Llarena, déjalo

Xavier Sardà, que ha dejado claro varias veces que independentista no es, escribió una columna en El Periódico (accesible en su web) que firmaría no ya cualquier nacionalista, sino cualquier persona con un poco de sensibilidad y los ojos abiertos. Sardà viene a pedir a Pablo Llanera que pare, a la justicia que sea justa y a los medios que nos fijemos en que el mismo gobierno que disputa si hubo o no malversación el 1 de octubre está “hasta las cejas de casos de corrupción”.

El amarillo no agrede

Salta a la vista, pero la pieza de Magnet sobre cómo no tiene ninguna justificación retirar camisetas o bufandas amarillas a los aficionados del FC Barcelona, hay que leerla: los jueces han dicho que un abucheo o un silbido son formas pacíficas de protesta, UEFA y FIFA solo regulan los mensajes que emiten los jugadores en el terreno de juego (levantándose la camiseta, por ejemplo), no el público en la grada y, por supuesto, no había motivo justificado para requisar prendas de ese color.

Faltaba Fariña

La cuenta en Twitter de la editorial, Libros del KO, también lo recordaba, pero los más expresivos fueron los de Jot Down Magazine: “Falta ‘Fariña’ en Sant Jordi. Que no se nos olvide”. Así es: con la serie en un momento estupendo de trama y audiencia, Fariña habría sido este 23 de abril uno de los libros más demandados y regalados, pero la censura funciona, ¡vaya que sí lo hace!, y la editorial y el autor están perdiendo muchísimo dinero que les permitiría seguir investigando.

¡Que no se nos pase!

Ni el gran problema catalán ni sus expresiones más sonrojantes (o así deberían de ser) para España como la prohibición de camisetas o bufandas amarillas, ni el desastre judicial de Fariña, ni otros casos que seguimos como el de Altsasu o “la manda” deben hacer que perdamos de vista que “la policía nacional descubre que el Gobierno murciano del PP colaboró para que ACS consiguiera rendimientos del 60.000% desplazando todos los costes y riesgos a las arcas públicas” (El Confidencial).

La Infanta lista

Cristina de Borbón siempre había sido considerada más inteligente que su hermana hasta que ella misma prefirió quedar ante el juez y la sociedad española como una mujer incapaz de leer lo que firmaba y que hacía caso a su marido sumisamente. Ahora sabemos, además, que Elena de Borbón cobra casi el doble que su hermana (300.000 contra 170.000) por un trabajo equiparable, cada una en una Fundación, y lleva una vida mucho más tranquila (siempre que Froilán se lo permita).

¡Somos necesarios!

Lanzo un mensaje para mis compañeros de profesión: encaremos la semana con el mismo optimismo que Dori Toribio al ver cómo en EE.UU. otro medio anuncia un aumento del consumo de sus contenidos, y no solo on-line. Esta sociedad hiperconectada demanda ser informada, por eso nos cuelan esas “fake news” a las que antes llamábamos, simplemente, mentiras. Démosle nosotros también la vuelta y ofrezcamos contenido de calidad para satisfacer esa necesidad.

Desvergüenza XXL

El PP eligió a Rafael Hernando como portavoz porque no le importa decir cualquier burrada. Ese iba a ser su estilo. Y estas son sus consecuencias: la semana pasada, preguntado por los casos de financiación irregular de su partido en Madrid y Valencia, Hernando respondió: “Yo soy diputado por Almería”. La aceptación velada de la corrupción ya es un escándalo en sí misma, pero en El Plural han dado en el clavo este fin de semana: Hernando puede posicionarse sobre los casos en los que está involucrado Gabriel Amat.

Su móvil puede estar fabricando criptomonedas

Es poco probable, pero sí está comprobado que webs importantes y terminales han sido infectados con un software que sirve para la constante programación de monedas virtuales. Este “minado” requiere de gran potencia de cálculo y piratas informáticos han descubierto cómo lograrlo gratis: con un malware que infecta generadores de webs y teléfonos móviles. El sistema, como todo lo que rodea a las criptomonedas, es complejo pero se lo explica de maravilla Carmen Jané en El Periódico.

