La sorpresa que no lo era

La “X” del GAL o quién es “M. Rajoy” en los papeles de Bárcenas son las grandes incógnitas que tiene que resolver a la justicia española. La ciudadanía lo tiene más claro. En Euskadi, donde nos conocemos todos y sabemos el pasado de cada uno, hay incógnitas mucho más humildes. Algunas se resuelven solas, como quién está detrás de la cuenta en Twitter de Mr. Flog, que tanto hace por la izquierda abertzle. Pues la izquierda abertzale. De hecho, Otegi y Mr. Flog comparten community manager, como pudimos comprobar el lunes por la noche, cuando subieron un vídeo del segundo en la cuenta del primero.

Queremos ver todos los selfies

Me sorprende la credibilidad que dan estos días a la CIA desde el entorno político y mediático de la izquierda abertzale. Pero estos son tiempos extraños a todos los niveles, está claro. El documento, en cualquier caso, es claro: Felipe González estuvo detrás de la formación del GAL y no solo la conocía. Es cuestión, insisto, del crédito que cada uno está dando al documento. Y eso, en sí mismo, ya es un selfie. Maria Jauregi Lasa es tajante en Twitter: “Ya toca reconocer que el daño causado ha sido injusto. Yo también reclamo verdad, justicia, reparación y memoria para todas las víctimas de los GAL”.

El juancarlismo vive

Ni la nueva política, ni el coronavirus, ni la bronca permanente han logrado que España, en lo político, deje de ser un país predecible: PSOE, PP y Vox han unido sus votos para mantener la inviolabilidad de Juan Carlos I, que en la práctica se traduce en su inimputabilidad. Así, ¿cómo va a distinguir algún día entre lo que es legal y lo que no, como lamentaba su “amiga especial”, Corinna? Ser juancarlista, al final, se resume en mantener al margen de la justicia al señalado por Franco como su sucesor. Tan crudo y tan grave como eso. Todo lo demás, “merde”, en palabras de Letizia. El juancarlismo vive, ¿las comisiones siguen?

Un sitio mejor

El parlamento de Nafarroa, presidido por el máximo dirigente también del Napar Buru Batzar, Unai Hualde, ha retirado el retrato de Juan Carlos I de la Sala de Gobierno. El parlamento de Nafarroa, hoy, por lo tanto, es un sitio mejor porque no tiene un retrato en honor a un heredero de un dictador al que se le ha permitido cobrar y regalar comisiones, y que se ha visto siempre protegido por un velo mediático absolutamente injustificable e indefendible. Ese es el camino que lleva a deslegitimar a quien no se ha ganado la legitimidad ni el respeto, sino todo lo contrario. La monarquía está herida. Que sangre.

Pobreza… en el Reino Unido

Hubo un tiempo en que estas historias de futbolistas no se me escapaban. Pero me hago mayor y mi atención se ha dispersado. Así que me sorprendí ayer cuando vi la reivindicación de Marcus Rashford en Twitter: el jugador del Manchester United pide que no se reduzcan los fondos para los servicios sociales en el Reino Unido, donde existe la pobreza infantil. Él lo sabe bien porque la vivió cuando su madre solo cobraba el salario mínimo y con él mantenía a toda la familia. Hoy, el millonario Rashford colabora con fundaciones en los barrios desfavorecidos y hace activismo para que conozcamos esta dura realidad.

La mentira como estrategia

Cuando los prescriptores de Bildu en Twitter decidió lanzar en tromba que en Radio Euskadi nadie de su partido había tenido ninguna entrevista durante el mes de marzo sabían que mentían: en ese mes, como bien aclaró a Arnaldo Otegi en Twitter el director de Eusko Irratia, Urko Aristi, el propio Otegi y Matute fueron entrevistados durante ese mes en Radio Euskadi, y evidentemente ese informe es erróneo. Insisto: en Bildu sabían perfectamente que era erróneo, pero decidieron difundirlo para victimizarse (una tendencia, también, muy habitual). ¿Decidieron mentir? Un partido que miente no solo lo hace en una cosa.

