La explicación

El Gudari José Moreno tuvo que luchar por su libertad y la de sus conciudadanos en una guerra, ¿qué supondría para él un simple tuit? Nada. Pero el intento de Josu Estarrona de blanquear la nube negra que les cubre no logra pasar de largo: el parlamentario de Bildu comparó a Moreno con el militante de ETA Txabi Etxebarrieta, diciendo que también los de la banda armada eran gudaris. El ejemplo de que no es así es que el propio Moreno pudo haber empuñado un arma de nuevo pero supo distinguir entre un ejército legítimo y una banda de asesinos que nunca lograrán legitimarse.

Se llama Selección de Euskadi

Los mismos que blanquean tienen otra manía: la de toquetear para intentar apropiarse de todo a lo que llegan tarde. Por ejemplo, la selección de Euskadi. Del mismo modo que los gudaris tienen que ser los suyos (que no) porque los Gudaris de la Guerra Civil no lo eran, la verdadera selección vasca tiene que ser la de ahora porque cuando surgió la original ellos ni existían. Pero miren, no: no podemos ser el único país sin nombre porque algunos (minoritarios, por mucho ruido que hagan) no llegaron a tiempo. En octubre Argentina se enfrentará a Euskadi. No a “la selección vasca”. ¿O es que quieren ser como “la roja”?

En el otro extremo

Carlos Salvador quiso hacer una crítica al PNV en Twitter y le salió todo lo contrario. Primero, porque señaló como némesis de UPN a los nacionalistas vascos. Segundo, porque difundió una foto positiva para los jeltzales, la de Urkullu estrechando la mano al Papa Francisco. Tercero, porque sin quererlo puso el foco en el motivo de la visita: una propuesta humanitaria y bien acogida. Y cuarto y último, porque además señaló que esta proximidad a la Iglesia no está reñida con posiciones no enrocadas sobre el aborto y la eutanasia. Parece que Salvador sigue sin admitir la derrota y que eso le ciega. Allá él.

Sánchez, te toca

Una de las mejores crónicas sobre la propuesta humanitaria del lehendakari Urkullu la ha escrito Enric Juliana en La Vanguardia, pero le traigo a esta columna por otro motivo: su hilo estupendo sobre las consecuencias para España de la nueva situación política de Italia. En el país de más allá de los Alpes han logrado formar gobierno sacudiéndose a un Salvini que se queda fuera del foco. Europa respira y centra su atención ahora en España, donde Sánchez tiene la llave para parar unas nuevas elecciones que pueden reforzar a la extrema derecha. No vota Europa, pero los jefes de allí toman nota. ¿Lo hará Sánchez?

Reino, sí. Unido, no

En el Reino Unido la reina ha mandado disolver el parlamento en un momento clave para el Brexit. Ha tomado una decisión que en ninguna democracia realmente moderna podría ser tomada, ha dilapidado el crédito del parlamentarismo inglés, se ha puesto al servicio de un tipo que parece que está loco, como Johnson, y lejos de unir a sus súbditos, ha puesto a toda máquina la centrifugadora. Irlanda del Norte y Escocia están muy atentos para ver si es necesario dar un salto y alejarse, y la ciudadanía (empezando por sus representantes y los periodistas) se ha arremangado para echar un pulso y demostrar quién manda.

Ella era Pecas

Parece que el community management se ha institucionalizado por fin: ya hay profesionales de la comunicación especializados en el manejo de las herramientas y los códigos que se usan en redes sociales. En el camino hemos visto (y algunas las he presenciado en primera persona) situaciones muy curiosas, como la que hemos conocido estos días: Isabel Díaz Ayuso, que puede ser presidenta de la Comunidad de Madrid con los votos de Vox y Ciudadanos, llevó la identidad digital de Pecas, el perro de Esperanza Aguirre, cuando esta era presidenta de Madrid. ¿Algo de lo que avergonzarse? Haber tenido una idea tan horrorosa.

