La izquierda caviar

Ya no hay izquierda que no sea izquierda caviar. Pueden fingir que son pobres, pueden disfrazarse de feministas, ponerse pañuelos palestinos, pueden aparentar tanto como quieran, pero para que ser aceptado en la izquierda, hoy, hay que ser privilegiado y, a poder ser, funcionario. El largo tuit de Estefanía Molina invita a que nos preguntemos: ¿quién acoge mejor a a un chico (chico, tío, hombre joven) blanco con un mal trabajo y bajo nivel educativo, la izquierda o la ultraderecha? Ahí está la clave que explica muchas cosas y que nos evitaría mucha mierda que da razones, precisamente, al chaval harto de no tener nada salvo la culpa.

El primer sector. Y los acuerdos

Apoyo al primer sector siempre porque ninguno ha sido tan maltratado, ninguno recibe peor pago por su trabajo, ninguno ha sido sometido a tantas obligaciones (la burocracia europea es una puta vergüenza, hay que decirlo más) y ninguno ha sido tan señalado por cobrar subvenciones. Y entiendo perfectamente sus recelos ante los estándares que pediremos a los productos que permite importar el acuerdo UE-Mercosur. Por otro lado, creo que Europa necesitaba ese acuerdo, que necesita demostrar que la negociación y la cesión son elementos positivos y de fuerza. Así que confieso mi dicotomía e incoherencia en este caso.

Tengo claro el modelo

La UE ya firmó, en 2017, un acuerdo con Canadá que fue saludado con manifestaciones y movilizaciones. Hoy el acuerdo sigue vigente y la relación entre nuestra Unión y aquel país es excelente (Canadá acaba de posicionarse con Europa sobre Groenlandia). De hecho, el gobierno canadiense también apuesta por la negociación y por la cesión: “Canadá da impulso a sus relaciones con China para emanciparse de Estados Unidos” (Euronews). Vuelvo a lo mío: no tengo nada claro apoyar algo que haga el primer sector alce la voz, pero sí tengo claro que el acuerdo es el modelo que debemos reconocer como nuestro y poner en valor.

¿Quién está en contra?

He dado muchas vueltas al acuerdo entre la UE y Mercosur, por eso no he escrito hasta hoy sobre el tema y he empezado por lo que tengo claro: mi apoyo al sector primario. Un sector primario al que instrumentalizan sin rubor los extremos. En Euskadi, Bildu; en España, Vox y Podemos: “La Unión Europea avanza en su autodestrucción al firmar el acuerdo con Mercosur. Se somete a los intereses de las grandes empresas y abandona las políticas contra la emergencia ambiental y la desigualdad, tras la apuesta por el rearme al servicio de EE.UU.”, afirman en Diario Red como si todos menos Pablo Iglesias fuéramos tontos.

Como si el mundo no fuese así

Me preocupa la izquierda caviar que utiliza a las y los trabajadores, que hace del populismo un modo de vida (el caviar hay que pagarlo), que impone la etiqueta “fascista” como si supiera reconocer a uno cuando lo tiene delante, y que asegura que no quiere guerras, sino escuelas, como si los demás no lo prefiriésemos. Pero el mundo es como es, y hoy es de la peor manera que yo he conocido: “La Administración Trump completó la primera venta de petróleo venezolano por 500 millones de dólares” y transfirió el dinero a varias cuentas, “la cuenta principal se encuentra en Qatar”, según el diario trumpista, Voz.us.

Wonderful

“El Pentágono adopta Grok, a pesar de las críticas que suscita la IA de Elon Musk en todo el mundo”. En el cuerpo de la noticia, en Euronews, concretan que esas “críticas” son “por generar imágenes ‘deepfake’ altamente sexualizadas de personas sin su consentimiento”. Ante las denuncias y reacciones, “Grok ha limitado la generación y edición de imágenes para los usuarios de pago”. Es decir: en el ejército estadounidense van a poder seguir desnudando a ex novias e incluso niñas (esta es la acusación más grave) con Grok. Por supuesto, el hombre más rico del mundo seguirá siéndolo gracias a supercontratos públicos como este.

