La que todo lo compra

Esperanza Aguirre empezó su andadura al frente de la comunidad de Madrid con el famoso Tamayazo y marcó el rumbo liberal que hoy sublima Díaz Ayuso. También intento huir de una multa con su coche, arrollando una moto de la policía municipal. Aguirre es de esas mujeres que nunca han pasado frío y cree que todo lo pueden comprar. A punto de salir de esta pandemia se pregunta: “¿Por qué no nos dejan comprar la vacuna en las farmacias si vale 8 euros?” (OK Diario, cómo no). Abraham Maslow ya predijo a Aguirre cuando formuló aquello de que “si solo tienes un martillo el mundo te parecerá un clavo”.

“Han”, no, Isabel: “Has”

El anuncio de elecciones en la Comunidad de Madrid lo eclipsa todo: la política más kamikaze hoy en España se ha lanzado a una carrera electoral fuera de lugar y de tiempo con la que espera afianzarse más. Antes de ese anuncio, lanzaba un último discurso que ahora suena de otra manera: “Han promovido una madrileñofobia nunca vista hasta el momento, desleal e injusta”, decía Díaz Ayuso y titulaba Público. Pero la presidenta erraba con la persona del verbo: es Ayuso la que ha “promovido” esa “madrieñofobia” de un modo “desleal” a su propia ciudadanía e “injusto” con las y los madrileños, claramente.

No pueden decir que han sido los socialistas

En todo no están en desacuerdo PSOE y Podemos. Pero ya es casualidad, o vaya usted a saber qué, que justo vayan a coincidir en echar un capote al ministro Grande-Marlaska cuando varios grupos del Congreso le requieren para que investigue la muerte de Mikel Zabalza después de las últimas pruebas halladas y que señalan directamente a las torturas como causa del fallecimiento. Gracias a Podemos y PSOE, el ministro no tendrá que comparecer. Pero sí tendrían que hacerlo los de Iglesias y Echenique para explicar ese voto, esa coincidencia y esa ocultación por acción. Zabalza no es una película, es una vida y una familia.

Qué pobreza política…

La derecha española está en horas muy, muy bajas. Y eso deja a la auoproclamada izquierda como la menos mala de las opciones. Pactar, hablar, negociar y acordar: coincidir, en una palabra es, precisamente, hacer política, y quien niega eso como el parlamentario de Ciudadanos en la CAV, Luis Gordillo, niega la política: “Podemos, IU, PNV y Bildu votando junto a Marine Le Pen a favor de Puigdemont”, tuiteaba. La respuesta evidente se la daba otro tuitero: “Lo dice el mismo que votó hace menos de un mes en contra de los Presupuestos Vascos junto a EH Bildu, Elkarrekin Podemos y Vox”.

El culebrón del año

Como la monarquía inglesa ni la pago ni me afecta, me entretiene: el culebrón que están protagonizando sus herederos puede ser el mejor del año. Lleno de dramas forzados y acusaciones veladas… Confieso que apenas me sé los nombres (William, Harry o Henry me sirven para referirme al pelirrojo de los hijos de Lady D), pero la historia me fascina: así que una parte de la familia decide pirarse e Isabel II cierra el grifo de la pasta, la parejita se enfada y acusa a la reina con su clan de racismo y maltrato psicológico. Y todo esto se lo cuentan a Oprah Winfrey, a la que confiesan estar cansados de los medios.

¡A la mierda todo!

Si algo no necesitábamos a estas alturas de la pandemia es que las farmacéuticas nos chuleen como está haciendo AstraZeneca a todos los europeos. No me quiero ni imaginar el cabreo monumental que tuvieron ayer los grandes líderes de Bruselas a los que ninguna empresa les cancela una reunión importante con tan poca antelación y después de haber invertido miles de millones en ella. Pese al jarro de agua fría que he sentido sobre mi propio cuerpo soy optimista: habrá vacunas para toda la ciudadanía, solo es cuestión de tiempo. Pero también espero que AstraZeneca acabe pulverizada por la apisonadora europea.

