Lo que ha dicho Bolsonaro

Cuando decimos que ha ganado la extrema derecha en Brasil, evidentemente, lo hacemos porque leemos las crónicas y, gracias a Internet, porque podemos acceder a vídeos y, lo que es más importante, a personas que están informadas y nos informan: McShine ha elaborado un hilo estupendo con vídeos de declaraciones de Bolsonaro a favor de la tortura, en contra de las minorías culturales o políticas, en contra también de los derechos indígenas, declaraciones homófobas, racistas, sexistas o defendiendo a dictadores como Pinochet. A eso tenemos que enfrentarnos.

Europa también es esto

Hace solo un par de días les mostraba mi estupefacción por la desvergüenza de la Fundación Francisco Franco, que ha vuelto a sacar participaciones de lotería de Navidad (con donativo, claro) finalizadas en 36 y 39. No solo por eso, evidentemente (aunque ya es suficientemente escandaloso), el Parlamento Europeo ha pedido al gobierno español que ilegalice a la citada fundación, pero también a Falange y otras asociaciones o agrupaciones fascistas. Porque el auge del fascismo hoy, lo acabamos de ver en Brasil, tiene mucho que ver con todo lo que se ha permitido.

Lo que más se parece a uno de derechas…

Hace solo unos días de la coincidencia de dos tuits muy parecidos: Pablo Iglesias y Donald Trump tuiteaban con apenas unas horas de diferencia sobre su preocupación ante las fake news que afectan negativamente a su ideología (cada uno a la suya, claro) y a la calidad de la democracia. Y yo coincido con ellos, claro. Pero tiene tanta gracia que Trump se queje de la proliferación de noticias falsas como que lo haga Pablo Iglesias de mensajes que afectan negativamente a una opción política. Ambos han crecido beneficiándose precisamente de lo que ahora critican.

Microsoft regala Windows y gana

Hace ya tiempo que aviso de que una de las más firmes señales de la verdadera revolución digital es que Microsoft ya no cobra por el uso de su sistema operativo, Windows. Desde que no lo hace, además, no ha parado de crecer (también su reputación) y hoy es una de las tecnológicas más importantes y que más dinero gana. ¿Cómo? Gracias a su Office y, sobre todo, gracias a sus hábiles inversiones: ha acabado participando en muchos desarrollos y cuando ha tocado repartir dividendos ahí estaban los de Microsoft, con las dos manos haciendo la forma del cuenquito.

El gol de Cristiano Ronaldo

Después de un comienzo difícil, Cristiano Ronaldo ya empieza a ser el mismo de siempre ahora en la liga italiana: marca goles a pares, bate registros (es el debutante más goleador de la historia de la Juve) y su popularidad se dispara. Una muestra de ello es que es el más seguido en Instagram. Igual que conquistó la Premier, la Liga y ahora el Calcio, ha ido conquistando las redes sociales y ahora barre en la que más crece (y posiblemente la que más dinero mueve para sus estrellas). Solo falta que se aclare el caso de violencia sexual que tiene pendiente para que sea alguien admirable.

Uno más: Bolsonaro

“Tal y como se veía venir, Bolsonaro es el nuevo presidente de Brasil, el mayor país del hemisferio austral, la octava potencia económica del mundo. La extrema derecha se extiende como un cáncer por todo el globo”, tuiteaba Shine McShine ayer por la mañana. Era uno de los muchísimos lamentos en las redes sociales por el ascenso de otro populista de extrema derecha a un país que no es, precisamente, menor por su peso económico y demográfico. Hacer frente a estos ultras no parece fácil cuando el modo de comunicar que ha impuesto Internet les beneficia.

Sí, lo “políticamente correcto” ha podido ser un error

El padre de Marta del Castillo ha fichado por Vox y, bien el partido, bien el propio Antonio del Castillo, lo han convertido en un evento mediático. Dice el nuevo afiliado al partido de Abascal que está “cansado del lenguaje de lo políticamente correcto”. Una frase que ya nace rancia pero que, en cierto modo, esconde el mecanismo de funcionamiento de la ultraderecha: el de lo políticamente correcto ha sido un lenguaje artificial para justificar políticas excesivamente complejas, y los ultras lo han tomado como un tótem a derribar. Ellos no te engañan con esa zarandaja, dicen. Hacen algo peor.

El paraguas de Trump

La periodista Anna Bosch lo anuncia así en Twitter: “Todo lo que necesitas saber del presidente de los EE.UU. en una secuencia”, y da paso al vídeo en el que se ve a Trump abandonar, literalmente, un paraguas a la entrada del Air Force One, en la escalerilla de acceso. Trump, el líder mundial de esa extrema derecha que sabe sacar provecho de la agenda y la comunicación que ha normalizado el uso de Internet, es eso: un soberbio incapaz de hacer algo tan mínimo como cerrar un puñetero paraguas, un presidente que piensa que todos están a su servicio y no se da cuenta de que es al revés.