Magnifique

La mejor respuesta a Elon Musk en X se la ha dado “French Response”, que es la cuenta oficial que usa el Ministerio francés de Asuntos Exteriores para responder a lo que le da la gana como le da la gana. Yo no la conocía, la verdad, pero me parece estupenda: esta semana ha tuiteado una foto de Elon Musk haciendo el saludo nazi (lo hizo dos veces tras la proclamación de Trump como presidente de EE.UU., siempre hay que recordarlo), como respuesta al tuit en el que se preguntaba “¿cómo el gobierno británico puede ser tan fascista?”, por sus buenos datos de arrestos por agresiones (ellos los llaman “comentarios”) en redes sociales digitales.

Sobran

Los ultrarricos sobran, solo hacen un mundo peor: Musk, Trump o Putin son solo los ejemplos más conocidos. Nos sobran todos. Este titular en RTVE es solo una prueba más de ello: “El 1% más rico del planeta ya ha agotado, en solo 10 días, su ‘presupuesto anual’ de emisiones de carbono”, según datos de Oxfam Intermón. Los ultrarricos, en general (perfiles como el de Bill Gates son la excepción), son avariciosos, egoístas, calcinan nuestro planeta y, lo más importante, nos desprecian profundamente. Así que la mayoría, por nuestra propia supervivencia, tenemos que organizarnos para acabar (fiscal y legalmente) con ellos.

Gilipollas

Hemos tolerado a Trump, Musk, Putin, Xi Jinping, Netanyahu porque somos gilipollas. ¡Pero si hay gente a nuestro alrededor que les justifican! ¡Y hasta les votan! ¿Cómo? ¿Por qué? Pues porque hemos aceptado como moneda de cambio migajas que, no nos despistemos, además les enriquecen: “Las compras on-line baten un nuevo récord: cada español gastó de media más de 3.700 euros el año pasado” (Cadena SER). Luego nos quejaremos de que cierran tiendas, de que nadie pone un negocio en nuestras calles, de que se calienta el planeta con el transporte de un objeto desde China a la puerta de nuestra casa… Como gilipollas.

Autónomos

Por suerte, el gobierno español ha encontrado a los causantes de todos sus males económicos. ¿Los pensionistas? ¿Las reclamaciones inagotables del funcionariado? ¿El ejército de asesores en el gobierno español? ¿La interminable lista de empresas públicas en España? ¡Qué va! “Los autónomos pagarán hasta 590 euros al mes en 2026: así quedan las cuotas según los ingresos” (La Información). Menos mal que hay alguien a quien seguir desangrando: la y el trabajador autónomo. Vuelvo a lo mismo: luego nos quejaremos de que no hay fontaneros o una papelería en la que comprar un cuaderno como a ti te gusta.

Mano dura

A EH Bildu la vivienda le empezó a preocupar cuando dejó de preocuparle la sanidad. Ahora son expertos todos, expertísimos, y conocen las medidas que funcionarían: “Embridando, regulando, topando, expropiando… un mercado que ahoga a familias y a la economía”. Esta es la solución que propone Joseba Permach en X. Qué tipo más duro, ¿eh? Sobre generar más viviendas, aplicar la ley del suelo donde gobierna su partido, dar confianza a los propietarios o generar oportunidades, ni una palabra. “A quien tiene un martillo el mundo le parece una colección de clavos”, dice la frase célebre. Mejor un martillo que otra cosa.

La realidad

También en X, Estefanía Molina define la cuestión: “La escasez de vivienda es brutal y la demanda altísima y creciente, año a año”. Y advierte de que algunas “medidas populistas o poco efectivas” están agravando parte del problema: “Muchos vulnerables ya no van a poder alquilar, son expulsados del mercado. Da igual que haya muchos casos o pocos, el casero va a evitar cualquier problema porque hay mucha más demanda”. También recuerda que los fondos buitres “solo suponen, en Madrid y Barcelona, un 11%”. La realidad es que “España es un país de pequeños propietarios, y la base electoral del bipartidismo”. Como Euskadi.

