Por lo menos, lo tenemos claro

Identificar lo que nos pasa es el primer paso para superarlo: “Las guerras y la desinformación son las principales preocupaciones de los europeos”, según el Eurobarómetro. En Euronews recogen, además, que “lo sorprendente es ver que se da en todos los Estados miembros” y que, al mismo tiempo, las y los europeos “quieren que el Parlamento dé prioridad a la lucha contra la inflación (41%), seguida de la creación de empleo (35%) y la defensa (34%)”. Otro dato: “Un abrumador 89% de los encuestados afirmó que los países europeos deberían estar más unidos para hacer frente a los retos mundiales”.

No nos gusta

Por supuesto, creo que hay demasiados hombres blancos jóvenes protagonizando todo tipo de ficciones, pero no me gusta ver a las y los creadores forzando las historias. Por lo que escribe Antonio Ortiz en X, no soy el único: “Un informe interno de la BBC recomienda evitar un reparto ‘forzado’ o tramas ‘aleccionadoras o moralizantes’ en las series de ficción”. El público no quiere “repartos étnicamente diversos que parezcan cumplir una lista de casillas”. De hecho, “elegir actores no blancos para papeles de poder en la Gran Bretaña histórica puede dificultar contar historias sobre la exclusión pasada de las minorías”.

Sigo opinando lo mismo

Ya lo he escrito: creo que Arturo Pérez-Reverte se equivocó cuando presentó la guerra civil española como esa “en la que perdimos todos”, en un encuentro que ha organizado. Es evidente que algunos sí la ganaron (y siguen viviendo muy bien gracias a aquella victoria, de hecho) y, de la misma manera, creo que David Uclés se equivoca cuando da por buena esa tesis de que españoles (y vascos) de ambos bandos salieron perjudicados. Porque eso es lo que hace el ganador del premio Nadal en el corte que, con toda su mala leche, difunde Pérez Reverte en X después de que Uclés rechazase participar en su encuentro.

Un ejemplo

Esto no es casualidad ni un accidente: “Encuentran en el Palacio de Liria de Madrid el cuadro de Sorolla ‘La Chata’, desaparecido en los 70” y cuya “titularidad era estatal” (Levante). Digo que no es casualidad o accidente porque no ha sido un cuadro, sino tres los que la Policía Nacional ha encontrado en las mismas circunstancias: además del Sorolla, han dado con “un retrato de Alfonso XIII y otro de Eduardo Dato, obras de José Moreno Carbonero”. Al parecer, el duque de Alba, Carlos Fitz-James Stuart, formaba parte “de la ya desaparecida Sociedad Española de Amigos del Arte”, en la que estaba ese Sorolla. Significativo, ¿verdad?

Estamos de acuerdo

Esto de David Brooks en su columna de despedida del New York Times, que recoge Jorge Espinosa en X, me parece mucho más acertado: “La pérdida de fe produce una creencia en la nada. Trump es el nihilismo personificado, con su suposición de que la moral es para los ingenuos, que la vida se trata de poder, fuerza, acoso y crueldad. Los populistas globales buscan crear un mundo donde solo los despiadados puedan prosperar. Estados Unidos se está convirtiendo en el lobo rabioso de las naciones”. El diagnóstico lo tenemos todas y todos muy claro, desde los que lo escriben con maestría a quienes solo lo intuimos.

La juventud vasca

Las miles de personas que GKS reunió el sábado en Bilbao e Iruñea (hasta 10.000, según Diario Socialista) no pueden pasar como si nada. El monstruo cebado por la izquierda abertzale da tanto miedo, por sus formas fascistas, como el que se sitúa en el otro extremo del arco, entre la derecha y la pared. Las banderas rojas y la apropiación del antifascismo, además, preocupan porque ese movimiento ha convencido a muchísimas y muchísimos jóvenes vascos que han decidido despreciar la memoria para enfrentarse a un presente que no les agrada (misma gasolina que suministra Vox, por cierto). Y ahora, ¿qué va hacer la izquierda abertzale?