Skolae y María Solana, respaldados

La consejera navarra de Educación y portavoz del gobierno de Barkos es uno de los objetivos prioritarios de la caverna navarra y española. Ya lo sabemos todos como lo sabe ella. Y si por algo se caracteriza la caverna es por practicar una política de tierra quemada sin que le importen las consecuencias: si el programa por una escuela integradora como es Skolae tiene que ser vilipendiado, se vilipendia. Por suerte, los demás sabemos leer: en un congreso sobre Educación en Madrid, María Solana y Skolae han recibido un caluroso, unánime y necesario apoyo.

Una de fútbol

No estamos en Bilbao para hablar del mal fútbol o el buen fútbol, ¡y mucho menos si se trata de equipos que están por encima de nosotros en la clasificación (solo cuatro están más preocupados)! Pero es evidente que el primer Barça – Madrid sin los dos mejores futbolistas del mundo en una década invita a hablar. O a tuitear. Juan Antonio Giner clava el resumen: “Ahora ya sabemos cómo puede ser el Barça sin Messi y cómo es el Real Madrid sin Cristiano”. En este punto es necesario mencionar la gran labor de Valverde, aunque nos abandonara por el enemigo.

El PP, un partido residual

El PP va a ser un partido residual en Catalunya, en la CAV y en Nafarroa. Y puede que incluso solo sea el comienzo de un desplome autonómico de importantes dimensiones. La debacle, que es real, parece menor porque, como sucede en el Parlamento, una aritmética endiablada les permite ser llave con un número de escaños que, en otro escenario, les situaría como partido irrelevante. Tal es el descenso y la percepción de derrota en el PP que en Catalunya nadie quiere sustituir a Albiol no solo por la pesada mochila que se encontrará, sino por lo que está por venir.

Se lo buscan

¿Cómo llega al PP a la irrelevancia en estos territorios? Buscándoselo: el partido que fundó un ministro franquista y que se revuelve cada vez que alguien intenta mover la tumba del dictador es, para colmo de esta España ultraconservadora, la opción moderada en la derecha. Tan “moderada” que más de una veintena de alcaldes “populares” se han negado a cumplir la ley y retirar del callejero de sus municipios a Primo de Rivera. No estamos ya hablando de las simpatías de sus abuelos, sino de una ley en vigor y de una resistencia contemporánea a que avance la democracia plena.

Fachas de allá

Otro que, con suerte, acabará con su partido, será Donald Trump. En El Confidencial lo cuentan muy bien pero son ya varios los medios que informan de la paliza que se está pegando el presidente de EE.UU. para salvar al partido republicano en las próximas legislativas. Los sondeos indican que los demócratas sacarán la suficiente ventaja para invertir la actual mayoría conservadora (en el sistema estadounidense la cámara se renueva por partes). Para evitarlo, Trump está gastándose una millonada, según los analistas, en eventos relevantes… Y en su propia popularidad.

Tomen nota

A la extrema derecha solo se le derrota de una manera: enfrentándose a ella y señalándola. Flaco favor hacen los que aquí llaman “constitucionalistas” a los nazis que se han manifestado varias veces ya en Catalunya. Y menos favor hacen en Brasil las estrellas del fútbol que están lavando la cara con su apoyo a Bolsonaro. Apunten: Ronaldinho, Rivaldo, Cafú o Neymar (de un modo más velado) según La Voz Libre. De los grandes, solo Juninho Pernambucano (aquel media punta que jugaba en Lyon y lanzaba las faltas como un francotirador) le ha hecho frente recordando la dictadura.

El peligro de la hiperconectividad

El cierre de Google+ ha dejado al descubierto un fallo en la seguridad de la red social de Google. Una red social que pese a los intentos del gigante tecnológico (incluidas obligaciones ilógicas para gestores de identidades digitales) estaba abocada al fracaso y ha terminado fracasando estrepitosamente. A su vez el agujero de seguridad para los usuarios deja al descubierto los riesgos de la hiperconectividad: que tengamos todos nuestros aparatos y espacios en Internet relacionados, y que unos y otros se crucen hasta como modo de acceso no es una comodidad: es un peligro real.

El PP, ¿en la extrema derecha europea?

Así les ve Steve Banon. El que fuera mano derecha de Trump desde que la campaña para la presidencia se puso seria, y ya en la Casa Blanca hasta que, como todo en ese gobierno de circo, tuvo que salir airadamente, pretende articular un movimiento de extrema derecha en Europa con Le Pen, Farage, Orban, Salvini… Y Pablo Casado, según El Diario. Banon llegó a la campaña de Trump desde una web de noticias con un enfoque ultraconservador, precisamente, y ahora intenta extender su modelo a Europa… Como modelo de negocio, que también son ultraliberales.

Esto va en serio

Luis Arroyo también alerta del peligro de la ultraderecha: Donald Trump despreció la investigación del New York Times sobre el modo que el presidente había recibido la fortuna de su padre, cómo había defraudado para conservarla y cómo había mentido con un relato de hombre hecho a sí mismo que tapa la realidad de heredero millonario y caprichoso. “Ni el más admirable trabajo del New York Times puede con el mensaje envenenado de un cretino”, concluye Arroyo. Y también alerta: la extrema derecha penetra hoy mejor en la sociedad con argumentos simplistas.

