Todo en su lugar

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Para construir el relato sobre la violencia y la paz en Euskadi tenemos que hablar claro. Ni circunloquios, ni subterfugios ni trampas al solitario, ni caradura. De la respuesta de Otegi a Urkullu yo me quedo con la aportación posterior de Jokin Bildarratz, porque el senador en su blog es directo: “Las acciones de unos y otros no son comparables, pero las víctimas de uno y otro signo sufrieron el día del asesinato, y a día de hoy continúan sufriendo por todo aquello que nunca se puede olvidar”.

El relato será de todos o no será

Sigo con el tema: creo que Xabier Lapitz pone el punto justo al enésimo tuit hueco de Pili Zabala: “El relato del pasado no nos corresponde a l@s polític@s, sino a l@s científic@s; desclasificar documentos y más autocrítica” (sic). Personalmente, me sorprende que una víctima y, a la vez, candidata a lehendakari sea capaz de escribir lo que acaban de leer. Lapitz, más certero que yo, recuerda a Zabala que su propia historia no la puede exponer un científico. De lo que estoy seguro es de que ese relato no puede escribirlo solo un colectivo.

“El palacete de Patxi”

Ana Pastor no usará el palacio de 1.500 metros cuadrados que sí ocuparon Patxi López y José Bono. El antecesor de López, Posada, tampoco lo hizo. Pese a que solo residió seis meses en él, el socialista vasco mandó “reparar la calefacción, reponer ropa de casa, vajilla y actualización de redes de wifi y medidas se seguridad”, y aseguró que solo usaría una parte de la vivienda equipada hasta con gimnasio. Pastor seguirá viviendo en su apartamento, de 64 metros, y la residencia oficial del presidente del Congreso, de momento, será “el palacete de Patxi”.

Un texto interesante sobre el TTIP

Luis Blanco Urgoiti ha escrito en su blog un post muy recomendable sobre el famoso tratado Europa-EE.UU., conocido como TTIP. Blanco se queja de los mensajes de alerta repetidos cuando. Es más, el texto es absolutamente accesible (eso ya lo sabíamos), lo que desmonta la denuncia de secretismo. También se queja de que, cuando apela a su literalidad, los críticos aseguran que esta será incumplida por las partes. Y avisa, por el contrario, de aspectos positivos, sobre todo para las PYME.

Cómo fotografiar la luna

Ya sé que la “superluna” ha pasado, y que estas líneas pueden quedarse fuera de contexto, pero lo cierto es que los consejos para fotografiar al satélite que hemos encontrado en Photolari, sirven para cualquier día del año. Quienes hayan intentado capturarla anoche, u otra noche, sabrán lo difícil que resulta sacar una foto nítida y de esas tan espectaculares que veremos desde hoy en el periódico, Flickr o Instagram. Ya saben: no hay atajos para la foto, pero sí consejos.

El arte de hacer el ridículo (II)

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Tan seguro estaba de que, a pesar de lo poco que estaban arriesgando en redes sociales, los candidatos y las candidatas iban a acabar dándonos de qué hablar, que hace unos días titulé una columna así: “El arte de hacer el ridículo (I)”, dando por hecho que, efectivamente, habría segunda parte antes de que vayamos a votar.

Empiezo por el evidente, por el que más ha despreciado esta campaña fiándolo todo a las matemáticas y el voto duro: Alfonso Alonso. Fíjense en sus invitados a Gasteiz: Javier Arenas (el rancio entre los rancios), Pablo Casado (el que va de moderno pero es como Javier Arenas)… ¡Javier Maroto y Javier de Andrés! Además de que “Javier” parece un trending topic en el PP, llama la atención que el ex alcalde y el ex diputado general son hoy invitados a la que, alguna vez, fue su ciudad. ¡Cuánto tira Madrid que les expatria en lo que tardas en escribir un tuit!