Me preocupa Otegi

Todos nos hacemos mayores, pero me preocupa la salud de Otegi, al que la memoria parece fallarle: no se acordaba de su entrevista en Radio Euskadi de marzo (¿o estaba omitiéndola deliberadamente?), no se acuerda de que llevamos décadas viendo pintadas en batzokis y que por eso sabemos quién las hace, no se acuerda de que forma parte de Sortu, un partido cuyo secretario general defiende a los presos de ETA sin mencionar a sus víctimas y cuyo europarlamentario da la bienvenida a uno excarcelado, por no acordarse, no se acuerda ni de la banda terrorista de la que formó parte… O no quiere hacerlo.

“Sector garaikoetxeista”

El tuit de Miguel Aizpuru sobre el “sector garaikoetxeista” de EA me dejó anonadado. Los de Maiorga Ramírez se declaran herederos (supongo que ideológicos) del lehendakari. Y se enfrentan a los de Eva Blanco que, por lo que sabemos, quiere que EA se integre aún más en Bildu. Entiendo a los de Ramírez, yo también apostaría por el mantenimiento de un partido y de una organización, de unas ideas y unos valores, de un liderazgo renovado que no pierda de vista lo que fuimos. Pero que esto esté pasando ahora en EA, precisamente, y en la casa común que ha construido la izquierda abertzale, tiene mucha gracia.

No somos racistas, no…

Las manifestaciones en España contra el racismo en EE.UU. han sido un enorme error con una pandemia que sigue matando día a día. Las justificaciones de algunos (no pocos) asegurando que, además, España no tiene el problema racial de EE.UU., no están menos equivocadas: solo unas horas después, hemos visto fallecer a un joven inmigrante en un centro de menores en Almería cuando era reducido por seis personas. Ojo, que en Euskadi tampoco nos libramos: tenemos que luchar jornada a jornada contra el racismo que negamos pero existe contra subsaharianos, magrebíes, rumanos o gitanos. Y el que lo niegue se engaña.

El tonto del día

En estos tiempos de Twitter y miles de medios digitales que hacen todo tipo de entrevistas y noticias es muy fácil que veamos cómo algunos de nuestros artistas favoritos vivos son, directamente, gilipollas. Pero si eso nos impide disfrutar de sus libros, pelis o canciones… Más vale que nos vayan los clásicos. El último en hablar y demostrar que no es muy listo es Miguel Bosé, que después de varias diatribas en Twitter sobre el coronavirus y contra Sánchez, ha concluido así de gráficamente: “Yo digo no a la vacuna, no al 5G, no a la alianza España/Bill Gates. Yo soy la resistencia”. Qué pena.

«Esos pintores de los que usted me habla»

Arnaldo Otegi está a un paso de, en cualquier entrevista, llamarnos gilipollas a los que seguimos pensando que los que se dedican a pintar sedes de distintos partidos y el domicilio de Idoia Mendia tienen todo que ver con Bildu, y de referirse a los de los sprays como “esos pintores de los que usted me hablar”. Porque, según Otegi, es una locura pensar que si Pernando Barrena da la bienvenida en Twitter a un preso de ETA, quienes llaman la atención sobre la huelga de hambre de otro tienen algo en común con el eurodiputado de Bildu. Como si no hubiéramos visto otras pintadas, otras capuchas y otras excusas.

Cuestión de estilos

Hacer política riéndose de la gente es un estilo. Es el estilo de Otegi, que nos trata como si no tuviéramos ni memoria ni conciencia. Y fue siempre el estilo de Girauta que, con su habitual cara de perro, en el fondo, se descojonaba de que pudiera estar haciendo política con sus fobias. Ahora, el ex de Ciudadanos ha caído en desgracia, está enfadado de verdad y se nota la diferencia: “Bueno, no sujetáis a los perros, ¿eh? De acuerdo. Vosotros lo habéis querido. He dejado mi tierra y he roto con muchos amigos por defender la libertad. Vosotros, traidores, me vais a comer la polla por tiempos”, tuiteaba esta semana.

Antifascista y demócrata

No veo cómo puede ser uno antifascista y no ser demócrata. De hecho, no entiendo que una persona sana no sea demócrata. Si alguien defiende una dictadura, la que sea, para mí, el problema mental de esa persona es evidente, y tiene que empezar un tratamiento. Pero si Daniel Innerarity dice esto yo seguiré dándole vueltas: “Ser antifascista como condición para ser demócrata es, dependiendo de cómo se mire, una obviedad o algo discutible. Sería como decir que basta con ser antimalo para ser bueno”. Lo que tengo claro es que no podemos permitir que se declare antifascista quien no lo es.

