Twitter está lleno de gilipollas

Me gustaría que mi regreso a la página 2 de DEIA sirva para dejar claro a los lectores y lectoras lo que escribo en el titular: Twitter es la red social en la que el tonto del pueblo te da la pelmada con un altavoz que ha comprado en el todo a cien. Un tonto del pueblo, eso sí, 2.0, con avatar pretencioso y nombre falso para tapar una identidad anodina y malrollera. Twitter es la plaza en la que se junta la parte mala de la turba, esa que solo quiere fuego y no sabe ni prender la antorcha, esa en la que se aprietan quienes condenan chistes porque otros les dicen lo que tienen que odiar.

¿Por qué me pongo así?

El último ejemplo que nos confirma el pozo de lodo que es Twitter es la colección de amenazas de muerte que ha recibido el humorista Rober Bodegas después de que a un tuitstar no le gustaran sus chistes sobre gitanos. Vale, puede que hacer chistes de gitanos hoy esté pasado de moda y siempre haya sido de mal gusto. Pero no vale que se acribille a este guionista, le llamen racista y tenga que acabar defendiéndose con un comunicado en el que solo pide que alguien pare esta espiral de odio… e hipocresía. ¿De verdad tengo que creerme que ninguno de los que le condenan se ha reído nunca de los chistes sobre un colectivo?

¿La verdad le importa a alguien?

Twitter eleva una banalidad (un chiste sobre gitanos) a rango de algo muy serio (amenazas de muerte desde el anonimato). Y sirve para cosas mucho peores: utilizar algo grave (una agresión en la vía pública) para reforzar el argumento que le conviene a algunos (que esa agresión ha sido por quitar lazos amarillos). En La Vanguardia explican que la mujer a la que le han roto la nariz en Barcelona no recibió el puñetazo por motivos ideológicos: un animal recriminó la actitud de sus hijos (ensuciar la calle con los lazos amarillos que arrancaban) y la golpeó gratuitamente diciéndole que se marchara a su país (Rusia, no España).

¿Y la privacidad?

Estoy seguro de que muchos de los cobardes que han amenazado a Rober Bodegas con cuentas anónimas en Twitter defenderán su derecho a la privacidad en esta red social, y en cualquier espacio, como si supieran de lo que hablan. Pero si algo nos enseña Internet es que de doble rasero, cinismo y jeta algunos van muy bien servidos, como el que ha intentado sacar pasta con el vídeo de Iñaki Williams discutiendo con su novia. Primero, a los medios; después, chantajeando al propio jugador. Begoña Beristain en su blog cuenta y matiza muy bien esta historia perversa.

Como detector de tontas sí que valen

Las redes sociales tienen, pese a todo lo escrito, algo bueno: son un perfecto detector de tontos y tontas, como Lucía Etxebarria, que después de hacer el ridículo en Twitter descubriendo en Asturias lo que es un toro y pensando que todos son de lidia, en Facebook ha decidido dejar por escrito lo mal que se lo ha pasado en esta región, con generalizaciones incomprensibles en lo gastronómico y humano para cualquiera que se haya acercado a tierras asturianas, haya comido algo y entablado alguna relación con aquella gente. Etxeberria, definitivamente, es una buena tuitera. Y nada más.

La culpa es de los putos vascos

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La tía del Rey y hermana del Rey emérito, esa que no es familia real, según la Casa Real (qué bonitos trabalenguas nos regala la mezcla de actualidad e instituciones arcaicas), se ha tirado 40 años al frente de una sociedad en Panamá por miedo a ETA. Eso es lo que asegura en un comunicado emitido vía EFE en el que también reconoce que en el momento de su cierre, esto es, cuando su hermano abdica deja de tener “expectativas que justificasen su mantenimiento”.

Hacer la declaración con una sonrisa

La última ratificación de que en España muchos de los que pueden esconden capitales y, con ello, evitan pagar impuestos, llega justo cuando muchos autónomos tenemos nuestra pelea trimestral con el IVA. Por supuesto, no voy a dudar de la conveniencia de ordenar las cuentas, pero entiendo que algunos, como Paco Calavera, tiren de sarcasmo y de indignación ante el laborioso e inoportuno hito de la declaración trimestral en este contexto.

