Los partidos de Estado

EAJ-PNV y Bildu se comportaron ayer con más altura política que el PP. Esto es así y nadie puede discutirlo. Es más: el PP votó en contra de las medidas anticrisis del gobierno porque miraba a Vox y Bildu lo hizo porque miraba al PNV. Esto también es indiscutible y habla de quién es el influyente y en qué sentido. Pero de cualquier manera, insisto: ante una situación difícil en lo económico y en lo político, fueron dos partidos nacionalistas y de la tan denostada Euskadi los que mostraron más implicación y más sentido de la responsabilidad para con la ciudadanía de España entera. Que tomen nota todas y todos. También en Catalunya, sí.

Los que chantajean al Estado

Esta vorágine parlamentaria está resultando muy útil a Pedro Sánchez, que bordea el caos con más habilidad que nadie, para desviar la atención de una crisis internacional que ha provocado, sostenido y ampliado él mismo con su equipo: “Argelia eleva el tono y amenaza con cortar el suministro de gas a España. El país árabe rescindirá el contrato si parte de lo que envía a España se deriva a Marruecos” (República.com). Mientras esto sucede, en las webs españolas y en Twitter, donde todos son más listos que yo pero menos que Elon Musk, dedican más atención al corte de gas ruso a Polonia y Bulgaria. Pues nada, a lo suyo.

Los dueños del Estado

España es propiedad del Banco Santander. También de empresas como Iberdrola, que ha declarado un beneficio milmillonario en el primer trimestre del año. En definitiva, España tiene varios dueños y todos ejercen como tal exprimiendo a la ciudadanía que, claro, es suya: “Banco Santander gana 2.543 millones de euros hasta marzo y reitera sus objetivos para 2022”. Es más: “La cifra supera los 2.306 millones esperados por el consenso de analistas” (Finanzas.com). Es decir: en una situación de crisis e incertidumbre brutal todos esperaban grandes beneficios para el banco que, además, los ha mejorado. ¿Cuál es la lógica de esto?

Los que se ríen del Estado

En el capítulo de hoy protagonizado por Alberto Luceño y Luis Medina podemos ver que el contrato de la Cámara de Comercio Internacional que enviaron al ayuntamiento de Madrid y en el que el primero aparecía como agente es falso. Es la propia Cámara la que explica que no se corresponde ni con el modelo actual, ni con los estándares en vigor, ni siquiera con el logotipo vigente. El serial también podría llamarse: Pepe Gotera y Otilio en versión brokers de materias primas, importadores de material sanitario, propietario de yate, coleccionista de relojes caros y de coches aún más caros, y chulitos del barrio.

Los tontos del pueblo

No hay estado que los cobije porque viven en todos los países y naciones: son las y los tontos del pueblo que se montan una película en su cabeza y les mola tanto que no salen de ella. A partir de los 15 años, ese rollo deja de tener gracia salvo para quien vive de él. Pero, oye, allá ellos y sus movidas. Yo prefiero leer a quien conoce el terreno que pisa, como Ricardo Marquina: “Trasnistria no es de izquierdas, por más que conserve la hoz y el martillo en su escudo y bandera, así como tampoco Rusia tiene absolutamente nada de izquierdas, al contrario, ambos Estados dejan a Vox a nivel de socialdemócratas escandinavos”.

Una buena cuestión

El acceso de Pablo Iglesias al CNI por medio de su vicepresidencia fue una noticia muy comentada y, por supuesto, criticada desde las bancadas del PP, Vox y Ciudadanos. Después de que haya saltado la liebre del espionaje del gobierno (en serio, ¿a alguien le sorprende?) su presencia en esas reuniones en las que se hablaba de cosas del CN me ha generado ciertas preguntas que Pedro Sánchez ha intentado responder como si estuviera en un libro de John le Carre, esto es, sin decir nada claramente: “Sánchez protege a Robles y sitúa a Iglesias como el instigador de la crisis del CNI” (El Confidencial).