Sigo con Idoia Mendia, que daba las gracias a Pedro Sánchez por su apoyo. Apoyo con el que esperan obtener “un gran resultado” mañana. Empecemos por definir qué es “un gran resultado” socialista. El 26-J fue, simplemente, que Podemos no les pasara por encima aunque fueran las terceras elecciones generales consecutivas obteniendo el peor resultado de su historia. En Euskadi el estropicio va a ser peor: el PSE aspira a que Podemos no cuente más del doble de sus escaños para proclamar que el resultado ha sido bueno… Pese a que seguirá escarbando en su suelo. A todo esto, ¿qué dice Pedro Sánchez? Que a él no le miren, que “estará en Galicia acompañando a Xoaquin F. Leiceaga”.

Seguimos con los partidos españoles: Pili Zabala diferenciaba ayer en Twitter entre vascos y navarros. Después de saber que ella se considera española porque lo pone en el DNI y que Lander Martínez votará “no” en el referéndum de independencia vasco, solo les falta reivindicar a Manolo Escobar. Hablando de Lander Martínez: ha escrito dos tuits que parecen blancos pero que, puestos en el contexto adecuado, suenan ridículos. Primero, da las gracias a todos los que han trabajado en la campaña. Habrá que recordarle que Pablo Iglesias llamó “pesebreros” a quienes colaboraban con los partidos políticos. Después, aprovecha para relanzar que el cierre de campaña de su partido es en Zarautz. Zarautz. Repito: Zarautz. Pocos sitios hay más pijos en Euskadi. No hace falta que nadie cuente el chiste de que el mitin ha sido en el jardín de la casa de Pili Zabala para saber que los candidatos de Podemos son de un tipo de “gente” del que no somos ni usted ni yo, pobre clase media.

Los partidos nacionalistas han hecho las mejores campañas on-line y off-line. Cada uno la que le tocaba. Unos han rejuvenecido a Otegi y otros han ablandado a Urkullu, acompañados de periodistas que han comunicado bien (Agirre, Iriarte, Ortuzar) y “refrescos” muy buenos (Casanova, Erkoreka, Tapia…). ¿El tuit más fuera del tono general de la última tanda? Posiblemente un retuit de Otegi a los bolivarianos que le apoyan. A mí me eso me huele a geriátrico, pero evidentemente apunta a su electorado.

Ahora, permítanme que me eche un rato a reflexionar con calma, que menudos nueve meses llevamos…

¡Arriesguen, candidatos, arriesguen!

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Cuando Susana Martín me propuso escribir estas columnas y salir de mi formato habitual no lo dudé. Me apetecía reflexionar con más espacio sobre en qué redes sociales estamos, de qué burbujas de Internet venimos, y hacia qué aburrida virtualidad avanzamos. Enseguida tuve claro que me centraría solo en los candidatos y las candidatas a lehendakari. Era fácil intuir que esta sería una campaña presidencialista por falta de tiempo y de energía. Llevamos tres procesos electorales en diez meses, y la ciudadanía que vota está cansada, sí, pero los que pululamos alrededor de las campañas estamos agotados, se lo aseguro. Lo que no esperaba, sinceramente, es que los protagonistas de los carteles iban a desenvolverse tan lánguidamente en las redes sociales digitales.

¡Hasta Arnaldo Otegi ha ido a menos! Los comentarios en Twitter sobre las series que veía cuando salió de la cárcel, los chistes sobre Cuarto Milenio, las fotos de sus gatos… son previos a la ratificación de su inhabilitación (es decir, la precampaña). Como candidato, una solitaria foto de un perro con chubasquero y una pegatina con su cara son casi toda la sal y la pimienta. Tuits de entrevistas, alguna reflexión para meter el dedo en el ojo sobre todo al PNV, y mucho apoyo a las cabezas de lista de su formación forman el grueso de sus tuits. Un político más.