“El editorial de Telva”

En la cuenta en Twitter del ministerio español de Interior colgaron un tuit con la firma de Fernando Grande Marlaska en el que deseaban la mejor suerte para Illa en las elecciones. Después lo borraron con otro tuit que Òscar Nin definió mejor que nadie: “Como si fuese el editorial de Telva”, pidiendo disculpas por “un error material que lamentamos profundamente”. Esto es fácil: si Twitter es, en sí mismo, un colector, lo que menos necesitamos son ministros o consejeros que vayan de tuiteros, o gestores de redes que no distingan lo más básico en política: la diferencia entre partido y gobierno.

Sistiaga lo describe bien

Jon Sistiaga es un periodista que se ha pasado toda su vida explicando conflictos: tanto sobre el campo de batalla, literalmente, como sobre el terreno emocional más cercano. Así que solo puedo tener en cuenta estas sencillas palabras suyas en Vozpópuli: “En los años 30, los nazis o los fascistas italianos decidieron utilizar la radio como nuevo medio de comunicación de masas alternativo a la prensa libre…o al menos ecléctica. Ahora, los radicales usan Twitter, Snapchat o Parler. Es decir, medios alternativos a los tradicionales”. Con un vínculo común: “Una necesidad de que haya mano dura para acabar con todo”.

Remunicipalización

Reconozco que cuando vi este tuit de Miguel Montejo no me lo creí: “Andrea Levy, concejala de Cultura, Turismo y Deporte del ayuntamiento de Madrid acaba de anunciar en el Pleno la remunicipalización de los toros, recuperando la gestión directa de la escuela de tauromaquia”. Pensé que sería una exageración, pero es cierto: PP, Ciudadanos y Vox han apoyado reabrir este centro. No tengo opinión sobre el hecho: es su cultura. Pero que justo la remunicipalización de servicios en plena pandemia empiece por ahí sí es llamativo y, cuando menos, descriptivo de cómo conciben la gestión en Madrid.

En lo que ha quedado YouTube…

No soy un necio, no puedo negar la importancia de YouTube, pero tampoco trago con ruedas de molino: al final, la gran herramienta audiovisual se ha visto superada por TikTok (que no es otra cosa que un YouTube de consumo compulsivo) o Twitch (donde cobrar por contenido es mucho más directo), y YouTube, con sus millones de minutos de vídeo, de va quedando atrás también con su modelo de negocio: “Los anuncios de Youtube se han convertido en anuncios de teletienda de vendehumos piramidales”, denuncia Niporwifi en Twitter, y no es el primero que lo hace con pantallazos, links y razones.

«Esos pintores de los que usted me habla»

Arnaldo Otegi está a un paso de, en cualquier entrevista, llamarnos gilipollas a los que seguimos pensando que los que se dedican a pintar sedes de distintos partidos y el domicilio de Idoia Mendia tienen todo que ver con Bildu, y de referirse a los de los sprays como “esos pintores de los que usted me hablar”. Porque, según Otegi, es una locura pensar que si Pernando Barrena da la bienvenida en Twitter a un preso de ETA, quienes llaman la atención sobre la huelga de hambre de otro tienen algo en común con el eurodiputado de Bildu. Como si no hubiéramos visto otras pintadas, otras capuchas y otras excusas.

Cuestión de estilos

Hacer política riéndose de la gente es un estilo. Es el estilo de Otegi, que nos trata como si no tuviéramos ni memoria ni conciencia. Y fue siempre el estilo de Girauta que, con su habitual cara de perro, en el fondo, se descojonaba de que pudiera estar haciendo política con sus fobias. Ahora, el ex de Ciudadanos ha caído en desgracia, está enfadado de verdad y se nota la diferencia: “Bueno, no sujetáis a los perros, ¿eh? De acuerdo. Vosotros lo habéis querido. He dejado mi tierra y he roto con muchos amigos por defender la libertad. Vosotros, traidores, me vais a comer la polla por tiempos”, tuiteaba esta semana.

