Un programa de un solo punto

El PP vasco tiene un programa de un solo punto: el PNV. A la entrevista a Javier de Andrés en Vozpópuli me remito: en once preguntas de doce responde hablando sobre el partido de las y los de Aitor Esteban. Preguntas como “¿cree que crecerán en las autonómicas del 2028?”, “¿qué balance hace de estos tres años al frente del PP vasco?”, o “¿dónde ve al PP vasco en el 2028?”, su respuesta también es hablar del PNV. ¿Propuestas propias? ¿Proyectos para la ciudadanía vasca? ¿Ideas para ponerlas encima de la mesa durante una entrevista amable? Cero. Ninguna. ¿Rumbo propio distinto al de Isabel Díaz Ayuso? Tampoco.

Y con el mazo, dando

Leo en el Huffington Post que “la princesa Leonor y la infanta Sofía lo dan todo con Bad Bunny tras su encuentro con el papa”. Pocas veces podremos utilizar mejor lo de: “A Dios, rogando, y con el mazo, dando”. Que a mí me da igual, eh, que entiendo que a las chavalas les guste Bad Bunny, y es evidente que el recogimiento de las vigilias y las celebraciones sin emisión en directo no va con ellas, que primero son Borbón y luego, lo demás. Ya lo dice el cantante: “el sábado teteo, el domingo misa”, como bien recoge la autora de la crónica, Marina Prats (porque yo me confieso incapaz de entender al puertorriqueño cuando canta).

No solo es el IVA a la hostelería

Hay alguien en el gobierno español, la agencia EFE, RTVE y otros medios y agencias clave, que maneja muy bien la agenda mediática en España. La visita del Papa es el mejor ejemplo: durante días no se ha hablado de otra cosa, dando un respiro al PSOE. Pero hay otros: “La Comisión Europea pide a España que revise el IVA reducido en hostelería”, alertan en la web del ente audiovisual español (y así se ha extendido la noticia). ¿Es cierto? Sí. ¿Es la única petición? No. Básicamente, la Comisión pide una subida de la recaudación reduciendo las exenciones. Y también “avisa sobre la falta de vivienda social”. Por cierto.

Sigamos hablando de Palestina

No podemos dejar de hablar de Palestina porque Netanyahu no ha dejado de dar la orden de matar: “Israel asesina a un bebé de siete meses en Cisjordania y bombardea un campo en Gaza”. Al acercarse a un control una familia al completo en su coche (el padre, que es profesor de la universidad de Belén, la madre, el hijo mayor, el pequeño y la abuela de ambos), la policía disparó y una bala alcanzó en la cabeza al más pequeño. Y en Gaza, “en el campo de desplazados de Jawazat, un bombardeo mató a ocho personas el sábado”. Solo el fin de semana y solo en Gaza, al menos 19 personas han sido asesinadas, según El Salto.

El mundo, en sus manos

Las y los palestinos mueren por decenas cada semana, en Líbano y en Irán los bombardeos siguen matando a gente; en Ucrania, Rusia ataca a la población civil cada vez que los invadidos hacen algún avance, y solo estoy mencionando los conflictos más flagrantes y en los que EE.UU. tiene una implicación directa. Tampoco detallo la situación interna de aquel país, en el que los problemas graves (como el consumo de fentanilo o la economía) no se han solucionado. Me limito a señalar lo evidente antes de mostrar, en la cuenta en X de Sandro Pozzi, a Donald Trump dormido durante un acto en su despacho oval. Otra vez.

¡Qué puto morro!

Me quedé atónito viendo en televisión (en ETB y en euskera, para más señas) el último spot del ministerio español de vivienda con el claim “una ley para vivir”, en el que incluso acusan a las comunidades si esta no funciona. Sí, aunque parezca increíble, aunque se acumulen pruebas de que no es una buena ley, aunque Gabriel Rufián lo haya dicho en el Congreso, aunque hoy solo la defiendan ya el PSOE y EH Bildu, el gobierno de Pedro Sánchez sigue abanderándola. ¿Por qué? Porque creen que solo con mencionar “la vivienda” ya dominan el debate, como si los precios no fueran insoportables con la ley en plena vigencia y aplicándose.

