Más funcionariado

Creo firmemente en que todas las personas trabajadoras deberían de pasar por la experiencia de ser autónomo durante tres meses, incluida, por supuesto, la declaración trimestral de turno, y el arranque: pagar tu propio equipo y tus propios medios. Y por supuesto, lo más importante: decidir a qué vas a robarle tiempo, si a tu trabajo o a tu familia. Quince años bajo este régimen, curiosa polisemia, hacen que pienses de cierta manera ante noticias como esta en El Blog Salmón: “Se viene la era dorada para hacerse funcionario en España. En los próximos años se jubilan millones de boomers”.

Correcto

Sé de sobra lo que es hacerse un sueldo con facturas y esto me parece correcto: “Ocho cargos, cuatro de ellos de Podemos, se acogen al ‘paro VIP’ tras dejar el Gobierno. Garzón, Montero y Rodríguez ‘Pam’ siguen cobrando la indemnización, de hasta 7.400 euros, tras ser cesados” (The Objective). Voy más lejos: me parece mal la demagogia de quienes han renunciado airadamente a este derecho que, junto a otros, garantizan que la política no sea solo un entretenimiento de personas con mucho dinero. Ni me contradigo ni aplico la ley del embudo: creo en el buen uso de los recursos públicos y, sobre todo, en repensarlo continuamente.

Un recordatorio

Por ejemplo, no dudo de la necesidad de la sanidad pública y de que el personal sanitario debe de estar bien pagado. Dudo de que algunos recursos estén bien gastados cuando vemos cómo algunas médicas, algunos médicos y, sobre todo, ciertos sindicatos gremiales, se han ido endiosando. En cualquier caso, noticias como esta de La Vanguardia deben recordarnos lo importante que es lo que tenemos: “Shannen Doherty pide dinero tras quedarse sin ahorros para cubrir su tratamiento por el cáncer”. Y que no me venga nadie con el “desmantelamiento” o la “privatización”. Esas mentiras repetidas mil veces también debemos cortarlas por lo sano.

Me preocupa el futuro

No estoy de acuerdo con la tesis del artículo de Álvaro Gil en Vozpópuli, ni con la del libro de Pablo Pérez, que se resume en: “La cultura woke nace de una respuesta tardía a mayo 68”. La verdad es que me da igual. Y aunque me parece que “lo woke” es mucho más peligroso de lo que parece, ya que busca un pensamiento único asfixiante y llena de argumentos precisamente las trincheras de la extrema derecha, lo que de verdad me preocupa es el futuro: para acabar con los ultras tenemos que acabar primero con este buenismo imperialista que ni necesitamos ni nos beneficia. Tan sencillo como ser conscientes de nuestros actos.

Gràcies, Catalunya

elindependiente.com No me esperaba yo este giro de los acontecimientos, pero bienvenida sea la curva: la petición legitima de Catalunya de obtener una financiación particular del estado español, y la exigencia de partidos valencianistas y regionalistas de que también sus áreas de influencia la obtengan, están sirviendo, curiosamente, para que en los medios españoles se explique, mucho mejor que cuando toca renovar el Cupo, que son el Concierto de la CAV y el Convenio de Nafarroa. Nuestro sistema de recaudación y gestión, sin garantías ni avales de España, es útil solo si se gestiona bien (como hasta ahora). Aquí lo sabemos bien, allí igual hasta lo descubren.

Ojalá lograr la segunda posición

Barcelona ha chafado mi ilusión de que Euskadi sea el primer territorio libre de Airbnb. Lo será la capital catalana, que “eliminará todos los pisos turísticos antes de 2029” (Público). Todos los declarados, claro. Tendrá que perseguir, mientras tanto, los que son piratas. La medida no puede parecerme mejor, primero, porque el alquiler vacacional por días es el colmo de la especulación inmobiliaria, una práctica que hay que frenar en seco. Segundo, porque Airbnb es el principal actor en la película de terror en la que se está convirtiendo el turismo en todas las ciudades: solo los hoteles permiten regular el flujo.