Muy en serio

No me cansaré de repetirlo: el futuro será enfrentarse a la extrema derecha. Esto no tiene vuelta atrás. Y la extrema derecha de hoy, además de tener una mayor facilidad para colocar sus mensajes, tiene armas más potentes y más baratas para acabar violentamente con quienes no pensamos como ellos. En Alemania, donde el horror del fascismo fue mayor que en ningún otro Estado, han detenido a los miembros de un comando que pretendía atentar contra sus “enemigos políticos”. Esto va en muy en serio, con los Banon, los Salvini, los descerebrados y quienes les lavan la cara.

Volvemos a casa

Bueno, a la casa del vecino. Esta semana hemos visto cómo en El Español disfrutaban haciendo leña del árbol caído llamado Puigdemont. En este digital han tenido acceso a una pieza muy menor: el correo electrónico que dos personas cruzaron asegurando que Gaspart había ofrecido a Mas su red de contactos para legitimar las elecciones anticipadas que hubieran salvado a Catalunya del 155 y quién sabe si incluso el procés. Ya conocemos lo que ocurrió después: Puigdemont no fue valiente, acabó exiliado; sus compañeros, en la cárcel, y Catalunya, en un callejón de difícil salida.

Sobre el Concierto y el Cupo

Este primer domingo lluvioso del otoño es perfecto para recuperar mi serie de recomendaciones para leer tranquilamente en su tablet. Y empiezo por el artículo de Pedro Luis Uriarte en Ctxt sobre el Concierto y el Cupo. En esencia, nada que no sepamos los vascos, pero resulta interesante cómo el hombre pelea por explicarlo en España donde muchos, simplemente, no quieren entender. No quieren entender que pagamos más impuestos, que corremos más riesgos, que ingresamos más porque generamos más y que lo repartimos mejor. Le pese a quien le pese.

¡Qué poca vergüenza!

Solo que lo planteen ya me parece una desvergüenza: la familia de Francisco Franco tendría que estar escondida, tendría que haberse cambiado el apellido, tendría que haber sido despreciada o, por lo menos, ignorada. Sin embargo, cuentan sus millones, salen en revistas del couché y en los telediarios, hacen lo que les da la gana con las propiedades que consiguió el dictador robándolas a sus propietarios, y hasta se atreven, con una soberbia asquerosa, a reclamar honores para el caudillo. ¡Honores! Un dictador lo único que se merece es que le señalen como tal.

Les haremos frente de nuevo

No piensen que Franco y los franquistas son el pasado. Si los herederos de la fortuna del dictador no se viesen arropados no se atreverían a reclamar honores para el golpista. Por desgracia, la extrema derecha resurge en Europa y, a España, como siempre, llega con un poco de retraso pero ya está aquí. Vox prepara un acto potente para este fin de semana, y parece que su insistencia (¿con qué dinero han llegado hasta hoy?) puede dar a Abascal por fin frutos en forma de un concejal en la ciudad Madrid, un representante en la Comunidad y, por qué no, un diputado.

Son antisistema

El objetivo de la extrema derecha contemporánea es el mismo de siempre: cuanto peor, mejor. Cuanto más caos, más necesidad de orden, fuerza y violencia, que es lo único que saben hacer. Cuanto más se les necesite, más dinero mueven y con más libertad roban, que es lo único que han hecho los fascistas a lo largo de la historia. Por desgracia, parece que los equilibrios son hoy tan justos que generar un desastre europeo es tan fácil como endeudar un país hasta las cejas. Es lo que pretende Salvini en Italia: obtener más liquidez para su populismo y, de paso, cargarse Europa.

Sobre la fortuna de los Trump

El New York Times ha decidido publicar una extensa investigación sobre el origen de la fortuna de Donald Trump que comenzó su padre, Fred. Adivinen: nada parece demasiado limpio. La manera de amasar millones de padre e hijo pasaba por inversiones, influencias para librarse de las deudas y obligaciones, y una artimaña tras otra para mover liquidez hasta en un pagaré de 10 millones que tuvo Donald. En medio, sombras de evasiones fiscales y, por supuesto, un relato, el del hombre hecho a sí mismo con una fortuna inicial de “solo” un millón que, en realidad, eran más de 60.

Y la izquierda, en su batalla

Mientras la extrema derecha escala en Europa y la derecha se escora para tapar sus vergüenzas con discursos extremos en lo social y superliberales en lo económico, la izquierda sigue, por lo menos en España, fiel a su tradición de perder el tiempo en su propia organización. Sánchez piensa en cómo llegar a las elecciones e Iglesias, en cómo conservar su poder interno mientras antiguos colaboradores le obligan a hacer prestidigitación de palabras y malabarismo de hechos. Ahora es Bescansa la que quiere ubicarse como contrapeso en Galiza.