El día de todas las madres

No pensaba yo empezar en el día de las amatxus con estas madres: “En plena crisis de fe entre los jóvenes, la Iglesia ha encontrado una forma de conectar: a través de las monjas de TikTok” (Xataka). “Una nueva (que no joven) generación de influencers que comunica los vericuetos de su fe adaptando las enseñanzas a los nuevos tiempos”, que después del fallecimiento del Papa Francisco vive un reverdecimiento del fenómeno. “Si Jesús estuviera en este tiempo usaría las redes sociales porque en su tiempo buscó todas las formas de llegar a la gente” asegura la Hermana Josefina Cattaneo a sus más de 208.000 seguidoras y seguidores.

Temazo

Uno de los textos que más me ha sorprendido y pegado a la pantalla esta semana es este en Newtral: “‘Yo solo quiero un caballero’: así se disfraza de feminista la retórica sexofóbica de la mujer decente”. Noemí López mezcla bien las tendencias mojigatas y liberales respecto al sexo en redes sociales con el feminismo y el comportamiento de los hombres, sobre todo, el esperado por ellas. Y agita, a la vez, ciertas cuestiones como el “fatalismo sexual”, “sexofobia y feminismo”, la “idealización de la vida tradicional” y la dualidad entre el “los hombres son lo peor” y el “podemos amar a los hombres”.

Posiblemente, el peor momento de nuestra historia

No habla mi habitual pesimismo tremendista, sino Amnistía Internacional (la que ha llamado “genocidio” a lo que están haciendo el gobierno y el ejército israelíes en Gaza): “Actualmente estamos viviendo una ‘violación histórica’ de los derechos humanos universales en todo el mundo” (DW). No solo eso: defenderlos no está de moda, más bien, al contrario. Estamos viviendo “una caza de brujas contra el ideal de los derechos humanos universales”. Esto es terrible. Y esto, también: “El gobierno de EE.UU. está actuando como acelerador de esta crisis de derechos humanos, poniendo en peligro a miles de millones de personas”.

Mira, no

No tengo nada contra María Patiño. Tampoco tengo nada a su favor. Pero me llama la atención, claro, que en el digital más próximo al socialismo ortodoxo que toque en cada momento, El Plural, ahora nos la presenten así: “María Patiño da en la tecla sobre el peligro de los bulos y revela la solución”. Se refieren a este tuit: “La desconfianza es el abono perfecto para plantar bulos. La autocrítica es el arma más poderosa para recuperarla”. Yo creo que la cita es muy mejorable en muchos puntos, pero, vale, aceptamos pulpo y Patiño. Pero observaremos con lupa su aterrizaje en La1 junto a Belén Esteban con dinero público.

Domingos de fútbol

Domingo, día de la madre, última jornada del puente y, por supuesto, día de fútbol (aunque gracias a LaLiga, cada día menos). Por eso último recupero el texto de Daniel Vázquez en El Nacional sobre la composición del palco (que define como “ese universo de pedigüeños, donde el fútbol es lo de menos”) durante la final de la Copa del Rey que ganó el FC Barcelona: todos eran madridistas salvo Felipe VI, que dicen que es del Atlético, “pero de quien no es, es del Barça”, Salvador Illa, “seguidor del Espanyol, como no podía ser de otra manera, dada su equidistancia existencial con todo aquello que late” y, por supuesto, Joan Laporta.

Alucino

Alucino con que unas y otras, unos y otros, estén intentando colocarnos su discurso en vez de averiguar cómo se puede evitar que se repita al apagón del pasado lunes. Visto lo visto, ojalá hubiese sido un ataque de Corea del Norte y Rusia. Las y los que van de progres, empezando por Sánchez y acabando por los medios del rojerío español (aquí también lo vasco es españolazo, lo hemos visto), dicen que fue todo culpa de las nucleares y las empresas privadas. A la derecha nos dicen que no, que precisamente necesitamos nucleares y la culpa fue de las renovables. Y en medio, la ciudadanía que no se cree nada.

¿Quiénes son los “operadores privados”?