Turistas somos todos y todas

No estoy en contra del turismo: yo voy a ser un turista en unas semanas, como cualquiera. Quien quiera marcarse la horterada de “yo soy viajero” o “yo soy viajera” que sepa que nos parece el tonto de su pueblo. Vuelvo al tema central: me parece perfecto esto que leí en Diario de Mallorca: “Cerca de 300 residentes ‘recuperan’ el Caló des Moro: ‘Es el momento de parar’”. Estoy completamente de acuerdo. Sin embargo, debemos tener también todas y todos claro cuál será el precio: “Protestar por un ‘mejor turismo’ en realidad es abogar por menos turistas de clase baja y que vengan los más ricos” (El Blog Salmón).

La sociedad que estamos construyendo

Igual que me parece bien que se limite el acceso a los sitios turísticos y se acabe con la especulación inmobiliaria que satura nuestras ciudades, estoy completamente de acuerdo con circular a 30 por hora en Bilbao y con el acceso restringido al centro, aceptando que estas limitaciones afectan menos a quien más tiene. No es solo una intuición: la Comisión Europea ha emitido un informe en el que concluyen que quienes se compran híbridos enchufables usan la parte eléctrica de su motor mucho menos de lo que deberían y contaminan, por lo tanto, más de lo que podrían. Pero, claro, ya tienen la pegatina y el acceso.

Esto, sí

La historia de la política española está llena de personas sobrevaloradas: además de las de extrema derecha, todas ellas, en la época reciente destacan Pablo Iglesias, Pablo Echenique y, todavía en activo, Ernest Urtasun. Pero en esto solo puedo apoyarle: “Acabo de firmar el inicio de las actuaciones previas del procedimiento de extinción de la Fundación Francisco Franco”. Un paso necesario que ha dado y que merece, por hacerlo, el reconocimiento. La convivencia de esta Fundación con los sucesivos gobiernos españoles, incluido el del PSOE con Podemos, por cierto, debería de avergonzar a todas y todos.

Justicia

Ya sé que la noticia tiene varios días, pero la actualidad política vasca me ha obligado a comentar otras antes. Además, creo que no hemos hablado suficiente de ella para lo relevante que es: “Dos semanas antes, los servicios de inteligencia israelíes ya conocían al detalle las intenciones de Hamás, que incluían el ataque a puestos militares y el secuestro de decenas de personas” (RTVE). Hablamos, por supuesto, de los ataques de Hamás del 7 de octubre que sirvieron al gobierno y el ejército israelíes como excusa para arrasar Gaza y a sus habitantes. Es perentorio que las organizaciones internacionales actúen y hagan ahora justicia.

Que nos traten como las personas adultas que somos

A la legislatura que arranca hoy y, especialmente, a sus protagonistas, en gobierno y en oposición, yo les pido, lo primero, que nos traten como las personas adultas que somos. Que no intenten engañarnos, que no nos enreden, que no sean trileras y trileros los de los atriles y los botones de votación. Que no haya más leyes como la de Vivienda española, electoralista, que solo sirvió para un buen resultado del PSOE y Bildu, y que no ha arreglado nada: “La Ley de Vivienda expulsará a los particulares del mercado del alquiler y solo quedarán los grandes fondos. Son los únicos que pueden aguantar la presión del Gobierno” (El Blog Salmón).

Coherencia, por favor

A las y los miembros del gobierno y a sus entornos les pido coherencia. Sé que en el caso de Andueza, que ejerce de líder de la pata española del gobierno y, como tal, de azote al PNV al mismo tiempo, no puedo pedírselo. Pero confío en que las y los demás no harán como Ione Belarra, que asegura que “no vamos a tener una democracia plena hasta que no seamos una República” (Diario Red), con lo que estoy de acuerdo, pero olvida que el partido de la que es coordinadora general estuvo en el gobierno de España y, como tal, participó en el sostenimiento de la Casa Real de múltiples maneras.

Y realismo

He pedido que el nuevo gobierno y el nuevo parlamento traten a la ciudadanía como mayor de edad que es, y que sean coherentes. No sé si he pedido mucho ya, pero voy con otro ruego: que sean realistas. Esto de Íñigo Errejón no lo es: “Vamos a reducir la jornada laboral sin reducción de salario. Con acuerdo social o sin él”. Y no lo es porque Errejón piensa que el empresario es un señor gordo con chistera que enciende puros con billetes de 100 dólares. Y eso, por lo menos en Euskadi, no es así. Tenemos que cuidar a quien genera empleos dignos y riqueza vía impuestos. El “pormishuevismo” es reprochable ejerza quien lo ejerza.