Ser monárquico tampoco tiene sentido

Ser monárquico hoy tampoco tiene sentido salvo que vivas de esa monarquía directamente. Entonces, tampoco defiendes la monarquía: defiendes tu sueldo. Es lícito, pero nos sale demasiado caro a los demás. Hoy no hay ni una prueba del beneficio para España de una jefatura de estado hereditaria. Al contrario: Pilar Eyre recordaba que se cumple un año de la renuncia de Juan Carlos I a su agenda institucional. Y lo hacía con estas palabras de la amante del emérito: “El rey Juan Carlos es como un niño… No distingue lo legal de lo ilegal”. Ese es el resultado de la inviolabilidad de la Corona y el velo que le pusieron entre todos.

Demócratas… De aquella manera

Esta semana hemos visto cómo Marlaska sufría su propia medicina, como Ortuzar recordó en Telebilbao: el juez Marlaska era un azote para el gobierno de turno y el ministro Marlaska recibe los latigazos de los que se ven en la obligación moral de corregir, desde sus puestos funcionariales, a los electos. Miquel Roig lo resumía en Twitter, como siempre, mejor que nadie: “Que no pasa nada por que un ministro dé varias versiones distintas de un mismo hecho ya lo demostró Ábalos con el ‘Delcygate’. Lo que estamos midiendo aquí es hasta dónde llega la vergüenza torera de cada uno”.

«Hachaculebras»

Arnaldo Otegi ha visto una culebra en la carretera, ha grabado un vídeo y lo ha subido a Twitter junto con esta exclamación: “Euskal Herria!”. Luego, lo ha borrado. Puede que Otegi crea que Euskal Herria se arrastra o puede que haya visto una culebra y se haya acordado del hacha. Yo, automáticamente, he recordado la época en la que, en Portugalete, a las cuadrillas que frecuentaban la Herriko y luego participaban en disturbios con la Ertzaintza, les llamábamos “hachaculebras”. Algunos se tomaron el chiste en serio y hasta cumplieron condena. Hoy, Otegi, hace tuits. No sé si avanzamos a vamos hacia atrás.

Y las pintadas siguen

Mientras Arnaldo Otegi jugaba a sugerir algo en Twitter, algo que puede ser muy grave, el PNV denunciaba pintadas en los batzokis de Lemoiz y Arrigorriaga. Solo unas horas antes, a Idoia Mendia le llamaban “asesina” quienes habían pintado la Casa del Pueblo de Astrabudua. Mucho se ha hablado de las dos Españas, pero las dos Euskadis también tiene su recorrido: está la de los que pintan, señalan y defienden a asesinos junto a los que graban culebras, y está la de los que llevan toda la puta vida señalados, limpiando pintadas y siendo asesinados. Lecciones, como chistes, las justas si vienen de algunos.

Está claro lo que hemos hecho mal

Estoy de acuerdo con el tuit de Elías Gómez: “Algo hemos debido de hacer muy mal para que haya que explicar por qué ser antifascista es la única opción éticamente aceptable”. Pero yo tengo muy claro qué hemos hecho mal: dejar que quienes no son antifascistas (los que graban culebras y se niegan a rechazar el acoso sistemático) se declaren así, y llamar “facha” a cualquiera que pensara de manera diferente (sobre todo esto lo hacen los que van de “antifa” pero son “fa”). Hoy estamos pagando esa benevolencia con el lenguaje de cuando pensábamos que nunca volverían los de las camisas pardas. Pues bien, han vuelto.

Antifascistas y pacifistas

Ruffles, un auténtico tuitstar (más de 135.000 seguidores a base de tuits únicamente), lanzaba un mensaje interesante: “Os parecerá descabellado, pero se puede estar en contra de la brutalidad policial, y a la vez criticar que la peña reviente y prenda fuego a todo lo que pille a su paso”. Yo añado que los mayores antifascistas que he conocido son, a la vez, pacifistas. También quienes empuñaron las armas en la guerra (porque conocieron la crueldad) contra el franquismo y el fascismo. Pero hemos dejado que los vándalos y antisistema, y sus versiones locales en Euskadi, se declaren “antifa”. Y así de mal nos va.

