No nos hagamos trampas al solitario

Iñaki Olabe denuncia en su Instagram el caso del estafador que, aprovechándose de su situación, nos habría robado hasta un millón de euros de nuestros impuestos (700.000 euros, con la RGI, y 300.000, con ayudas al alquiler, solo en la CAV). “Huyó y le han pillado en Canadá por el mismo tipo de fraude. No aprendemos”, concluye. No nos hagamos trampas al solitario: el sistema funciona, sí, porque le pillaron aquí y le han pillado en Canadá. Pero Omar Ndiaye fue cazado en Bilbao con 23 pasaportes que usaba, supuestamente, como 23 identidades para recibir dinero público, y fue puesto en libertad. No hay integración sin control, es innegable.

Trump se ríe de la ciudadanía

“El presidente de EE.UU., Donald Trump, publicó en Truth Social un meme en el que aparecía invirtiendo en la bolsa desde la Oficina Oval”. Él asegura que invierte en nombre de EE.UU. y que los beneficios son para toda la ciudadanía. No es falso pero Trump ha hecho inversiones personales en paralelo, por ejemplo, en Intel (que ha generado cierta controversia). Entre una cosa y otra, “la declaración financiera más reciente de Trump reveló que había ganado 2.200 millones de dólares en 2025” (Independent). Entre una cosa y otra, también, “el 90 % de los estadounidenses creía ahora que el Gobierno de EE.UU. y sus líderes políticos eran corruptos”.

Los tontos útiles

Para ser milmillonario, como Trump, no hace falta ser inteligente, es suficiente con carecer de escrúpulos: tiene dinero para invertir, acceso a información privilegiada y le da igual lo que dirán. De la misma manera, puedes dirigir una empresa que innova y tomar decisiones idiotas: “Apple se suma a Google y rebautiza el lago Ontario como ‘Lago América’” (Euronews). El nombre de Ontario, por cierto, es anterior a la existencia de EE.UU. o Canadá: es el nombre que le daban los indígenas que ya estaban allí cuando llegaron los vascos, los ingleses y los franceses a la zona. Los CEO de Apple y Google son los tontos útiles de Trump.

George Clooney lo tiene claro

Por fin, George Clooney y yo tenemos algo en común: “Puede que estemos en una caquistocracia, que significa que un país está gobernado por la gente menos cualificada posible” (Huffington Post). Además, “como ‘hijo de periodistas’ también manifestó su ‘preocupación’ porque algunas de las ‘personas más ricas del mundo’ hayan comprado o dirijan medios como The Washington Post y plataformas como Facebook”. “¿Dónde está el sentido de la decencia?”, se pregunta. Y se responde: “Espero que en las elecciones de 2028 recuperemos algo de normalidad”. Con todo, reconoce: “Siempre soy optimista”.

Pinches gringos

Donald Trump está logrando que todas y todos veamos a EE.UU. como un país avaricioso y acaparador. La trapacería es, además, multinivel: Trump roba el petróleo a Venezuela, y “texanos se estaban robando el agua de Chihuahua” (El Mañana). El gobierno mexicano denuncia que “los agricultores estadounidenses supuestamente aprovecharon las alteraciones en el cauce del río y la disposición de las vallas de seguridad para internarse al sur de la línea divisoria”. “En estas zonas habrían instalado sistemas de riego, erigido infraestructura agrícola no autorizada y cosechado productos que posteriormente comercializaron”.

Una mala noticia

La de los resultados de la CAV en el informe PISA que hemos conocido esta semana es una mala noticia. Sin dudas. Sin paños calientes. La consejera, Begoña Pedrosa, no ha echado balones fuera, no se ha escondido en la bajada generalizada, ni en las pantallas, ni en la migración: tenemos un problema y tenemos que abordarlo. Punto. Porque hay una generación de vascas y vascos en nuestra escuela pública, ikastolas y colegios privados (la ignorancia parece que no entiende de niveles socioeconómicos ni de compromisos), que tiene problemas para entender lo que lee y resolver problemas matemáticos. Y eso es muy grave.