Pues eso, dimisiones

Mientras pensaba en qué había estado haciendo en esas reuniones sobre cosas de Inteligencia española, me he encontrado con esta noticia de El Independiente: “Belarra apunta a dimisiones por los espionajes: ‘Tiene que haber responsabilidades políticas’”. Y estoy completamente de acuerdo con ella: si Iglesias no tenía ni idea y a las ministras y ministros de Podemos les han ninguneado, evidentemente, tienen que dimitir. Pero me refiero a las y los que lidera Ione Belarra. ¿Qué sentido tienen que sigan? ¿Por qué lo hacen, por qué se aferran a la cartera ministerial? ¿A cambio de qué? ¿Por qué no hablan claro?

Gambito de dama

Es evidente que las ministras de Podemos, especialmente Belarra y Montero, están intentando hacer una jugada a la ministra Robles, del PSOE. Un juego de tronos en toda regla, de esos que tanto han gustado siempre en el partido morado, pero que está erosionando a todas y todos. Lo del espionaje del CNI es indefendible, pero no me parece tampoco decoroso lo que estamos viendo, esa manera de lanzarse cuchillos en el consejo de ministras y ministros, y en el Congreso, lanzarse partidos (que se dejan lanzar, ojo). ¿En nombre de qué? Porque en nombre de la calidad democrática y un Ejecutivo de garantías, desde luego, no es.

¿ERC o el caos? Sánchez lo tiene claro

A la hora a la que mando esta columna no habíamos visto movimientos después del ultimátum que lanzó Gabriel Rufián: “ERC da 48 horas al PSOE para explicar Pegasus o tumbará el Plan de choque” (El Plural). No creo yo que eso vaya a poner nervioso a Sánchez, que tiene muy claro que puede vivir en el caos porque ya lo ha demostrado. Por eso tampoco le abandonan las ministras y ministros de Podemos. A mí lo que me llama la atención es la reacción de esos partidos que votaron a favor de la Reforma Laboral porque era necesaria pese a invadir competencias pero ahora, si invaden su privacidad, tumban planes anticrisis.

¿Y Yolanda Díaz?

A Ione Belarra e Irene Montero les importa menos Yolanda Díaz que lo que le importa a Pedro Sánchez. Esto es evidente. Tanto como lo es que la actual vicepresidenta es la que heredó los “poderes” de Pablo Iglesias, incluido el de estar en las reuniones en las que se hablaba del CNI o, directamente, con personas del centro español de inteligencia, y es la que más silencio guarda, una vez más. Un silencio elocuente, como dice el oxímoron, por el mismo motivo por el que Pablo Iglesias es señalado por Pedro Sánchez con la boca pequeña. En este juego de espías y cortesanos, no puede ser de otra manera, ya no me creo a nadie.

Pues tenemos nuevo dueño…

Twitter tiene nuevo jefe. Más bien, nuevo dueño. Y es lo que mejor podemos aplicar a Elon Musk, propietario del mundo si quiere por haber sido el más hábil impulsando esta nueva economía especulativa para su propio beneficio. Sea como sea, el tipo tiene 41.000 millones de dólares para gastarse en una red social en la que, básicamente, decimos chorradas, y en la que las pocas reflexiones salvables están enterradas entre toneladas de insultos, acoso y cuentas para odiar. Serthand ironizaba sobre el valor de Twitter y el nuestro como tuiteros y tuiteras. Lo que no es ninguna broma es el precio y lo que podría hacerse con ese dinero.

¿De dónde sale tanto dinero?

Los más de 40.000 millones que Elon Musk va a pagar por Twitter como si no le costara tienen que servirnos para llamar la atención sobre la economía virtual que estamos construyendo después de caer en la trampa de los Musk, los Bezos y hasta los Zuckerberg (aunque nadie podrá negar que este último vendió siempre acciones de una empresa rentable con un modelo de negocio definido). Con esa especulación, con ese anhelo por comprar expectativas, también podemos explicar el éxito de Bitcoin o los NFT. Y podemos explicarnos muchas cosas de lo mal que va este mundo que va a acabar reducido a cenizas por los capitalistas más voraces.

