La dictadura que une a derecha e izquierda

Del mismo modo que el animal-print (la ropa que tiene estampados que imitan la piel del leopardo, por ejemplo) une a pijas, chonis y punks, China une a políticos de derechas e izquierdas, que admiran su desarrollo. Joseba Permach es uno de ellos: alucina en X porque condenen a un promotor inmobiliario. Josean Beloqui le responde en la misma red: “Te sugiero dos acciones a realizar en el país oriental: (1) protestar contra la construcción de la presa de las Tres Gargantas como se hizo con Itoiz. (2) Protestar contra la construcción de centrales nucleares, como se hizo en Lemoiz. Y luego nos lo cuentas, si puedes”.

Todos los buenos y alguno de los malos

Todas las buenas personas están de acuerdo en que lo que está haciendo Israel es una atrocidad, un genocidio. Todas las buenas personas y alguna de las malas que no dudan en usar el sufrimiento del pueblo palestino para enjabonarse y blanquearse. Es tan evidente que hasta el digital alemán DW, pese a su culpa histórica, informa de que “desde el comienzo de la tregua, las operaciones israelíes en Gaza provocaron la muerte de 1.286 personas”. En el último ataque, “al menos tres personas murieron este domingo en bombardeos de Israel en Gaza, incluido un niño de cuatro años”. Y nada, absolutamente nada, lo justifica.

¿Qué guerra?

RTVE está colaborando activamente en la españolización de Euskadi y Catalunya despreciando cualquier precaución hacia las sensibilidades nacionales diferenciadas. Compruebo en su web que el uso de las palabras en otros casos también intenta presentar una realidad a martillazos: “Los ataques masivos con drones y misiles disparan el número de víctimas civiles en la guerra de Ucrania”. ¿Qué guerra? Se trata de una invasión de Rusia (que todas y todos vimos en directo) sobre otro país, y de la defensa legítima de este país. Poner al mismo nivel al agredido y al agresor beneficia al Kremlin y justifica los próximos ataques ordenados por Putin.

Pero tú separa la basura

Una guerra (ideológica y comercial) es lo que deberíamos mantener con los ultrarricos, que son responsables directos del calentamiento global, las desigualdades y la crueldad de personajes como Putin, Netanyahu o Trump. También son los responsables de que nos cuestionemos cosas que están fundamentalmente bien: lo está, por ejemplo, que separemos la basura para reciclarla, pero cualquiera se pregunta si no está haciendo el canelo mientras, “en 9 meses, el yate de Mark Zuckerberg quemó 2 millones de litros de combustible y emitió 5,300 toneladas de CO2” (Motorpasión). Es decir, contamina 2.800 veces más que un coche.

Otro gran éxito del FC Barcelona

El FC Barcelona merece una sanción ejemplar, no solo por lo de Negreira, que si se confirma lo que cuentan las crónicas ya sería suficientemente grave; no solo por su pésima gestión económica y las trampas de las “palancas”, que le han permitido mantener el nivel competitivo y generar grandes ingresos; también por su manera de fichar. Ellos hacen una oferta al jugador (Nico Williams el verano pasado, Julián Álvarez, este) y esperan a que el futbolista se revele contra el club que le paga para abaratar al máximo la operación. Si no consiguen el fichaje, al menos, desestabilizan a otro rival. Y si nadie lo para seguirán haciéndolo.

¿Cuál es el fondo?

Esta noticia: “El Gobierno quiere trasladar a 500 niñas a la península y Feijóo exige que regresen todos a Marruecos” (El Cronista), me ha empujado a la misma duda que generó en mí las imágenes al principio de la invasión rusa sobre Ucrania, cuando veíamos a las mujeres abandonar el país y a los hombres coger un rifle e ir al frente. No dudo de la situación de emergencia de esas 500 niñas ni de la solidaridad que debemos ofrecer, pero el fondo me preocupa: ¿no hay menores varones igualmente desprotegidos? ¿Por qué cambia cómo acogemos la noticia en función del género? ¿Qué pensamos de esos chicos y por qué?

¿A quién quiere proteger?