Falla todo. Todo

De la misma manera que resulta pueril pensar que los problemas en Osakidetza solo son atribuibles a los políticos, como si la atención directa o las huelgas no afectasen, resulta simplista y tramposo señalar solo a los políticos ante los malos resultados en el informe PISA. Tenemos a los docentes más preocupados por sus condiciones laborales que por sus objetivos profesionales, tenemos reclamaciones sin fin por bajar ratios como si estos no bajasen solos por la natalidad, tenemos la mayor financiación de la Educación y tenemos derecho a exigir resultados. Cada palo tiene que aguantar su vela porque esta vez ha fallado todo.

Sí, es una tragedia

Tuitea Joseba Permach que lo que sucede en la educación de la CAV (no parece dirigirse al equivalente navarro) es una tragedia. Estoy de acuerdo con él: es una tragedia que Joseba Permach forme parte del sistema siendo, como es, docente en la EHU. Es una tragedia que sus méritos hayan sido suficientes y que su ética, probada durante años con sus explicaciones sobre la violencia directa en Euskadi, no haya sido un problema. Es una tragedia que personajes como él, con su pasado, no hayan sufrido el escarnio necesario y reparador que necesitamos y necesitan. Es una tragedia que no hayamos aprendido a repudiar el fascismo.

Son los inmigrantes, dice Gimeno

Joseba Permach, tan sagaz, tan dispuesto siempre a poner un tuit, no ha encontrado motivo para criticar al consejero navarro de Educación, Carlos Gimeno, que “subraya que la presencia de alumnos inmigrantes en Navarra afecta a los resultados de PISA” (Orain). Estamos viviendo semanas increíbles viendo a la izquierda española alertando de que los migrantes en Ceuta son peligrosos para las niñas, y señalando sin rubor también a los migrantes para justificar unos malos resultados en PISA. Ojo, que no nací ayer: sé que las pantallas y tratar igual al incapaz y al que no lo es (venga de donde venga), no ha mejorado nada.

Voy a perder amigos, lo sé

La situación es tan grave que es imprescindible abrir todos los melones: el de las pantallas, el de una igualdad entre el alumnado mal entendida, el de la inteligencia artificial, el de la dedicación del profesorado, el de la financiación, el de que el resultado responda el esfuerzo económico que hacemos todas y todos, pero también el de los modelos lingüísticos. Apostar por el euskera por convencimiento personal o compromiso con un país, o al menos, con su lengua, no justifica arrastrar al alumnado de entornos únicamente erdaldunes. Y por decir esto no soy menos abertzale que nadie ni amo menos el tesoro lingüístico de mi país.

La Euskadi de hoy

“Esan denuncia una pintada con diana junto a la vivienda de un ertzaina en Vitoria-Gasteiz”, titulan en Demócrata. Junto a la diana, se puede leer “Txakurra kanpora” y adivinar un símbolo de ETA. Esta noticia es del 5 de septiembre de 2026, esto sucede en la Euskadi de hoy, en esa en la que la izquierda abertzale blanquea su pasado haciendo política en Madrid y apostando por la acogida de todos los inmigrantes que España y Francia no quieran. Y por supuesto que hablo de la izquierda abertzale porque en sus filas (en la dirección de Sortu, para decirlo claro), podemos encontrar a los últimos jefes de ETA. la del símbolo de la pintada.

¿Es grave?

¿Es grave esa pintada contra el ertzaina? ¿Debemos tomarnos en serio que en 2026 alguien mantenga la mecánica de amenazas del fascismo vasco? ¿O estoy exagerando y, oye, solo es cosa de algún chaval nostálgico, una gamberrada, un hecho sin importancia? Y que hayan pintado la palabra “asesinos” en la sede de EH Bildu en Barakaldo, ¿cómo nos lo tomamos? ¿Es grave? ¿Qué cambia? ¿A quién señala el tonto del spray esta vez y por qué? ¿Qué debemos hacer los demás? Aquello de “eso sale con aguarrás” que dijo Arkaitz Rodríguez, ¿también es aplicable en este caso? Esta contradicción que la cabalgue quien deba hacerlo.