La memoria

En la misma izquierda abertzale no se dan cuenta pero la gente en Euskadi cada día está más cansada de ver sus carteles (y luego van de ecologistas), sus murales y sus reivindicaciones. La imagen de la plaza Consistorial el pasado 6 de julio o la de la plaza de la Constitución durante el inicio de la tamborrada fueron bastante asqueantes (sí, esa es la palabra). Pero aún hay más: Balbino Sáenz Olarra, condenado a 108 años de prisión, fue homenajeado durante las fiestas de Donostia “en torno a la una y media de la madrugada, aprovechando el bullicio y la aglomeración” (El Confidencial Digital). Justo así es como ceban a GKS. Y lo saben.

La hipocresía

El discurso de toda la vida de la izquierda abertzale, el de las pancartas, el de los ongi-etorris de tapadillo, choca frontalmente con su afición a la moqueta y a ciertas decisiones que EH Bildu está tomando: “El Ayuntamiento de Tolosa vuelve a desalojar a varias personas sin hogar. Es la segunda vez en las últimas dos semanas que el consistorio gobernado por EH Bildu expulsa a personas sin techo de edificios públicos” (Diario Socialista, otra vez). ¿Dónde están SOS Racismo y similares? Esta hipocresía, como los carteles agotadores, las vemos todas y todos, y también espolean a algunos de la línea dura (esa que ceba a GKS, precisamente).

El victimismo

Aunque salta a la vista, aunque a muchos nos mueve por dentro ver a los que siempre han estado vigilando desde las Herriko Tabernas dar lecciones ahora de política social, nadie como la izquierda abertzale maneja el victimismo. Así que la de ayer fue una buena jornada para EH Bildu, donde estaban encantadas y encantados de que les venga igual de bien que al PP jugar la carta de ETA: “Más de 20 minutos sin conclusiones y acusaciones cruzadas que el PP aprovecho conscientemente para cambiar el foco hacia otros asuntos”, entre Núñez Feijóo y Oskar Matute. Para ambos no hay nada mejor que no hablar de la realidad.

El asco

He mencionado varias veces el asco en esta columna, eso que sentimos cuando nos enteramos de lo que hacían (y documentaba pasmosamente) Jeffrey Epstein y los invitados a sus fiestas. Pero también da asco conocer las conexiones posteriores entre los citados en la documentación: “Brett Ratnet, director del documental de Melania. Protagonista en las nuevas revelaciones del caso Epstein”. Este tuit de Sandro Pozzi es muy significativo porque convierte a la propia Melania Trump y a Jeff Bezos (que ha pagado a una y otro, y emite el documental en Amazon Prime) en participantes del pozo de mierda que estamos descubriendo.

No puede serlo

Internet a veces es estupendo y te permite llegar a sitios muy interesantes. Por ejemplo: una carta al director en La Voz de Galicia en la que N. L. G., de O Carballiño, se pregunta: “¿Es obligatorio que una persona que no sabe encender un ordenador modifique una declaración de la renta?”. Ya doy yo la respuesta: no puede serlo. Incluso reconociendo el esfuerzo de las administraciones (de todas) por mejorar los procesos y la atención, la digitalización por obligación es una de las peores decisiones que yo he visto porque excluye a la gente mayor y no tan mayor que no sabe (no sabemos) enfrentarnos on-line a trámites complejos.

¿Y Rutte, qué?

Desde el foro de Davos hemos leído y hablado sobre los signos de una posible demencia en Donald Trump. Eso lleva a una pregunta: ¿sus máximos colaboradores en el gobierno estadounidense, como Vance o Rubio, lo saben y lo permiten o ni siquiera se han dado cuenta? Pero esa pregunta también es extensible a su máximo defensor (y dejaré ahí el calificativo) fuera de su país: ¿Mark Rutte está poniendo en manos de una persona cuyas capacidades generan dudas la defensa de Europa conociendo las circunstancias o sin darse cuenta de ellas? En Infodefensa lo tienen claro: “La UE puede y debe hacerse cargo de su seguridad”.