Antifascista y demócrata

No veo cómo puede ser uno antifascista y no ser demócrata. De hecho, no entiendo que una persona sana no sea demócrata. Si alguien defiende una dictadura, la que sea, para mí, el problema mental de esa persona es evidente, y tiene que empezar un tratamiento. Pero si Daniel Innerarity dice esto yo seguiré dándole vueltas: “Ser antifascista como condición para ser demócrata es, dependiendo de cómo se mire, una obviedad o algo discutible. Sería como decir que basta con ser antimalo para ser bueno”. Lo que tengo claro es que no podemos permitir que se declare antifascista quien no lo es.

Ser monárquico tampoco tiene sentido

Ser monárquico hoy tampoco tiene sentido salvo que vivas de esa monarquía directamente. Entonces, tampoco defiendes la monarquía: defiendes tu sueldo. Es lícito, pero nos sale demasiado caro a los demás. Hoy no hay ni una prueba del beneficio para España de una jefatura de estado hereditaria. Al contrario: Pilar Eyre recordaba que se cumple un año de la renuncia de Juan Carlos I a su agenda institucional. Y lo hacía con estas palabras de la amante del emérito: “El rey Juan Carlos es como un niño… No distingue lo legal de lo ilegal”. Ese es el resultado de la inviolabilidad de la Corona y el velo que le pusieron entre todos.

Demócratas… De aquella manera

Esta semana hemos visto cómo Marlaska sufría su propia medicina, como Ortuzar recordó en Telebilbao: el juez Marlaska era un azote para el gobierno de turno y el ministro Marlaska recibe los latigazos de los que se ven en la obligación moral de corregir, desde sus puestos funcionariales, a los electos. Miquel Roig lo resumía en Twitter, como siempre, mejor que nadie: “Que no pasa nada por que un ministro dé varias versiones distintas de un mismo hecho ya lo demostró Ábalos con el ‘Delcygate’. Lo que estamos midiendo aquí es hasta dónde llega la vergüenza torera de cada uno”.

¿De dónde sacan ellos el dinero?

¿De dónde sacan en el PP el dinero? ¿Igual se piensan que toda España se puede gobernar como Madrid, a golpe de asalto a las sedes sociales y el talento de la periferia? Porque Casado, antes incluso de la sesión en el Congreso de ayer, presentó en Twitter una batería de medidas económicas para hacer frente a la crisis provocada por el coronavirus, y todas pasaban por una rebaja sustancial de impuestos. Si no se recauda, ¿qué se gasta? ¿Se emite deuda como si no costara? ¿Esa es su idea de gestión para España? Y esa deuda, ¿cómo la devuelve su Estado? No está el horno para hostias, Pablo.

Nunca hubo plan

Estoy seguro de pocas cosas en esta crisis, una de ellas era que sabían que íbamos a pasar una auténtica cuarentena… Pero nos la han ido colando quincena a quincena. Y a este paso pasamos el verano como los de “Aupa, Etxebeste”. También tengo claro que el gobierno español carece de hoja de ruta. Es cierto que nadie estaba preparado para una pandemia así. Pero no es menos cierto que algún “experto” podría aportar algo de previsión. Orden y contraorden: desorden. Como dicen en Vozpópuli, la salida de niñas y niños está siendo el ejemplo más claro de que en Moncloa no hay plan.

Si esto es lo que les importa…

Me da igual si Pedro Sánchez ha comprado seguidores en Twitter, como sugieren en el Abc, o si lo ha hecho el ministerio de Sanidad en Facebook y ahora quiere que cargue con el muerto otro. Me da igual si Abascal, Casado o los dos están echando mano de “bots”, o si tienen a un puñado de prescriptores y una legión de acrítcos dispuestos a todo. Todo esto sirve para hacer ruido, no para ganar la batalla del relato, como dicen ahora. Si el problema de Moncloa es que no hay plan, como he expresado en el párrafo anterior, el de la política española es que construyen las realidades con artificios, no con hechos.

Dijo lo que hay

La batalla por lo que dicen en las redes, sea verdad o mentira (la mayoría), útil o absolutamente inútil (también, la mayoría), está ocupando demasiado tiempo en la gestión de la crisis. Tanto que en España hay una tercera vertiente: a la sanitaria y la económica, añaden la comunicativa. Insisto: qué mal están. Hasta los uniformados con galones hablan de ello en las ruedas de prensa y algunos, como José Manuel Santiago, meten la pata… Porque dicen la verdad: pasan los días y las pruebas confirman que lo que admitió en rueda de prensa es cierto, que su labor es minimizar las críticas on-line al gobierno español.