Las formas y los fondos

El periodista de El Mundo, Juanma Lamet, ha comentado en X de esta manera la entrevista que han hecho en su diario al presidente de Rassemblement National, el principal partido de ultraderecha de Francia: “Me da mucho, mucho miedo Bardella, lobo con traje a medida que dice cosas gravísimas con lenguaje pausado y apariencia pacífica. Si éstos llegan al poder en los principales países, será el principio del fin de la UE”. Lo del “lobo con traje a medida que dice cosas gravísimas con lenguaje pausado y apariencia pacífica”, es aplicable a todos los populismos de base fascista europeos de hoy. También el vasco.

Si hay mando, que mande

En España, el partido que está metiendo el caballo de Troya en el gobierno es el PP. Sin duda. Un PP que ha confundido ser peleón con ser faltón, y taponar a la extrema derecha con imitarla. Un PP que no deja hacer, y ese error acaba siendo castigado por la ciudadanía: “El Gobierno toma el control del puerto de Ceuta para alojar inmigrantes pese al rechazo de Vivas”, leo en The Objective. Y pienso: si hay un mando único será para mandar, para tomar decisiones, aunque sean difíciles. Pedir un mando único para cuestionar lo que este decida es tan rastrero como equivocado, y yo, que no dejo de confiar en la gente, creo que será rechazado.

Tenemos derecho

Voy a cerrar la columna, pese a todo, de manera positiva: en Euronews han puesto en marcha un chatbot para resolver las dudas de las y los lectores sobre el nuevo derecho a reparar de europeas y europeos. No es que no tuviéramos ese derecho, es que ahora “los fabricantes están obligados a reparar determinados productos que sean técnicamente reparables”. “También deben ofrecer piezas de repuesto a precios razonables”. “El objetivo es alargar la vida útil de los productos” y, evidentemente, me parece bien. Esto, nuestras garantías y nuestro bienestar, es lo que ponen en peligro los populismos de base fascista, todos.

La izquierda…

Sé que después del avance de la extrema derecha alemana (de momento, en una región pequeña, el problema es que solo sea la primera etapa de muchas), toca hablar de eso, del populismo de base fascista. Pero el tuit de Julen Bollain en el que apela a la izquierda ha llamado mi atención, sobre todo, por esta línea: “AfD está haciendo algo que debería preocuparnos especialmente a la izquierda y es transformar la precariedad, la frustración y la desafección en identidad política y votos”. Es decir, la extrema derecha está haciendo de izquierda, de toda la vida. Todos tenemos ya un grave problema, pero los partidos de izquierda tienen dos.

Populismo pero mal

Ojo, que la izquierda lo intenta, pero hasta el populismo lo hacen mal: Ione Belarra, una niña fresa de la Navarra española, cae como una paracaidista en la manifestación de las y los aficionados del Rayo Vallecano contra la actual propiedad. Por si el ridículo no fuese ostentoso, se graba un vídeo en el que, para colmo, dice lo que cree que quiere oír “la gente” (ese concepto que Pablo Iglesias quiso hacernos creer que inventó): que la institución no es de Raúl Martín Presa (que lo compró), sino de la afición. Decir esto es tan bonito como inútil, lo sé yo, lo sabe “la gente” del Rayo y lo sabe Belarra, pero no se le ocurre nada mejor.

El vasco

En Euskadi también tenemos un populismo de base fascista que avanza, pero con alguna diferencia, al menos, sobre el papel: a la izquierda abertzale no le preocupa la migración sin control. Eso es lo que denuncia, al menos, Joseba Iturria (ex de Egin y ex de Gara) en X. Ojo al tuitazo: “Con lo que cuesta mantener a cada uno aquí se puede mantener a 50 en Marruecos para que cuando vengan lo haga con un contrato de trabajo. Marruecos es uno de los países de África con mejor nivel de vida, no hay ninguna guerra y es de donde vienen porcentualmente más delincuentes”. Y cree que la postura de EH Bildu “indigna”.

Juntos de la mano se les vio por el jardín (en Getxo)

El mismo populismo de base fascista que en Euskadi intenta banquearse con la migración descontrolada, tira sin problemas también del manual de acusadores y acosadores en política que tiene el PP: el derribo del edificio en Getxo que fue utilizado por la derecha española y la izquierda que se define “abertzale” contra el PNV, no conllevó “ni irregularidades penales, ni trato de favor, ni las sombras con las que se pretendió oscurecer la labor del Ayuntamiento” (Jon Murga, en Substack). Además, se llevó la carrera política y la salud mental de tres personas que no hicieron nada malo. ¿Quién les repara el sufrimiento?

