Aznar en estado puro

El resumen de Jesús Cintora de la última entrevista a Aznar resulta perfecto para dibujar al ex presidente: “El PSOE de Pedro Sánchez no es una fuerza constitucional. Podemos no oculta sus tendencias con Venezuela e Irán y quieren terminar con el sistema político. Vox quiere reformarlo, no terminar con él”. Sus declaraciones realmente no aportan nada nuevo, pero la situación política actual, que permite poner nombres de partidos a sus obsesiones, sí: quien no piense como él es un antisistema, y la extrema derecha está formada por reformistas que a él le valen.

Patriotismo es pagar

No hay mejor manera de ser patriota que pagar en tu país, por supuesto los impuestos, pero también todo lo que corresponda. Así que, sí, tienen doble delito quienes lucen la bandera de su país (el que sea) y luego les da igual lo que pase con su economía a pequeña o gran escala. Víctor González Coello, vicepresidente de Vox, ha sido inhabilitado por incurrir en irregularidades contables relevantes al quebrar la empresa que administraba, dejar 4 millones de euros en deudas y despedir a 60 trabajadores. Pero como bien tuitea Serralvo lleno de sarcasmo: la bandera de España, en los tirantes.

Y no cobrar

Soy de los que opina que todos los votan a Vox no son de extrema derecha: desencantados, indignados que no han sido atendidos por Podemos, y antisistema de muchos tipos se suman a los fascistas genuinos. Lo que me sorprende es que ninguno de ellos haya reparado en que Santiago Abascal, su líder, como bien recuerda Antonio Maestre, concentra justamente todo lo que combaten: “Habla de oligarquía el que nunca ha tenido más sueldo que el dinero que venía de las administraciones gobernadas del PP mediante carguitos, subvenciones y chiringuitos”.

Sí, indignados

Desde que conocimos los datos de voto en Andalucía no solo creo que la mayoría que optó por Vox la forman personas de lo más normales, es que estoy convencido de que votantes de Podemos han pasado a la extrema derecha con facilidad: los indignados no han encontrado cobijo y siguen buscando quien les defienda, por extremo que parezca. Además, los morados no ponen difícil la elección: “Errejón besando la bandera de España y Pablo Iglesias diciendo que Venezuela está en la mierda. Bienvenidos al team facha, hijos de puta”, tuitea Punta con su conocida acidez.

Sobre ser buena persona

Celebro comprobar que no estoy solo y que José María Albert también se ha dado cuenta de lo feo (por no decir algo peor) que ha sido el aparentemente bienintencionado gesto de Alberto Rodríguez con Alfonso Candón. El primero, diputado de Podemos, se ha despedido del segundo, del PP, diciéndole: “Jamás habría creído que llegaría a decir de una persona del PP que es una buena persona”. Muchos rieron y la prensa hasta aplaudió. Pero como sugiere Albert, démosle la vuelta a ver si tiene gracia: “Jamás habría creído que llegaría a decir de una persona de Podemos que es una buena persona”.

Con un poco de mala leche, también

Club, jugadores y afición hemos despedido a Eduardo Berizzo hasta con cariño, hemos aguantado despropósitos en el campo hasta que ha sido irremediable, y ahora mantenemos la esperanza porque, vaya, estos son nuestros chicos y estamos con ellos como ellos están con nosotros (o eso queremos creer). Pero un poco de mala leche también es necesaria: debemos ganar y mantenernos, primero, por el Athletic y por los del Athletic, pero también para volver a callar a los que, como bien tuiteaba Jon Larrauri, están deseando que nos vaya mal para empujarnos a perder nuestra identidad.

Los listos

De Carlos Malpartida me gusta su trabajo como diseñador y su honestidad como lector de periódicos españoles de derechas. También me gusta cómo escribe aunque lo haga poco en su blog: “Hay cansancio con tanto inteligente. Vox es también un reflejo de ese agotamiento o de ese distanciamiento. (…) Esta semana, después de los resultados, les ha tocado sufrirlo a casi 400.000 andaluces que han decidido vivir con el estigma de lo ‘facha’ por voluntad propia y para cabreo de la inteligencia a la que han pillado en bragas”. Yo también estoy cansado de tanto listo que lo vio venir todo.

De esta Facebook ya no sale

Por supuesto, no me atrevo a dar por muerto a Facebook (la red social, no la empresa): no solo consolidaron lo que es una red social y fijaron un modelo de desarrollo y explotación en el que se han basado todas las demás, Facebook tiene la cartera llena de millones para invertir hasta dar con la tecla que les permita resurgir de sus cenizas… Si a Facebook (la empresa, no la red social) le interesa hacerlo. Aunque empiezo a pensar que el futuro es el fin de esta red: ahora sabemos que han facilitado datos de sus usuarios a ciertas empresas. Bueno, ya lo sabíamos: ahora hay documentos.

