«Por necesidad»

No soy muy optimista con mi pensión: entre los años que me pasé con una beca de investigación (con la que solo coticé parcialmente), los que me he tirado de autónomo y la realidad de los datos de la seguridad social en España, me veo con una jubilación a la americana, trabajando parcialmente hasta que no pueda más. Además de mi futuro, leo en El Blog Salmón que ese es el presente de mucha gente hoy: “Puede sonar contradictorio, pero cada vez hay más jubilados trabajando. Muchos españoles refuerzan las pensiones con la jubilación híbrida por necesidad”. Ese “por necesidad” me deja picueto.

Y llegamos a Bluesky

Una de las mejores decisiones que he tomado últimamente es la de pasar menos tiempo en X y más en Bluesky. Ya solo me queda quitarme por completo de los reels de Instagram. Leyendo bluits, precisamente (los tuits de Bluesky), llegué a este de Bulldog Punk, que recordaba una obviedad: “Ninguna red social vive de su publicidad o de la gente que paga el premium, viven de vender tus datos a otras empresas. Si algo es gratis, el producto eres tú”. Me sorprendió porque sé que Bluesky es un poco cándida pero no esperaba que tanto: precisamente hablamos de una red social gratis y sin publi. ¿De qué vive? Pues eso.

“Es una gozada”

Precisamente en Bluesky he encontrado a Elías Fraguas que, sin nostalgia, demuestra un ojo muy preciso para diferenciar entre innovación y tonteríasdescribe: “Es una gozada coger y colocar el cacharro de la música en su altavoz, y que siga sonando, y lo levantas y para, y te lo llevas a todas partes”. Se refiere a un simple MP3, que no ha sido mejorado por Spotify aunque lo hayamos generalizado. Por supuesto, tiene contras: “Conectores chungos, baterías y discos duros que petarán a lo rándom”. Él lo resume así: “Está guay comer, pero a muchos millones de humanos nos gusta también cocinar”.

Así somos en Europa

Es importante que Elon Musk lo vea, que lo sienta y que lo escuche con claridad: en Europa no toleramos sus gilipolleces. Alemania es solo la punta de lanza: “Elon Musk ha cabreado tanto a los alemanes que ha dejado la reputación de Tesla por los suelos. Es la marca peor valorada”. “Ha quedado por detrás en reputación hasta de portales de comercio electrónico chinos como Temu o Shein. Nunca una marca ha perdido tanta valoración en solo un año” (Motorpasión). Y si me dicen: “Tan tonto no será que es el más rico del mundo”. Insistiré en mi respuesta: es rico porque ya tenía dinero y porque no tiene ningún escrúpulo

¿Cuánto durará esto?

Cuenta Antonio Ortiz en X que “la escritora de novelas románticas Coral Hart utiliza inteligencia artificial para producir más de 200 libros autoeditados en un año (con múltiples pseudónimos) y ventas de unas 50.000 copias y seis cifras en ingresos”. Hart ya no escribe: pega respuestas de una inteligencia artificial. Pues vale. Hay muchos reels que te explican cómo hacer las cosas sin hacerlas, gracias a Chat GPT y similares. Lo que yo me pregunto es: ¿cuánto durará esto? ¿Qué pasará cuando todas las novelas, canciones, copies en Internet e ideas se parezcan entre sí?

Puedes fiarte de él

Donald Trump es un tipo fiable. Lo es con los aranceles (si no tuvieran consecuencias directas, serían un chiste), con lo de Epstein y con el hecho de que, en su primer año de mandato, ha podido ganar hasta cuatro mil millones de dólares con sus empresas. Con estas evidencias, ante la página web con su nombre (¡cómo no!) para que la ciudadanía estadounidense pueda comprar medicamentos, nos preguntamos: “¿Qué gana?”. De saque, “grupos de ética y demócratas denuncian que TrumpRx podría beneficiar a una farmacéutica en cuyo consejo de administración está el hijo del presidente” (Público).