Cuestión de pureza

Manuel Valls es un viejo diablo político. Lo ha demostrado ofreciendo a Ada Colau la alcaldía de Barcelona si se alía con el PSC y con él, y si “rompe” con el independentismo catalán. El francés le ha pasado con cara amable el balón… Y toda la presión. Ahora Colau tiene que decidir si sigue siendo un ser de luz y justicia autoatribuidas o si acepta los votos y las condiciones de quien se alía con Ciudadanos y a la vez exige a los de Rivera que no pacten con Vox. Valls sigue con las manos libres mientras va poniendo lazos sobre las de los demás. Solo falta que veamos si sus nudos aprietan o nadie se siente atado.

Podemos y el sentido de la responsabilidad

Ícaro Moyano tuiteaba esto hace un par de días: “Acabo de leer que Podemos no descarta forzar un adelanto electoral si no hacen ministro a Pablo. Si sacaron un 14% en abril y un 10% en mayo no podemos descartar que para unos nuevos comicios los de Echenique y Monedero quepan todos en un bar pequeño”. El periodista madrileño se fija en cómo los de Podemos hayan apostado por avanzar con paso firma hacia la irrelevancia, pero lo verdaderamente grave es cómo demuestran que no tienen reparos en perjudicar a la ciudadanía provocando otra vez una repetición de elecciones.

La sátira sigue estando permitida

No es lo mismo que un periódico como este informe a cinco columnas de que hay agentes de la Policía Nacional que se drogan sin aportar ni una sola prueba de dicha afirmación, que El Jueves haga un chiste evidentemente satírico sobre que se disparó el consumo de drogas en Catalunya los días previos al 1-O. Parece evidente… Pero ha tenido que sentenciarlo un juez. El abogado Jacobo Dopico se pregunta en Twitter: “¿Algún graduado en Derecho podía esperar otro final para esta causa? Y si era obvio que no podía haber condena, ¿por qué se admite a trámite y se imputa a estos ciudadanos?”.

A ver si, de una vez, somos

Dani Álvarez lo describió muy bien en Twitter: “Futbola: Panama 0 – 0 Izenik gabeko herria”. Evidentemente, se refería a la selección de Euskadi (yo nunca he dejado de llamarla por su nombre) y se refería, evidentemente, al resultado del desastre que generaron los que quisieron apropiarse de la selección vasca como han intentado apropiarse de otros espacios culturales o deportivos. Simplemente, la tontería se tiene que acabar: desde que alguien maniobró para sacrificar el nombre histórico de una selección que compitió representando a un país, no solo a una Autonomía, el apoyo no ha dejado de bajar.

Gol de Maduro

Una de las tristes consecuencias del partido de la selección de Euskadi es el tuit de Nicolás Maduro en el que agradece el “respaldo” del pueblo vasco a su revolución. Ya le gustaría. Cuando los venezolanos afincados en Euskadi votan lo hacen contra él, y ellos mismos nos han explicado sus razones. Pero en Euskadi hay algunos que quieren instrumentalizar la selección de Euskadi como se han apropiado de otras reivindicaciones sin que les pertenezcan (nos pertenecen a todos), las hayan creado o hayan hecho nada por ellas hasta que han visto que pueden sacar votos.

Un país ciego

Durante el pasado fin de semana también hemos asistido a una triste discusión sobre las posibles manipulaciones de las fotografías que publican los periódicos y que creen detectar ignorantes absolutos en la materia con cuenta en Twitter. Así, en La Vanguardia han tenido que explicar que una foto publicada, enviada por fotógrafos destacados de las principales agencias, es real aunque en ella apareciesen un montón de banderas españolas y aunque estuviera sacada con un teleobjetivo que, con cierta inclinación siempre da la sensación de acumular objetos.