Que sean humanos

Al nuevo lehendakari, a las y los nuevos consejeros, a las y los representantes de la oposición, también les pido que sean humanos, que no se alejen de la ciudadanía que les ha otorgado su confianza, que no sean bestias, en definitiva, como el presidente del parlamento balear, Gabriel Le Senne, incapaz de mantenerse templado ante la imagen de represaliados por el golpe de estado franquista y el régimen posterior en las islas. Un ser inhumano, Le Senne, que es agresivo con su propia compañera en la mesa del Parlamento y que revictimiza a Aurora Picornell, fusilada por el fascismo y cuya imagen fue arrancada por este cafre.

Que sepan de dónde venimos

Ayer, sin ir más lejos, se cumplieron 87 años de la toma franquista de Bilbao: la resistencia de los gudaris en el cinturón de hierro permitió que muchas personas ganaran tiempo y salvaran su vida abandonando su ciudad. Debemos tener memoria, preservar ese recuerdo, saber, como Indiana Jones, que el enemigo es el nazi, el fascista. Y reconocerlo, por supuesto: mucho después de la toma de Bilbao surgieron los fascistas vascos, esos que según uno que ha hablado hoy en el Parlamento, no ejercieron un terrorismo atroz e imperdonable en nuestro país. Venimos de ahí y yo no lo olvido. Ya les gustaría a las y los fascistas que lo hiciese.

Él no cuenta personas fallecidas

Benjamin Netanyahu cuenta las causas pendientes con la justicia que tiene en su país. Cuenta en el parlamento israelí los votos de su partido y el de la extrema derecha con el que gobierna. Y cuenta los días que faltan para que Trump llegue a la presidencia de EE.UU. para atacar con mayor libertad aún. Lo que no cuenta es el dolor que está generando y que tiene que volverse en su contra sin piedad ni demora: “Catherine Russell, directora de UNICEF, declaró esta semana que de los 600.000 niños que hay en Rafah, al sur de Gaza, todos están heridos, enfermos o desnutridos”, según Diario Red, el digital de Pablo Iglesias.

“El secreto de España para crear más empleo”

En El Blog Salmón han desvelado “el secreto de España para crear más empleo que Alemania y Francia juntos”, que es este: “Es el que tiene más desempleo”. Recogen datos de Eurostat y concluyen que en la monarquía constitucional “los trabajos ofertados son cada vez más temporales y dependen estrictamente de la época del año”. Incluso en elementos netamente positivos como las exportaciones también recuerdan que “para crecer y ganar competitividad en el mercado exterior, recorta salarios y apuesta por empleos de peor calidad”. Y rematan: “España e Italia mantienen la mayor tasa de fuerza labor infrautilizada de la zona Euro”.

Mi… serable

Esperanza Aguirre ha publicado en The Objective una columna titulada “Milei” en la que con una mano zurra a Óscar Puente (que bastantes autorretratos se hace en X el pobre) y con la otra acaricia al presidente argentino al que define como “el arma más eficaz para acabar con la tiranía social-comunista que ya sufrimos”. Es evidente que Aguirre vive en una realidad paralela, de señora mayor en Madrid con mucho dinero, y que decide no tener en consideración para mal los anuncios, las formas y las políticas del neoliberal más radical que gobierna hoy un país. Claro que si por Aguirre fuese, España también sería así de neoliberal.

Dictaduras

Ni Milei es un dictador, ni lo es Esperanza Aguirre. Son neoliberales radicales y, como tal, personas despreciables. No es un dictador Juan Tallón cuando escribe y describe, estupendamente en El Periódico, cómo su hija de nueve años se lo ha llamado (“dictador”) porque “acababa de pedirle, de una sentada, que apagase la tele, hiciese los deberes, ordenase la habitación y, al acabar con eso, se metiese en la ducha”. Tallón me representa. Y también hago mía su reflexión: “Nos hemos acostumbrado a decir ‘dictadura’ con alegría”, menos a la que lo fue. “Si algo nos hastía, o nos amarga, o nos irrita, o nos contradice, es dictadura”.