Elrubius sigue molando

Elrubius mola tanto que después de alejarse de Internet por estrés y regresar, un tuit suyo fue el más retuiteado del mundo en 2018. Con su parón, Rubén Doblas además logró poner sobre el tapete la ansiedad que podía generar un oficio que él mismo había ayudado a crear: el de generador de contenido en Internet. Así que la importancia de esta estrella de la gran red en 2018 sigue vigente, aunque es posible que su facturación se haya visto resentida por el ascenso de su competencia y los baches que ha pasado YouTube este año. Para mí es un icono de lo nuevo bien hecho.

¡Oh, sorpresa!

Por supuesto, he intentado ser irónico en el título del párrafo: no me sorprende en absoluto que haya firmas suplantadas o directamente falsas en Change.org. De hecho, hasta me parece un problema menor comparado con la crisis de reputación que esta empresa se genera a sí misma cada vez que alguien se da cuenta de que el modelo de negocio es, precisamente, la información que nosotros mismos proporcionamos cuando les decimos qué nos parece bien y qué nos parece mal en este mundo apoyando causas que no van a ningún lado fuera de Change.

El «desagravio»

A Jorge Bustos le ha sentado fatal dirigir la sección de Opinión en El Mundo: ha pasado de ser un columnista y un cronista siempre disfrutable a ser otro tuitero desatado y apoltronado en su trono, en su caso, pegado a la derecha. En su carrera hacia ninguna parte tuiteó que “ya era hora de desagraviarlos” en referencia al aplauso que recibieron Juan Carlos I y Sofía de Grecia. Diego Barros le contestaba: “Ojalá me hubieran agraviado a mí como a ellos”. Se ha rasgado el velo pero sigue sin haber consecuencias.

“Respeto a las leyes”

Cuando Felipe VI apeló en su discurso al espíritu que, hace 40 años, permitió elaborar y aprobar una constitución en España, como buen Borbón, obvió el punto de partida: la dictadura. El actual monarca reclamaba, según El Confidencial, aquel diálogo y aquel respeto a la ley. Lo de diálogo, pase, pero si por algo se definió la Transición y la elaboración de una nueva Constitución española fue, precisamente, por romper con la legalidad vigente heredada de una dictadura. Yo sí apelo a la irreverencia de entonces para articular un texto que nos contente… O nos deje ir.

Ni siquiera en lo que es su fuerte

Podemos no solo pierde votos elección tras elección: sus dirigentes han perdido el sentido del ridículo con declaraciones (y acciones) impensables hace solo unos meses, e incluso lo que se supone que hacen bien, la imagen, lo hacen mal. El icono que usaron para reclamar una república feminista el Día de la Constitución es un logo de una base de datos barata (su uso costaba 9,50 €). Si lo han pagado y a todos les ha gustado no podemos decir nada salvo señalar el modo en el que la improvisación y el lanzamiento de temas se va instalando en una nueva política desnortada.

Las televisiones públicas no están garantizadas

Celebro que la simple sugerencia de Vox de que ellos verían bien el cierre de Canal Sur, antes incluso de que sus doce parlamentarios recojan su acta, haya servido para apretar filas entre trabajadores y sindicatos del ente y, por lo visto, entre muchos defensores del modelo de televisión pública actual (entre los que siempre me he incluido). La idea de los de Abascal y la reacción también tienen que servir como toque de atención a quienes piensan que la lluvia de millones es un derecho, y a los partidos que dicen defender los entes públicos y luego hacen casus belli.

Entrenador nuevo, victoria segura

Mientras leía ayer las crónicas del primer partido de Gaizka Garitano al frente del Athletic no podía dejar de pensar: “Espero que no hayamos malgastado la bala del cambio de técnico”. Ya saben que casi se da por hecho que tras un relevo en el banquillo viene una victoria, y defiendo permanecer en la Copa aunque solo sea por su efecto motivador en Bilbao, pero ojalá ese 4-0 lo hubiéramos celebrado contra el Girona, sinceramente. En cualquier caso, sigo pensando que nos salvamos porque hay equipo y estructura para lograrlo… Si nos lo tomamos en serio y apretamos las filas.

Aupa Athletic!

La situación del Athletic es jodidísima. Estamos para un 4-4-2, presión, contragolpe y vuelta a empezar, haya gol o no. Estamos para hacer lo que sabemos hacer sin titubeos ni regates. Este equipo ha llegado a finales y ha jugado en Europa casi todos los años de la era Urrutia: solo le pedimos que se recupere y la temporada que viene, ya veremos. La jugadora Nekane Díez reclamaba en Twitter que entre todos apretemos las filas, y no se me ocurre un mensaje mejor. Lo lanza quien se golpea contra el césped las veces que haga falta por nuestros colores. Yo estoy en ese barco.

No es solo un gesto

Estoy de acuerdo con Francesc-Marc Álvaro en que la huelga de hambre que están llevando a cabo los independentistas catalanes presos por sus ideas políticas (porque los delitos parece que los inventen sobre la marcha) debería de alterarlo todo. Pero no en que es un gesto: el modo de protesta pacífica que han emprendido Sànchez, Turull, Forn y Rull es el más extremo que existe y tiene que mover a la acción, para empezar, de los suyos. Todas las acciones políticas posibles, sin excepción, tienen que estar sobre la mesa para ser estudiadas e intentadas con urgencia.