Él o el resto

Además de ser un tipo ambicioso hasta la náusea, con claros rasgos de sociópata, profundamente imbécil y, posiblemente, con demencia, Donald Trump es un peligro para la humanidad. En la misma semana no ha renovado la limitación del arsenal nuclear de EE.UU. y Rusia, y ha mandado al guano las medidas para frenar el calentamiento global. ¿Por qué? Por dinero, el suyo y el de sus amigos. Además, es ridículo: Guillermo Fesser nos presenta en Bluesky a “Coalie” (Carboncito), la mascota con la que Trump intenta promocionar el uso del carbón en su país. No es broma.

¿Cuándo dejó de ser un peligro?

Me ha gustado mucho el punto de vista de Steven Forti en Política Prosa: “La primera ministra italiana no se ha moderado en estos últimos tres años, son los demás los que se han radicalizado”. Habla con acierto del “momento Meloni” porque la política italiana, de extrema derecha, está consiguiendo manejar internamente a su socio Salvini (sí, el que llevaba camisetas con la cara de Putin y no esconde su fascismo) y externamente a los líderes conservadores de Europa, que parece que se sienten muy cómodos con el liderazgo de Giorgia Meloni y el enfoque que está dando a su política común.

“Criar”

Tomás Di Pietro Paolo también es bastante clarividente en su reflexión (“A favor de criar hijos”) en la Revista Supernova. Ya en la entradilla deja claro su point: “Criar reordena la escala de la vida y ofrece una salida seca del yo: volverse necesario para alguien más que uno mismo”. Llevo ya tiempo pensando que tener hijos no tiene nada que ver con las condiciones laborales, sino con las pocas ganas que tenemos de condicionarnos la vida, y el autor va por la misma línea: “La natalidad cae donde la vida se volvió más cómoda y más larga”. Criar “te quita identidad” pero también “te quita excusas”.

“Vender tu imagen” ahora significa otra cosa

Khaby Lame es un tiktoker famosísimo por sus vídeos ridiculizando a otros tiktokers que ofrecían soluciones complejas a problemas que, a veces, no existen. Fuera de Internet no lo conoce nadie, prácticamente, salvo sus proveedores: Lame es multimillonario y, ahora, más. Rich Sparkle Holdings, una firma china de comercio electrónico, le ha pagado 975 millones en acciones a cambio de poder usar su imagen. Esto es literal: Khaby Lame no tendrá ni que grabarse vendiendo los productos. Por medio de inteligencia artificial crearán esos vídeos y los que necesiten. Lo cuenta mejor que yo Antonio Ortiz en X.

No me gusta este mundo

Escribe Miguel Ors en The Objective que “el desorden mundial ha llegado para quedarse”, que “no es posible desinventar las innovaciones” y que “Trump no es la causa, sino el síntoma de un malestar profundo”, por lo que cree que “los políticos que vengan detrás de Trump no se desmarcarán de él, sino que lo imitarán”. Añade una última recomendación: “Para triunfar en los tiempos que corren tienes que adoptar la estrategia de Iglesias, de Sánchez y de Abascal: ignorar los hechos e insistir en el relato”. Evidentemente, este mundo no me gusta, y no dejo de preguntarme cómo hemos acabado así.

E insistimos

Nuestra economía es una mierda que enriquece al rico y empobrece al pobre. Quien insista en que esto no es así, ya no lo dudo, lo hace porque quiere ser de los que se enriquecen. Una economía que no cuida a las personas sino a los inversores, que no sostiene empleos sino beneficios, ¿de qué sirve? Esa economía de mierda que enriquece a los Trump, Musk y Bezos, puede empeorar: “Amazon despide otros 16.000 empleados ante el auge de la IA” (Hipertextual). Tal y como van las cosas debemos apelara la intervención humana, es decir, a que hagamos algo quienes no somos unos avariciosos y sociópatas que dan asco.

Al otro lado, los discursos vacíos

La acción contra los ultrarricos también tiene que servir para señalar a los discursos vacíos como lo que son. Estefanía Molina lo hace bien en X: “Quizás algún día, ciertos partidos a la izquierda del PSOE que con tanta soltura sostienen argumentos como que «no hay que construir» igual se dan cuenta de las consecuencias que generan sus fetiches ideológicos. La escasez de pisos es precisamente lo que mejor le viene a los llamados «fondos buitre»: si hay pocos pisos, y mucha demanda –como es hoy la realidad en España– el precio escala de forma exponencial. Por tanto, son las familias las que no pueden acceder a esas viviendas”.