«Lo normal»

Con solo 8.200 gestiones como la que hizo con el ayuntamiento de Madrid, Albero Luceño podría haberse comprado también Twitter. Pero a él le van más los relojes y coches caros. Más operaciones tenía que haber hecho Luis Medina, porque a milloncejo por e-mail, comprar Twitter queda algo más lejos. Y eso que el noble le pega a más palos porque lo suyo son “las materias primas”. Más bien, las materias de los primos que pagan esas comisiones que para ellos son “normales” y que a la mayoría nos generan ganas de comprar un lanzallamas. Seguro que si los ponemos de moda alguien acaba llevándose una mordida millonaria.

Hablando de primos y primas…

Hablando de primos, o más bien, de gente que nos toma como tal: esta semana hemos conocido que el patrimonio de Felipe VI es de 2,5 millones de euros. La transparencia consiste en tratarnos como a tontos, porque, claro, es que el rey de España es muy ahorrador y ese dinero solo viene de lo que ha ido metiendo en la hucha desde que tiene sueldo como heredero. Desde que tiene sueldo y no tiene gastos, claro, porque ni hipoteca, ni vehículos, ni nada: todo a cargo del Estado que, como todo el mundo sabe, hasta que nos independicemos, somos todos. Pero unos para pagar y otros, para ahorrar. Y vivir.

Cero sorpresas

Más vale que tengamos todos y todas la cartilla de vacunación contra el covid al día porque el virus, no puede ser de otra manera, circula libra, a sus anchas, de cuerpo en cuerpo, de bar en bar. “Asturias da el primer aviso”, leemos en El Confidencial, pero cualquier comunidad en la que se tomen en serio la detección y propagación del virus podría haber protagonizado ese titular. Hemos decidido vivir con el coronavirus, la enfermedad y el riesgo de muerte o mutación genética que nos arrase. Es nuestra responsabilidad y las y los políticos solo han respondido a ese ansia de una mal llamada “libertad”.

«Z» de «zurullo»

La denuncia del director de Migración y Asilo del Gobierno Vasco es, sin duda, el tuit más importante de los que lanzaron ayer políticos y políticas u opinadores y opinadoras en Euskadi: “Así amanece hoy el almacén de Lezama de la asociación Ukrania-Euskadi. Los autodenominados ‘antifaxistak’ enseñan una vez más su verdadera cara fascista”, escribió Xabier Legarreta junto a la foto de unas pintadas con el símbolo comunista y la letra “Z” manchando, incluso, la bandera del país invadido. Nos sobran quienes, spray en mano, hacen de su vida y de la de los demás un mojón.

La misma mierda

Los representantes de Vox que acompañan sonrientes a Marine Le Pen son de la misma calaña que quienes se entretienen en hacer pintadas fascistas para perseguir y señalar a quienes huyen. La líder de la extrema derecha francesa, recordémoslo siempre que sea necesario, se ha mostrado en repetidas ocasiones muy próxima a Vladímir Putin y a sus ideas sobre política internacional. Y si no lo hace últimamente, incluso eliminando fotos que iba a publicar, solo es por las elecciones que perdió, una vez más, el pasado domingo. Que Vox abrace a la extrema derecha europea y proputinista no es nuevo pero sigue siendo significativo.

Que se vayan al guano

Otros que se confunden entre los más confundidos (quienes creen que defender a Putin es hacerlo a los valores comunistas) y quienes más interesados están en confundir (la extrema derecha, de toda la vida) son esos que acertadamente señala Javier Vizcaíno en su tuit: “Las/los de ‘Ni Putin ni OTAN’. Los/las de ‘Ni Macron ni Le Pen’. ¿Se dan cuenta de que ya están optando? Por Putin y por Le Pen, claro”. Esto es muy sencillo: entre un nazi y cualquiera, cualquiera. Luego ya resolveremos lo que surja. Quienes no tengan claro un axioma tan sencillo y no distingan a un facha cuando lo ven, se pueden ir al guano.

Atufar, atufa

Entre este titular en República.com: “Rusia exige a EEUU el fin de la entrega de armas a Ucrania: ‘Está intentando agravar la situación’”, y quienes van de pacifistas (después de haber apoyado abiertamente a fascistas o negociar con ellos directamente puestos en las listas y escaños en Madrid) pidiendo al mundo que no arme a Ucrania, ¿qué diferencia hay? Ahora Putin, además de pisar al pueblo ucraniano por el morro, les ha pisado el argumento: quien arma a las y los ucranianos solo agrava el conflicto y el pueblo invadido no tiene que oponer resistencia a la voluntad del Kremlin. Y ahora, ¿qué?