El odio

Alguien que genera odio y no le importa tiene un problema que debería de inhabilitarle para tomar decisiones que pueden afectar a otras personas. Pero en este mundo tan irreconocible llega a presidente de EE.UU. (es increíble) y empodera a personas capaces de agredir a otras: Anthony James Kazmierczak atacó a la a la congresista Ilhan Omar solo por ser de origen somalí. Para sorpresa de nadie, el atacante es de extrema derecha, y Donald Trump respondió así a la agresión: “Probablemente se lo buscó”. Antes del ataque había reclamado para Ilhan Omar, “en varias ocasiones, que sea destituida, encarcelada o deportada” (Independent).

Una tragedia

“Rusia ha sufrido 1,2 millones de bajas casi cuatro años después del inicio de la guerra en Ucrania, más pérdidas que cualquier gran potencia en un conflicto desde la Segunda Guerra Mundial”, publican en Euronews. “Un precio extraordinario por ganancias mínimas”, concluyen. Para mí, una tragedia. No celebro ninguna pérdida humana, ni la de un militar profesional que conoce las consecuencias de su trabajo, ni la de un pobre hombre reclutado por obligación, al que dan un cursillo básico para manejar su arma y esconderse de un dron. Un millón doscientas mil personas, sin contar las del bando ucraniano. ¿Y por qué?

¿Cuánto nos cuesta?

Está bien esto que han hecho en Microsiervos de calcular lo que nos cuestan como especie nuestras actividades on-line. A saber: minar un solo bitcoin equivale al consumo anual de luz en 400 hogares, un año de almacenamiento en la nube equivale a lo que consume un frigorífico durante varios días, ver una película en una plataforma equivale a 4 kilómetros de un coche eléctrico, generar una imagen con la IA equivale a tener una vitrocerámica encendida durante varios segundos (¿pero cuántas fotos pedimos hasta conseguir la que queremos?). “¿Por qué ese consumo sigue siendo invisible para el usuario?”, se preguntan (y me pregunto).

Sí, va de esto

Este bluit de Karmela Ríos es de esos que hay que leer con atención y pensando lo que supone: “No es mal día para recordar estas palabras de Netanyahu el pasado septiembre. TikTok es ‘la compra más importante que se está realizando en este momento’. Su control podría ser ‘trascendental’. La compra se culminó”. En la guerra, la propaganda siempre ha sido importante, pero nunca esa propaganda ha sido tan efectiva gracias a redes sociales digitales como TikTok por su penetración, su crecimiento, su algortimo y una producción de contenidos que se puede sistematizar. La opinión de Netanyahu en este caso también importa.

También YouTube

La importancia de TikTok es innegable por su curva de crecimiento y por cómo se autosegmenta: el público que lo consume compulsivamente es muy concreto y muy interesante para quien quiere colocar un mensaje, entre otros motivos, por que es un público joven. Pero César Calderón señala, en X, el resurgimiento de otra gran red para la comunicación política: “Youtube se abre camino como la gran plataforma de contenidos. Eso sí, aquí no vale un con colocar un ‘sobrinity manager’ en la campaña, esto va de planificar con meses de antelación y equipos profesionales”.

La consecuencia, ¿o la causa?

Esto es como la gallina y el huevo, porque no tengo tan claro que las redes sociales hayan rebajado la calidad de la democracia. Yo creo que la calidad (especialmente, la humana) ya iba a la baja. Antonio Ortiz aporta en X “un gráfico más para discutir sobre el declinar intelectual de nuestro tiempo: en el Parlamento del Reino Unido, los discursos se están volviendo más cortos y menos complejos. El nivel ha caído especialmente de forma acusada en los últimos años y la causa, me atrevo a decir, que para qué quieras hablar tanto cuando el objetivo de comunicación es el vídeo corto en internet con una intervención epatante”.

Para estos tipos

Trump ya estaba ahí antes de las redes sociales, su ascenso económico nada ha tenido que ver con ellas y el ascenso político, al menos inicialmente, tenía más que ver con su dinero e influencia que con las redes. Y voy más allá: su gran proyecto de por vida (porque así lo ha decidido) tendrá poca proyección en esas redes sociales que tanto nos ocupan, aunque tenga una cuenta en X (¿cómo no?). “La Junta de Paz de Trump divulga casi una treintena de países miembros fundadores” (EFE). Países cuyos sistemas democráticos generan ciertas dudas. Bueno, como EE.UU. en la actualidad, sin ir más lejos.