Piratas del balón

En este mundo loco, loco, en el que algunos se han endeudado con dinero real para comprar monedas virtuales, y en el que el fútbol se come unos recursos valiosísimos como si nada, llegamos a la sublimación de la ida de olla con los 57 millones de euros que la empresa turca de electrodomésticos Beko va a pagar al FC Barcelona por anunciarse en los chándales del entrenamiento. El que les haya colocado esta acción de marketing es un crack del marketing al nivel de Neymar.

Hawkers, ¿en riesgo?

Lo que sube muy rápido baja muy rápido. Menos la factura de la luz. Pero en Hawkers parece que sí puede cumplirse el axioma: los pesos pesados van desentendiéndose de la empresa y, al mismo tiempo, se va filtrando que algunas cifras son preocupantes. Tanto que en El Confidencial vaticinan el fin de este imperio de gafas de sol baratas (yo tengo unas) que ha permitido a unos jóvenes empresarios de Elche vivir con ostentación ridícula durante unos pocos años.

¿Necesitamos una pandemia?

La ausencia de epidemias gracias a las vacunas nos ha llevado no ya a relajarnos, sino a idiotizarnos. Tanto es así que el gobierno británico ha tenido que poner en marcha una campaña de concienciación sobre la gravedad de no vacunar a los niños después de encontrarse con un brote de sarampión: de mil niños enfermos morirán uno o dos. ¿Los de quién? En esto no tiene que caber la duda: no hay moda, ni libro, ni corriente en Internet que justifique el riesgo.

Sí necesitamos más información

España está jodida. La recuperación económica de la mayoría se basa en el abaratamiento de la mano de obra mientras que la minoría de los poderes económicos y políticos no ha dejado de vivir bien. Ante esta realidad, nada más adecuado que una gran pantalla nacional. Y si el enemigo es ese español (según su visión) al que no le va tan mal, mejor. Y todo vale, como la mentira de que los vascos (incluidos los clubes de fútbol) pagamos menos impuestos. Así indignan y entretienen a los que pierden.

Fomentar la especulación

Me sorprendo cuando alguien intenta venderme una bondad que solo es posible gracias a Internet. Ya he oído muchas tonterías “de base tecnológica” en nombre de “lo colaborativo”. Sinceramente, no encuentro diferencia entre la inversión en Bitcoin y la especulación: hacer dinero rápido con recursos que no sabes de dónde salen ni a quién pertenecen, y haciendo un ejercicio de ceguera ante la evidencia de que es el refugio de fortunas manchadas de sangre y droga.

Neymar, tres millones al mes

Termino ya (o eso espero) con estos dos minutos del odio que he empezado con la ignorancia, he continuado con la mentira interesada y la especulación, y completo con la desvergüenza. Me gusta mucho el fútbol y soy capaz hasta explicar algunos de sus excesos. Pero otros sigo sin entenderlos, como los tres millones de euros al mes que gana Neymar. Con ese dineral, según El Periódico, pudo pagar un superfiestón en París por su 26 cumpleaños en el que compañeros, jefes y varios aprovechados tuvieron la oportunidad de hacerle la pelota.

Tenía que pasar

En esta vorágine de consumismo y de noticias que deberían de indignarnos pero nos anestesian, entiendo que los adultos vayan incorporando el hábito de los videojuegos. Soy de los que piensa que no tienen nada de malo, al contrario (en su justa medida, claro). Además, el acceso se ha simplificado y en el móvil podemos jugar casi a lo que queramos. Ese “casi” Google ahora lo quiere salvar con una nueva consola, una especie de “smart” consola conectada a una oferta infinita. Bienvenida.

¿Y si Emilio Botín está muerto?

Es lo que defiende Josele Sánchez, director de La Tribuna de Cartagena, un medio digital en el que César Vidal tiene un espacio de honor, para que se hagan una idea. Es más: Sánchez ha grabado un vídeo en primera persona en el que hace público un intento de soborno de 400.000 euros y que teme por su vida después de informar desde hace un par de meses que Emilio Botín, el expresidente del Santander, ha sido asesinado y su muerte, ocultada por el resto de medios.

Lo que quiere “la gente”

La nueva política necesita parecerse a la nueva política desesperadamente. Mala señal. En la cuenta oficial en Twitter de Podemos colocaron ayer una foto (de móvil, vertical y sacada en algún barrio castizo) que lo tenía todo para que le guste a “la gente”: el parabrisas de un coche nevado con el mensaje de “Amaia ganadora” y un corazón. Un postureo de libro al que se sumó Errejón, y que solo convencerá al que ya está convencido de que la nueva política tuvo alguna vez algo de nueva.

