Porque puede y debe

Ya hablaremos de las decisiones que está tomando la Unión Europea respecto al uso del software, pero prefiero empezar por comentar esta noticia: “¿Por qué la UE ha prohibido la entrada de carne brasileña?”. Pues porque puede y porque debe. O lo que es lo mismo: “Por el uso de antimicrobianos en la ganadería y la falta de garantías sanitarias, pese al reciente acuerdo con Mercosur”. Un acuerdo que, como vemos, es beneficioso pero no es la autopista de bacterias que la extrema derecha había anunciado. Por desgracia, su alarma se extiende mucho más que esta noticia en Euronews, como siempre.

El teléfono de Trump

Me gustaría saber si Donald Trump usa un T1, el smartphone que ha comercializado el presidente de EE.UU. por 499 dólares. En Cnet han hecho un “unboxing” con toda la seriedad: un móvil “hecho para americanos” (que no “hecho en América”, como había prometido), dorado hasta el cable (pero viene con cable, punto a favor), con carcasa transparente incluida (ve a una tienda a comprar una funda para un T1), de plástico, con un diseño similar al de un Samsung de hace unos años (según el vídeo) y con base Android (por supuesto, no van a desarrollar un sistema operativo propio para arrancar unos dólares rápidos a los incautos).

Una alternativa europea

En contraposición tenemos el Volla Phone alemán, con sistema operativo Linux o una versión de Android “sin servicios de Google”, y con “batería intercambiable”, lo que hoy es una rareza pero permitirá alargar la vida del dispositivo. “Cuenta con resistencia al agua y al polvo” y “funciona con manos mojadas y guante” (Digital Trends). Eso, sí, no es ligero. La cámara lleva incorporada una IA que mejora las fotos “localmente” pero sin transmitir esos datos. El contraste entre ambos teléfonos no es una casualidad: el “hecho para americanos” es de plástico dorado y el alemán es como esperas que sea un teléfono alemán. ¿Qué elegirías?

Hablemos del gobierno (español)

No entiendo que esta noticia no haya trascendido y no haya incendiado a Sumar, por ejemplo. Cierto es que los de Yolanda Díaz bastante tienen con defender lo indefendible, que ahora mismo es la gestión de la ministra española de Sanidad, Mónica García. Dicho esto, me centro en lo importante: “El Gobierno desvió partidas procedentes del sector turístico y las universidades públicas para alcanzar el 2% del PIB en Defensa”. En concreto, “Hacienda desvió más de 5.000 millones para los programas industriales de defensa ante la falta de presupuestos” (El Independiente). Esto es lo que sucede cuando no hay presupuestos.

Totalmente de acuerdo con Mikel

Hace tiempo que no menciono a Mikel Agirregabiria en la columna pero sigo leyéndole y, por supuesto, en este caso estoy de acuerdo con él: “Lo peor de los impuestos es, precisamente, su nombre”. ¿Es un tema nuevo? No. ¿Un enfoque diferente? Tampoco. Pero precisamente por eso, porque va al grano y dice la verdad es por lo que hay que mencionarlo siempre que sea posible. Agirregabiria recuerda que las civilizaciones se construyen “sobre acuerdos colectivos para financiar lo que ningún individuo puede costear solo”. Más claro, imposible: “La retórica anti-impuestos no busca ‘liberar’ al ciudadano, sino desmantelar el mecanismo”.

Ni gusta ni es necesario

En Threads, una usuaria llamada Celia escribió: “Llevo toda la semana viendo decenas de carteles de eventos y ferias hechos con IA, todos iguales y bastantes feos. Por favor, contratar a diseñadores y artistas”. Y en Bluesky, Andrés Trasado iba por el mismo camino: “Lo de intentar vender que hasta hace dos años no se hacían carteles, ni fotos, ni reseñas de libros, ni posters, ni nada, porque no existía la IA, me está volviendo loco”. “Es como si de pronto la humanidad hubiera nacido ayer”, concluye. Y no son excepciones: la cartelería hecha con IA ni gusta ni es necesaria. Llevamos décadas demostrándolo.