Aunque desde la izquierda y la derecha nos traten como si hubiésemos nacido ayer, no lo hemos hecho y sabemos quiénes son esos “operadores privados” a los que Sánchez, como líder de la izquierda española y vasca (sí, se pongan como se pongan) echa la culpa. En Xataka han hecho una buena recopilación de hechos, fuentes y empresas: Iberdrola, Endesa, Naturgy, EDP y Acciona Energía. A alguno lo conocemos por aquí porque es uno de los grandes aportadores a la hacienda de Bizkaia. Esto también habrá que contarlo, ¿no? Quien crea que son empresas de santos o demonios tiene una tarea pendiente: madurar.

El Josep Maria de cada casa

Cuenta Montserrat Dameson en El Nacional que “en Catalunya tenemos a una especie de cuñado propio, nuestro Josep Maria. Es alguien que siempre aprovecha la mala gestión política e institucional para girarlas contra la política y la institucionalidad”. En su columna, Dameson da con la diestra y la zurda a quienes intentan “infantilizarnos”, “populistas y mediocres, pero con las propuestas de su marco ideológico”. Si queremos evitarlo necesitaremos hacer un “esfuerzo para distanciarse del populismo y la mediocridad de la política sentimental que no da nunca respuestas”. Qué envidia me da no haber escrito yo esto.

Sí, Pablo

Pablo Iglesias tiene que ser un peñazo de tío. El típico que dice que se va pero siempre está ahí, que asegura que confía en ti pero te observa detenidamente, que te jura que no se inmiscuirá pero luego publica en su medio un editorial diciendo qué es lo que tiene que hacer Podemos. Resumo lo obvio: superar a Sumar, que ha sido un bluf, con la palanca del rearme. Podemos, según ese mismo editorial, estaría pensando en volver al gobierno para a PP y Vox, aunque no dice cómo. Lo que sí expresa es su desprecio por a algunos socios, como el PNV, que le hicieron vicepresidente. Seguro que Iglesias se tiene a sí mismo por un tipo humilde.

¿De dónde salió todo el dinero todo el tiempo?

Leo en Vozpópuli que “el Tribunal de Cuentas multa a Vox con 862.000 euros por recibir donaciones irregulares”. Se trata de una infracción “muy grave” y los hechos van de 2018 a 2020. “Más de 330.000 euros” los recibió Vox “en cajeros automáticos como ‘actividades promocionales’”. En total casi un millón de euros que, vaya, es muchísimo dinero. Yo lo que sigo esperando es a saber quién financió el chiringuito durante los años anteriores, en los que Abascal vivía muy bien aunque parecía un friki, y su banda de apandadores iba formándose en sigilo. Ese vivir, esos acercamientos, costaban dinero, ¿de dónde salió, visto lo visto?

Cero sorpresas

Parece que “la gente ya no quiere viajar a Estados Unidos” (Regina Marín, en Vozpópuli). “Según las estadísticas oficiales del propio EE.UU., la llegada de turistas europeos ha caído hasta un 17% en marzo, el mes más crudo de la batalla comercial”. Curiosamente, en el lado contrario se sitúa Oriente Medio: “creció un 17,6% en el envío de turistas” de esta región al país de Trump, el peor vendedor de la marca de su país desde George W. Bush (y mucho peor que este, claro). Perderse New York y Disneyland importa menos que verse afectado por cualquier abuso burocrático o saber que estás colaborando con quien te quiere destruir.

El peor

No lo he dicho a la ligera: Trump es el peor vendedor de la marca de su país, de largo. Ahora, “cancela otra subvención a Harvard y exige un registro de estudiantes extranjeros” (El Periódico). Vamos a ver: si su país no es apetecible como inversor, ni como turista, ni como científico, ni ya como buen estudiante de familia con mucho dinero, ¿a quién va a resultarle interesante EE.UU. salvo a Abascal, Orban, Netanyahu, Salvini, Trump o Kim Jong-un? Vaya colección de “amigos”, con los que Trump comparte un evidente desprecio al conocimiento y una peligrosa querencia hacia el pensamiento único. Ojo con estas señales.