Esto, tampoco

Según la BBC, “David Duke es el rostro más conocido del grupo racista más famoso de Estados Unidos: el Ku Klux Klan”, y acaba de felicitar en Twitter a Vox por sus resultados en las elecciones del pasado domingo. Lo hace, además, asimilando y traduciendo al inglés el argumentario de los de Abascal, como si alguien cercano se lo hubiera pasado: abajo el régimen socialista y la reconquista empieza en Andalucía. Duke hace solo unas semanas también felicitaba a Jair Bolsonaro. Lo que me sorprende, sinceramente, es que un tipo así pueda estar en Twitter.

Aviso a la izquierda

Los buenos resultados de Vox no son una buena noticia para Podemos. Primero, por lo mismo por lo que no son una buena noticia para nadie. Después, porque cuando los extremos crecen la ciudadanía recurre al centro, y de ese espacio han huido los de Pablo Iglesias. Así que a la izquierda más le valdría hacer autocrítica por la situación general en la que se encuentra ahora… Y por la suma de las particulares: “Por cierto, Podemos pierde la mayoría de sus votos allá donde gobierna: en Cádiz”, tuiteaba Ícaro Moyano poniendo, como siempre, el acento donde toca.

Sigue siendo “la gente”

Mi admirado Antonio Agredano también ha bajado al barro político después del 2-D andaluz para recordarnos que “la gente no vota mal. La gente vota lo que quiere votar. Si no te votan a ti, el problema es tuyo, no de la gente. Sólo echándole un poquito de ‘milagrito’ a la soberbia se puede construir una alternativa política de calidad. A las elecciones se va llorado de casa”. Entre los 400.000 votantes de Vox, por supuesto, habrá ultraderechistas, pero también votantes de otras opciones, incluso de Podemos que siguen indignados y sin respuesta. Los votantes son sagrados.

Ya no hay velo

El modo en el que el digital de Pedro J. Ramírez trata la reclamación de una mujer que asegura que Juan Carlos I es su padre biológico, demuestra que en España se ha rasgado el velo sobre su monarquía. Una buena noticia. Pero me da la impresión de que se ha pasado con demasiada velocidad de las noticias cortesanas a las anécdotas frikis: eso es lo que parecen, al final, María y el resto de personas que han intentado abrir camino judicial hacia una prueba de ADN de Juan Carlos I que les resolvería si algunos recuerdos de la infancia corresponden a una paternidad.

Los círculos, para la foto

Los círculos de Podemos son ya parte de la historia política de España: su existencia fue breve, intensa y muy fotografiada. Pero la realidad avanza tozuda y Podemos es hoy un partido con más estándares tradicionales, incluso, que los partidos más tradicionales. Si en Aragón deciden que Pablo Echenique no les representa, Iglesias muestra su intención de reconvertirlo en diputado por esta comunidad para que siga al frente del partido en Madrid. Decisiones de “arriba” sin contar con los de “abajo”, recolocaciones y reconversiones; fotos y cuneros, la España política de toda la vida.

La lotería de Vox

En el momento en el que escribo esta columna desconozco el resultado de las elecciones andaluzas y si la ultraderecha comienza su camino parlamentario en España o no. Pero el que sí ha iniciado es el judicial: este fin de semana leíamos en Vozpópuli que un afiliado a Vox en Cáceres ha denunciado al partido porque no había comprado el número de lotería de Navidad de 2015 cuyas participaciones sí había vendido. La buena (o mala) suerte quiso que a ese número le cayera una pedrea que nadie cobró. Los de Abascal aseguran que se trató de un error humano del lotero.

La utopía del autónomo

No me quejo de ser autónomo, aunque soy plenamente consciente de que las diferencias respecto a los asalariados son tan insalvables como, en muchas ocasiones, incomprensibles. Lo que tampoco hago es fomentar los falsos mitos de los que se ríe Rocío, uno de mis últimos descubrimientos en Twitter: nunca hablo de emprendedores, ni de elegir tus jefes, ni de la libertad de horarios, calendarios y proyectos. Todas esas falsedades solo generan frustración y, estoy seguro, que nos salga todo más caro por la mayor presión fiscal que siempre se impone a los más “afortunados”.

No tenemos miles de amigos en Instagram

Ni en Instagram, ni en Facebook, ni en Twitter, ni mucho menos en Linkedin: Juan Ignacio Pérez Iglesias insistía recientemente en The Conversation en que la capacidad de relacionarnos con otros seres humanos se reduce a 150 personas que, sinceramente, ya me parecen muchas. Por supuesto, conocemos a muchas más, pero los círculos cercanos, los de confianza, los que generan un espacio de conocimiento y reconocimiento mutuo, son mucho más pequeños. Internet nos genera una falsa sensación de relaciones que, por otro lado, a veces genera oportunidades.