Sí, se nota y no nos gusta

Llevo varias jornadas guardando la reflexión en Substack (una plataforma de blogs) de Natalia Papiol sobre “los 5 patrones que más delatan a la IA”. Habla Natalia de esa frase “redonda. Bien construida. Perfecta para LinkedIn”, “tres frases cortas en paralelo”, y se repite el número con “las listas de tres. La IA las adora. Limpias, memorizables. El problema es que la realidad raramente viene en grupos de tres”, “la estructura ‘no es X. Es Y’”, el inicio “en un mundo donde…”, que puedes encontrar “solo en los posts que nadie termina de leer”, o el abuso de “el adjetivo ‘transformador’” o el recurrente “¿tú cómo lo ves?” como cierre para casi todo.

¿Qué dice Antonio Ortiz?

Antonio Ortiz es uno de los autores más interesantes sobre la IA que podemos encontrar. En X, nos contaba cómo en Amazon insisten en arrasar con el planeta obligando a sus trabajadores a hacer un uso intensivo de la IA, hasta alcanzar “todo lo obviamente estúpido: premiar a alguien por coger el modelo más caro del mundo y preguntarle por el tiempo”. Y en Threads hablaba de “una de las teorías sociológicas más persuasivas del momento: la nobitización de la sociedad por la IA”. Es decir: que, como Nobita necesita a Doraemon, nosotros acabaremos dependiendo de la IA para las acciones más simples. ¿A dónde nos lleva eso?

¿Y qué dice Enrique Dans?

Gracias a la IA me he reconciliado completamente con Enrique Dans que, junto a Antonio Ortiz, es uno de esos a los que hay que leer: “La inteligencia artificial es la mayor recentralización del poder tecnológico en décadas”, avisa. “No está generando un nuevo ecosistema más abierto y competitivo, sino reforzando el anterior, llevándolo a un nivel de concentración aún mayor” porque “las grandes compañías están asegurando acceso directo a energía, construyendo centros de datos a una escala sin precedentes e incluso impulsando proyectos energéticos específicos para alimentar esa demanda”.

Pregúntalo a una persona

Gracias a Iván Ezquerro he conocido la web: Your AI Slop Bores Me (“tu basura de IA me aburre”), una página que funciona como una IA pero detrás hay un grupo de voluntarios que responde. Seres humanos, sí, ¿por qué nos parece increíble? Por supuesto, las respuestas tendrán un sesgo, pueden tener errores y la información la buscarán en Internet, pero, ¿la IA no tiene sesgo, no comete errores y no fagocita todo lo que encuentra en Internet? Entre las normas de uso está la de pedir las cosas con educación porque lo que escribamos lo leerán otras personas. Y por supuesto tiene publicidad visible.

«FCK SORTU»

Ya llevamos un par de veranos en el que el pistoletazo de salida lo pega la primera pugna entre Sortu y GKS por el espacio en los recintos de las txosnas. Una apertura que nos sirve para hablar del control que hace ese partido de esos espacios, control ideológico, económico y logístico, y de cómo el bloque que se sitúa a su izquierda quiere comerse la porción que cree que le corresponde porque lo esencial es quién reparte el pastel. Me temo que ya tendremos oportunidad de hablar de la falsa protección ante los ataques sexistas y de la violencia a las personas que trabajan como policías, que no podrán disfrutar de las fiestas de sus municipios.

Pero tienen libertad

Leo en El Plural que “los enfermos de ELA muestran su indignación por el copago impuesto por Ayuso que reduce sus ayudas” y pienso: pero tienen libertad y bares. Sí, es un chiste malo e inadecuado porque estamos hablando de algo muy, muy serio. Demasiado para que el gobierno de Madrid haya decidido rebajar hasta en un 40% la ayuda máxima para los casos más graves. Ahora, el techo pasa a ser de 6.000 euros, en vez de 10.000. “En algunos casos, los 10.000 euros que están previstos en la ley nacional de ELA se quedan en 3.200”. Este es el resultado de las rebajas de impuestos que anuncia el PP madrileño como si fueran positivas.

Como si no sucediese

Gracias a que en Internet quedan irreductibles como El Periódico de la Energía nos enteramos de que “la justicia holandesa ejecuta el embargo de la sede del Instituto Cervantes e inicia su venta en subasta para saldar los impagos de las renovables”. Hasta 10 millones de euros pretenden recaudar los acreedores tras un “embargo promovido para satisfacer las cantidades adeudadas por el gobierno de España”. En la sede ya hay un cartel que anuncia la subasta del edificio, lo que el ministerio español cree que “parece destinado a un fin puramente periodístico sensacionalista”. Según el mismo digital, no es la única deuda española similar.