“La justicia”, dice…

Según El Plural, “la Justicia pospone el juicio del novio de Ayuso para después de las elecciones de 2027”. En el mismo digital leemos que “el Poder Judicial tiende a ser muy estricto ante la posibilidad de que sus decisiones interfieran en elecciones”. Pero después de leer la pieza completa, me da la sensación de que la justicia, por lo menos la madrileña, es arbitraria, y no consigo despegarme la sensación de que, en este caso, han decidido no interferir como en otros decide hacerlo. Por si acaso, también justifican el retraso con “la carga de trabajo que tienen por la denominada reforma Bolaños”.

¿Cómo se refuerza Europa?

Estos días en los que la amenaza sobre el territorio europeo también avanza por el oeste, visito cada día Euronews, donde ayer se preguntaban, directamente: “¿Está realmente preparada la UE para la guerra? ¿Puede Europa defender sus fronteras si las tensiones aumentan?”. Según el digital, “los líderes de la UE afirman que la amenaza es real y creciente” y por eso “Bruselas invierte miles de millones en Defensa”, en un plan llamado “Preparación 2030”, que busca “reducir la burocracia y modernizar las infraestructuras para movilizar los ejércitos a tiempo”. Pero, ¿es suficiente con esto? Esa es la pregunta que se hacen en el digital.

Periodismo

Si algo hace bien El Diario es vender bien el periodismo que hace. Y eso también está bien hecho. Parece un galimatías pero es sencillo: el modo en el que en El Diario ponen en valor sus contenidos es muy interesante, sirve para prestigiar el medio pero también el oficio, y eso siempre debemos reconocerlo. Después de la exclusiva sobre Julio Iglesias, llega la metacrónica de Ignacio Escolar: “Tres años de investigación para poner a Julio Iglesias en este titular”. “No hemos dado este paso sin estar muy seguros de que podemos defender nuestra información”. En un mundo lleno de vaguedades y bulos, estas afirmaciones son necesarias.

Putin lo tiene claro

El Kremlin ha hecho pruebas durante 2025 para desconectarse de la red mundial de Internet. El intento ya no tiene nada que ver con la propaganda rusa hacia dentro, y si tiene que ver, es porque pretende aislar a su población de la opinión generalizada del mundo (lo que invita a pensar: ¿qué piensa hacer?). “Internet responde a una estrategia de defensa frente a ciberataques (Rusia es una potencia en este sentido)”, explica Alejando Alcolea en Xataka. El “Roskomnadzor” controla los “cerrojazos” y tendrá “la capacidad de aislar y redirigir el tráfico dentro de Rusia ante ‘amenazas específicas’”.

No es una casualidad

Mientras Rusia se prepara para aislarse, por lo que sea, “Kim Jong-un ordena aumentar la producción de misiles en Corea del Norte para 2026”, para responder a “las necesidades previstas para las operaciones de las fuerzas de misiles y artillería del Estado”. Lo leemos en Euronews, no en un blog que he cazado por ahí. Y lo ponemos en contexto: “Pionyang ha enviado munición y miles de soldados a Rusia para participar en su guerra contra Ucrania”. El dinero ruso es el que permite a Corea del Norte “financiar su programa prohibido de misiles balísticos”, y por si fuera poco el régimen cuenta con la tecnología nuclear rusa.

Y China, claro

Ayer usé el mismo titular para hablar de que TikTok había reactivado el envío de datos personales al gobierno chino. Hoy lo hago para traer a la columna el reportaje en France 24 sobre los “25 años que remodelaron el equilibrio global”. En este tiempo, China “pasó de ser la ‘fábrica del mundo’ a disputar la supremacía tecnológica, militar y económica global”. “Su ascenso responde a una estrategia que combina planificación estatal, apertura controlada y ambición geopolítica, en medio de preguntas y sombras por su huella ambiental y la cuestión de los Derechos Humanos”.

Mientras tanto, en Europa…

Mientras Rusia se prepara para la guerra on-line, Corea del Norte se rearma, y China está muy cerca de ser la primera potencia mundial en todos los aspectos, en Europa los avances que hace la universidad se pierden en un sistema de publicaciones perverso: “Durante décadas, los países han dado más importancia a publicar en determinadas revistas, consideradas de prestigio, que al contenido de los artículos; esta política ha pervertido el sistema y perjudica a la mayoría de los científicos” (El Diario). El sistema, “está cada vez más cuestionado”, lógicamente. Pero la pérdida de tiempo y oportunidad ya es irreversible.