Los países son suyos

Recordemos que esa junta de paz creada por Trump y que él presidirá de forma vitalicia es un club de países en el que la membresía va por niveles y estos se alcanzan en función de la tela que ponen encima de la mesa. Y si no hay tela habrá imaginación: “Milei ofrece a Trump el puerto de Ushuaia a cambio de membresía en junta de paz de Gaza” (La Jornada). Con la cesión del punto más austral de su país “para uso militar y comercial” estadounidense, el de la motosierra quiere compensar los mil millones de dólares que cuesta el paquete premium de esa junta de paz. Sí, esto funciona así, como lo describimos y como parece.

La emergencia sigue

Putin, Trump y Netanyahu han hecho que la emergencia climática haya pasado a un segundo, tercer o cuarto plano. Pero sigue ahí y, de hecho, es más grave cada día, por culpa de la IA y del uso innecesario que hacemos de ella. Dadas todas estas circunstancias, me veo obligado a insistir con posts como el de Michel en Bluesky: “El día que nos limiten el consumo de agua a todas las personas a unas pocas horas al día, me voy a sentir muy hostil hacia las personas que usan la IA a pesar de las advertencias. Y ni quiero ni voy a evitarlo”. Así comenta la noticia en la CNN sobre la alerta que ha lanzado la ONU ante la escasez de agua en un futuro próximo.

No, unos no perdieron la guerra

Anuncia ahora Arturo Pérez-Reverte “que se aplazan las jornadas sobre la Guerra Civil a las que Uclés no quiso asistir” (InfoLibre). “El escritor afirma que ‘grupos de ultraizquierda’ convocaron manifestaciones ‘violentas’”. El mismo escritor (Pérez-Reverte, por supuesto) que señalaba a un error tipográfico como el origen del revuelo en el que tan bien se desenvuelve David Uclés, todo hay que decirlo. “1936: ¿La guerra que todos perdimos?”, se pregunta ahora. “1936: La guerra que todos perdimos”, leíamos antes. Yo este debate lo tengo claro: todos no perdieron esa guerra. Algunos ganaron y siguen viviendo muy bien de aquella victoria.

El modelo de negocio

¿Por qué Trump hace lo que hace? Más allá de las señales que sugieren ciertos problemas de salud, Trump hace lo que hace por dinero, por mucho dinero: “Se estrena ‘Melania’, el documental de la primera dama que ha costado 40 millones de dólares”. Sí, 40 millones de dólares es lo que ha cobrado la primera dama estadounidense de Amazon por la realización de un documental que dirige Brett Ratner, conocido por haber dirigido alguna película de la saga X-Men y por “haber sido acusado de abuso sexual y acoso”. Melania está ahora de promoción, como si las órdenes de su marido no matasen. El boicot a su película no es una opción.

Y ahora, ¿qué?

Melania de promoción, abriendo la bolsa de Wall Street entre aplausos, sonriendo y dejándose ver porque hoy Amazon estrena, en todo el mundo, su película documental, y su marido diciendo una cosa y la contraria, pero no por demencia, sino porque no puede decir nada. La está liando tanto dentro del país que gobierna, que ha llegado a aseverar, para justificar la ejecución (lo hemos visto todos) de Alex Pretti, que no puedes ir armado por la calle, ¡en EE.UU.! “¿Y qué pasa con la Segunda Enmienda?”, se preguntan en Rawstory y muchos republicanos, defensores del derecho a poder portar armas.

Larga vida al fútbol

El Athletic ha sido eliminado de la Champions League. ¿Y qué? Nos clasificamos, la hemos jugado, lo hemos pasado bien y se ha acabado. ¡Es fútbol! Un deporte estupendo que, a veces, nos regala momentos preciosos como el gol del portero del Benfica, Anatoliy Trubin, que clasificaba a su equipo para el play-off y, al mismo tiempo, condena al Real Madrid a la misma ronda eliminatoria. Un gol en el descuento, marcado por el guardameta, de un equipo entrenado por Mourinho, al Real Madrid, un Real Madrid al que ha llegado Arbeloa, que ha mostrado su admiración por Mourinho varias veces. Una historia maravillosa.