En El Independiente intentan explicar “por qué Trump quiere acabar con el Tribunal Penal Internacional”. Según Marco Rubio, que escribió un artículo en The Wall Street Journal al respecto, “sus jueces están excediendo sus competencias”. En el digital recuerdan que “EE.UU. nunca ha sido miembro del Tribunal Penal Internacional desde su creación en 1998 por el Estatuto de Roma. Lo firmaron 120 Estados para juzgar a los autores de genocidio, crímenes de agresión, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra. Entró en vigor en julio de 2002”. ¿A quién intenta proteger Trump y, una vez más, por qué?

Una pista

Quiere la casualidad que después de mi última pregunta hable de Benjamin Netanyahu, que en su cartel electoral “señala al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, junto al ayatolá de Irán” (Huffington Post) junto al lema: “No dejéis que ganen”. Junto a Mamdani y Mojtaba Jamenei, en el cartel también aparecen el presidente turco, Recep Erdoğan, y el secretario general de Hezbolá, Naim Qassem. Igual creíamos que un tipo que ejecuta un genocidio iba a ser cuidadoso en la campaña para las elecciones de octubre. En otoño la ciudadanía israelí podrá demostrar qué le ha parecido el cartel y, ya de paso, el genocidio.

Mientras tanto, en Bildu…

Según Diario Socialista, “el pasado 20 de abril, en medio de las masacres perpetradas por el Estado de Israel en Palestina”, “Jon Iñarritu recomendó un libro propagandístico sionista en el Centro Sefarad-Israel. El diputado de EH Bildu asistió a una presentación que derivó en loas a Israel y ensalzamiento de ‘la lucha contra el antisemitismo’, calificando el manual como ‘beneficioso ante el desconocimiento’”. “El parlamentario vasco no solo acudió al acto celebrado en el centro neurálgico del sionismo en la capital española, sino que recomendó públicamente la obra en un vídeo difundido por el medio sionista Radio Sefarad”.

Que no te creas nada

El gobierno israelí, precisamente, conoce muy bien la actual guerra “híbrida”. “El objetivo no es que te creas una mentira. Es que no te creas nada”, anuncia Eduardo Bayón en Infopolítica, que recomienda, para entenderlo, “tres series (The Undeclared War, 8 Meses y The Capture)” que “describen las tres capas del conflicto híbrido: las redes, las élites y la mirada. Las tres tratan de confianza”. Se pregunta, acertadamente: “¿Cómo se defiende una democracia de un ataque que no puede reconocer que está sufriendo?”. Y sentencia: “El punto de entrada al Estado no es el sistema de seguridad, es el aparato comunicativo”.

Todo lo que está mal

Que existan personas que piensen que hay que asesinar a más de cincuenta seres humanos al día (que sean palestinos es lo de menos), o que exhiba con regocijo las salas en las que ahorcarán a los condenados a muerte (que sean palestinos importa y mucho), como piensa el ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, es horrible. Pero que además un sociópata y criminal como él haya llegado a un puesto de responsabilidad, debe hacernos reflexionar sobre el tipo de mundo que estamos construyendo. Si no somos capaces de articular una respuesta colectiva y humana que lo detenga y condene estaremos perdidos.

Sanidad privada aprobada por Sumar

“El Ministerio de Sanidad de Mónica García recurre a la sanidad privada en Ceuta por la falta de medios y profesionales. Las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla son los únicos territorios del Estado en los cuales la sanidad no está transferida y depende directamente del gobierno central”. Esto que leo en Diario Red, el digital de Pablo Iglesias, no me ha sorprendido porque todos los gobiernos, de todos los colores, recurren a la sanidad privada cuando la pública no llega. Ya que estamos: el vasco es de los gobiernos que menos conciertan con la privada y que más invierten en la pública, y por eso Podemos lo tomó como modelo.

Bien hecho

El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, comunica de una manera muy interesante y efectiva (todavía no sabemos cómo gobierna, salvo anuncios cuyo cumplimiento desconocemos, démosle tiempo). Es tan llamativo lo que hace que esta semana ha publicado un vídeo en Instagram rectificando: apareció andando en bicicleta sin casco y, después de reconocer su error, ha mostrado cómo ha incorporado uno. Mamdani ha dado una lección de escucha, de comunicación y de buenas maneras sobre dos ruedas. Un mensaje estupendo que pienso enseñar a mi hija y mi hijo, a modo de recordatorio.