Lo manda Marlaska

David Bravo ha hecho una preocupante enumeración de antecedentes del ministro Marlaska, el responsable de mayor rango de ese dispositivo para cazar bulos y, de paso, opiniones negativas a la gestión del gobierno en el que lleva la cartera de Interior: una sentencia condenatoria suya por quemar fotos del Rey fue anulada por Estrasburgo, que lo consideró libertad de expresión, después emitió un voto particular en otra absolución precisamente porque consideraba excesiva esa libertad de expresión, otro voto particular contra una sentencia que amparaba la libertad de manifestación, etc.

Venga, Pedro, sal a bailar…

Pedro Sánchez va a tener que ponerse a bailar en un mitin, a contar chistes en uno de esos canales de comedia, a encajar los puyazos de Buenafuente y Wyoming en directo mientras suelta una carcajada y a dar un beso a cada niño de España si quiere que su plan no se le vaya por el desagüe. De momento, la semana empieza mal: los sondeos le dan un peor resultado que en abril, el PP se le acerca y Más País no llega a ser el nuevo Podemos. Sánchez, además, está enfadando a nacionalistas vascos y catalanes en una estrategia que ya nadie entiende. Más le vale que su cuerpo se mueva como una palmera.

Catalunya no es ETA, es peor que ETA

No lo digo yo, lo ha dicho el ministro español de Justicia en La Razón: según él, las fuerzas de seguridad del Estado no se habían enfrentado nunca a una violencia como la que hemos visto en Catalunya desde la sentencia a los presos políticos por el Procés. La reacción, desde Junqueras a Rosa Lluch, la hija de Ernest Lluch, ha sido la lógica: recordar a Fernando Grande-Marlaska las consecuencias de la violencia de ETA, también en Catalunya. Evidentemente, La Razón ha dado un meneo al PSOE por medio de uno de sus ministros más reconocibles, pero este empellón no hubiera sido posible sin el exceso de Marlaska.

A Ciudadanos también se le está haciendo largo

Si al PSOE esta breve campaña se le está haciendo larga, a Ciudadanos, todavía más. Después de ver el vídeo de Rivera en primera persona con las imágenes de la violencia en Catalunya de fondo, el líder de los naranjas nos ha sorprendido con unas camisetas de “liberales ibéricos” rodeado de cuatro chicas con la prenda apretada. ¿Por qué? Porque han querido mostrar reflejos y robar a Sánchez esa descripción. Pero todo lo que hacen queda ridículo. Rivera es ese amigo que sale de un divorcio que no quería, se empeña en rehacer su vida sentimental rápidamente pero parece gafado con las mujeres: todo le sale mal.

Estos sí que están crecidos

El error monumental de cálculo del PSOE no solo pone en riesgo su liderazgo porque el PP le está ya pisando los talones, también ha dado una segunda oportunidad a la extrema derecha que está fagocitando a Ciudadanos y que se muestra crecida no solo en Madrid o Barcelona: en Alicante, simpatizantes de Vox se han colado en el salón del cómic con gritos de “¡viva España!” y “¡maricones!”, según leemos en Contrainformación, entre otro digitales. Es el mismo cuento de siempre, el de los ultras que no comprenden la cultura contemporánea y a quien la disfruta e imponen su país vandalizando.

La “mentira” mil veces contada

Vi el mundial de fútbol femenino e intento ver todos los fines de semana un partido televisado, y sigo notando la misma diferencia entre el fútbol de ellas y el de ellos: la espectacularización del deporte con más cámaras, mejores equipos técnicos y realizadores de primera que sepan seleccionar detalles de un regate y ponérnoslo en cámara superlenta. Porque esos regates están (o faltan si es un plomo) en los partidos de ellas y en los de ellos de igual manera. Así que “la mentira” del fútbol femenino que pregona José María García es solo una cuestión de medios. Y si él no lo sabe es porque no quiere.