Los socios, los amigos, los hermanos…

Europa pensaba que siendo el principal cliente de Rusia, EE.UU., China y las dictaduras árabes, estaba a salvo. Pero hoy es evidente que ese pensamiento era equivocado. Y no me refiero a las últimas noticias, ya que estos proveedores dan constantemente muestra de lo que son: “Arabia Saudí ha alcanzado en 2025 la cifra más alta de ejecuciones documentadas desde que existen registros, con al menos 347 personas ajusticiadas”. Según el régimen saudí, “los delitos relacionados con las drogas han concentrado la mayoría de las ejecuciones”. Será que no me fío, pero me suena a excusa recurrente, la verdad.

Yo, en el equipo de Argiñano

Cuando hablo de Argiñano hablo de Karlos, el padre, que ya tengo una edad. Hace ya mucho tiempo le oí decir, palabras más, palabras menos, que de poco o nada sirven los títulos académicos o los másteres, si no sabes hacer una tortilla de patatas o unas lentejas. Pocas sentencias habrá más acertadas. Me acordé de esa frase cuando leí este titular en Euronews: “Los ultraprocesados alimentan la crisis sanitaria mundial: los expertos exigen su regulación”. El “consumo de alimentos ultraprocesados, como aperitivos envasados, platos preparados y bebidas azucaradas, constituye una grave amenaza para la salud pública”.

Ya, ni el teletrabajo

De la pandemia ya solo nos queda una sociedad dramáticamente individualizada y egoísta. Ni el teletrabajo llegó para quedarse (por lo menos, en la empresa privada y en Catalunya): “El boom deshinchado del teletrabajo: sólo un 10% de las vacantes dan la opción de hacerlo” (Ara). Sin embargo, “la combinación entre presencialidad y trabajo a distancia está ganando terreno al formato 100% remoto, que ya ha caído ligeramente por debajo del 8%”. “La opción de hacer teletrabajo es un privilegio barcelonés. De todas las vacantes que mencionan esta modalidad, un 92,3% se concentra en la demarcación de Barcelona”.

Recuérdese

En mi humilde opinión, hace bien Andoni Serrano en recordar que algunos tienen menos credibilidad al quejarse de la deriva de la vivienda en España y, por extensión, en Euskadi y Catalunya: “Saltarse la competencia autonómica con una ley dictada desde Madrid era un plan sin fisuras. Lo de Rufián y Otxandiano hablando de vivienda es para mear y no echar gota”. De esta manera tan brusca comenta un corte de Pello Otxandiano en Radio Euskadi, en el que se desentendía de su pasado reciente, otra vez, y la noticia de que la ley española de Vivienda fue pactada y aprobada con los votos de EH Bildu y ERC.

Voy a reparar una injusticia aquí y ahora

“La prensa española ignora el viaje de Pablo Iglesias a China, mientras que los medios del gigante asiático cubren su discurso”, leo en Diario Red, el digital que dirige Pablo Iglesias. Y pienso: esto tengo que arreglarlo, ¡cómo no voy a hablar yo de ese periplo y de que fue vestido para rendirse ante un régimen mejor que cuando era vicepresidente y ministro! Pero no voy a tirar de sarcasmo: Iglesias viajó a alabar la dictadura china exactamente igual (incluso en sus motivaciones: gustar para que caiga algo) que hizo Pedro Sánchez y hacen los líderes mundiales que olvidan el detalle de que estrechan la mano de un puño de hierro, y no de oro.

Pone en peligro otra cosa

elimparcial.es “¿Está poniendo en peligro Trump la celebración del Mundial 2026 de fútbol?”, se preguntan en El Imparcial después de que el presidente de EE.UU. haya amenazado con retirar las sedes de las ciudades regidas por los políticos más progresistas de su país. Lo que pone en peligro Trump no es el mundial de fútbol, en el que tendrá intereses (si no, ¿qué hace Infantino en todas las fotos?), sino algo más profundo e importante: ¿qué es eso de boicotear desde el poder a quien tiene un pensamiento diferente pero legítimo? Por desgracia, “eso” tiene un nombre y da miedo. Pero aunque dé miedo, pie en pared.