Siempre hay uno al que no le gusta

El ministro español de Transporte, Óscar Puente, que opina absolutamente de todo en su cuenta en X, aunque no le corresponda, por supuesto, tenía que opinar sobre el vídeo de Zohran Mamdani poniéndose el casco para andar en bici: no le gusta porque “la obligatoriedad del casco disuade de utilizar la bici”. ¡Venga ya! Estoy harto de ese discurso de que “esa obligatoriedad es finalmente contraria a la salud, ya que menos gente usa la bici”. En los países en los que más se usa la bici como medio de transporte (y no para un paseo por el parque), ese casco es imprescindible. Ojalá el ministro se tomase tan en serio la bici como su cuenta en X.

¿Ahora les mola el Guggenheim?

Que X es una mierda lo tenemos claro todas las personas de bien, pero a veces tengo que mirar qué escriben los fascistas y reconozco que esto me ha putoflipado: Malcom iXa, uno de los principales influencers de la izquierda abertzale en ese vertedero, ha publicado un vídeo del eclipse en Bilbao, con el Guggenheim y la Torre Iberdrola en primer plano, y ha añadido: “Horrela ikusi da eklipsea Bilbon, Guggenheim museoaren parean. I-KUS-GA-RRI-A”, junto a un emoticono que se lleva las manos a la cabeza. ¡Qué jodida maravilla! ¿Ahora les molan los iconos de Bilbao? ¿Qué va a ser lo próximo, admitir su error histórico sobre el TAV?

Más guerras que nunca

No es una percepción, no es porque los medios tengamos más y mejor tecnología para contarlas, no exageramos: “La Escuela de Cultura de Paz de la UAB publica su informe anual —uno de los principales anuarios elaborados en el Estado español sobre conflictividad, derechos humanos y construcción de paz—, en el que identifica 40 guerras activas en el mundo, la cifra más alta de la última década, y alerta de un aumento de los conflictos internacionales y de sus consecuencias humanitarias”. Así de claro expresan en Kaos en la Red nuestro fracaso colectivo: “El mundo llega al número más alto de conflictos armados de la última década”.

Y más crueles

Insisto e insistiré hasta que consiga mover un milímetro este gran montón de mierda: entre todos y todas, sin excepción, hemos construido un sistema que no defiende la vida y cede el poder al más fuerte, el que más dinero tiene y, por extensión, a las peores personas: “Fuerzas israelíes irrumpen en un hospital, en Belén, en Cisjordania” (Al Mayadeen), “agredieron a pacientes y visitantes”, y “sembró terror entre los enfermos”. Hasta ahí quería llegar porque lo que hacen el ejército y el gobierno israelíes es terrorismo. Terrorismo de estado, por supuesto. Y el mundo debe reaccionar cuanto antes, sin miedo al sionismo ni al antisemitismo.

También más tontos

A mis 46 años ya sé que se puede ganar mucho dinero y ser un imbécil. Es más importante no tener escrúpulos que poseer talento, y Donald Trump es el mejor ejemplo de esta evidencia. El mismo que “publica una imagen en la que declara el estrecho de Ormuz como ‘nuevo territorio’ de EE.UU.” (Diario Red). Se piensa que todos menos él somos tontos y que con enseñar un gráfico es suficiente. Normal que el ministro iraní de Exteriores, Kazem Qaribabadi, le haya respondido así en sus redes sociales: “Pronto su ilusión respecto al estrecho de Ormuz se corregirá, o nosotros corregiremos las ilusiones de este iluso”.

Todos sabemos que es imposible

No espero nada de la Comisión Europea de von der Leyen, fuerte con los débiles y débil con los fuertes (lo peor que puede ser un político). Pero esta manera de tomarnos el pelo es demasiado hasta para el organismo: “Bruselas avala la devolución de todos los migrantes a Marruecos, incluidos los menores” (El Independiente). Entiendo que lo más parecido que tenemos a un gobierno europeo y el gobierno español de vacaciones Santillana estén preocupados por el efecto llamada (tú pasa a Ceuta, que primero te dan lo básico y después te trasladan a la península gratis), pero todos sabemos que esa devolución al 100% es imposible.