La “cagadita”

Piqué lo ha hecho todo mal en su affaire con la RFEF y Arabia Saudí menos una cosa: ganar dinero. En eso ha sido el mejor, como en dejarse arrastrar por Williams en San Mamés: insuperable. Pero, igual que en aquella mítica carrera del delantero del Athletic, ¿cómo ha quedado el central del Barça? Pues simplemente como lo que es: un tipo que se cree muy listo (y guapo) y que gana más dinero porque tiene menos escrúpulos que una persona normal (y ahí está su contrato “creciente” con el Barcelona para demostrarlo). Todo este asunto feo, por cierto, está dejando también muy mal a la prensa servil al Barça.

Pues les da para unas comisiones

Que con la que les está cayendo el PP de Madrid haga un tuit con esta noticia de El Español (siempre al quite) debería de ser de juzgado de guardia: “Madrid es la autonomía más barata en impuestos gracias a las políticas liberales”. Pese a que recaudan menos, en la capital de España sí les da para dejar seis millones de euros de dinero público en solo dos comisiones. El milagro de los panes y los peces, u otro mucho más mundano que consiste en repartir primero a quienes tienen contacto directo con el ayuntamiento y tan estrecho que se permiten el lujo de sugerir que se merecen una medalla de la ciudad.

Descubren la política y escriben un libro

Nunca dejarán de sorprenderme quienes creen que la política empieza y acaba con ellas y ellos, y para que quede claro hasta escriben un libro, como ha hecho Gala Pin, que acompañó a Ada Colau en su primera legislatura. Un libro que, por lo que cuentan entrevistadora (de Eldiario.es) y entrevistada, no aporta nada nuevo a quienes llevamos años siguiendo de cerca la política: todo se ralentiza, con el funcionariado hemos topado, hay lobbies y la policía municipal no es tan mala cuando en vez de enfrentarte a ella trabajas con ella. Gala Pin descubre el fuego en 2022 y nos lo cuenta en un libro. Cómo no.

Cuñados supremos

Otros que están encantados de haberse conocido con los de La Base, el podcast que dirige Pablo Iglesias en Público. Lo mismo te cuentan “la verdad” sobre Rusia, que te analizan las elecciones en Francia, que te hablan del pacto PP-Vox, que te hacen una semblanza de Núñez Feijóo como si lo conocieran de toda la vida. Y todo esto, sin pasar a la página siguiente. La Base es un cuñadómetro de primer nivel: no hay tema sobre el que sepan más que los demás. No hay verdad que se les resista. No hay personaje ni situación que no puedan analizar con detalle. Son como Iker Jiménez pero en podcast. Es decir: prescindibles.

Seguimos en Barcelona

Dadas las circunstancias, mejor espero al libro de Gala Pin, el podcast de Pablo Iglesias o la película en prime-time que se monta Iker Jiménez para alborozo, generalmente, de los magufos que votan a Vox. Pero, venga, me voy a aventurar y a sugerir que lo que pasó en el Camp Nou hace ahora una semana y que permitió a las y los seguidores del Eintracht ocupar las gradas mayoritariamente no tiene nada que ver con el modelo de negocio ni con un equipo “acostumbrado a ganar”. Lo siento, pero más bien creo que es el producto de quienes siguen a su equipo solo si vence o compite por los grandes trofeos.

Y en pandemia

Desde ayer podemos entrar a cualquier sitio sin mascarilla salvo los centros de salud y el transporte público, prácticamente. Será que me he vuelto temeroso entre el coronavirus, la guerra, la crisis y mi ansiedad, pero me parece un error. Un gran error. Seguimos en una pandemia mundial, no lo digo yo, lo dice la OMS, y eso quiere decir que continúa la transmisión de un virus que no tenemos controlado y que puede mutar en cualquier momento para volverse más agresivo y más letal. Si sucede nos va a pillar con la guardia baja (la mascarilla es también un recordatorio) y la ocupación hospitalaria, alta.