Hartos de los pisos turísticos

En Asturias seguro que el gobierno de Adrián Barbón aplica la ley de Vivienda. La ley servirá para hacer un anuncio para televisión y YouTube, pero no arregla nada porque no ataja el problema desde la raíz y ni siquiera tiene en cuenta los alquileres vacacionales, uno de los principales agravantes, a la vista de cualquiera. “Las fachadas y portales de pisos turísticos, vandalizadas en Asturias en protesta contra la turistificación de los barrios”. Esta alerta en El Diario no debemos omitirla: la ciudadanía está harta. Otra cosa es que seamos coherentes cuando nos toca viajar y que seamos capaz de admitir que los hoteles son parte de la solución.

Posiblemente, la peor democracia del mundo

Tenemos que tener siempre presente que la mayor parte de la humanidad vive bajo regímenes totalitarios. La democracia es un logro que debemos preservar, pero no por eso tenemos que dejar de señalar las atrocidades que cometen algunas democracias, sin duda, condicionadas hábilmente por quien necesita que triunfe el mal para triunfar él: “Israel es incluido en una lista negra de países que cometen abusos sexuales” como arma de guerra, según lleva Javier Espinosa a Bluesky, citando a la BBC. Debemos hacer el esfuerzo también de memorizar este tipo de noticias para actuar en consecuencia cuando tengamos la oportunidad.

Una buena noticia

No entro a si la reforma laboral de Yolanda Díaz es buena o mala. No me importa para este caso (por supuesto, sí me importa que las personas trabajadoras tengan buenas condiciones, tanto como que las empleadoras las puedan mantener). Me importa la literalidad: “El Tribunal Constitucional rechaza por unanimidad el recurso de Vox contra la reforma laboral de Yolanda Díaz” (El Plural). Me importa, en resumen, que la judicialización de la política no tenga recorrido. Me importa que la política se haga en los parlamentos. Me importa que la voluntad de la ciudadanía (por medio de sus representantes, que la aprobaron) sea respetada.

Un poco de política catalana

El estado de la cuestión que ha escrito Óscar Benítez en Vozpópuli sobre ERC y Junts (ha obviado la influencia de Aliança Catalana) me ha resultado interesantísimo. El resumen es muy claro: Oriol Junqueras “lamina al sector crítico” en ERC, y en Junts el liderazgo de Puigdemont está más discutido que nunca, después de que los líderes que sí están en Catalunya vean que el exiliado no es capaz de condicionar al estado español para que se tome en serio su retorno. De esta manera, el partido republicano “se impone a Junts en la Cataluña ‘posprocés’”. Insisto: y todo esto sin tener en cuenta a la extrema derecha nacionalista.

Una Ikurrina dentro de otra bandera

En el blog Fronteras explicaron este fin de semana la bandera de San Pedro y Miquelón, dos pequeñas islas a pocos kilómetros de Terranova que no aceptaron incluirse en Canadá y que se mantienen como territorio francés, por lo que su bandera oficial es la tricolor. Pero sus cinco mil habitantes reconocen como suya otra que tiene el dibujo del barco en el que llegaron los primeros franceses pero que guarda un espacio para homenajear a “los primeros habitantes estables del archipiélago: de arriba abajo, vascos, normandos y bretones”. Por eso en su bandera hay una Ikurrina arriba a la izquierda. Y sale en los emoticonos del móvil, por cierto.

El rastro de la maldad

Dicen que siempre hay que seguir el rastro del dinero para explicarnos la actualidad. Pero en este tiempo tan extraño y convulso es más fácil seguir el rastro de la maldad: aunque Rusia e Israel, de saque, no parezcan aliados (y menos tras la invasión sobre Ucrania que dictó el Kremlin), nos encontramos con que “Volodímir Zelenski condenó lo que calificó como compras de grano ‘robado’ por parte de Israel a Rusia” (Escenario Mundial). Putin y su banda de oligarcas está vendiendo el grano de las tierras anexionadas a sangre y fuego, y ha encontrado en Israel a un comprador sin complejos, pese al teórico bloqueo occidental a Rusia.