“Un buen tipo”

Rodeadas y rodeados como estamos de malas personas que exhiben con orgullo su capacidad para hacer daño, creo que lo mejor que se puede decir de alguien es que es (o era) una buena persona. Así define en Bluesky el guionista portugalujo Raúl Díaz a Juan Tamariz, “al que he admirado (e imitado tocando el violín cuando algo salía bien) y que me hizo reír tanto. Un genio y algo más difícil: un buen tipo. Él siempre llevaba sombrero, pero somos nosotros hoy los que nos lo deberíamos quitar”. Tamariz era un mago universal (uno de los mejores del mundo) que nos enseñó qué era la magia de cerca. Qué suerte haber disfrutado de él.

Vamos a tirar unos factos

No descarto ver a Joxerramon Bengoetxea protagonizando un vídeo para redes “tirándose unos factos”. De momento, los escribe Mikel Segovia en El Independiente, tras la rueda de prensa del rector: la que generó tantos ceros en euskera “forma parte de las correcciones ‘anómales’” que se dan en la PAU en “casi uno de cada tres tribunales” ¿Eso no supone normalizar anomalías? Las revisiones de corrección en euskera se han duplicado respecto al año pasado, admite que “pudo existir un sesgo en la corrección” y es la EHU, por medio de su rector, la que señala: “Un solo corrector puso 79 de los 80 ceros del tribunal 11”.

Nuestra humanidad

Si el ejército de Israel, arropado por el gobierno de extrema derecha que lidera Netanyahu, carece de humanidad, tendremos que imponer la nuestra: “Un bebé palestino de cuatro meses ha fallecido este domingo, después de que el Ejército de Israel haya impedido su paso para llegar a un centro hospitalario en un puesto de control militar” (Público), todo ello “mientras lanzaban gas lacrimógeno contra los vecinos y vehículos, privándole así de su derecho a recibir tratamiento a tiempo”, según “la gobernadora de Ramala, Laila Ganam, en un mensaje en redes”. Tener claro que esto es intolerable e indignante es más importante de lo que parece.

Entonces, ¿no hay grandes tenedores?

He visto en varios sitios de Internet el gráfico de El Diario en el que se observa, por un lado, que la mitad de los arrendadores en España, son migrantes y, por el otro, que los arrendatarios son, en su gran mayoría, personas o familias que alquilan una segunda vivienda. Es decir: de un plumazo, uno de los medios de referencia de la izquierda se carga la teoría de los fondos buitres. Estefanía Molina es de esas que ha aprovechado para darse la razón: según ella, esta realidad es sobradamente conocida por los grandes partidos españoles, que crean “trampantojos” pero no entran al fondo de la cuestión.

Un PP que no hace nada

La mejor muestra de que lo que escribe Jorge Vilches en The Objective es la visita de Alberto Núñez Feijóo a Bilbao ayer: “El PP está estancado. Los populares se han quedado atrapados en tierra de nadie. No entusiasma, pero tampoco espanta. Su objetivo parece el pacto con Vox para llegar al poder”. Yo iría más lejos: Núñez Feijóo bastante tiene con contener a Díaz Ayuso. Por eso “los populares, en su cálculo del voto centrista, navegan entre la duda y la matización constante, con esa doblez que tanto irrita al ciudadano común”. “Lo que gana por la izquierda lo pierde por la derecha”, concluye. Y en Euskadi, el rumbo está aún más perdido.

Bielsa, siempre

La selección de Uruguay que dirigía Marcelo Bielsa no ha hecho un buen Mundial, eso es evidente. Pero el entrenador argentino sigue siendo un faro de luz que no podemos perder de vista, ya que después de la vergüenza mundial de la retirada de la suspensión del delantero de EE.UU. tras una llamada de Trump a Infantino, se ha vuelto a viralizar unas declaraciones de Bielsa anteriores a este mundial: “Son una plaga de mentirosos” (Huffington Post), dijo de los organizadores estadounidenses. “Cuando EE.UU. sintió que sus intereses eran atacados, creó el FIFA Gate con el FBI. Aquí no pasó nada, los estadios llenos, competitividad…”, soltó, con todo el acierto.