¿Emprendimiento?

Ver reels o tiktoks solo es perjudicial: perdemos el tiempo con chorradas, con recetas de mierda que no buscamos, simplemente, surgen, o con malos consejos dados por gente que no tiene ni puta idea. Y disociemos de una vez, por favor, la idea de que tienes que ser listo para ganar dinero. Que no, que para ganar dinero solo hace falta tener dinero o carecer de escrúpulos. Yo no sé quién qué tiene o qué le falta a Joe Burgerchallenge ni por qué habla de “emprendimiento” con Diana Moreno, cuando admite, sin rastro de vergüenza o rubor, que tenía que cotizar por lo que ganaba con sus vídeos en YouTube. ¡Oh, qué sorpresa!

Y va a más

Sigo con Joe Burgerchallenge, que tiene un canal de YouTube en el que ingiere grandes cantidades de comida. Pues muy bien. Yo disfrutaba viendo en televisión “Crónicas Carnívoras”, pero, claro, soy de otra época. Ahora se lleva la producción cutre y los personajes tan descarados como ignorantes. Pues vale. Reivindico mi derecho a ser un señor de cuarentaicinco años al que no le gusta eso. Una minoría, por lo que leo a Antonio Ortiz en X: “YouTube ya factura más que Netflix. En 2025 superó los 60.000 millones de dólares de ingresos”, “la parte publicitaria ronda 67% y la parte de suscripciones, el 33”.

Vale para Euskadi

Llevo mucho tiempo observando un paralelismo preocupante entre lo que hace crecer a Vox en España y lo que hace crecer a EH Bildu en Hegoalde. Estefanía Molina ofrece otro hack en uno de sus posts en X de promoción de su libro: “Si criamos jóvenes en el malestar, no podemos esperar que sean moderados dentro de un tiempo”. Ella se refiere al motivo por el que la juventud abandona posturas moderadas y se refugia en Vox. Y el mecanismo, insisto, me recuerda mucho al de la izquierda abertzale que, en el caso del sur de nuestro país, se ha pasado de frenada: una parte de la juventud vasca se echa, cada vez más, en brazos de GKS.

Van pero no la montan

Un sindicato hace política por definición. No le hace falta convertirse en partido ni nada por el estilo. Eso lo tengo claro. Pero cuando un sindicato hace campaña (que no es lo mismo que hacer política) las y los trabajadores ya no son el fin último, sino el medio. Y eso cambia mucho la película. Los sindicatos vascos han hecho, por fin, lo que le podíamos reclamar: que pidieran la subida del SMI donde existe la competencia, esto es, en el Congreso. Pero, ¿cómo han ido? Con tono bajo y alto cortesanismo, muy alejado de los actos de campaña (más que políticos) que hemos visto en la CAV, señalando a un partido concreto para beneficio de otro.

Hablando del Congreso

No creo que haya bajado el suflé del enfrentamiento entre Pedro Sánchez y las grandes empresas tecnológicas. Al contrario, estoy seguro de que el socialista ha metido el tema en el mueble bar esperando el mejor momento: él sabe que ha acertado. No me cuesta reconocerlo: hay que cortar el acceso a las redes sociales digitales. Enfu en X lo explica muy bien: “Solo hay 3 tipos de personas que les jode que los menores de 16 se les prohíba el acceso a RRSS: pedófilos, influencers o cryptobros que les timan, expertos en bulos de ultraderecha porque pierden gente a la que lavar en cerebro en la etapa vital más influenciable”.

Un experimento fallido

Cada día que pasa lo tengo más claro: la internet comercial es una de las peores cosas que ha inventado el ser humano, y la inteligencia artificial comercial va por el mismo camino. Dentro de esa internet comercial perniciosa, las redes sociales se llevan la parte del león. Creo que puedo decirlo así de categórico si llevo casi toda mi vida profesional viviendo de observarlas, ¿no? Pero si además veo que Enrique Dans lo piensa, me vengo arriba: cree que son “un experimento fallido que deberíamos haber clausurado hace años” y “sistemas que han causado daños sociales, psicológicos y políticos perfectamente medibles”.