¿Y si dejamos de grabar en vertical?

Lo propone Yassin, un creador de contenido humilde con el que solo puedo estar de acuerdo: dejemos de grabar vídeos en vertical solo porque las redes sociales los potencian para que sigamos consumiéndolas en los dispositivos móviles. Pero no tiene sentido: nuestra mirada no esta hecha para lo vertical, nos perdemos contexto, planos más bonitos (sí, lo bonito importa), incluso podemos perder calidad con los recortes y genera más trabajo a las y los editores para un producto peor. Entonces, ¿por qué lo hacemos? Porque así lo quieren TikTok e Instagram, que ya ha anunciado que va a mimetizarse con la otra red social. Plantémonos.

¿Y si dejamos de ver reels?

Instagram nos va a ofrecer reels como si fuese TikTok. Para ver las fotos de nuestras amistades o familiares tendremos que buscarlas. Unos reels agotadores, asqueantes, que nos absorben. Antonio Ortiz (una de las firmas más interesantes que podemos leer hoy) alerta de “un sistema informativo que produce adictos al algoritmo y a los chutes de dopamina”. Pero no tiene una visión crítica del consumo, sino autocrítica (que lo hace más interesante): “Ando buscando, renunciando a la soberbia intelectual, un Ozempic para mi atención”. “Lo conseguí con la dieta y el deporte; con mi atención, en cambio, soy débil”. Me representa.

¿Es lo que necesita Palestina?

No entro a discutir que fue innecesaria la violencia de los agentes de la Ertzaintza contra los miembros de la flotilla que llegaban a Loiu. Pero todo lo sucedido, incluida la querella contra los responsables del operativo hasta el consejero Zupiria, nos está permitiendo googlear algunos nombres, como el de José Javier Osés, condenado por pertenecer a ETA y ser detenido en Francia con una pistola; o los de Haizea Ziluaga e Iker Sarriegi, los abogados que han puesto esa querella, que son también abogados de presos de ETA y fueron investigados por la policía. ¿De verdad esa es la solidaridad que necesita Palestina? ¿De verdad a todos les parece bien?

Qué lejos ha llegado esta chica

Jorge Herrero hace en Vozpópuli una versión comentada del currículum de Leire Díez, conocida como “la fontanera del PSOE” y vértice de las aristas de Cerdán, la UCO, la SEPI y hasta el hermano de Pedro Sánchez. Recuerdo perfectamente su primera época, cuando desde Vega de Pas arremetía a diario en Twitter contra quienes criticábamos al entonces lehendakari Patxi López. De ahí, a la Empresa Nacional del Uranio, después, a Correos (donde cobraba seis cifras anuales, según Herrero) y, finalmente, a la sede del PSOE, “destinada a cortocircuitar la justicia”. Qué lejos ha llegado y yo, blanco de sus críticas hasta que ascendió, aquí me quedé.

¿Tenemos ese tiempo?

El hilo de Julio Lleonart en Bluesky sobre la vivienda en España me ha parecido muy interesante porque, vaya, para variar alguien deja de lado lo teórico y dice las cosas como son (y no como nos gustaría que fuesen): “Creo que mucha gente no tiene en cuenta muchas variables y la más importante es el tiempo”. “Si la solución es construir vivienda pública para alquiler social el problema sigue siendo el tiempo”. Porque “tal y como está el mercado, no hay casas (las pocas que se hagan) hasta dentro de 3 años”. Y concluye: “Dejad de agitar varitas mágicas. No hay solución para ya”.

Una buena noticia

“El salario medio vasco alcanza los 35.170 euros anuales y lidera la clasificación estatal”. Este titular en Bizkaia Gaur, sin duda, es el de una buena noticia. Podemos ponernos quisquillosos y hablar de los precios de los pisos en nuestra comunidad, de la cesta de la compra, de los impuestos, etc., pero tener los mejores sueldos solo es bueno. También podemos señalar que en otros países europeos el sueldo es más alto, sí es cierto. Y podemos discutir si es gracias a la presión sindical o por la capacidad para generar riqueza, como si no fuese multifactorial, empezando por el impulso institucional. Pero sigue siendo una buena noticia.