Grotesco

Israel es el socio militar de EE.UU. en Irán y Rusia no es tampoco un país al que Trump considera enemigo, precisamente. Una vez más, el rastro de la maldad va estrechamente ligado al del dinero. Mucho dinero. Para desviar la atención, Trump tira de brocha gorda y de lo que llaman en Menéame “puro gamberrismo digital”, el “bucle de una hora de su líder repitiendo ‘winning’ como un disco rayado es, sencillamente, el funeral de la vergüenza institucional”. Así, “la política se convierte en un bucle infinito de narcisismo donde lo único que importa es el ruido”. “Lo ridículo se acepta como normal y lo grotesco se celebra”.

Un alumno aventajado

Llevo semanas guardando esto de Israel Merino y Donald Trump, con su política narcisista y grotesca, por fin, me ha dado pie. Escribía el columnista de Público sobre Pedro Sánchez: “Están muy bien estos devaneos estéticos y son utilísimos para movilizar a un progresismo cada vez más exhausto, pero deberíamos plantearnos si no está exhausto precisamente por tanto devaneo estético que no acaba en ninguna parte”. “Su falta de una verdadera ética se vea en sus costuras de político puro”, que definió Ortega y Gasset, “capaz de flotar por la política sin muchos convencimientos ni un amarre claro al puerto de las ideologías”.

No puede dar todo igual

Quien afirme que “Por culpa del Gobierno la gente no quiere tener casas, se las quita de encima” se retrata. Según El Plural, lo ha rebuznado Isabel Díaz Ayuso en Telemadrid. Aunque en la grabación no queda claro si se refiere a las segundas residencias o a sus viviendas habituales, ni queda claro si ella misma hace la mezcla por su conveniencia, la afirmación sigue siendo una chorrada. Pero, ojo. De la misma manera no podemos hacer como que no pasó aquella fase en la que la progresía vasca y española (que es decir lo mismo, lo estamos viendo) empujaba a mi generación a vivir de alquiler como si la propiedad fuese etérea.

232 días secuestrado

Cosme Delclaux era mucho más que una víctima de ETA: era padre, era hijo, era compañero, abogado… Y también fue una víctima de ETA cuyo deceso debe recordarnos que en este país, hace no tanto, la gente podía ser secuestrada para obtener un rescate (que no la liberación de un país, ni la de unos presos, por medio de un intercambio: puro y duro dinero es lo que quiso sacar ETA). Extorsión, chantaje, violencia directa disfrazada como violencia política. Eso es lo que ejerció una parte de la izquierda abertzale y que justificó (y justifica) la izquierda abertzale en su totalidad. En fin. Vamos a dejar a Delclaux, por lo menos, descansar en paz.

Huelga

Me sorprende que Mónica García esté resultando tan poco eficaz para frenar una huelga de médicas y médicos que va anunciándose con tiempo, precisamente, para negociar con el ministerio. No me sorprende, ya lo digo todo, que la ministra ponga en marcha el ventilador señalando a las autonomías para evitar su responsabilidad, ni que le compren el discurso los que quieran aprovechar para rebañar votos o subidas de sueldo, como si tuvieran algo que ver con la reclamación principal: un estatuto marco que solo puede desarrollar el gobierno central por los cambios legislativos que puede conllevar. ¿Y si no, para qué está el ministerio?

Ministra y candidata

Y en este contexto, con este “éxito” en su función, “Mónica García se postula para ser candidata de Más Madrid en 2027” (Redacción Médica). “Madrid me corre por las venas”, dice la ministra española de Sanidad. Pues muy bien. También se hartó de decir que ella era médica antes de ser la máxima responsable de su área y, ahora, se descabalga. Este salto de un caballito a otro dentro del tiovivo sin que se haya parado la música (esto es, durante la legislatura) que dan desde la izquierda me desconcierta. ¿De verdad les parece una buena estrategia? ¿De verdad hay tan poca gente preparada en ese espacio?

Antes del tiroteo

Antes del tiroteo en el hotel en el que se estaba celebrando la cena del presidente de EE.UU. con los corresponsales que cubren la Casa Blanca, vimos otra imagen de Donald Trump, la de él dormido o, cuando menos, adormilado durante una reunión en el despacho oval. El consultor político Jon Cooper decía en Bluesky que esa fotografía debería de estar en las portadas de todos los periódicos. Sin embargo, no fue así, y la del ataque en el hotel sí lo ha hecho (como es lógico). Pero no creo que esta vez el intento de atentado dispare a Trump en las encuestas. Lo que ha roto el republicano es mucho más importante.