La inteligencia artificial sigue el mismo camino

Igual que hay una internet profesional maravillosa que permite operar a distancia o estar bien informado (por medios de verdad, no por influencers tramposos), hay una inteligencia artificial que aporta valor, y no es esa que sirve para hacer imágenes de mierda mientras calentamos el planeta. Además, tiene otros efectos, como el aumento de precios: “La escasez de RAM empieza a presionar a Apple. Incluso siendo la mayor empresa de electrónica de consumo del mundo, sufre la presión de las empresas de IA que le compiten por memoria. La solución parece dejar el modelo más barato del iPhone 18 para 2027”, escribe Antonio Ortiz.

¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?

“¿Por qué Vito Quiles y Los Meconios no funcionan como agitadores del PP?”, se pregunta Víctor López con tino en Público. Y la politóloga Anna López le responde también con su puntería habitual: “El PP no frena a la extrema derecha, sino que la refuerza y termina de darle centralidad”. Personalmente, creo que Miguel Tellado cruzó el Rubicón con sus efusivas palabras de elogio hacia el agitador, que se dedica a torpedear, en nombre del periodismo, ruedas de prensa y actos. La legitimación de Vito Quiles e inevitablemente de todos sus imitadores, es un punto de no retorno que el PP ha elegido alcanzar.

Amor en Línea

Sí, es 14 de febrero y estoy jugando con títulos de películas románticas para la columna. ¿Por qué? Porque llevo más de quince años teniendo la suerte de escribirla casi a diario y ya me atrevo con las ideas más horteras. Me centro: he elegido este film francés sobre citas on-line para presentar este titular en la web de EFE: “Bad Bunny elimina todas sus publicaciones y su foto de perfil de Instagram tras el Super Bowl”. Y me hago la misma pregunta: ¿por qué? Pues porque puede. Y ese titular me viene muy bien para recordar que hay un montón de profesionales y sectores que viven ajenos a las redes y viven muy bien.

Durmiendo con el enemigo

Ya conocemos las denuncias de abusos sexuales e incluso alguna violación de tíos, machos, perdonavidas que se esconden en grupos de aficionados a los equipos de fútbol vascos de primera. No voy a volver a ellas. Pero sí al modo en el que ha desaparecido la página en Instagram que las recogía. ¿Por qué? ¿Quién ha provocado ese cierre? ¿Qué tipo de influencia han recibido los gestores? ¿Por qué casualmente después de estas denuncias? ¿Cuánta violencia generan estos grupos? Y ya vamos más allá: ¿quién les enseña? ¿Quién les protege? ¿Quién intercede por ellos? ¿Quién cuenta con ellos para sus objetivos políticos?

Cincuenta sombras de Grey

Elijo esta película porque la protagoniza Dakota Johnson, la hija de Don Johnson y Melanie Griffith. Esto es, una nepo-baby de libro. Lo mismo que Alba Flores, que además de actuar (no discuto su talento ni su carrera), ahora dirige un documental sobre su padre, y compone y canta la canción principal, y por eso está nominada a dos Goya. Oye, si la chavala vale para todo, enhorabuena. Mis dudas empiezan cuando observo la campaña que le regala RTVE al mismo tiempo que las y los académicos tienen que votar. ¿El resto de nominadas y nominados, entre los que se encuentra el portugalujo Gaizka Urresti, tendrán también su oportunidad?

Instinto Básico

No tengo muy claro que la película de Paul Verhoeven vaya de amor, pero su popularidad y su temática me vienen muy bien para enfocar el tuit de Antonio Ortiz, que es de los pocos a los que leo en la insoportable red social de Elon Musk: “Enseñar brazos arriba y axilas en los dos primeros segundos es el hack de esta creadora. Brazos abajo: 12 mil visualizaciones. Brazos arriba: 2,1 millones de visualizaciones”. No tengo ni idea de qué tipo de “tips” subía esta chica, que se hacía llamar Rach, porque ha eliminado su contenido, pero el componente sexual en las redes sociales digitales es absolutamente innegable.