Entre las candidatas de Bildu, la más conocida, Iriarte, no ha arriesgado nada, y sí lo ha hecho un poco Jasone Agirre, por ejemplo, ayer mismo. Si vas a un acto durante la campaña, pones dos tuits anunciándolo, uno en euskera y otro castellano, en ambos subes una foto que te ha sacado un tercero, y utilizas el hashtag oficial de la campaña, se trata de un acto de campaña. Si el acto de campaña es una manifestación por un desahucio lo mejor que te puede pasar es que nadie te pida explicaciones ni por el proceso (que siempre es complejo y nunca es tan maniqueo como presentan el final) ni por la utilización del dolor ajeno con fines electorales.

Al PP vasco le dan igual estas elecciones: “Somos la voz de España en esta tierra ¡A votar!”, tuitean con la vista puesta más en Madrid que en ningún otro sitio. Y en el PSE, para compensar la facilidad con la que se han metido en charcos últimamente, en el Twitter y el Facebook de Idoia Mendia el riesgo es mínimo.

A la que sí exponen es a Pili Zabala. Su community manager nos sorprendió ayer con que ellos no ponen publicidad en el tranvía porque cuesta dinero. Lo curioso es que en la foto del tuit aparecía Íñigo Errejón, que es la segunda vez que viene. Antes lo hicieron Pablo Iglesias y Ada Colau. Y sus viajes y estancias, ¿no cuestan dinero? En cualquier caso, sacar los colores es fácil: si alcanzan el techo de gasto (todos los partidos lo hacen) no tendrán tranvías simplemente porque se han gastado la tela en otras cosas.

En el PNV, Aitor Esteban fue el primer político vasco que hizo un Facebook Live (luego repitió en junio), e Iñigo Urkullu y Andoni Ortuzar han sido los primeros que han respondido a un “Questions and answers” de Twitter, esta misma semana desde Barakaldo. Pero el riesgo, incluso en estos formatos, no es excesivo. A ver sobre qué escribo yo la columna mañana.

La campaña en directo

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Iremos a más, pero ninguna campaña como esta que vivimos ha sido tan “en directo” hasta el momento. Y eso que venimos de dos generales vergonzantes en las que “la nueva política” ha usado en Madrid las herramientas digitales como si los “likes” fueran votos, y los tradicionales (aquí sobran las comillas) se pusieron a rebufo.

Siempre he defendido que incorporar las redes sociales a tu comunicación es una oportunidad para echarte un vistazo crítico, actualizarte, corregir defectos, engranar mejor los equipos humanos y comprar equipos técnicos nuevos (esto, solo a veces). Y en política, todo lo que acabo de describirles es absolutamente necesario hacerlo cada año. Si no, vienen los políticos de siempre contándote que son de kilómetro cero y te ganan sin bajarse del plató de televisión.

El PSE y el PNV son los que mejor lo han entendido en Euskadi, con “lives” en Facebook a calzón quitado de Idoia Mendia, Iñigo Urkullu y Andoni Ortuzar (hemos visto a ambos partidos hacer pruebas en Periscope también). Ayer, el presidente del EBB anunció para hoy, además, una entrevista ciudadana igualmente en directo por medio de Twitter a los dos últimos, al alimón.

El PP, simplemente, no gasta energía: con una campaña de spots reseñable y un discurso que no casa, más rancio incluso de lo habitual, lo han fiado todo a que su suelo sea suficiente para, aritméticamente, no perder demasiados escaños. Incluido el que le birla a Ciudadanos, que también confiaba en heredar el de UPyD a cambio de nada. Hace años, el equipo de Maroto hacía de avanzadilla en comunicación on-line. Pero ese tiempo quedó atrás y a nadie le sorprende.

Pasamos a las decepciones: la única relación de Bildu con los directos son las cadenas de tuits durante los mítines. Activarlas supone un esfuerzo que hay que poner en valor, pero la ausencia de novedades extendidas genera cierta sensación de autarquía. Si no han logrado acceso a las plataformas que sí manejan PNV y PSE, y PP en Madrid, es porque no salen de su entorno. Y los resultados de las visualizaciones ahí están pese a tener más de 33.000 seguidores en Facebook.