Esa demanda no existe

¿Cuántos de ustedes prefieren operar con su banco por Internet antes de ir a la sucursal y hablar con su comercial o cajero? Yo soy de los que utiliza tanto como puede el método tradicional. Y estoy seguro, además, de que derivar el negocio bancario a Internet es una nueva imposición de la empresa (en Magnet, ilustran la noticia con el Banco Santander) para abaratar costes, más que una decisión ante una demanda creciente. Creciente porque la imponen.

España no quiere nuestra Cultura

En El Español han encontrado una interesante historia (para esto sirven los digitales, para aportar valor añadido con noticias interesantes más que evidentes): “Sin dinero, no hay derecho al plurilingüismo”, concluyen después de exponer que la Secretaría de Estado de Cultura va a invertir 600.000 € en adquirir lotes de licencias de obras únicamente en castellano para sus bibliotecas electrónicas.

Una generación que nos hizo leer (y escribir)

Sigo con otra pieza interesante ligada a la literatura en un digital: Alberto Olmos en El Confidencial dedica su columna a aquella última generación de escritores que fueron auténticas estrellas con grandes contratos. José Ángel Mañas, Ray Loriga, Lucía Etxebarria, Juan Bonilla, Juan Manuel de Prada o Luis Magrinyà, se llevaron los últimos grandes cheques de la industria editorial en los 90, sin que la mayoría de ellos sean autores relevantes hoy, pero que acercaron a los libros a una generación entera. Actualmente, los adolescentes carecen de esos referentes.

El problema de Twitter

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El problema de Twitter es que hay quien cree que es representativo y, además, importante. Pero no lo es. Los usuarios de Twitter responden a un patrón concreto: el del usuario de Twitter. Busca notoriedad, le gusta estar informado y, por lo general, cree tener una opinión formada que defiende. Y de ese modo responde a noticias como la del asesinato de Isabel Carrasco con coherencia, como hace Diego Basadre, o sin ningún cuidado, como hace la más conocida pero no por ello más inteligente, Lucía Etxebarria: “La autora de los disparos sería la mujer de un inspector de la Policía Nacional que supuestamente mantenía un affaire con Isabel Carrasco”.

El problema de la violencia

El problema de la violencia es que solo engendra más violencia, y que de esa espiral es muy, muy difícil salir. La desintoxicación de quien ha utilizado la violencia directa de otros, para generar una violencia estructural asfixiante es, además, un proceso largo y costoso. Tanto que recaer es una tentación poderosa y difícil de evitar. La pasó a Alfonso Ussía, que de tanto manejar la alquimia que intenta convertir el asesinato en votos, se ha quedado con el vicio: “No pensaba votar. Ahora voto”, dice en Twitter el columnista que siempre escribe como si diera lecciones de vida y obra.

La foto más dura

Visto con perspectiva, como nos gusta observar las redes sociales que tanto apelan a la inmediatez, el lunes se produjo otra espiral, la del silencio: los partidos políticos fueron sumándose a la suspensión de actos de campaña ante la muerte de Isabel Carrasco. Pero algunos se resistieron. Por ejemplo, lo hizo Bildu con plena legitimidad, sí, pero también con pleno conocimiento de la legitimidad que tenemos para poner de manifiesto su falta de sensibilidad y empatía. El asesinato de un representante de la ciudadanía tiene que afectar de alguna manera a quien quiere ser representante de la ciudadanía.

No vale todo

El mismo argumento se puede aplicar a Pablo Iglesias: cuando uno quiere ser representante de la ciudadanía no vale alegar a “ellos, los políticos”, como si no fuera con uno. Esta regla, tan sencilla, sin embargo, no parece fácil de asimilar para quien no quiere asimilarla, para quien juega a no parecer político sin serlo. Al final, lo que hizo Pablo Iglesias, de meter el suicidio de una persona desahuciada en medio de un asesinato, es lo que han hecho aquellos a quienes más critica Iglesias: aprovechar las muertes para colocar mensaje y arrimar el ascua a la defensa de sus valores.

¿El problema es Twitter?

Se ha cargado mucho las tintas contra Twitter, y en esta columna casi hemos hecho un monográfico con lo poco bueno y lo mucho malo de una red social que es un juguete, no lo olvidemos, al que sacamos chispas informativas. Pero lo cierto es que no sería justo señalar esta red social como repositorio único de basura, algunos digitales, como ‘Estrella Digital’, no pueden ser más sensacionalistas: “Rematada de un tiro en la cabeza”, titulan junto a la foto de la presunta asesina. En general, en Internet parece que cabe todo, y no todo necesariamente bueno.