“La fiesta de la democracia”

Carles Puigdemont ha difundido en Twitter cuatro viñetas de Miquel Ferreres, humorista gráfico que ha anunciado que a final de mes dejará de colaborar con El Periódico por expreso deseo de la dirección. Ferreres no encaja en la línea del diario, como demuestra el president con cuatro ejemplos en los que el dibujante contraponía los modos de vida de Bárcenas o Iceta con el de los políticos catalanes detenidos, o ejemplos de cómo España entiende ridículamente la democracia.

España involuciona

Les he hablado de postureo político, les he hablado de cómo Ferreres caricaturiza a esa España trágica, y ahora les hablaré de las dos cosas a la vez. El PP con la prisión permanente revisable es oportunista, y es algo peor: está intentando engañarnos con lo que es, con que es una reclamación popular y con que es un avance social. La cadena perpetua disfrazada es un paso atrás de libro, y es claramente vengativa e innecesaria… A menos que seas el PP y necesites otra cortina de humo.

Internet da voz… al más tonto

Hablando de populismo, pocas cosas menos reales y más interesadas que todas esas frases grandilocuentes de que Internet y las redes sociales nos acercan los unos a los otros y nos dan voz. ¡Qué tontería! Altavoces como Twitter nos retratan como sociedad: durante el Espanyol-Barça, Shakira tuvo más menciones que Luis Suárez, casi todas para insultarla y vejarla como venganza ante la provocación (que también sobra) de Piqué. Y esto es solo una muestra, el día a día es absolutamente repugnante.

Haciéndose el catalán

Ya saben que en Euskadi tenemos cierto complejo: no importa cuál sea la materia que cualquier catalán sabrá más que un vasco. Y así les traemos, nos dan la charla, nos explican qué nos pasa y nos señalan el camino. Pero el procés ha dado la vuelta a todo, y ahora andan los políticos españoles haciéndose el catalán, y acuden sin vergüenza ni argumentos a aquella nacionalidad a dar lecciones, como Pablo Echenique, posiblemente el político español más sobrevalorado.

La nueva Euskadi

No podrán decir que no les hemos avisado: el camino que ha recorrido el independentismo catalán solo les ha servido para sumar a personajes que, sin nada que hacer en España, se buscan la vida en la aspirante a república independiente. Beatriz Talegón o Álvaro de Maricharlar son dos frikis metidos a defensores de las esencias. Cada uno de las suyas. Lo del excuñado de la Infanta Elena es especialmente de chiste: ha ido a EE.UU. para averiguar si le drogaron cuando le detuvieron.

Hablemos de Madrid

Necesario el puñetazo en la mesa de Josean Beloqui en Twitter sobre cómo puede Cristina Cifuentes presumir de su gestión: por un lado está la cantidad de funcionariado español al que no tiene que pagar. Por otro, la capacidad de Madrid de atraer capitales y sedes sociales que, evidentemente, dejan impuestos sin esfuerzo para hacer atractivo el territorio simplemente porque es la capital de España. Luego la del PP se pone como modelo a quien no juega con las mismas cartas.

Una mala campaña

Los tuiteros resultan cada vez más insoportables. Parece que la mayoría no alcanza a entender que no pueden dividirse entre indignados y brillantes. Ni sumar ambas cualidades. Ante la última campaña de Burger King, que jugaba a exigir licenciados para trabajar como repartidores para llamar la atención, muchos se apresuraron a indignarse y otros les han señalado entre risas por caer en la trampa viral. Pocos señalan simplemente que Burger King se ha equivocado.

Trump hace por fin un favor al mundo

¡Qué fuente de inspiración acaba de abrir Donald Trump a los escritores de ciencia ficción! Un género en el que llevarte un truño de la librería es siempre una probabilidad y que ya ha agotado la estancia en la Luna como argumento puede resurgir: porque una cosa es imaginar cómo será la vida en el satélite y otra que sea de la mano de un presidente tan histriónico y capaz de la mayor barbaridad. Con suerte, la próxima generación leerá buenas novelas con esta premisa.