El abandono de Podemos Euskadi es, seguramente, el más sorprendente: su cuenta en Twitter y su página en Facebook son, literalmente, un muro en el que pegar carteles digitales del mitin del día. ¡Qué novedad! Solo tímidos links a directos durante esos mismo mítines por medio de YouTube (con planos fijos, sin realizar), nos permiten ver cuál es su mensaje.

Para poner la salsa on-line ya están los de Madrid, ayer mismo, discutiendo entre ellos. No me creo nada de la conversación entre Errejón e Iglesias, que no pasa de ser otra anécdota pastelosa, pero la entrada de Monedero, entre otros, ha hecho que coja vuelo y solo para airear la realidad: nacieron con ansia de poder y sin poder sufren una ansiedad incurable. Finalmente, Pablo Echenique intentó relajar la discusión con su supuesto humor, al filo de las 17:00 de un martes, diciendo que se acababa de levantar de la siesta y se encontraba con el pastel en Twitter. Me parece el mejor retrato de cómo se toman la vida política algunos.

El debate (tuitero) del debate (televisivo)

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Los vascos seguimos siendo diferentes. Tanto que, desde que vivimos con analistas de lo que se dice en Twitter (¡presente!), el del martes en ETB1 tal vez fuese el primer debate electoral en el que se cruzaron más conversaciones en la tele que en Twitter. Celebrémoslo.

Vaya por delante un evidencia sociológica evidente: los partidarios de PSE y PP no estaban ni en Twitter ni delante de la televisión. Ni les importaba. Pese a ello, acertó sin duda Idoia Mendia, que solo con su presencia ya lograba el objetivo: el votante socialista, aunque no hiciera caso a lo que se decía ni cómo se decía, ya se sentía reconfortado porque su candidata estaba allí, batiéndose el cobre en euskera.

Aquí podríamos abrir un paréntesis sobre la campaña del PSE en contra de este idioma para pelear por los mismos votos con el PP, absolutamente equivocada tal y como está Podemos de débil. Pero hoy paso.

Tanto Mendia como Laura Garrido, por cierto, merecen toda mi admiración: es muy difícil salir a un debate electoral, es más difícil hacerlo en un idioma que has tenido que aprender y no dominas, y todo se complica aún más cuando sabes que habrá muchos que irán de sobrados en Twitter y te criticarán porque no te manejas bien. Lo que hicieron Garrido y Mendia, como lo que hacen miles de vascos que se empeñan en aprender euskera merece un aplauso. Y quienes silban son los que dan sentido, precisamente, a la campaña del PSE. Otro debate (sobre el debate) es el de por qué en 2016 no hay candidatos bilingües en PSE y PP vasco, pero no era el del martes.

Sobre lo difícil que es ponerse en ese atril puede hablar mucho, seguro, Pili Zabala, que hoy tiene que volver a hacerlo. Sus dudas (no voy a hacer sangre, no creo que haya que hacerla) tienen que servir de recordatorio de lo difícil que es ser Garrido, Mendia o Urkullu: no solo se trata de hacerlo bien o mal. Pase lo que pase te van a atizar. Maddalen Iriarte era la otra política debutante, y fue la única que se atrevió a pisar la sombra de Urkullu. No dijo nada nuevo pero lo dijo todo muy bien. Y aunque tenga oficio, Iriarte también tiene mérito.

Al final, un 5,6% de cuota de audiencia. La más alta en los últimos 15 años. Otro motivo para alegrarnos en esta campaña vasca. Y van unos cuantos, ojo. Y ojo también al dato, como dicen los horteras: ese 5,6% lo ha conseguido la audiencia abertzale (de esto sí voy a hacer sangre porque creo que hay que hacerla). Los del derecho a decidir mientras lo digan las encuestas no vieron el debate. ¡Ni siquiera lo tuitearon en la cuenta oficial! Definitivamente, Podemos Euskadi, como en el modo en el que se pliega a la dirección de Madrid, copia lo peor de los partidos tradicionales españoles. Y solo han empezado a “poder”.