Pablo Casado, protagonista

Instrumentalizaciones tristes y discusiones inútiles aparte, el verdadero protagonista del fin de semana ha sido Pablo Casado y el discurso en el que ha volcado parte de su argumentario de la manera más burda posible. Empezamos por el españolismo. El creador del “viva el Rey” como respuesta para todo se atrevió a lanzar esta pregunta, henchido de orgullo español: “¿Qué otro país puede decir que un nuevo mundo fue descubierto por ellos?”. Habrá que recordarle que los indígenas americanos ya se habían descubierto solos, lo que hizo España fue someterlos.

Patria e idioma

El punto número uno del argumentario de Pablo Casado es su patria indivisible. El número dos, la pobreza lingüística que quieren imponer en ella él y todo el PP. Y si para sostener ese argumento tan pobre hay que mentir, Pablo Casado miente, como sugiere el escritor y comentarista Pepe Colubi, que responde con ironía a su mantra de que en Catalunya te pones en riesgo si hablas castellano en la calle, donde te amenazan: “Llevo once años hablando español en Cataluña y nada, ni una mala mirada, ni un leve acoso, ni un minúsculo desprecio… ¡Joder, no soy nadie!”.

Tenemos que ser precisos

Pablo Casado ya se retrata cuando hace preguntas tan ridículas y afirmaciones que le rebaten con pasmosa facilidad. No es necesario que inventemos, publiquemos o difundamos ninguna mentira y, por suerte, contamos con periodistas como los que forman Maldito Bulo que nos ayudan a ser precisos: el líder del PP no ha dicho en ningún sitio que hará lo posible para evitar que el SMI suba a 900 euros. Aunque lo piense, aunque lo intente, si no lo ha dicho y lo publicamos estaremos mintiendo y estaremos neutralizando justo lo que nos diferencia de cualquier tuitero.

Esos catalanes violentos

Esos catalanes violentos deberían de dar una lección a esos vascos pacifistas que no paran de sacarse fotos, mover su bandera y, de paso, intentar limpiar su pasado con el presente y futuro de Catalunya. Ojalá todos esos que quieren importar el proceso catalán a Euskadi desde antesdeayer lo hubieran deseado también cuando aquí sus amigos paraban un país y vaciaban un futuro con bombas y pistolas. Estoy bastante harto de que nos den lecciones los que tienen que pasar su vergüenza. Tan harto como envidia me dan esos catalanes violentos a los que la Guardia Civil acusa de haber lanzado aviones de papel.

Se volverá en contra

No me cabe duda de que el nivel de integridad necesaria que están marcándole al Gobierno de Sánchez, y especialmente la jugada de Villarejo con las grabaciones, se volverá en contra de quien está promoviendo este tipo de política. Gaspar Llamazares lo resumía perfectamente en Twitter: “Convertir la filtración de grabaciones sobre la vida privada en asunto público de confrontación política es, en primer lugar, enlodar la política en favor de la moralina y la hipocresía, pero también legitimar la conspiración y al conspirador”. El sistema se defiende limpiando, para empezar, tu parte.

No es menos cierto…

Al respecto de estas conspiraciones, Javier Muro respondía a este tuit de Máximo Pradera: “Todos decimos tonterías para ser aceptados en grupos que percibimos como hostiles. Es posible que Delgado soltara lo de ‘Marlaska, maricón’ porque pensaba que podía hacerle gracia a Villarejo. Se llama el Síndrome del Camaleón (Síndrome de Zelig). No me creo que sea homófoba”. Y el tuitero apostillaba: “Totalmente de acuerdo, pero tendemos a explicar positivamente y a no pedir responsabilidades a las personas que ‘nos agradan’ y a no otorgar el beneficio de la duda a las que no”.

Todos son oposición

Pero el principal problema de Sánchez no es la oposición que no quiere negociar con él, sino la que sí dice que quiere hacerlo. PP y Ciudadanos pueden forzar que sus ministros caigan, pero solo PNV, PDeCat, ERC y Podemos pueden hacer que caiga el presidente en forma de convocatoria de elecciones. Si estos partidos quieren que Sánchez siga tienen que negociar con intención de ceder su parte, es así de fácil. Lo que no ayudará a la supervivencia de este gobierno socialista es que se multipliquen las reclamaciones: Podemos, En Marea y En Comú negociarán por separado.