“Made in China”

En EE.UU. (tampoco en Europa, no nos engañemos), no hay un montón de factorías vacías con la última tecnología instalada esperando a que las y los operarios regresen a las líneas de montaje con la formación adecuada, y se pongan a producir lo que ya no van a importar, generando miles de puestos de trabajo. Nada más lejos de la realidad. Este titular de Miguel Jorge en Xataka es un ejemplo estupendo de cómo funciona el mundo, más allá de la retórica para dummies de Donald Trump: “Los F-35 y los misiles balísticos de EEUU necesitan el componente clave de un imán. El problema es que era ‘Made in China’”.

La guerra es global

EE.UU. y China se han declarado la guerra arancelaria y comercial, pero no del todo: los americanos han levantado el veto económico a componentes electrónicos y los orientales no han contraatacado con la deuda del país rival que lleva años adquiriendo. Sin embargo, el gobierno chino sí está afectando negativa e intencionadamente al desarrollo del vehículo eléctrico en el mundo: “China corta el suministro de tierras raras”. “Esta prohibición no solo se aplica a Estados Unidos, sino a todos los países” (Motor.es). Por ejemplo, los imanes con neodimio que se fabrican en China representan el 90% de la producción mundial.

El desierto que viene

Después de los últimos episodios de lluvias intensas, quienes pronosticaban un cambio climático, simplemente, abrasador, ahora lo combinan con desastres recurrentes en forma de torrentes imparables de agua como los que hemos visto. Con todo, la teoría de la desertización sigue siendo la más asentada: según un estudio de la Universitat Politècnica de Catalunya, la península ibérica “dejará de tener clima mediterráneo en 2050 y pasará a ser estepario y desértico” (La Opinión de Murcia). De hecho, el clima mediterráneo solo se mantendrá en el 10% del territorio (y el sur de nuestro pequeño país tiene muchas papeletas).

52.114 personas y 6 idiotas

Después del Athletic-Ranges en el que batimos el récord de asistencia de San Mamés, la Ertzaintza detuvo a seis personas. Según la nota de Interior, dos escoceses y un vasco, por los enfrentamientos entre aficiones. Los otros tres, directamente, estaban esperando a la Ertzaintza para liarla. El fútbol es solo la excusa de los que, con la cara tapada, prenden fuego al mobiliario urbano y dañan el buen nombre que la ciudadanía, salvo contadas y violentas excepciones, da a Bilbao. Sobran, hay que decirlo alto y claro. Y sobra también quien les envenena con mentiras y su fascismo disfrazado de antifascistas.

En todo momento y en todo lugar

Un antifascista lo es en todo momento y en todo lugar o no lo es. Y Europa está ante su propia prueba del algodón: tiene que intervenir en Gaza o, por lo menos, hacerlo contra Benjamín Netanyahu. “Israel ha convertido Gaza en una ‘fosa común’ con 51.000 asesinados” (Juan Antonio Sanz, en Público). Una salvajada televisada. Sube la cifra de muertos, se multiplica la de mutilados y no deja de crecer la de huérfanos y huérfanas que serán criados en el odio, como necesita Hamás. Pero el agresor, que nadie se confunda, es Netanyahu junto a sus ministros ultras y un ejército no menos perverso que el de Hitler.

Yo no lo tengo tan claro

Gracias a Internet, tener un lugar en el que opinar se ha vuelto sinónimo de tener una opinión: “Lluvia de críticas a Fernando Alonso y Aston Martin por la promoción de su nuevo casco: aparece la diseñadora tapada con un burka” (20 Minutos). Pues yo no lo tengo tan claro: que visibilicemos que Sara Turkestani es obligada a hacer su vida con esa imposición (y a las marcas que hacen negocios con quienes le obligan) es importante. ¿Quien critica la foto piensa que es tan fácil como quitárselo y posar? ¿En serio? Esa foto es la única opción de reconocimiento a Turkestani. Si Alonso se niega a posar nunca le habríamos conocido.

No, no la tiene ni la tuvo nunca

Yo tengo un sitio en el que opinar y me pagan por que lo haga, así que, allá voy: no, Jaime Mayor Oreja no tiene razón, ni la tuvo nunca, ya que estamos, aunque José Carlos Rodríguez esté tentado a dársela en The Objective (de los pocos sitios en los que le darían la razón al que fue candidato a lehendakari del PP y el PSE). El texto al que se refiere Rodríguez falla en la base: no se trata de que el PSOE se haya echado en brazos de los nacionalistas, es que la derecha se ha enrollado con la ultraderecha y que los principales partidos españoles piensan mucho más en sí mismos que en su España.