Todo va a peor

No es la de hoy una columna optimista, lo siento. Alberto Sicilia escribe en X muy bien cómo veo el futuro, la verdad: “Todo lo que puede ir a peor, va a peor. Qué tristeza”. Él se refiere a la invasión rusa sobre Ucrania, en concreto, pero también al mundo en el que nos está tocando vivir, en general. Las victorias del populismo de base fascista que pueden darse en Francia y en Alemania, si Le Pen y la AfD siguen avanzando, perjudica al interés último de Kiev: unirse a la UE como principal medida de protección frente a la invasión. Menos Europa, más Rusia, más fascismo, y más izquierda confundida y útil para los malvados.

Me parece mal

Si algo debemos aprender de la huelga del personal médico es que no vale con agitar el “soy médico” como garantía. Lo ha demostrado Mónica García, que ha gestionado el ministerio de Sanidad y las protestas de las y los facultativos probadamente mal. También debemos aprender que un cambio legislativo es necesario: las y los médicos, como otros sectores, no deberían tener derecho a huelga. Su protesta, legítima, no puede entrar en conflicto con la vida o la muerte de las y los pacientes. No es admisible ni defendible. De ninguna manera.

La realidad

No hay médicos en paro. No nos preguntamos por la responsabilidad de los sindicatos médicos en ese déficit ni en esa gestión de los horarios. No miramos, no atendemos lo suficiente a la realidad de toda esa gente que, joder, simplemente no es funcionaria: “Los autónomos están retrasando su jubilación en agosto más allá de los 67 años y su pensión media sigue por debajo del SMI” (Pymes y Autónomos). Detecto una peligrosísima tendencia a señalar a quien no es funcionario como un incapaz y un condenado a la pobreza, mientras quien cobra de lo que generan los otros es, cada día más, un privilegiado.

¿Qué hacemos con la inversión milmillonaria?

No dudo de que hay una inteligencia artificial maravillosa, que está ayudando a sectores muy específicos. Pero igual que existe ese Internet que permite hacer operaciones a miles de kilómetros, literalmente, y existe un Internet comercial que sobreutilizamos la mayoría, tenemos esa IA desconocida y la conocida, de la que recelamos cada día más. Y no hablo de los carteles o la literatura “copulativa”, como he leído recientemente: “Por el momento, no ha cumplido ninguna de sus expectativas y un reciente estudio elaborado por la consultora Gallup confirma que, cuanto más usan la IA los empleados, menos les convence” (Xataka).

Una semana menos

España está mal gobernada. Esto hay que tenerlo claro, igual que tenemos claro que la derecha y la extrema derecha españolas dan mucho miedo y preferimos este desgobierno y desacierto continuado. Pero España está mal gobernada y cada vez lo estará peor, pase lo que pase: “Ceuta rompe en dos al Gobierno, ministros que no se hablan y ya no es tabú el adelanto electoral”, según Vozpópuli. Iván Libreros cree que “el Gobierno ha entrado en fase de descomposición” y que, como dijo Broncano, marzo será mes electoral. Pedro Sánchez ya “no convence a su parroquia”. “La política, amigo”, sentencia.

Un millón más

Cuando Pedro Sánchez abandone Moncloa esto es lo que va a entrar: “El patrimonio de Javier Milei aumentó 43% y el de Karina 209% en un año” (Clarín). No exagero, Argentina no queda lejos, no importa, realmente, que Feijóo haga de parapeto (no es capaz de frenar ningún exceso en su partido, ¿y pretende frenar los de la extrema derecha?), los fascistas y populistas vienen a enriquecerse (lo que llevan años haciendo, por cierto) y a exprimir el país. Lo hace Milei, lo hace Trump, Putin, Netanyahu… Y sobre todo lo hacen sus entornos. Feijóo será el pagafantas y, en frente, el PSOE será un páramo.