Sobre “el tema”

Sobre el “off the record” de ETB filtrado por Abc, me ha parecido especialmente destacable este hilo de Miquel Roig en Twitter: “No entiendo muy bien las polémicas con Irene Montero. Ni la del contenido: que el coronavirus redujo la asistencia al 8-M me parece una obviedad. Ni la del ‘off the record’. ¿Cuántas noticias se han escrito con micros abiertos o brutos de entrevistas?”. “A lo que voy es que, como norma general y sin fundamentalismos: (1) el off se pide expresamente, (2) ciñe al periodista al que se lo piden y (3) si el periodista comparte con otro periodista debe avisar del off (y este respetarlo)”.

Palabra de la izquierda abertzale

La izquierda abertzale se ha puesto tan estupenda que no se ha dado cuenta de que ha entrado en el terreno del ridículo: los latinajos (“pacta sunt servanda”) y los juegos de palabras (“no estamos en la política para aceptar las cosas que no se pueden cambiar, estamos en la política para cambiar las cosas que no se pueden aceptar”) les quedan grandes a quienes han tardado 40 años en hacer lo que el resto y tardaron el mismo tiempo en darse cuenta de lo que en Euskadi nadie podía aceptar. También a quienes, a cambio de seguir en algún escaño, callan ante el pasado y aplauden más que nadie el presente. Por si acaso.

Palabra de Iglesias

El que lleva una tendencia preocupante para quien quiera confiar en él es Pablo Iglesias, que ha pasado de pedir limitación de mandatos para todos a perpetuarse al frente de Podemos. Con el 92% de los votos pero sobre un 11,5% del censo, Iglesias se ha asegurado continuar al frente del partido que fundó. La votación no ha podido pasar más desapercibida por el momento. Además, los 89 puestos de máxima decisión del partido son todos de su lista. La número dos seguirá siendo la madre de sus hijos, Irene Monero, y el número tres, Pablo Echenique. El otro superviviente, Rafa Mayoral, será el número cinco.

“Tres botones de colores”

Por supuesto, todos cometemos errores. Y tengo claro que quien lleva media vida dedicada a la política también puede hacerlo y el resto no podemos lapidarlo. Pero quienes son jóvenes y acaban de empezar tienen que estar frescos, tener reflejos y poner todo el empeño en lo que hacen. No es de recibo que, como denuncia la revista El Jueves en Twitter, Adriana Lastra votase “abstención” en la prórroga del estado de alarma. Voto que fue compensado por los dos “sí” de los bancos de Vox. El chiste estaba embocado: “No deja de fascinarnos que haya gente cobrando una pasta por ir a un sitio a tocar tres botones de colores”

El coronavirus sigue con nosotros

Escribir sobre actualidad política ha sido un alivio después de tantas jornadas haciéndolo casi exclusivamente sobre el coronavirus. No obstante, el virus sigue entre nosotros. Margarita del Val, que está coordinando a expertos en pandemias para el CSIC, avisa: “La desescalada no es el final del túnel, hasta que no haya vacuna van a ser los años de la pandemia” (El Diario). Al respecto, Macarena Vidal lleva a El País la apuesta de China por lograr esa vacuna. Una vacuna que tiene pinta de ser un terreno para la batalla geopolítica entre EE.UU., Europa y China. Como si no estuviésemos hablando cada día de miles de muertos.

Eterno Aduriz

Aritz Aduriz no solo ha sido solo importante porque ha sido el delantero titular y, además, goleador del Athletic durante los últimos años, ni porque ha demostrado una persistencia y una resistencia admirables. Sus números, que la Adurizpedia, cómo no, ha recopilado en un hilo de Twitter, son los de un jugador extraordinario: ha logrado varios récords e hitos y se codea con los más grandes de la liga española (Messi o Raúl) y los eternos, como él será, de la historia del Athletic. Su hueco va a ser enorme, sobre todo, en lo anímico. Y lo peor es que no podremos gritar más alto en las gradas para tapar el zarpazo en el corazón.