Un club

La novedad es que las fortunas son mayores que nunca, que la concentración en unas pocas manos es brutal y que las posibilidades de entrar en el club de los más ricos se reduce, pero esto no lo es tanto: “El dinero ha cambiado de manos, pero no de apellidos: los millonarios más jóvenes de 2025 son la prueba” (Xataka). Al ascensor social le han robado el botón de subir pero seguimos comprando en Zara, en Amazon, usando Instagram y algunos defienden al dúo Trump-Musk, que recorta dinero público para que SpaceX siga cobrando de la NASA. Si les hemos enriquecido les podemos empobrecer, solo tenemos que ponernos a ello.

Qué feliz hace Eneko a Pello

Lo que está pasando con el TAV en Euskadi es grave: me refiero a los retrasos injustificables por parte del Gobierno español; me refiero a cómo PSOE y PP, alternativamente, lo ofrecen como moneda de cambio al PNV para ir sacando leyes y presupuestos generales; me refiero a la hipocresía de la izquierda abertzale; me refiero al oportunismo ecologista, que tanto daño hace al ecologismo, como todos los oportunismos; y me refiero, por supuesto, al empeño de Eneko Andueza (al que ahora se suma Ekain Rico, siempre antes antinacionalista que cualquier otra cosa) de hacer feliz a Pello Otxandiano con polémicas inoportunas y poco edificantes.

Si a él no le da vergüenza, a mí, sí

Estamos en Semana Santa, tiempo de recogimiento, de fe, de piedad, si tomamos con literalidad las fechas. Es tiempo de cultura (la tradición católica es nuestra cultura, aunque no nos guste) y de sentimientos, por qué no. Yo no voy a negar eso que nos hace humanos: que algo me mueva. Es lamentable que Trump culpe a Zelenski de los últimos ataques de Putin sobre Ucrania, y por eso nos agita (o debería) por dentro a poco que tengas cierta empatía. Si a él no le da vergüenza ser así, a mí sí que me da vergüenza oír lo que dice y cómo lo dice. No pienso renunciar a mi humanidad porque él haya renunciado a la suya.

¿Pero las y los consumidores sí tenemos que fiarnos?

No me parece mal que, dadas las circunstancias, la Comisión Europea tome precauciones tecnológicas (que implican otro tipo de precauciones) ante los posibles viajes a EE.UU., como el uso de teléfonos desechables (que no sabía existían pero he confirmado que sí). Lo que me llama la atención de la pieza de Xataka es que habla de estos dispositivos como “una medida reservada a China”. La misma China a la que viajó Sánchez para decirnos que es buena, la misma China a la que Europa mira con ojos del Gato con Botas de Dreamworks para recibir algo de casito. Somos expertos en echarnos en los brazos equivocados, cual adolescentes. 

No, no es un logro feminista

Quien vende que el viaje al espacio de una tripulación exclusivamente femenina (empezando por Katy Perry) en una nave de la flota privada de Jeff Bezos, como un logro feminista o vinculándolo a la importancia de la mujer en la ciencia, intenta vendernos un mojón. Nada más lejos de la realidad: que sean mujeres es circunstancial, una llamada de atención, un truco de marketing burdo. En Público lo enfocan muy bien: “Las megarricas también eligen el espacio como nuevo destino turístico”. De hecho, ante la noticia, hay que preguntarse por el flaco favor que esto hace a la igualdad y por el enorme gasto energético que requiere la excursión.

“Un material valioso”

Pablo Iglesias es el puto amo: controla un partido sin figurar en ningún organigrama, sigue con sus clases en la Complutense, vende aceite de Marinaleda, se queja en tertulias de grandes medios (también públicos) de lo mala que es la prensa, monta una taberna de éxito y un crowdfunding para ampliarlo (porque los préstamos los pedimos los pobres), y charla con una periodista para que le escriba un libro que se convierte en “un material valioso para entender cómo funciona la ideología”, según leemos en su propio medio digital (¿de verdad nadie se sonroja allí ante el modo en el que hacen la rosca al jefe?). Parece el Leonardo del siglo XXI.