes, quienes están a favor y quienes están en contra). Y de paso, es capcioso hablar de los convenios sin actualizar como si no hubiese incrementos salariales (la primera reivindicación) o inversiones para adaptar los centros a las necesidades.

¡Claro!

El máximo responsable del blanqueamiento exprés de la izquierda abertzale (luego Pedro Sánchez ha recogido las nueces, como popularizaron socialistas y populares vascos en la época del pensamiento único en Euskadi), Pablo Iglesias, “da por ‘muerto’ a Sumar y se niega a que Podemos lo salve” (Vozpópuli). ¡Claro! Yolanda Díaz es ya una zombie política, y los que abandonaron Podemos con ínfulas (como entraron, no vamos a engañarnos), ¿cómo van a regresar? ¿A dónde? Iglesias, en RNE (¿el tertuliano VIP nace o se hace?), también vaticina que veremos traspasos de Sumar al PSOE. Pocas dudas tengo yo al respecto.

De Trump a Putin, pasando por Salvini

Hasta Abascal ha mostrado su apoyo a Marine Le Pen, no falta ninguno: desde Trump a Putin, pasando por Salvini u Orban. Toda la extrema derecha del mundo, todos los totalitaristas de moda (solo echamos de menos a Netanyahu) están con ella. Su inhabilitación es una “declaración de guerra” (France 24). Un buen punto de partida para su argumentario de llantina y dignidad impostadas: si algo se le da bien a los populismos de base fascista, lo sabemos en Euskadi, es la victimización. Es la carta que va a jugar Le Pen mientras ceba a Jordan Bardella: mucho más joven y urbano que la hijísima.

Hablando del Risketos

A las horas a las que se están imprimiendo estas líneas (sigo pensando en el periódico en papel, soy así… de viejo), ya sabremos qué aranceles ha impuesto Trump al mundo. Yo lo veo de otra manera: Trump ya nos habrá dado lo que espero que sea un impulso definitivo al nacionalismo europeo. Menos Ford, menos Coca-Cola, menos Google, menos X… Este dato que hemos leído en El Economista es muy interesante: “Wall Street sufre el peor trimestre desde la era Reagan frente al resto de bolsas”. Tenemos las alternativas y ahora tenemos el deseo de buscarlas y usarlas. Hagámoslo, cambiar algunos hábitos es realmente fácil.

Débil con los fuertes

Vladímir Putin va a pintar la cara a Donald Trump. De naranja Risketo pasará a rojo vergüencita. Por supuesto, el presidente estadounidense lo negará y dirá algo grandilocuente, pero lo estamos viendo: el sátrapa ruso muestra al mundo que el trumpismo (también el elonismo ya) consiste en ser fuerte con los débiles y débil con los fuertes. José Manuel Calvo ironiza con ello en The Objective: “Lo que tú digas, Vladímir. Gracias, Donald”. Pero esto y lo que el propio Musk lo tuiteó hace solo unos días (cuando uno evita la violencia porque no puede ejercerla no es pacífico, es inofensivo) obliga a Europa a subir el nivel de autoexigencia.

“Un saqueador geopolítico”

Thomas L. Friedman ha escrito una extensa columna de opinión en The New York Times bastante esperanzadora: “Cuatro años así no funcionarán, amigos”. Él está convencido. Acusa a Trump de populista y de mentiroso: “Afirma que heredó una economía en ruinas y que por eso ha tenido que hacer todas estas cosas. Tonterías”. “La economía de Biden en realidad estaba en bastante buena forma y tendía hacia la dirección correcta”. También cree que los aranceles y su agresividad solo generarán una “profunda incertidumbre”. EE.UU., concluye, ha pasado de ser el elemento central a ser, con Trump, el “depredador de este sistema”.

Contienen una gran cortina de humo

No podemos comprar la mercancía que nos ofrece Donald Trump: ni su chulería, ni sus amenazas, ni sus relatos fácilmente desmontables, como el de los astronautas que nunca estuvieron “varados” en la Estación Espacial Internacional, ni mucho menos la cortina de humo que ha lanzado a su país y al mundo con la desclasificación de los documentos sobre el asesinato de Kennedy. Mira: no me importa nada, absolutamente nada, quién lo mató ni quién lo mando matar. Me preocupa quién da cobertura a Netanyahu, quién empodera a Putin, quién ceba a Mohamed VI y quién regala fotos a Abascal que ni soñaba.

Nos va a costar

Las buenas personas somos más y tenemos mejores intenciones, pero nos va a costar ganar esta batalla: “La popularidad del Partido Demócrata cae a un mínimo histórico”, veo en la web en castellano de la CNN y me desanimo, claro. ¡Cómo puede ser posible si leo cada mañana a Bernie Sanders en Bluesky y me parece indiscutiblemente sensato! Pero hay esperanza y, como escribió Gari, estoy condenado a ella: los votantes demócratas exigen a su partido más contundencia contra Trump en vez de apoyar algunas propuestas republicanas, como ha sucedido, por ejemplo, con la siempre delicada tesorería.

Populista

No me gustan los escraches, creo que no hay mejor boicot a personajes como Macarena Olona que ver una sala vacía o a gente mirando su móvil con desidia mientras habla. Si ve que le esperan, se envalentona y pasan estas cosas vergonzosas: “Macarena Olona salta sobre una multitud que protestaba contra ella: tirones de pelo y dos detenidos en Granada” (La Sexta). A eso hay que sumar que la abogada del Estado y exdiputada de Vox ha denunciado “tocamientos”. Pero es que el vídeo es para verlo con detenimiento: Olona intenta pasar literalmente sobre las cabezas de quienes se oponen a su visita en la universidad. La atención es su gasolina.