No, no es normal

No es normal que un examen de la PAU (la selectividad) genere llantos y desánimo. Simplemente, no lo es. Y me dan igual las explicaciones de que se trata de que el alumnado sepa responder a cuestiones transversales y competenciales. Se trata de no joder la vida de quienes necesitan una nota altísima para la carrera con el examen de matemáticas. Todo lo demás son excusas. “Están buscando que la universidad pública sea un privilegio”, lamentaba una madre en Radio Nervión. Pero lo más probable es que muy poca gente conociese la ocurrencia. Lo más justo sería que quienes la conocían se pongan también un poco nerviosos.

¡Qué puto morro!

Me quedé atónito viendo en televisión (en ETB y en euskera, para más señas) el último spot del ministerio español de vivienda con el claim “una ley para vivir”, en el que incluso acusan a las comunidades si esta no funciona. Sí, aunque parezca increíble, aunque se acumulen pruebas de que no es una buena ley, aunque Gabriel Rufián lo haya dicho en el Congreso, aunque hoy solo la defiendan ya el PSOE y EH Bildu, el gobierno de Pedro Sánchez sigue abanderándola. ¿Por qué? Porque creen que solo con mencionar “la vivienda” ya dominan el debate, como si los precios no fueran insoportables con la ley en plena vigencia y aplicándose.

Hartos de los pisos turísticos

En Asturias seguro que el gobierno de Adrián Barbón aplica la ley de Vivienda. La ley servirá para hacer un anuncio para televisión y YouTube, pero no arregla nada porque no ataja el problema desde la raíz y ni siquiera tiene en cuenta los alquileres vacacionales, uno de los principales agravantes, a la vista de cualquiera. “Las fachadas y portales de pisos turísticos, vandalizadas en Asturias en protesta contra la turistificación de los barrios”. Esta alerta en El Diario no debemos omitirla: la ciudadanía está harta. Otra cosa es que seamos coherentes cuando nos toca viajar y que seamos capaz de admitir que los hoteles son parte de la solución.

Posiblemente, la peor democracia del mundo

Tenemos que tener siempre presente que la mayor parte de la humanidad vive bajo regímenes totalitarios. La democracia es un logro que debemos preservar, pero no por eso tenemos que dejar de señalar las atrocidades que cometen algunas democracias, sin duda, condicionadas hábilmente por quien necesita que triunfe el mal para triunfar él: “Israel es incluido en una lista negra de países que cometen abusos sexuales” como arma de guerra, según lleva Javier Espinosa a Bluesky, citando a la BBC. Debemos hacer el esfuerzo también de memorizar este tipo de noticias para actuar en consecuencia cuando tengamos la oportunidad.

Una buena noticia

No entro a si la reforma laboral de Yolanda Díaz es buena o mala. No me importa para este caso (por supuesto, sí me importa que las personas trabajadoras tengan buenas condiciones, tanto como que las empleadoras las puedan mantener). Me importa la literalidad: “El Tribunal Constitucional rechaza por unanimidad el recurso de Vox contra la reforma laboral de Yolanda Díaz” (El Plural). Me importa, en resumen, que la judicialización de la política no tenga recorrido. Me importa que la política se haga en los parlamentos. Me importa que la voluntad de la ciudadanía (por medio de sus representantes, que la aprobaron) sea respetada.

Un poco de política catalana

El estado de la cuestión que ha escrito Óscar Benítez en Vozpópuli sobre ERC y Junts (ha obviado la influencia de Aliança Catalana) me ha resultado interesantísimo. El resumen es muy claro: Oriol Junqueras “lamina al sector crítico” en ERC, y en Junts el liderazgo de Puigdemont está más discutido que nunca, después de que los líderes que sí están en Catalunya vean que el exiliado no es capaz de condicionar al estado español para que se tome en serio su retorno. De esta manera, el partido republicano “se impone a Junts en la Cataluña ‘posprocés’”. Insisto: y todo esto sin tener en cuenta a la extrema derecha nacionalista.