Juega la nuestra

No quiero tardar más en invitarles a que vean o vuelvan a ver (si lo han hecho ya) el vídeo de la Federación Vasca de Fútbol para animar a nuestra selección. Más allá del forzado equilibrio territorial, hay que reconocer la intención y la ejecución. Y sobre todo, hay que reconocer el esfuerzo para La Verde juegue en fechas de selecciones de verdad, y no de encuentros entre Castilla La Mancha contra el equipo de suplentes de alguna selección africana. El próximo día 12 juega la nuestra, Euskadi, juegan los nuestros, juegan con nuestros colores y en la capital de la CAV.

Acaparar no es de izquierdas

Acaparar tanto morro no es de izquierdas. Pero Arnaldo Otegi lo hace en el tuit de mayor “postureo” de lo que llevamos de Mundial. Quien no fue a San Mamés en 2016 para no sacarse la foto de la megahostia de aquel partido de la selección masculina sin público, y quien no fue a Ipurua en 2017, a aquel frío encuentro de la selección femenina, tuitea en plan buenrollero, colega, máquina, crack: “Kaixo lagunak! Cómo celebraríais el primer gol de la Selección de Euskal Herria en un Mundial? ¿Cual sería vuestro equipo titular?” (sic). Política de tuit: compromiso de tuit.

La indignación tiene que invadirnos

Bernie Sanders, el político demócrata más a la izquierda de EE.UU., criticaba en Twitter la decisión de Donald Trump de separar a los hijos de sus padres y madres en los centros de detención de inmigrantes ilegales: lo califica de “inhumano” y “antiamericano”. Por su parte, el republicano John McCain apela a los valores fundacionales de los Estados Unidos para reclamar el final de esta política. Trump nos vuelve a recordar lo que es: un tipo sin valores morales ni empatía capaz de cabrear a propios y extraños, y para el que “los americanos, primero” es solo una excusa.

Salvini haciendo cosas de nazis

Si un gobierno de extrema derecha hace censos específicos de grupos poblacionales como los gitanos es lógico que nos acordemos del gobierno nazi haciendo listas de judíos… Y de lo que vino después. Si, además, Matteo Salvini acompaña su decisión con declaraciones en las que afirma que listará a todos los gitanos de Italia “aunque desgraciadamente nos los tengamos que quedar”, estamos ante un racista de libro. Un racista de libro… En el gobierno porque, como recuerda Margaret Castor en Twitter (con más de 11.200 seguidores), así de nazi lo han querido una parte de los italianos.

Macron no me gusta, pero…

No me gusta Macron, pero reconozco que uno de sus últimos episodios me parece ejemplar: un joven francés le llamó “Manu” y, como recogen varias crónicas que hacen una traducción más o menos fiel de la conversación que se oye claramente, el presidente francés se detuvo y le corrigió. Emmanuel Macron le recordó que al presidente de la república hay que llamarle “Monsieur” por respeto a la institución, y le recomendó estudiar un poco de historia. La irreverencia no es llamar por un diminutivo a un político que no conoces personalmente, eso es una chorrada.

Cantona sigue siendo el mejor

Ya sé que los futbolistas son, por norma general, un poco horteras, como todos los millonarios muy jóvenes por lo que vemos en Instagram (donde algunos se exhiben sin pudor). Pero Neymar es un tipo con un gusto especialmente poco recomendable. También es poco recomendable por otros asuntos que, ahora mismo, tampoco vienen al caso. Y el caso es su horroroso peinado en el Mundial de fútbol que un tipo que ya está de vuelta de todo como Éric Cantona ha imitado para una foto en sus redes sociales poniéndose un puñado de espaguetis cocidos en la cabeza.