La guerra

La actualidad había impedido que comentase la imagen del soldado israelí destrozando a martillazos la imagen de un cristo crucificado (a tamaño real) en Líbano. Pero en el Karma han sabido coger el tema en el rebote, tirar de sátira y hacer un buen chiste: el soldado “confundió la escultura con un piloto suicida del grupo chií Hezbolá” que “parecía tener actitud hostil y mirada de mártir”. Además, me ha dado la excusa para poner sobre el tapete el tipo de odio que genera el estado de Israel, cuyos hombres armados son capaces de destrozar todo lo que no tiene nada que ver con el sionismo. Todo y a todos. Eso es lo más grave.

Primero, lo suyo

Si Ione Belarra mandase algo en Podemos debería de alzar la voz ante el modo en el que la entente Iglesias-Montero manejan el partido. El primero ya ha colocado su canal de televisión en Movistar. La segunda intenta amarrar su futuro político antes de que acabe la legislatura en Europa, como los reyes franceses que coronaban a sus hijos mucho antes de morir para evitar guerras de sucesión: “Irene Montero quiere pelear la segunda plaza por Madrid en una lista conjunta con Sumar. La eurodiputada de Podemos competirá por un destino seguro si su partido acuerda una coalición para las generales” (The Objective).

“En España”

Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife, Palma de Mallorca, Barcelona, Madrid, Valencia, Málaga y Sevilla son el top de ciudades, en España y Catalunya (seré respetuoso como me gustaría que fuesen con mi país), en las que el porcentaje de “multiarrendadores” es más alto, según Público. Ninguna ciudad vasca aparece en esa orgía de la especulación, ya que de momento en la CAV y Nafarroa, los “caseros con un único inmueble” para alquilar forman la mayoría. Este dato hay que tenerlo claro para seguir trabajándolo: ese “casero” o “casera”, además, tiene que pensar que Airbnb nunca va a ser su mejor opción.

¿Y qué hará Rusia?

Está claro que los 90.000 millones de euros de crédito que ha destaponado la UE gracias a la salida de Orbán, van a servir a Ucrania para seguir financiando la guerra y el país. Lo que yo me pregunto es qué hará Rusia, que hasta ahora estaba muy cómoda protegiendo al húngaro que, por su parte, protegía al Kremlin. La figura de Viktor Orbán no puede pasar al olvido: alfil en Europa de Putin y Trump, y amigo y financiador de partidos como Vox, es el ejemplo perfecto de que hay un plan para debilitar a la Unión y facilitar los negocios (basados en la guerra) a quienes buscan enriquecerse sin escrúpulos.

Made in Europe. O casi

No hemos resuelto el dilema de qué motorización tendrá nuestro próximo vehículo, que va directamente relacionado con el país de origen del fabricante (¿quién no se ha preguntado si me compro un eléctrico chino o un híbrido europeo?), y ya tenemos otro encima de la mesa: ¿mejor un robot humanoide para que haga mis tareas comprado en Shein o Temu, o uno alemán aunque sea más caro y casi “de kilómetro cero”? No es un chiste ni una exageración: después de que robots ganasen una maratón en China, Siemens presenta en Hannover a sus robots operarios de fábricas, con chips de Nvidia (EE.UU.), por cierto.

Otro asesinato

Una búsqueda rápida en Google (pasando de la asistencia de la IA) nos ofrece la cifra de más de dos mil personas asesinadas por Israel en Líbano desde que el gobierno de Netanyahu ordenase arrasar el sur de aquel país. Entre ellas, cuatro periodistas. La última, esta misma semana: se llamaba Amal Khalil, trabajaba para el diario Al Akhbar, libanés, y después de ser alcanzada por artillería israelí, el mismo ejército que hizo los disparos “impidió que las ambulancias la rescataran” (Huffington Post). Esta crueldad infinita debe removernos y asquearnos como si fuera la primera vez que la conocemos. Si deja de afectarnos, Netanyahu gana.