Una IA para detectar la IA

Solo era cuestión de tiempo y ya ha sucedido: “OpenAI anuncia una herramienta capaz de detectar imágenes generadas por su IA” (Hipertextual). Es decir: OpenAI ha desarrollado una inteligencia artificial para detectar obras creadas por la inteligencia artificial. No me parece mal, la verdad, aunque sería mucho más útil el uso de tecnología blockchain como en los NFT o, qué se yo, marcas de agua claras para que no haya duda (así de sencillo, así de útil). Pero, ojo, que con este párrafo no quiero mostrarme en contra de generar o usar imágenes por medio de la IA. Pero sí a favor de, como con todo lo digital, regularla.

Se me acaban los calificativos

Se me acaban las palabras para describir de modo crudo y llamativo, para que no lo pasemos por alto, lo que está haciendo el gobierno ultraderechista de Israel sobre la población palestina: “‘Miles’ de camiones de alimentos quedan varados en Egipto tras el cierre de cruce de Rafah” (Infobae). Nada justifica la masacre, ni Hamás, con todo lo reprobable y grave que ha hecho, que es muchísimo, ni los juicios pendientes por corrupción de Netanyahu, ni la ideología sionista y ultra de su gobierno, ni la presión a Biden, nada justifica esta salvajada sobre población civil machacada sin piedad ni motivo.

Evidentemente

Estamos en pleno mayo, mes de las comuniones (aunque cada vez, menos) y de sus respectivos banquetes y regalos. En Pantallas Amigas también lo han tenido en cuenta y por eso han escrito un muy oportuno post: “Seis razones para no regalar un móvil en la primera comunión”. A saber: no es la edad adecuada (de hecho, sugieren que sea a partir de los 12 años), no es necesario, dificulta el desarrollo pleno, no parece que el móvil como regalo sea un buen punto de partida porque conlleva nuevas responsabilidades para la o el menor, y además añade un nuevo trabajo a los habituales de la crianza. A mí me han convencido.

La gran hipocresía

La de la energía es la gran hipocresía de nuestro tiempo: no queremos explorar el subsuelo ni poner placas o aerogeneradores en el entorno, pero sí queremos traer gas o lo que haga falta de donde sea. Otra hipocresía (porque superan con creces la contradicción): “La gente dice que le preocupa el cambio climático pero el turismo está batiendo todos los récords en España y el mundo” (El Blog Salmón). Viajamos por encima de nuestras posibilidades, no ya económicas, sino planetarias: el mundo que difícilmente nos sostiene con nuestro consumo diario va a llevarse ración y media de gasto de recursos solo para que veamos tres ciudades más.

Y que venga a mi ciudad

Es evidente que tiene menos impacto ecológico que se traslade un equipo a varias ciudades, que miles de personas lo hagan para ver a su ídolo. Pero ya no se trata de la típica furgoneta o autobús con la estrella y el camión con el escenario detrás: “La última gira mundial de Taylor Swift se ha cobrado una víctima y es la Tierra: 286.000 km en jet privado” (Xataka). “La exitosa gira The Eras Tour ha convertido en milmillonaria” a la cantante, por lo que sí debería de ser exigible una parte de sus beneficios ayuden a reparar su impacto. Taylor Swift es el ejemplo, pero también puede ser la palanca para proyectar una conciencia global necesaria.

Ya sé que no está de moda

Dejo para el final una cuestión que, para mí, debería de abrir esta columna. Pero es un tema que parece que nos importa cada vez a menos personas, que no está de moda, que mencionarlo es incluso negativo para mantener viva la memoria. Nuestra memoria. La memoria del sufrimiento, la desazón y la rabia: “La abstención de EH Bildu frustra un texto de condena de todos los atentados de ETA y, en especial, del asesinato de Tomás Caballero”, leo en la cuenta en X del Parlamento de Nafarroa, y pienso que algunos no han avanzado nada pero han logrado que la sociedad involucione hasta la glaciación. Qué pena.